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Maestros cubanos del lente cuentan historias en París (+ Fotos)

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Liborio Noval.

Liborio Noval.

En tierras de Henri Cartier-Bresson dos maestros cubanos de la fotografía, Liborio Noval (en la foto) y Roberto Salas, reconocen que tuvieron la suerte de atrapar el momento preciso para captar imágenes históricas que hoy se exhiben en París.

Quizás no teníamos conciencia de la trascendencia que tendrían esas fotos en el contexto de los primeros años de la Revolución cubana, comentaron Liborio y Salas, como se les conoce, en conversación con Prensa Latina.

Cartier-Bresson, el célebre artista gráfico francés, decía que era necesario poner la cabeza, el ojo y el corazón en el momento de tomar una acción, una idea de cierto modo recreada por los exponentes cubanos.

Lo mejor fue que sin tener una buena cámara, sin tener electrónicos, sin tener fotómetros, logramos esas gráficas, destacaron.

Miradas reveladoras, 50 años de la Revolución cubana, es el título de la exposición inaugurada el sábado en esta capital en la galería de la Fundación Brownstone y que permanecerá abierta hasta el 3 de octubre próximo.

Esto es una muestra digamos limitada, porque trata de recoger las gráficas más significativas de varios fotógrafos cubanos. Intentamos ofrecer una síntesis de momentos que marcaron la época inicial de la Revolución, explicó Salas.

Un recorrido que abarca imágenes de Fidel Castro, Raúl Castro, Ernesto Che Guevara, Camilo Cienfuegos, la campaña de alfabetización, la zafra azucarera y las concentraciones en la Plaza de la Revolución.

Escuchamos criterios de hacer la exposición de forma cronológica, pero se convierte en algo eterno y no acabamos nunca. Entonces tratamos de seleccionar las fotos más significativas de Liborio y mías, y también de otros grandes artistas, explicó.

Por su parte, Liborio consideró que los cambios tecnológicos actuales ofrecen mejores perspectivas de armas un gran archivo más abarcador.

En aquella época no teníamos materiales suficientes, tirábamos con películas sobrantes del Instituto de Cine, el revelador no era el indicado. Pero así y todo hicimos el trabajo, tal vez sin darnos cuenta de su trascendencia, argumentó.

Sin creernos que fuimos genios ni somos genios, estábamos en el momento que teníamos que estar, acotó.

Salas anotó que en el momento en que se cumple el deber laboral no se piensa con la óptica de la creatividad. Tuvimos, eso sí, la preocupación de conservar lo más preciado, aunque al final perdimos 20 veces nuestros archivos, añadió.

Al recordar la frase de su padre, Oswaldo Salas, de que la mejor foto que he hecho, la voy a hacer mañana, ambos maestros resaltaron que en lugar de sentarse a vivir del pasado siguen consagrados al lente.

Liborio confesó que apunta ahora hacia detalles, reflejos, texturas con un enorme archivo digital, mientras Salas se lanza con una libertad técnica que denomina Nostalgias, una exquisita colección partiendo de novedosas miradas de La Habana de noche.

Además de los trabajos de Liborio Noval y Roberto Salas, en la exposición de París se incluyen gráficas de Alberto Díaz Gutiérrez (Korda), José (Pepe) Agraz, Raúl Corrales, Ernesto Fernández, Perfecto Romero y Oswaldo Salas.

(Con información de Prensa Latina)

Se han publicado 2 comentarios



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  • DARD RIBAS dijo:

    CONSIDERACIONES VARIAS
    RECORDANDO A OTRO GENIO DE LA FOTOGRAFÍA CUBANA

    Uno, a veces, recaba en estos fotógrafos y percibe la distancia que separa a muchas personas de la comprensión del arte.

    Como en todos los aspectos de la vida, la interrelación entre técnica y práctica son fracciones condicionantes, pero al instante del disparo, ojo y mente determinan si habrá o no belleza en el resultado.

    Y es ahí, donde los aficionados percibimos la distancia con estos monstruos de los que se habla. La tecnología ha permitido avances increíbles para otras épocas. Estos fotógrafos no marchaban, necesariamente, al compás del progreso tecnológico. Las buenas cámaras, por no decir las excepcionales, siempre costaron fortunas para los flacos bolsillos de cualquier aficionado o para aquellos profesionalizados en base a la veta de “sociales”, variante que en general miran de soslayo los grandes artistas, aunque casi todos han tenido que hacerlo para poder vivir de su arte.

    Conversando con Perfecto Romero, al que conocí en La Habana en el año 1998 -merced al contacto con su hijo que dirigía y tal vez dirige aún el laboratorio en el Museo de la Revolución-, pude descubrir, asombrado, que él en particular no hacía gala de haber cursado en grandes escuelas de fotografía.

    Sin embargo, al contemplar toda esa colección de originales y copias que con una gentileza inaudita puso a mi disposición sobre la mesa de su casa, comprendí la diferencia entre el talento instintivo -una especie de intrínseca capacidad para saber observar y determinar en fracciones de segundo cuándo oprimir el obturador-, y el que se desarrolla a fuerza de estudio. Yo creo que los genios de la fotografía poseen los dos anclajes.

