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Donde la trova y el cine reinventan la memoria (+ Podcast)

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En el corazón del ICAIC, donde antaño resonaban los acordes revolucionarios del Grupo de Experimentación Sonora, renace hoy Segundo piso otra vez, un proyecto que rescata no solo memorias, sino esencias. Joaquín Borges Triana y Enrique Carballea han convertido este espacio en santuario donde la trova dialoga con el presente.

El legado del GES, aquel laboratorio donde Brouwer, Milanés y Rodríguez forjaron la banda sonora de la Revolución, vuelve a palpitar en cada concierto y conversación. Este segundo piso, testigo de historia, se erige hoy como puente entre generaciones y defiende la música que piensa frente al ruido efímero. En su primer aniversario, los artífices de este milagro cultural nos revelan por qué preservar estas raíces no es nostalgia, sino un acto de resistencia creadora.

Escuche aquí:

-Se cumple un año del proyecto Segundo Piso Otra Vez, y ustedes son los principales impulsores de esta iniciativa. ¿Cómo surgió la idea? ¿Qué motivó su reactivación?

Joaquín: El ICAIC ha estado vinculado históricamente a gran parte de la banda sonora que define a nuestro país. Precisamente en este espacio donde nos encontramos, en el segundo piso, funcionaba el núcleo principal del Grupo de Experimentación Sonora. Aquí realizaban sus talleres, recibían clases de maestros como Federico Smith y Leo Brouwer, preparaban repertorios y componían canciones para documentales.

Cuando Alexis Triana asumió la presidencia del ICAIC, comenzamos a conversar sobre la importancia de preservar la memoria institucional. Surgió entonces el tema del GES, y él propuso revivir de alguna manera su legado, rindiendo homenaje no solo a sus integrantes, sino también a todos quienes han creado música para el cine cubano, tanto dentro como fuera de la mayor de las Antillas.

Me encargó desarrollar un proyecto, y de inmediato pensé en Enrique Carballea. Somos amigos desde hace años, es un productor destacado y, además, trabajó directamente con muchos artistas del Grupo de Experimentación Sonora. Le planteé: “¿Te unes a esta idea?” y le entusiasmó.

Así fuimos dando forma a la iniciativa hasta su lanzamiento el 29 de marzo del año pasado, con un primer concierto protagonizado por Leonardo García.

-¿Podría considerarse esto como un rescate nostálgico o más bien como una necesidad cultural prioritaria para el país?

Enrique: Para mí, definitivamente lo segundo. Se trata de una necesidad imperiosa. Cantar a nuestra nación, a su realidad social, al amor, a las relaciones humanas, a las incertidumbres del presente y el futuro del país, debe ser parte esencial en la agenda de cualquier creador con integridad.

Lo que hemos hecho es seguir la ética que nos legaron Noel, Pablo, Silvio, Sergio, Emiliano, Eduardo, Sara, Pablo Menéndez y Leo Brouwer. A menudo olvidamos que estas figuras son pilares de la cultura cubana. Te lo digo con franqueza: si enciendes la radio, en muy pocos programas y contadas ocasiones escucharás sus obras. Silvio Rodríguez lanzó un disco hace menos de un año y no se difunde ninguna de sus canciones. ¿Cómo es posible? Actualmente realiza una gira por Sudamérica donde agotó tres funciones en un teatro para 15 000 personas en solo dos horas. Eso demuestra la relevancia de Silvio en la cultura universal, mientras que nosotros parecemos ignorarlo.

Para nosotros no es un simple rescate, es una urgencia cultural. Ellos fueron quienes realmente rescataron, quienes nos salvaron a nosotros. Esto es lo que sinceramente creo. Lo que Joaquín y yo hacemos es rendirles tributo constantemente en este espacio.

Joaquín: Considero que uno de los problemas más graves de la cultura cubana actual –entre muchos otros– es la pérdida de memoria. Inexplicablemente, omitimos una parte fundamental de nuestra historia cultural, ya sea por desconocimiento, negligencia o incluso de forma intencional. Estoy convencido de que, sin comprender nuestros orígenes, no podemos definir nuestro rumbo.

