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Al Jazeera: EEUU volteó la mirada ante la tortura

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al-jazeera-wikileaksTomado de Al Jazeera

Traducido por José Gabriel Espinosa Ramírez, para Cubadebate

Documentos filtrados en la guerra de Iraq contienen miles de denuncias de malos tratos, pero una orden del Pentágono pidió a las tropas de ignorarlos.

Un presunto militante identificado como "DAT 326" fue detenido por el ejército iraquí el 7 de julio del 2006 en un punto de control en el pueblo de Tarmiya, en el norte de Bagdad. Cuando las fuerzas militares de los EE.UU. lo interrogaron tarde en la noche, el describió horas de abuso brutal a manos de soldados iraquíes, una acusación aparentemente respaldada por reportes de exámenes médicos.

DST 326 declaró que se le ordenó que se acostara sobre su estómago con las manos detrás de su espalda, sobre la cual los soldados iraquíes supuestamente se pararon, saltaron, orinaron y escupieron.

[...] DAT 326 fue evaluado y sus heridas tratadas en la Clínica Cobra. Tales abusos le habían provocado visión borrosa, sordera en el oído izquierdo y sangramiento en ambos, dolores de cabeza, cuello, pecho, espalda, hombros, brazos, manos y muslos, así como heridas sobre el ojo derecho y alrededor de los labios, hemorragias oculares, nasales e inflamación en las manos y muñecas.

Desde que la supuesta tortura fue comunicada por las fuerzas iraquíes, los EE.UU. rápidamente abandonaron el caso: "Debido a la no acusación o evidencia de la participación de los EE.UU., la investigación no procedió", dice el reporte.

Una revisión de los documentos filtrados revela más de 1000 acusaciones de abusos cometidos por las fuerzas iraquíes. No todas son creíbles, así como algunos detenidos no mostraron evidencia de abuso físico, mientras otros cambiaron sus historias en durante varios interrogatorios.

Pero cientos de ellos - como "DAT 326" - tienen el apoyo de la evidencia médica y otras fuentes de corroboración. Estos reportes demuestran un claro patrón de abuso y tortura en las cárceles iraquíes, en las que altos cargos del Pentágono prohibieron las investigaciones de las fuerzas de EE.UU.

"Solo un reporte inicial será realizado"

La instrucción de no investigar fue dictada en la orden parcial (FARGO) 242, menciona por primera vez en un informe presentado el 16 de mayo de 2005.

Con la condición de que el reporte inicial confirma que las fuerzas de EE.UU. no estaban involucradas en los abusos, no se procederá a la investigación a no ser las dirigidas por HHQ.

La orden es mencionada de nuevo en un reporte el 19 de Junio, el cual decía "solo un reporte inicial será realizado para violaciones evidentes [de las leyes de la lucha armada]... que no involucren a las fuerzas de los EE.UU." Ese reporte inicial a menudo fue suficiente para establecer que se había torturado, y los resultados de las entrevistas y exámenes médicos fueron reportados con espantoso detalle, como en el reporte de julio del 2006 sobre un detenido en Bagdad, sospechoso de ser un combatiente extranjero.

Cualquier investigación adicional, sin embargo, requirió el consentimiento de los superiores y tal aprobación fue raramente concedida. Así que los EE.UU. dirigieron de cierta forma los abusos de la policía y soldados iraquís. Cientos de reportes de abusos concluyeron con la frase, "la acusación está siendo reenviada hacia el comando [del ejército iraquí] para su investigación".

El departamento de estado de los EE.UU., en efecto, repetidas veces destacó que el gobierno iraquí ignora los reportes de tortura y abuso. "Había una leve indicación de que se tomarían acciones disciplinarias contra las fuerzas de seguridad acusadas de abusos contra los derechos humanos," el departamento escribió esto en su reporte sobre los derechos humanos en Iraq en el año 2007.

Eso comenzó a cambiar lentamente - en el 2009, el ministerio de interior de Iraq abrió 55 investigaciones sobre abusos a los derechos humanos - pero el informe del departamento de estado de los EE.UU. muestra que los abusos reportados al ministerio fueron ignorados por años.

Violando sus obligaciones

Las leyes internacionales no exigieron a los EE.UU. investigar estas acusaciones de los iraquíes sobre detenidos iraquíes, porque todas ellas fueron reportadas después del 30 de junio del 2004 - cuando Iraq, otra vez, se volvió un "país soberano", de acuerdo a la resolución 1546 de las Naciones Unidas. Los Estados Unidos no controlarían por más tiempo los servicios de seguridad iraquíes, y de esta forma no estaría legalmente en la obligación de mantener el orden público.

