El relato del lector: Fidel, el béisbol y los Orioles de Baltimore

En el juego en el Camden Yards de Baltimore, Cuba derrotó inobjetablemente a los locales. Foto: Getty Images.
Resulta que en el año 1999 se celebran dos juegos de beisbol entre el equipo Cuba y el equipo de Grandes Ligas “Orioles de Baltimore”. Por esos años estudiaba en el IPVCE Vladimir I. Lenin.
Cuba pierde el primer juego 2-3 en un Latinoamericano repleto. Luego se dio la revancha, y un equipo Cuba, días después, viaja a EE.UU, con la esperanza de ganar el partido. Para satisfacción de todos Cuba gana con amplio margen 12 carreras por 6. Luego de esta victoria, se organiza un recibimiento, por todo lo alto, como merecía el equipo beisbolero cubano.
Para ello se preparan organismos y entidades para darle el cálido recibimiento en calles y avenidas de la capital...
En la Lenin, nos despertamos bien temprano ese día, de madrugada, y con un desayuno “mejorado”, nos dispusimos a llegar al lugar indicado para recibirlos.
Luego de unas horas, cambio de planes, el recibimiento no se haría en calles y avenidas, estaba todo dispuesto para realizarlo en la escalinata de la Universidad de la Habana. Pues con la misma energía nos trasladamos hacia el lugar escogido. Y es en ese entonces que comienza mi encuentro o experiencia con Fidel.
Cerca de las 9:30 am aterriza el vuelo con nuestros deportistas, en lo que se trasladan a la Universidad de la Habana se hacen las 10:00 a.m.
Ya los muchachos de la Lenin llevábamos más de cinco horas despiertos y de pie, a la espera de nuestros ganadores.
Después de las 10:00 a.m. comienza el prolongado recibimiento...Entre los oradores se destacan Humberto Rodríguez, presidente del INDER en aquel entonces, así como Ricardo Alarcón, presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular.
Cerca de las 12, Alarcón hace el anuncio que nuestro Comandante en Jefe estaba presente y haría uso de la palabra...La algarabía se hizo sentir, Fidel hablaría para la multitud allí congregada.
Ya los muchachos de la Lenin, llevábamos más de siete horas de pie y con solo un desayuno en el estómago... Pero aún así estábamos activos.
Pues se da la ocasión, y a solo unos metros de nosotros, los estudiantes, congregados allí desde bien temprano, comienza su alocución, nuestro Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz. Como muestra de respeto todos los presentes se ponen de pie y se alistan a escuchar sus palabras.
Como todo país tropical, a Cuba la abraza un calor bien fuerte, casi todo el año, y ese día no era diferente. Pleno mediodía y nosotros atentos a las palabras del líder.
En sus palabras iniciales, Fidel dice que será breve, pero nada más alejado de la realidad, ya lo conocíamos, jaja.
En el transcurso de sus palabras, algunos no resisten las condiciones, y se desmayan. Por suerte todo estaba dispuesto para su atención en uno de los costados de la escalinata.
Fidel con su agudo sentido del humor y dándose cuenta de lo sucedido, tira una frase que impactó a todos, decía algo así: “Pero como esta juventud cubana va a desmayarse con este solecito, ¿qué hubiera pasado si nosotros hubiéramos hecho lo mismo en el Granma o en la Sierra?”.
Aquellas palabras retumbaron en los alrededores y fueron un soplo de aliento. Lo cierto es que, después de aquella frase los muchachos y personas desmayadas se empinaron y resistieron el caluroso clima y todos atentos escuchamos a nuestro Comandante. Y pasaron las horas, llegó las tres de la tarde y seguíamos junto a Fidel, quien concluía su discurso, disculpándose por la pequeña demora.
Ese día admiré aún más a nuestro invencible líder.
En lo que regresábamos a la escuela se hacía tarde, y comienza el horario de comida...Para nuestra sorpresa, que menú!... Congrí, huevo hervido y arroz con leche... Un menú que a mí me supo a gloria en ese momento.