Cuando Alexis (Triana) y yo participamos en la gestación de las Romerías de Mayo, partimos de la premisa de que el presente no existe sin el pasado. Esta filosofía ha guiado nuestro trabajo aquí: preservar esa memoria cultural de manera auténtica, no como un ejercicio de nostalgia superficial. Hoy la nostalgia se ha convertido en una moda comercial –esa Habana de los 40 y 50 que tanto se explota–, pero nuestro interés es muy distinto. Nos enfocamos en la memoria cultural genuina, que trasciende lo meramente evocador.

-¿Qué relevancia tiene establecer un diálogo entre dos disciplinas artísticas como el cine y la música?

Enrique: Desde que Al Johnson interpretó por primera vez una canción que el público pudo escuchar en una sala cinematográfica, el sonido se transformó en un elemento fundamental para la cultura universal. Cuando Alfredo Guevara concibió el Grupo de Experimentación Sonora y tuvo la brillante idea de convertir las creaciones musicales de este segundo piso en bandas sonoras para el cine, todo cambió radicalmente.

Resulta imposible imaginar películas como “El hombre de Maisinicú” sin su emblemática canción final, o comprender plenamente las aventuras de los años 70, o por ejemplo, “Comandos del silencio” sin referirse a Un hombre se levanta. Incluso en “La primera carga al machete”, la presencia de Pablo Milanés como trovador resulta inseparable de la obra.

Esta relación trasciende el simple acompañamiento musical para convertirse en una forma de narrar la identidad nacional. Precisamente esto es lo que intentamos preservar por todos los medios. Una de las ventajas de nuestra experiencia es poder transmitir a las nuevas generaciones esta historia que, con frecuencia, queda fuera de los espacios académicos.

Joaquín: Lo extraordinario del ICAIC es que no se limita a lo meramente cancionístico. Los más destacados compositores del país, incluyendo figuras del ámbito académico, han creado música para el cine. Alfredo Guevara comprendió desde 1959 que el séptimo arte y la música debían desarrollarse en estrecha relación.

Al repasar nuestra historia, encontramos contribuciones de Leo Brouwer, Calixto Álvarez, Carlos Fariña y los instrumentistas del GES, continuando posteriormente con creadores como Edesio Alejandro y José María Vitier. Esta ha sido una constante que debemos recuperar, pues actualmente observamos cierta desconexión entre los compositores más vanguardistas —tanto de música académica como popular— y la producción audiovisual cubana.

Esta situación representa una asignatura pendiente que requiere análisis y acción, pues constituye uno de los capítulos más valiosos de nuestra tradición musical. Es imprescindible reestablecer este vínculo creativo que ha producido algunas de las obras más significativas de nuestra cultura.

-¿De qué manera las presentaciones actuales establecen un vínculo con el legado del Grupo de Experimentación Sonora?

Enrique: El diálogo con el GES es constante. En este primer año hemos realizado once conciertos y producido diez materiales audiovisuales, una cifra significativa que demuestra nuestro compromiso. No nos limitamos a las presentaciones en Fresa y Chocolate, nuestro espacio principal, sino que al día siguiente regresamos al segundo piso para filmar cada presentación. Solo imponemos una condición a los artistas: deben incluir en su repertorio al menos una pieza compuesta por miembros del Grupo de Experimentación Sonora. Esto va más allá de un simple homenaje; se ha convertido en nuestro sello distintivo.

El jueves pasado ofrecimos un emotivo concierto dedicado a Pablo, Noel y Silvio, donde el público, entonando cada canción, transformó el lugar en un espacio de complicidad colectiva. Esta conexión emocional, esta apropiación del público, es lo que ha ido caracterizando a nuestras presentaciones en Fresa y Chocolate.

Joaquín: Buscamos evitar que esto funcione de manera arbitraria. Realizamos un cuidadoso trabajo de curaduría. Tomemos como ejemplo a Eduardo Ramos, cuya obra resulta particularmente exigente para los intérpretes, lo que explica por qué pocos se atreven con su repertorio. Cuando Carlos Lage preparaba su concierto, le sugerimos: ‘Como dominas la guitarra con solvencia técnica, nos gustaría que incluyeras alguna pieza de Ramos’.

Hemos aplicado este mismo criterio con temas menos difundidos de Noel Nicola y Silvio Rodríguez, obras de extraordinaria belleza que permanecen en el olvido. Nuestra labor consiste en orientar, proponer y acompañar a los artistas para evitar caer en lo predecible, en esas canciones maravillosas pero sobreexpuestas que todos interpretan recurrentemente.

-¿Podría afirmarse que en la actualidad existe algún equivalente al Grupo de Experimentación Sonora?

