Un héroe de verdad
Jonathan Frometa Navarro no tiene poses de héroe, pero lo es. No es alto, pero sí algo corpulento, a lo mejor moldeado por sus estudios de cultura física y deportes y la inclinación a la pesca submarina. Cuando lo encontramos andaba vestido de negro, aunque su ropa resaltaba por un camuflaje de fango sin secar todavía. Tiene un corte de cabello que destaca arriba un pelo rizo y pintado de rubio, a lo mejor como muestra de su también oficio de barbero.
Al llamado de: “ven que te buscan”, acude descalzo desde el otro extremo de una calle “pavimentada” de agua y fango. Se acerca mirando a todas partes, como buscando algo que se perdió. Alrededor un escenario triste muestra a los vecinos sacando muebles, equipos y toda pertenencia a la intemperie, tratando de aprovechar los rayos del sol que ya va en picada, para secar lo que estuvo hasta ese mismo día en poder de las aguas teñidas con ese color sucio de las crecidas e inundaciones.
Nos saluda con cortesía y ante la presentación del dúo de periodistas, se pone nervioso. “Tranquilo compadre, venimos a ti porque tus vecinos dicen que para hablar de salvadores durante las inundaciones que causó Oscar acá, en San Antonio del Sur, en esta cuadra, usted es el hombre a agradecer”, le digo.
En efecto contrario al que esperaba, sus manos empiezan a temblar. Al saberse reconocido por el barrio su vista vuelve a girar a todas partes, ahora supongo que buscando en la mirada triste de sus vecinos a aquellos que lo ponen en tamaño aprieto, cuando ahora mismo lo suyo es seguir recuperando cosas de su casa y ayudar a otros.
Comienza a hablar con voz entrecortada, como quien quiere contar, pero no recordar. De los ojos rojos de tanto llorar brotan nuevas lágrimas, se emociona y las manos tiemblan otro poco mientras se lleva una al cuello, cerca de la oreja derecha, de donde una herida reciente hace un surco en su piel blanca, posiblemente recibida durante el ajetreo de la madrugada del día anterior.
“Este ciclón fue más dañino aquí que el Flora, el agua se represó y se puso a la alturas de las placas de muchas casas. No sabíamos de lo que venía. Fue desesperante. Desde las 2 de la mañana el agua fue subiendo y llegó hasta la rodilla y lo que hicimos fue encaramar las cosas a un metro de altura, pero como a las 4 ocurrió la inundación grande. Esto era un río completo.
“Con un grupo de jóvenes traje gente de la cuadra para la casa de mi tía arriba, en la segunda planta, y de ahí me tiré de cabeza a buscar a los niños. Fue una madrugada dura. Cuando vino Salvamento y Rescate, ya de día, les ayudé a sacar a los vulnerables, personas adultas y de la tercera edad para allá”, dice mientras intenta contener el sollozo y señala rumbo a la carretera que enlaza la capital sanantoniense con la ciudad de Guantánamo.
Otro momento tenso fue cuando Jonathan nadó para buscar a su hija, que se encontraba arriba de una placa con un nylon en la cabeza desde que inició la inundación y también el ir para ayudar hasta una escuela de niños en la playa, atravesando todo el Reparto Cultura, donde él vive, y La Plaza, en parte nadando y en otras caminando, cuando los desniveles del terreno lo permitían, una forma de descansar los brazos agotados, pero prestos a seguir batallando por las vidas de sus coterráneos, de las que ayudó a salvar alrededor de 50, él solo entre nueve y 10 niños y como 15 adultos.
“Tuvimos que romper la casa de personas que estaban atrapadas, casi al ahogarse y no podían salir. No pude llegar a todos. Fue duro”, afirma con un evidente dolor que le hace tragar en seco y mirar al piso, como si buscara una explicación o fuerzas para seguir contando; vuelve a secar sus lágrimas, mientras que en los ojos de los dos periodistas también aparecen algunas gotas saladas.
