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Los atentados y las acusaciones de fraude marcan las legislativas afganas

En este artículo: Afganistán, Elecciones, Guerra
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bancos-afganistan-ap1«Tres policías murieron y 13 resultaron heridos, once civiles murieron y 45 resultaron heridos» en esos ataques, declaró el ministro del Interior, Besmula Mohamadi, en conferencia de prensa.

Siete personas, entre las cuales al menos cinco eran civiles, murieron en disparos de cohetes que tomaron como objetivo colegios electorales en la provincia de Nangarhar (este), según las autoridades locales. Otras tres personas resultaron heridas en tres disparos de cohete diferentes en la provincia de Kunar (este).

Los talibanes reivindicaron un total de 150 ataques contra diferentes colegios electorales, pero suelen exagerar el balance de sus operaciones.

En el plano político interno, estas segundas legislativas por sufragio universal desde la caída de los talibanes a fines de 2001, tienen una importancia relativa, en la medida que el poder real está en manos del presidente Hamid Karzai.

Este último fue instalado en su cargo por la comunidad internacional a fines de 2001 y mantenido principalmente gracias a Estados Unidos, a pesar de la corrupción de la que se acusa al gobierno y los fraudes masivos que permitieron su reelección hace más de un año.

Las elecciones son más importantes para la comunidad internacional cuando, frente a opiniones reticentes al envío de tropas a lo que aparece cada vez más como un atolladero mortal, las potencias occidentales prevén el retiro de los 144.000 militares, estadounidenses en su mayoría, desde julio de 2011.

Las pérdidas de las fuerzas internacionales llegan a niveles récord, con 512 muertos desde comienzos de año, después de un año 2009 particularmente letal, con 521 muertos.

Más de 10,5 millones de afganos deber elegir a sus 249 diputados sobre un total de 2.500 candidatos. Un total de 68 escaños está reservado a las mujeres.

Además de la amenaza de los talibanes de atacar las oficinas de votación, candidatos, organizadores del comicio y todo elector que no haya obedecido a su instrucción de boicotear las elecciones, dos temas preocupan a la comunidad internacional: el índice de participación — (30% en la presidencial de agosto de 2009) — y el fraude.

El presidente de la Comisión Electoral nombrada por Karzai, Fazil Ahmad Manawu, anunció tras el cierre de las oficinas electorales que la participación se estimaba en el 40%, según datos preliminares.

El jefe de la misión de la ONU en Afganistán, Staffan de Mistura, hizo por su parte un «balance moderado» de las elecciones, a la vez que señaló al canal británico BBC que la seguridad no había sido «buena».

Pese a todo, el mando de la OTAN destacó que se habían registrado menos actos de violencia durante las legislativas que durante las presidenciales de agosto de 2009, aunque más mortíferos.

La Comisión de Quejas electorales (ECC) registró irregularidades en al menos dos colegios electorales de Kabul.

En vísperas de las elecciones, los talibanes habían secuestrado a 18 personas – 10 partidarios de un candidato y ocho funcionarios de la comisión electoral encargada de organizar la votación – en el noroeste. Paralelamente, un candidato fue secuestrado al oeste de Kabul.

Los resultados definitivos oficiales no serán publicados antes del 31 de octubre.

(Con información de AFP)

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