Joaquín: Definitivamente no. Así como nunca volverá a existir otro Trío Matamoros, ni surgirán nuevos Beatles, tampoco se repetirá una experiencia como el Grupo de Experimentación Sonora. La combinación única de talentos bajo la dirección de Leo Brouwer representó un fenómeno irrepetible en nuestra cultura. No se trata de una postura pesimista, sino de reconocer que cada época genera sus propias expresiones artísticas.

Recuerdo una frase de José Martí que decía: ‘El teatro, para valer y permanecer, ha de ser reflejo de la época que lo produce’. El GES fue producto de su tiempo, surgido del pensamiento revolucionario más lúcido, que comprendió que allí se estaba gestando la banda sonora de toda una nación. Por eso su legado permanece.

Pueden surgir muchos jóvenes talentosos, incluso podríamos crear un nuevo colectivo, pero sería algo diferente. La magia de aquel grupo fue única e irrepetible, como lo son todas las grandes creaciones artísticas que marcan época.

-¿De qué manera iniciativas como esta ayudan a revitalizar la trova, un género que actualmente no figura entre los más escuchados?

Joaquín: Nuestro aporte es modesto, una simple gota. Resulta imposible que solucionemos individualmente la distorsión del gusto estético que afecta a nuestra sociedad. Para lograr que el público aprecie en su justa medida los diferentes géneros musicales, la literatura de calidad, el cine artístico, el teatro relevante y las producciones audiovisuales valiosas, se requiere un esfuerzo integral.

Este trabajo debe involucrar no solo a las instituciones culturales, sino también al sistema educativo y, fundamentalmente, a las familias, núcleo esencial de cualquier comunidad. Si no inculcamos buenos hábitos de consumo cultural en el hogar, por más que el entorno intente formar un criterio estético, los resultados serán limitados.

Aunque nuestra contribución no transformará radicalmente la situación, al menos nos satisface saber que intentamos contrarrestar una tendencia global: la pérdida de capacidad reflexiva y la cultura del olvido. Vivimos en una época donde todo parece diseñado para evitar el pensamiento crítico, y lamentablemente Cuba no ha sido inmune a este fenómeno.

Enrique: Existe una frase reveladora: “el que piensa, pierde”. La industria discográfica internacional se ha basado precisamente en esta premisa. Si analizas el 90% de los premios musicales actuales, notarás un declive evidente comparado con décadas anteriores. Paradójicamente, pese al avance tecnológico, la calidad artística no ha seguido el mismo camino.

Para nosotros, Fresa y Chocolate y este espacio en el segundo piso representan un refugio, un oasis donde preservamos valores que parecen extinguirse en el panorama cultural contemporáneo. Aquí mantenemos viva la esencia de una música que trasciende lo efímero y promueve la reflexión.

En video, ICAIC Segundo piso otra vez

Vea además:

Sergio Vitier en Segundo piso otra vez: Ecléctico, leal, imprescindible

Se han publicado 2 comentarios



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  • Tmc dijo:

    No sé si este será el lugar apropiado, pero soy amantes de la trova, su música y algo que siempre he deseado es tener donde comprar la música del GESI. Hay 4 discos, los tengo en muy mala calidad. Se podría acceder a ellos de alguna manera? Es que no se puede crear una web con toda esta maravillosa música que se pueda comprar? Tengo la discográfica de Silvio Rodriguez, pero de una web foránea. No se puede crear esto desde casa? Mi generación lo agradecería mucho pues hay bastante material aun sin escuchar. Nada, es una sugerencia. Si hay algún sitio, pues me lo hacen saber.

    • Sergio dijo:

      TMC

      No lo sé, lo que voy a decir es totalmente especulativo, pero dudo mucho que las MATRICES de los discos del GES existan,,,,

      Si alguien sabe puede confirmar o desmentir

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Thalía Fuentes Puebla

Thalía Fuentes Puebla

Periodista de Cubadebate. Licenciada en Periodismo por la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana (2019). Máster en Cultura Audiovisual por la Facultad Arte de los Medios de Comunicación Audiovisual de la Universidad de las Artes (2025). Premio Nacional de Periodismo Juan Gualberto Gómez por la obra del año (2022). Ha obtenido premios y menciones en el Concurso Nacional de Periodismo "26 de Julio". Contactos: thalyfuentes14@gmail.com. En Twitter: @ThalyFuentes

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