Cuenta Jonathan que el agua tardó en bajar, dejando con su salida un panorama desolador de fango y desechos. Ahora nos señala su casa para ilustrar el desastre. En el frente lo que era el muro es solo una mole de piedra y metal tirada sobre la acera. Hasta persianas amarradas con cables no resistieron. Se llevó todo de la casa y solo quedó paredes, techo y las vidas propias.
Ahora su mirada vuelve a quedar sin rumbo y el breve temblor del cuerpo regresa. Le pongo una mano en el hombro, en un intento de dar consuelo con un gesto cuando no brotan palabras que puedan animar. Casi nos quedamos en silencio. Se mueve a la acera y le sigo con algo de torpeza de la forma en que mi falta de botas lo permite en aquella calle-laguna.
Una última pregunta sale: “Si ya tu familia estaba a salvo, ¿qué te impulsó a arriesgar tu vida para salvar las de otros?
Toma aire fuerte, mira ahora al cielo y me fija la mirada con unos ojos que junto al dolor denotan sinceridad. No se apura en responder, pero cuando lo hace lo dice con una convicción que supera al nerviosismo que le acompañó casi todo el tiempo de nuestra conversación.
“Me impulsó el humanismo y la paternidad, la necesidad de ayudar a niños que no podían salir porque sus padres no estaban, mujeres con niños solas, adultos mayores e inclusive gente que estaban tratando de salvar sus animales, a los que no pudimos llegar a todos. Doy gracias a Dios que estoy vivo, aunque es difícil y no sé si es mejor tener que vivir esto”.
(Tomado de Venceremos)
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Gracias a los que pudieron hacer el bien en este lamentable suceso
Un HÉROE!!!
Despierta admiración la actitud de este joven guantanamero, que a riesgo de su vida no dudó en salvar la de muchos en su pueblo. Es un héroe auténtico. Gracias por el humanismo demostrado.
Emotivo reportaje, soy superviviente del ciclón Flora y me hizo recordar muchas cosas , fuerza!!!
¿Qué esperan para darle una medalla?
Si la memoria no me falla, en Cuba hay un Reconocimiento Especial para aquellas personas que realizan actos excepcionales como este y salvar vidas es la mayor muestra de amor hacia los semejantes. Decía Goethe que "el talento se educa en la calma y el carácter en la tempestad", este joven ha superado con creces la prueba.
Ni falta q le hace, el reconocimiento de su pueblito, de las personas que salvó, vale más q una medalla cualquiera
Todo esfuerzo lleva una recompensa
Solo una medalla no. Dinero que lo va a necesitar para poder levantar su casa de nuevo. La medalla es muy bonita pero solo es eso, un reconocimiento a algo. Cuando tenga que ir a comprar algo de nada le va a servir enseñar la medalla. Valor y fuerza mostró arriesgando su vida para salvar la de otros cuando no era su trabajo, asi que yo propongo un reconocimiento material.
Conmovedor, el humanismo es lo que diferencia a las personas de bien. Gracias por lo que hiciste y fuerzas para reconstruir lo que has perdido y mil gracias por sacudirnos el alma
Excelente trabajo periodístico!!!!!
Testimonio desgarrador e impactante !!!!
Brota la nobleza y solidaridad de la naturaleza humana cultivada por años en una nación asediada por los desafíos globales del cambio climático y la guerra económica.
Este joven debe ser condecorado con la medalla "Al Valor". No tengo la menor duda.
Pobre hombre, esa situacion traumatica lo acompañara por siempre. Oscar pasara a la historia como el huracan de los desamparados
No es un término apropiado, en Cuba nadie queda desamparado. Ahí está el abrigo de todo un pueblo.
El de las sorpresas desagradables o el de los cálculos rebasados, o el de a humanidad a toda prueba pero definitivamente no, no el de los desamparados.
