El Paraná, el triste desastre que tiene desconcertados a los científicos
El Paraná, el segundo río más grande de Sudamérica con una longitud de 4.880 kilómetros, se encuentra en su nivel más bajo desde la década de los 40 del siglo XX, lo que está afectando al transporte marítimo, a la generación de energía, a la pesca, al turismo y al suministro de agua tanto para consumo doméstico como para el regadío.
El descenso del nivel de agua tiene desconcertados a los científicos que no descartan que se pueda deber a un ciclo natural, aunque también podría ser consecuencia del cambio climático. El flujo habitual del Paraná, que atraviesa zonas de Brasil, Argentina y Paraguay, es de 17.000 metros cúbicos por segundo, pero ahora se ha reducido a apenas 6.200.
El Paraná, que desemboca en el Océano Atlántico a través del Río de la Plata, se divide en varios brazos durante su recorrido formando humedales y canales de riego. Aunque el agua sigue fluyendo en su canal principal, la mayoría de sus bifurcaciones se encuentran totalmente secas.

Montones de basura han quedado al descubierto y el ganado ha comenzado a pastar en malas hierbas del fondo de las lagunas vacías. Foto: Juan Mabromata / AFP / Getty Images.

La tubería de una bomba de agua en un brazo seco del Paraná, cerca de Rosario, Argentina. Foto: Juan Mabromata / AFP / Getty Images.

En la imagen, varias personas caminan por mitad de un brazo del río Paraná prácticamente seco cerca de la ciudad de Rosario, en Argentina. Foto: Juan Mabromata / AFP / Getty Images.

El Paraná, el segundo río más largo de Sudamérica con una longitud de 4.880 kilómetros, se encuentra en su nivel más bajo desde la década de los 40 del siglo XX. Foto: Juan Mabromata / AFP / Getty Images.

El flujo habitual del Paraná, que atraviesa zonas de Brasil, Argentina y Paraguay, es de 17.000 metros cúbicos por segundo, pero ahora se ha reducido a apenas 6.200, solo un poco por encima del mínimo histórico de 5.800 registrado en 1944. Foto: Juan Mabromata / AFP / Getty Images.

El río está vinculado al acuífero Guaraní, una de las fuentes de agua dulce submarina más grandes del mundo. Foto: Juan Mabromata / AFP / Getty Images.

El Paraná se fusiona con el Paraguay y el Uruguay para formar el Río de la Plata antes de desembocar en el Océano Atlántico. En su recorrido se bifurca en numerosos brazos que se convierten en humedales de las cuales se extrae agua para regar zonas agrícolas que ahora están en peligro. Foto: Juan Mabromata / AFP / Getty Images.

El bajo nivel de agua ha afectado igualmente a la capacidad de reproducción de los peces. Numerosos arroyos y lagunas en los que depositarían los huevos han quedado aislados del río por bancos de arena. Foto: Juan Mabromata / AFP / Getty Images.

La central hidroeléctrica de Yacyretá (en la imagen), que suministra el 14% de la energía que se utiliza en Argentina, está funcionando a mitad de rendimiento. Foto: Juan Mabromata / AFP / Getty Images.

La falta de agua impide que los barcos puedan navegar por la parte navegable del río, por lo que el transporte marítimo de la región también se está viendo afectado. En la fotografía, una embarcación anclada cerca de Rosario, en Argentina. Foto: Juan Mabromata / AFP / Getty Images.

Alarmante señal que forma parte de un problema global mayor que ha sido estudiado y frente a lo cual faltan acciones concretas suficientes que se enfrenten a la lógica devoradora del capital.
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Triste realidad. La historia se repite parece, ya Darwin escribió de sucesos devastadores en la región por esta causa.
Cuidemos nuestras principales cuencas. Que dicen nuestras autoridades sería interesante conocer.