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Fidel, el arte de la palabra: Oportunidades a la inteligencia (+ Video)

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Foto: Sitio Fidel Soldado de las Ideas.

(Discurso en el acto por la Sociedad espeleológica de Cuba, en la Academia de Ciencias)

Apenas había transcurrido un año del triunfo de la joven Revolución y las expectativas colectivas, no solo depositadas en el proceso subversivo que se llevaba a cabo, sino en el líder indiscutible del mismo, eran tan elevadas como diversas.

Por eso, quienes se encontraban en el acto celebrado por la Sociedad Espeleológica de Cuba en la Academia de Ciencias en enero de 1960, habían manifestado su curiosidad por escuchar a Fidel —el orador de los pobres de la tierra y los obreros— dirigirse también a la comunidad científica nacional.

Al leer hoy el discurso que ofreció ese día 15 de enero de 1960, es posible constatar cuán tempranamente Fidel era ya un orador prominente, un líder gigante; pero, también, un hombre de pensamiento profundo. Esta fue la mítica ocasión en la que acuñó para siempre la identidad entre el futuro de Cuba y su desarrollo científico:

”Identificar al joven, identificar al pueblo con su tierra, es identificarlo con la Revolución, identificarlo con la justicia, identificarlo con su destino que es precisamente el destino de un pueblo que quiere trabajar y que quiere disfrutar del escenario y de la riqueza de la tierra donde vive".

“El futuro de nuestra patria tiene que ser necesariamente un futuro de hombres de ciencia, tiene que ser un futuro de hombres de pensamiento, porque precisamente es lo que más estamos sembrando; lo que más estamos sembrando son oportunidades a la inteligencia; ya que una parte considerabilísima de nuestro pueblo no tenía acceso a la cultura, ni a la ciencia, una parte mayoritaria de nuestro pueblo. Era una riqueza de la cual no podía nada esperarse porque no tenían la oportunidad. Y así, siendo la mitad de nuestra población rural, solamente el 5% de los niños campesinos llegaban hasta el 5to grado”.

Aquellas ideas se volvieron ley, tanto para nuestra sociedad, como para quien fue su máximo exponente. La Revolución abrazó a la ciencia y Fidel fue, durante toda su vida, un incansable investigador, lector, experto en preguntas rigurosas y bien fundamentadas; un científico.

Teniendo en cuenta el papel central del pensamiento científico en la Revolución, Cubadebate pone a disposición de sus lectores un fragmento de aquella intervención de Fidel, así como la transcripción íntegra de dicho discurso, como homenaje por el Día de la Ciencia Cubana.

El enemigo es uno

(Discurso de clausura de la (primera) Conferencia Tricontinental)

En enero de 1966, el país fue sede de la Primera Conferencia de Solidaridad de los Pueblos de Asia, Africa y América Latina, conocida como Tricontinental. El 15 de enero de ese mismo año en la clausura del encuentro realizada en el teatro Chaplin de la capital, Fidel Castro ofreció un discurso o, para ser justos, una clase magistral sobre historia, geopolítica y política internacional.

El evento había logrado reunir a importantes delegados de múltiples rincones del planeta unidos alrededor de tres ideas esenciales, reclamadas, sobre todo, desde los países del llamado Tercer Mundo: la paz mundial, el socialismo y el antiimperialismo.

Al repasar el desarrollo de nuestras sociedades a 60 años de celebrarse aquella crucial Conferencia Tricontinental, cuyo telón de fondo era la barbarie que llevaba a cabo Estados Unidos en Vietnam, las palabras del líder de la Revolución recobran una actualidad que llega a ser dramática atendiendo a la nueva escalada de violencia que protagoniza el imperialismo estadounidense.

En aquella oportunidad, como también ahora, dos son los principios de orden para responder al enemigo común: la solidaridad y el internacionalismo.

En la clausura de la Tricontinental de 1966, Fidel dijo:

“Esas actitudes, esas amenazas de los imperialistas yankis revelan su impotencia, revelan su desesperación (…) El enemigo es uno, el mismo que nos ataca a nosotros en nuestras costas y en nuestras tierras, el mismo que ataca a los demás (…) Ellos son los únicos perturbadores de la paz.”

Por su trascendencia y significado para nuestros pueblos en el actual contexto, Cubadebate pone a disposición de sus lectores un fragmento de aquella intervención, así como la transcripción íntegra de dicho discurso.

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