Colinche y otros escoltas

Gerardo Machado fue el primer presidente cubano que dispuso de escolta. No la tuvo al comienzo de su mandato, cuando se movía en un auto descapotable con la única compañía del chofer y el capitán Manuel Rodríguez Batista, su ayudante. Foto: Tomada de Fotos de La Habana.
El mayor general José Miguel Gómez, segundo presidente de la nación y el primero que dispuso de automóvil, se movía por toda La Habana solo en compañía de su chofer, Ernesto Carricaburo.
No era raro ver al presidente Mario García Menocal en la barra del bar Floridita, donde creó un coctel al que Constantino Ribalaigua, propietario del establecimiento, bautizó precisamente así, Presidente. Se dice que era frecuente ver a Alfredo Zayas, nuestro cuarto mandatario, abordar un tranvía en la esquina de su casa, en Morro y Cárcel, para descender poco después en las inmediaciones del Palacio Presidencial…
En septiembre de 1933, el recién ascendido coronel Fulgencio Batista asistió a la toma de posesión del presidente Ramón Grau San Martín con una escolta de 16 soldados y dos oficiales.
Tras el golpe de Estado de 10 de marzo de 1952, esa escolta fue de 60 hombres que se sumaban a los 72 de la guarnición de Palacio, sin contar que la Marina de Guerra, cuyo Estado Mayor radicaba en el Castillo de la Punta, muy cercano a la mansión del Ejecutivo, tenía la misión, en caso necesario, de defender Palacio y al propio gobernante. La casa presidencial de la Ciudad Militar de Columbia era guardada por hombres del Buró de Investigaciones de la Policía Nacional.
El coronel Orlando Piedra, jefe de ese departamento, era el hombre a quien Batista confiaba su seguridad. Era su hombre de oro. Lo acompañaba en los actos públicos y en sus desplazamientos por la Isla, estaba a su lado en los viajes al exterior, y cuando el presidente se trasladaba a Varadero, donde tenía una casa de descanso, Piedra y sus hombres cubrían el recorrido a lo largo de la Vía Blanca. Fue el organizador de la fuga de Batista, el 1 de enero de 1959. Muchas veces el dictador le hizo el honor de invitarlo a almorzar en Palacio. El día del asalto, Piedra penetró en la mansión Ejecutiva debajo de las balas.
Gerardo Machado fue el primer presidente cubano que dispuso de escolta. No la tuvo al comienzo de su mandato, cuando se movía en un auto descapotable con la única compañía del chofer y el capitán Manuel Rodríguez Batista, su ayudante.
La tuvo a partir de 1926. Al Lincoln blindado del presidente, seguía el auto tripulado por el jefe de los guardaespaldas, y cinco o seis escoltas con ametralladoras, y a este seguía el vehículo donde viajaban el sargento Isidro Baldrich e igual número de cuida-cuidas, todos con ametralladoras. Cerraba la comitiva un camión con soldados del Batallón Presidencial, con sede en el Castillo de Atarés, puesto al mando del capitán Crespo Moreno, a quien el general Alberto Herrera, jefe del Ejército, dio en 1930 la misión de proteger al presidente. Todos se llamaban a sí mismos los “perseguidores” de Machado. Componían la escolta unos 60 hombres más dos vigilantes en motocicletas, mandados todos por Rodríguez Batista. Miembros de la Policía Judicial custodiaban, en sus salidas, a las hijas y los nietos del dictador. Se estudiaron las casas próximas a Palacio para valorar en cuál de ellas podía originarse un atentado.
Rodríguez Batista percibía un salario de 338 pesos mensuales, mientras que el de Crespo Moreno era de solo 125.
A Rodríguez Batista le apodaban Colinche. Se llama así al animal –caballo, toro, vaca– que tiene el rabo corto y pelón. Desconoce el cronista el significado del término cuando se aplica a un hombre, pero se lo imagina.
De cualquier manera, a Manuel Rodríguez Batista, jefe de la escolta del presidente Machado, le apodaban Colinche. Nació en Islas Canarias y, ya en Cuba, se estableció en la zona central y, por méritos, alcanzó en el Ejército Libertador los grados de capitán.
Fue durante la Guerra de Independencia que conoció a Machado; a su lado hizo toda la campaña y lo acompañó desde entonces. Machado fue padrino de bodas de dos de los hijos de Colinche. Cuando uno de ellos cayó preso por ser el presunto autor de un hecho de sangre, Machado no intercedió a su favor, ni Colinche le pidió que lo hiciera. Cuando se halló al verdadero culpable y el joven fue exonerado, ambos, el déspota y su ayudante, lo celebraron en grande. Pese a ser de los íntimos, siempre trató a Machado de usted. Era valiente y simpático, de muy buena presencia y modales acriollados. No se le atribuyen atropellos ni asesinatos, sí a Isidro Baldrich, que tenía fama de asesino.
Colinche sentía el orgullo de haber formado parte de lo que se llamó “la primera guardia” de Machado. A todas partes lo seguía como un perro y el déspota, en agradecimiento, le regaló un terreno de buenas proporciones en el reparto Lutgardita, en Boyeros, parcelación a la que el dictador puso el nombre de su madre. Allí el jefe de la escolta se fabricó una buena casa, y, hombre de campo al fin, adquirió con el tiempo una finquita en Vereda Nueva, que sus hijos dedicaron al cultivo de la papa.
Acompañó a su jefe hasta el final. El 12 de agosto de 1933 lo protegió en el trayecto entre la finca Nenita y el aeropuerto de Boyeros, que entonces llevaba el nombre de General Machado, y allí vio alzar vuelo al aeroplano que se lo llevaba a un exilio sin regreso. Tuvo que quedarse en tierra: no había cupo para él en el pequeño avión anfibio que la embajada norteamericana autorizó para la fuga. Crespo Moreno, en cambio, se impuso y exigió un asiento.
A partir de aquel 12 de agosto el rastro de Colinche se pierde para siempre. Presumiblemente volvió a Canarias.
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" y cuando el presidente se trasladaba a Varadero, donde tenía una casa de descanso, Piedra y sus hombres cubrían el recorrido a lo largo de la Vía Blanca"
Pero el puente de Bacunayagua se terminó después del triunfo de la Revolución ¿?
La única maravilla de la arquitectura cubana construida durante el periodo revolucionario fue el Viaducto de La Farola. La vía Blanca y el puente se culminaron durante la dictadura de Batista. Fidel sólo realizó el acto oficial de inauguración del puente
Y qué me dice de Alamar y San Agustín? Son joyas constructivas.
Lea e instrúyase.
Pero sera el Primer presidente en la Republica o Neo colonia, porque los presidentes anteriores, de la Republica en Armas si tenian escolta
Te comento. La Vía Blanca estaba abierta al tráfico. Lo q hoy es Puente Bacunayagua no existía, pero se vadeaba a través de un terraplen. Algunas veces lo cruce. Espero la info te sirva.
Gracias
Un terraplén en voladizo a 50 metros de altura? Afloja Willy.
Interesante escrito. Nunca había leído sobre los escoltas en el periodo neocolonial, y mucho menos lo que relata el profesor Ciro sobre el apodado Colinche.
Muy interesante Bianchi en sus detalles, como le es habitual. Esperemos que pueda publicar sobre las escoltas de los presidentes de Cuba en Armas del periodo previo a 1898, tanto como de los que ejercieron esa ocupación después de 1959, con historias más cercanas y accesibles.