Opinión  »

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Cuando sostenemos en la mano una taza bien delineada, nos acomodamos en una cómoda silla de líneas perfectas o vemos una residencia de proporciones armónicas o apreciamos un impreso de tipografía atrayente, de inmediato nos percatamos que estamos ante un objeto moderno, algo nuevo, algo joven, muy diferente a los diseños tradicionales cargados de ornamentación, barrocos y exuberantes. Ese rostro nuevo de lo contemporáneo se lo debemos al Bauhaus.