    Él me dijo más o menos cosas como éstas:

    “Mira, Dardo, aprender a fotografiar requiere más o menos lo mismo que aprender a tirar con un rifle”. “Los rusos (ya no eran soviéticos), afirman que si hay dedicación y esmero, luego de haber llenado una bota de vainas servidas, uno naturalmente, debería haber aprendido a lograr colocar el proyectil en el centro del blanco”. (Las botas de los militares soviéticos eran altas hasta la rodilla.)
    Seguidamente -y ante mi autocrítica porque de 100 fotos que sacaba, sólo me gustaban luego tres o cuatro-, Romero me alentó con el anterior ejemplo. “Imagínate la bota, pero llena de rollos y magazines… y yo diría las dos botas. ¿Has llenado ese equivalente desde que eres aficionado?”.

    “El tiro, requiere, en especial, la imperiosa necesidad de la calma -prosiguió- Comprender y practicar los valores de `deriva´ y `altura´ y no dejarse engañar con las infinitas variables que la luz, la iluminación, nos presenta a cada instante”. “El buen tiro es una combinación absoluta entre concentración, conocimiento del arma, comportamiento de los proyectiles, su química interna y las leyes de la física.”

    “Con la fotografía, pasan cosas idénticas -afirmó-. Eso sí, hay que agregar desarrollo del sentido estético. Matar a alguien no requiere precisamente de esto.”

    Le hice reír porque le recordé aquellos escritos de Thomas de Quincey y sus reflexiones sobre “el asesinato considerado como una de las bellas artes”.

    “El propósito que se persigue -continuó-, es otro y depende de innumerables posibilidades. Un espía, en la Segunda Guerra, con otras tecnologías, utilizaba una “Minox” de los años 30 para copiar documentos del enemigo.”

    Recordé al instante al mítico Richard Sorge y su “Grupo Ramsay” -aquel fenomenal alemán que operaba para Stalin dentro de la embajada de su país en Tokio-, e imaginé a Richard obteniendo en pocos instantes (con esa celebridad técnica de la que me habló don Romero) en condiciones precarias y peligrosas, documentos del “Eje” que debía fotografiar con su minúscula cámara. No sólo estaba la voluntad de hacerlo… requería de un conocimiento técnico perfecto y que él lo tenía, aunque su talento desbordaba en cuestiones más complejas.
    Prosiguió don Perfecto Romero en aquella charla que tuve por el año 98:

    “El foto reportero puede portar elementos más voluminosos para lograr la fotografía que mañana por la mañana conmueva a los lectores en la tapa de un diario. Nosotros, los que impresionamos cantidades de negativos con los sucesos de aquel año en que tumbamos a Batista, no teníamos una Leica, ni una Zeiss Ikon Contaflex o sus variantes… portábamos tan sólo camaritas que en el mejor de los casos podrían llegar a una Agfa Silette en los modelos más primitivos.”

    “El tema de las películas también era conflictivo. No existían o no era posible conseguir películas de sensibilidades altas y todo se resumía a las comunes que puede portar cualquier mínimo aficionado. De ahí, parte del valor de lo que logramos” -pluralizó, porque él lo tomaba como una labor de equipo, aunque siempre aparecía un orgullo particular por su trabajo que pulula en grandes reproducciones en el Museo de la Revolución.

    Romero era un soldado en la columna del Che. Fue Guevara -apasionado por la fotografía-, según me contaron en Cuba, quien advirtió que Perfecto portaba una camarita y le “condenó” a la tarea de testificar esos episodios de la guerra. ¡Un aficionado!... Vayan y vean en el Museo sus fotos…

    A su paso por Yaguajay -por el año 1958-, conoció a Camilo Cienfuegos y logró fotografías de él y los guerrilleros que le acompañaban, monocromáticas, de una belleza indecible. Uno conversa con él y no encuentra “poses de artista”, porque tiene la sencillez de los grandes.

    Cuando trazó los paralelos con el tiro -sea deportivo o de guerra-, me pareció un hallazgo interesante. Al instante surge la analogía con el francotirador. Un fotógrafo es un testigo privilegiado de algo importante o no. De él depende, estrictamente, que el resultado arroje belleza, aún en escenas que pudieran ser espeluznantes. El buen fotógrafo, aquel que prefiere el compromiso que muchas veces determina fuertes riesgos, no dispone ni siquiera del oportunismo del tirador apostado. Lo que interesa puede desaparecer al instante y de lo que está inmóvil, hay que saber elegir para encontrar algo significativo.

    Yo creo que podría hablarse ya de una “escuela cubana” en este arte tan singular.

    Lamentablemente, las condiciones económicas del país -todo lo que les han hecho y les siguen haciendo odiosamente para marginarlos por la cuestión ideológica-, pone marcos estrechos a cantidad de talentos que caminan en la grisácea franja del anonimato. Lo mismo pasa en nuestro país. Considero que, dormidos en su falta de posibilidades, también en Argentina y en toda la América latina, existen innumerables artistas de la observación o fotógrafos, como quiera llamárseles.

    ACLARACIÓN: Las apreciaciones de don Perfecto Romero las encomillé, aunque no son exactas. Traté de recomponer con mi memoria todo lo que hablamos y respetando la esencia de lo que me dijo y recuerdo.

  • PABLO ELIAS ACUÑA HERNANDEZ dijo:

    CORDIAL SALUDO
    SOY UN DOCENTE DEL PAIS DE COLOMBIA
    BOGOTA D.C

    NECESITO CONTACTAR DOCENTES PARA PEDIR ASESORIA SOBRE LA EDUCACION QUE IMPARTEN USTEDES EN CUBA, PRIMARIA POR CICLOS,

    URGENTE
    AGRADEZCO SU PRONTA COLABORACION

    PABLO ACUÑA
    CORREO pabloah_444@hotmail.com
    BOGOTA COLOMBIA

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