Y así fue mi experiencia con Fidel. Por aquel entonces no abundaban los dispositivos digitales y no pude obtener una instantánea de la ocasión, pero siempre que llegan los meses de marzo y abril, me viene a la mente ese momento.
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Gracias Cubadebate por publicar mi relato. Contento con verme publicado.
Me ha gustado mucho esta anécdota. Jajaja así era nuestro comandante, enseñándonos a resistir. Recuerdo sus discursos interminables. Y ahora que tengo ya 50 años, me doy cuenta que ese era su objetivo además de alentarnos sobre muchas cuestiones importantes, también su objetivo era enseñarnos a RESISTIR ✊. Nuestro FIDEL siempre vivirá en el corazón de Latinoamérica. Dondequiera que esté: Gracias, Comandante
Han pasado unos días desde 99 cumpleaños de Nuestro siempre invencible Comandante en Jefe Fidel Castro. Y como quiera que ya pasó la fecha y el término de Cubadebate para enviar escritos, o anécdotas que reflejen algún encuentro o experiencia con nuestro líder, no quería dejar pasar la ocasión sin mencionar otra experiencia con él. Esta vez no lo tuve presente ni cerca, pero su accionar me dejó profunda huella.
Transcurría junio del año 2000, en el IPVCE Vladimir I. Lenin, no se durmió la noche anterior, y no era para menos, la Unidad 1 de esta institución realizaría su graduación. Y no era una graduación cualquiera, era la graduación 26.
Esa noche, interminable como le decíamos nosotros, los estudiantes, fue inolvidable, abrazos que nunca se habían dado, declaraciones nunca hechas, lágrimas en algunos, risas en otros, frases como "Hasta pronto", "Nos volveremos a ver", inundaron la velada.
Al amanecer, en la Tribuna Antimperialista, se realizaría nuestra graduación 26, los estudiantes de 12mo grado concluíamos nuestros estudios de preuniversitario. Pero no solo, el simple hecho de nuestra graduación, hacía tan especial aquella mañana... y es que ... todo parecía indicar que participaría nuestro Comandante en Jefe en la misma, y haría uso de la palabra.
Bajo un sol abrazador ya estábamos sentados en las sillas plásticas dispuestas para la ocasión en el lugar. Estudiantes, profesores y familiares expectantes por tan significativo momento "Graduación 26del IPVCE Vladimir I. Lenin" y la posible presencia de nuestro máximo líder.
Después de entregados los títulos de graduados, de abrazos y felicitaciones encontradas, a todos nos parecía extraño que Fidel no hubiera hecho acto de presencia.
Un interlocutor se presenta ante el micrófono y nos da la noticia que nos temíamos...nuestro comandante se excusaba por su ausencia. Una tarea mayor ocupaba su tiempo esa mañana. Condecoraría a Juan Miguel González, padre del niño Elián González. Menor por el cual tantas marchas y tribunas abiertas se habían realizado en el país exigiendo su regreso.
Pues después que quedó a la deriva en medio del mar, cuando emigraba ilegalmente con su mamá en busca de nuevos horizontes, en dirección a EE.UU, fue rescatado de la balsa y hecho víctima de un proceso de secuestro por parte de algunos parientes, con el solo propósito de sacarle lascas políticas al asunto y engordar los bolsillos de algunos tristemente recordados funcionarios de la FNCA radicada en Miami, y espertos en atentar contra nuestro país.
Fueron cerca de 6 meses de dura lucha por el regreso del niño, hoy ya todo un joven hecho y derecho. La Lenin, siempre a la vanguardia, había asistido a todas las marchas y tribunas que con motivo de su regreso se realizaron en la capital de todos los cubanos.
Pues se condecora a Juan Miguel González por la actitud mantenida para con su hijo, al contar con la máxima dirección del país para tratar de regresarlo, luego de que familiares interesados radicados en Miami, lo hicieran preso de sus sucios intereses políticos.
Y aunque con cierto descontento, todos los presentes en la graduación, desde el más chico, hasta el más longevo, solo supimos admirar un tin más a nuestro comandante. Ahí supimos valorar su frase de que en Cuba "Nada hay más importante que un niño".