Se podría argumentar, por supuesto, que la decisión de mirar hacia otro lado representa un claro fracaso moral - y  una decisión consciente para socavar el propio objetivo declarado de EE.UU. de construir la nación. Los Estados Unidos han gastado 10 millones de dólares para desarrollar las cárceles, tribunales y "el imperio de la ley" en Iraq. Pero los documentos filtrados muestran que las fuerzas de seguridad de Iraq habitualmente violaron los más básicos derechos de los detenidos bajo su custodia, agrediéndolos, amenazando sus familias, y ocasionalmente haciéndolos víctimas de violaciones y asesinatos.

Más importante es que muchos de esos reportes de abusos sobre los detenidos sugiere que los EE.UU. conscientemente violaron la Convención de las Naciones Unidas Contra la Tortura.

La convención - que los Estados Unidos ratificaron en 1994 - prohíbe a los firmantes la transferencia de los detenidos a otros países "donde hayan substanciales motivos para creer que estará en peligro de ser sometido a la tortura".

Las más de mil acusaciones de torturas en las cárceles iraquíes, muchas de ellas sustentadas por evidencia médica, claramente parecen constituir "motivos suficientes" para creer que los prisioneros transferidos a la custodia iraquí serían torturados. Aún así los EE.UU. han transferido miles de prisioneros a la custodia iraquí en años recientes, incluyendo cerca de 2 000 quienes fueron  entregados a los iraquíes en julio del 2010.

"Evidencia de tortura fuera de control"

Los abusos reportados por los detenidos fueron a menudo casi idénticos a los acostumbrados en el régimen derrocado de Saddam Hussein. Algunos detenidos fueron azotados en los pies con cables pesados, una forma extremadamente dolorosa de la tortura, pero que deja pocas marcas en sus víctimas. Otros reportaron haber sido colgados de ganchos situados en el techo, o recibir descargas eléctricas a través de sus cuerpos.

El detenido 1x afirma que fue sacado de su casa por IA en el área Khalis de la provincia de Diyala. Se le mantuvo bajo tierra en búnkeres por aproximadamente 2 meses, alrededor de agosto del 2005, sometido a tortura por miembros del 2/5 IA. Esta acusación de tortura incluyó, entre otras cosas,  la posición de la correa tensa, en la cual sus manos fueron inmovilizadas y él estaba suspendido del techo; el uso de objetos contundentes para golpearlos en la espalda y piernas; y el uso de taladros eléctricos para abrir hoyos en sus piernas.

Las agresiones sexuales, o amenazas de estas, fue una táctica común para los interrogadores. Un detenido dijo que fue sodomizado con una botella de agua, y otro, con una manguera.

Un número de reportes describe presuntos "cuartos de tortura" en las estaciones de policía e instalaciones del ejército a lo largo del país.

Evidencias de torturas descontroladas fueron conocidas en la estación de la policía iraquí en Husaybah, IZ. Grandes cantidades de sangre en el piso de la celda, un alambre utilizado para electroshock y una manguera de caucho fueron encontradas en la celda de retención.

Las fuerzas de EE.UU. ocasionalmente actuaron para detener los abusos por parte de las fuerzas de seguridad iraquíes: En agosto del 2005, por ejemplo, una patrulla del ejército americano evitó que un grupo de soldados iraquíes golpearan a un detenido en su custodia.

Esta intervención fue más una excepción que una regla. Un reporte de agosto del 2006 menciona al sargento Andrew Spade, de la 300a Compañía de la Policía Militar, en calidad de testigo de que la policía iraquí azotó y pateó detenidos. Pero el ejército no hizo nada para protegerlos de los oficiales abusivos: "Ambos [los detenidos] estaban aún en la estación de policía de Al Huryia," notas del reporte. [[173:060]] Las fuerzas de los EE.UU. también se entregan a los abusos. Las más notorias, por supuesto, son las torturas sistémicas en la prisión de Abu Ghraib, al oeste de Bagdad.

Sin embargo, las filtraciones de reportes sobre Iraq documentan un número de abusos a pequeña escala. En octubre del 2006, por ejemplo, miembros de un batallón Stryker habló sobre abusos a los detenidos cometidos por su unidad, en un reporte que fue reenviado a un comandante de alto nivel.

Ellos dijeron que cuando las personas fueron detenidas, el chofer del Stryker alertaría a los soldados cuando fuese a frenar abruptamente. Los soldados se sostendrían y observarían como los detenidos salían impulsados hacia adelante. PFC Palmer y un SPC no identificado además explicaron como los soldados en el banco del Stryker se turnaban para golpear a los detenidos... en una ocasión a un detenido sunita estaba extremadamente molesto después de que el Stryker, conscientemente, lo dejó al frente de una mezquita chiita.

Hay otras numerosas quejas, de las tropas de EE.UU. apaleando detenidos o amenazando con matar a sus familiares.