Óscar se formó en 24 horas, descargó, cómo dicen muchos, cantidades inimaginables de lluvia en las montañas, no pasó de largo, estuvo 25 horas al norte e hizo mucho daño pero lo peor ocurrió en terrenos al sur, por las crecidas de ríos que nadie pudo preveer. No hubo desamparo, hubo sorpresa y quedarán lecciones.
Todavía queda gente buena, humana y solidaria. Que dios lo bendiga y el estado cubano lo recompense con la reconstrucción de su casa.
Un bravo cubano. El respeto infinito de todos merece quién expone así su vida por la de los suyos
Estremecedora historia.La humildad emana de su mirada.Mil bendiciones para este joven.Espero sea atendido especial por su acto de heroismo sin precedentes.
Esos son los valientes Héroes del barrio. Gracias .
Que conmovedora historia. Me sacó lágrimas. Cuanto humanismo y cuánta entrega!!! Bendiciones para tí, héroe.
Cuanta gallardía! Orgullo de cubano y de su gente de pueblo. Cuánto ejemplo para las "garrapatas"que odian y destruyen
Así somos muchos... si tenemos habilidades de supervivencia, hay que ser solidario... ¡Gracias infinitas, hermano!
Gracias muchacho!!! Eres un buen hombre.
Un verdadero Héroe, gracias por tu amor y humanidad, así estamos tratando de recompensar los demás cubanos con lo que podemos a nuestros hermanos en tan dificiles circunstancias que les ha tocado vivir, momentos tan duros
Hola, soy cubano y estoy en Canadá, como puedo ayudar a los damnificados, saludos y fuerza a todos.
Ante circunstancias extraordinarias aflora lo mejor del ser humano y este joven tiene madera de héroe. Ojalá pronto bajen las aguas y nuestros compatriotas puedan volver a reconstruir sus vidas con ayuda de muchas manos solidarias dentro y fuera de Cuba.
Me quedé sin aliento,hoy se que hay muchos cubanos jóvenes que desafían el peligro y este joven es uno de ellos que mostró valentía y humanismo pese al peligro,bendiciones para él
Grande Jhonatan
Quien dijo que todo está perdido?
Esa debe ser la actitud de todos los cubanos, dentro y fuera del país, no hay que ser comunista ni castrista como dicen los que odian a nuestra nación, solo hay que ser humanista, el dolor de estas personas que lo han perdido todo, menos la vida, debe ser respetada y recibir la ayuda que está llevando a cabo nuestra nación bajo la dirección de la Revolución, y recordar que Cuba no está sola, los que nos respetan y aman así lo han demostardo a través de la historia, cariños y afectos a estos jóvenes que enfrentaron tan difícilies momentos salvando la vida de personas desconocidas como si fueran sus propios familiares, hay que admirar esta actitud, saludos desde Matanzas
Un verdadero HÉROE. Ojalá y nunca tenga que volver a ser héroe de esra manera.
Un alma noble qué merece todo el respeto de los seres humanos. Cuando veo estas cosas me convenzo aún más de la cantidad de gente buena que hay en este país. Es conmovedor!
Excelente trabajo periodístico!!!
Este joven tiene todo el reconocimiento por su altruismo y solidaridad.Gracias por tu generosidad,valentía y coraje
Ojalá pudieran hacerle llegar los comentarios para animarle,va a tener siempre un triste recuerdo y aún está muy conmocionado,por aquellos que no pudo salvar y luego ver cómo ha quedado todo desvastado
Historias como esta alivian sin borrar el dolor... gracias a Jonathan por su humanismo y a Adriel por acercarnos a su historia.
Honrar,Honra!!Más que una medalla se merece todo el apoyo posible para gratificar su sacrificio y Heroísmo..
Es loable la actitud altruista de este joven, el humanismo se le ve de solo mirarlo. Desafió todas las inclemencias del tiempo, a cambio de salvar vidas. es un verdadero héroe.
Que nobleza siempre en cada barrio habrá un joven como él porque eso es lo que aprendimos, solidarios y humanos.