Aún, la vasta mayoría de las acusaciones tratan sobre los abusos cometidos por las fuerzas de seguridad iraquíes - abusos que según grupos de derechos humanos continúan hasta este día. De hecho, Amnistía Internacional alertó en septiembre que los detenidos recientemente transferidos a la custodia iraquí - y otros que podrían rápidamente ser entregados -"permanecen en riesgo de tortura y otras formas de maltrato".

Los archivos secretos de Iraq: El costo humano

Muerte en el punto de control. La trágica historia de Nabiha Jassim, una mujer embarazada asesinada por las tropas de EE.UU. cuando era llevada al hospital para dar a luz.

B/3-187 reportó que un automóvil blanco entró en el carril de las fuerzas de coalición en las proximidades del punto de control del OP por lo que los soldados tomaron sus posiciones de batalla para aumentar el nivel de protección y de esta forma salvaguardad el personal y equipamiento. B/3-187 reportó que los soldados respondieron de acuerdo a su apreciación de la amenaza que representaba el vehículo que se aproximaba a las fuerzas de la coalición, dando lugar a disparos para detener el vehículo antes de que alcanzara a las posiciones de las fuerzas de la coalición en los puestos de batalla y se adentrara en el OP

Este es un reporte militar estadounidense sobre la muerte de una embarazada baleada por sus soldados en un punto de control mientras iba hacia el hospital para dar a luz.

Nabiha Jassim tenía 35 años cuando fue asesinada en el pueblo de Samarra, 110 Km al norte de la capital iraquí, Bagdad. Ella estaba siendo transportada al hospital a toda prisa por su hermano, Khalid, cuando el carro se aproximó a un punto de control estadounidense en el cual se había instalado recientemente un puesto de observación. Este fue un viaje que la familia nunca pudo completar.

Los archivos de la guerra en Iraq, revelan que las tropas destinadas al punto de control creyeron que el carro que transportaba a Nabiha suponía una amenaza. Por lo que al vehículo aproximarse al punto de control abrieron fuego.

Nabiha fue asesinada por una lluvia de balas que atravesó el carro de un extremo a otro, demoliendo el parabrisas y dejando a Khalid mal herido. También su prima, Saliha Hassan, de 57 años, murió por causa de los disparos en el incidente, el cual dejó la carretera cubierta de sangre y vidrios rotos.

El cuerpo de Nabiha fue transportado rápidamente hacia el hospital en un esfuerzo por salvar a su bebe, sin embargo el bebe murió en el interior de su madre. Si hubiera llegado sana al hospital habría dado a luz a un varón.

Su historia es una de las miles de tragedias humanas que están catalogadas en los registros de la guerra de Iraq, los cuales revelan que a lo largo del conflicto, casi 700 civiles han sido asesinados en más de 14 000 incidentes violentos que han tenido lugar en los puntos de chequeo militares de los EE.UU.

Estos llamados incidentes de "escalada de fuerzas" siguen un repetitivo y mortal patrón. Un civil iraquí que se aproxima a un punto de control de los EE.UU. fracasa en el intento de entender a las solicitudes de parada por parte de los soldados, y es asesinado después de que se le evalúe como una amenaza para la dotación del punto de control.

De la misma forma es repetitiva la respuesta de los militares de EE.UU. a tales incidentes: ellos son tratados como un daño colateral, vistos como parte del inevitable costo del conflicto, como víctimas de los accidentes que suceden bajo la niebla de la guerra.

Después de la muerte de Nabiha, los militares dijeron que el vehículo había entrado a un "área claramente señalada como prohibida" cuando ellos abrieron fuego contra este.

El reporte de guerra no hace mención de ninguna alerta emitida a Kahlid sobre que conducía a su hermana y prima hacia la muerte, y él ha dicho que no se le realizó ningún aviso.

"Yo estaba manejando mi carro a toda velocidad porque no observé ninguna señal ni alerta por parte de los americanos. No fue hasta que dispararon las dos balas que mataron a mi hermana y prima que me detuve," dijo a la agencia de prensa Associated Press, poco después del incidente.

Una breve declaración fue emitida por las autoridades militares posteriormente al incidente la cual decía: "Las fuerzas de los EE.UU. mataron dos mujeres por error... cuando eran llevadas al hospital de maternidad."

En el momento de la muerte de Nabiha, los soldados americanos en Iraq se enfrentaban intensos y constantes ataques a lo largo de las carreteras del país. Los puntos de control habían sido blancos de pistoleros y hombres bombas regularmente. No hay evidencias de que su muerte no haya sido otra cosa que un error fatal.

Pero para los amigos y familiares de los iraquíes inocentes asesinados por error en los puntos de control de los militares de EE.UU. saber que sus muertes no fueron intencionadas es de escasa consolación cuando tales errores se repiten una y otra vez.

Expresiones de arrepentimiento por parte de los militares de los EE.UU., aunque con buenas intenciones, valen poco para los iraquíes comunes si no se aprende la lección de los errores que han tenido tan devastadoras consecuencias.

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