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En código de tendencias: Clínica jurídica

Por: Licenciada Melissa Cepero Lantigua
Publicado en: Pensar el Derecho
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¿Qué les atrae a los estudiantes en estos tiempos?

¿Qué expectativa tiene nuestros estudiantes de la enseñanza universitaria y qué esperan que les transmita el profesor?

Hace unos pocos días me “tropecé” con una compañera de aula en la entrada de nuestra Facultad, ambas estudiamos la carrera de Derecho en la Universidad de La Habana, entre saludos y nostalgias de nuestro paso por la Casa de altos estudios hace años atrás, me comentaba que la Plaza Cadenas ya no es la misma de antes. Se refería al vacío que se observa en ese enclave, corazón de la Colina universitaria y donde en otros tiempos no alcanzaban los bancos para acoger a todos los estudiantes que hacían estancia allí.

Los alumnos parecen estar en “modo automático” respecto al proceso docente. Los vemos subir y bajar la escalinata, asistir a sus clases, algunos atentos y dispuestos a captar la mayor cantidad de información que reciben de sus profesores, otros, aunque presentes en las aulas, tienen sus mentes volando por el ciberespacio, están absortos en sus asuntos personales, o preocupados por el avance de las manecillas del reloj, desesperados porque la jornada docente termine para volver a otras actividades que más llaman su atención. En otras palabras, no son pocos los que “están de paso” por las aulas universitarias, un nivel de enseñanza que es decisivo para su futuro más inmediato.

En los tiempos que corren la juventud entiende e interioriza más la letra de una canción porque la canta, la baila, o hacen trending challenges con ella, que el contenido de un libro, el tema que se le imparte mediante una conferencia o el debate que se pueda generar en un aula. ¿Debemos culpar a la tecnología por ello? Este escenario nos obliga como docentes a utilizar métodos de enseñanza para atraer más la atención de nuestros educandos, hacerlos entender de una mejor y más atractiva manera los contenidos que les transmitimos.

En la enseñanza universitaria predomina el método tradicional, donde el docente destina una hora y media o más para comunicar a los estudiantes lo que él quiere o entiende que deben saber, para que luego esos se examinen y respondan en los términos que ese profesor les explicó, desde su propia experiencia o desde el criterio asentado en un libro, que en definitiva es lo que se conoce como “aprender de los libros”, o más bien, aprender desde la experiencia ajena.

Es cierto que hemos formado así excelentes profesionales y no se trata de desechar el método de enseñanza tradicional, más cuando aporta gran parte de la base teórica y doctrinal para la preparación de los estudiantes. Sin embargo ¿Se pueden imaginar cómo sería la formación de un médico, si durante su carrera universitaria solo aprendiera de libros y de conferencias impartidas por profesores, y no “chocara” con un paciente directamente? La enseñanza en ciencias médicas se basa en la formación integral de los estudiantes, de hacerlos integrar lo teórico con lo práctico, al tener que aplicar los contenidos que obtienen de libros y conferencias en un caso clínico real.

A partir de esta experiencia, la formación en las carreras de Derecho en algunas universidades del mundo comenzó a adoptar lo que se conoce como método de enseñanza clínico jurídico, que consiste en el aprendizaje de los estudiantes a través de su propia experiencia y no de la ajena. El Derecho no puede estar desvinculado de la realidad y si nos enmarcamos en la enseñanza tradicional, nos alejamos de esa realidad.

Las clínicas jurídicas si bien no tuvieron sus primeras manifestaciones en Estados Unidos, sí fue ahí donde más auge comenzaron a tener a partir de los movimientos de street law sobre la década de los 30` del pasado siglo, donde los estudiantes salían a las calles, a las comunidades a lidiar con problemas jurídicos reales y alfabetizar a la ciudadanía en relación a sus derechos. A partir de ello se extendió la experiencia a universidades de Europa, África, Asia y Latinoamérica, hasta ser actualmente una verdadera tendencia en la enseñanza universitaria.

Este método de enseñanza tiene una doble vía, por una parte, busca formar a los estudiantes de las carreras de Derecho de una manera más integral, basado en el aprendizaje a partir de experiencias reales, y por otra parte se dirige a la búsqueda de la justicia social y el acceso a la justicia de aquellas personas o colectivos que por alguna situación de vulnerabilidad tienen dificultad para ejercer y proteger sus derechos. Con esta práctica se pretende además, formar a juristas comprometidos con la sociedad y los cambios sociales, de ahí el complemento a esa formación integral de los estudiantes universitarios.

Los objetivos de desarrollo socio-económicos del país, unido a los retos que tiene la enseñanza universitaria en la época actual han conducido al perfeccionamiento de la educación superior en Cuba. Ello ha exigido la constante necesidad de revisar y perfeccionar los métodos de enseñanza, con el objetivo de responder a la formación integral de los estudiantes del nivel superior en consonancia con el desarrollo de la ciencia, la tecnología, la innovación, y los valores más nobles de la sociedad cubana.

El método clínico jurídico se incorporó recientemente al Plan de estudio E perfeccionado de la Carrera de Derecho. A través de esta forma de enseñanza se busca equilibrar la formación teórica con las habilidades prácticas necesarias para la profesión, así como fomentar métodos de enseñanza activos y creativos, y promover valores fundamentales que se basan en tres pilares que sienta la Constitución de la República del 2019: la justicia social, consustancial a un Estado socialista de Derecho; el acceso a la justicia y la protección de las personas o grupos en situación de vulnerabilidad.

Meses después de su inserción en la Carrera de Derecho se creó la primera clínica jurídica en el país, por la Universidad de Oriente, y seguida a esta se constituyó la Clínica jurídica “del mundo moral” de la Facultad de Derecho de la Universidad de La Habana. La misma se erige como un espacio de aprendizaje en el que los estudiantes, bajo la supervisión de docentes universitarios y profesionales del sector jurídico, ponen en práctica sus conocimientos y habilidades para resolver problemas reales, en situaciones jurídicas en las que se evidencien cuestiones de acceso a la justicia y la atención de personas o grupos en situación de vulnerabilidad. A través de la Clínica, tanto docentes como educandos desempeñan la función social que desde la enseñanza universitaria se debe cumplir, además de que se coadyuva a la formación de la conciencia social de los futuros juristas.

Aunque es de señalar que si bien el movimiento de clínicas jurídicas llegó a Cuba hace apenas tres años, existen antecedentes de enseñanza clínica en nuestra capital. En la década del 90´, en una de las becas estudiantiles de la Universidad de La Habana, situada en la comunidad de Alamar del municipio de Habana del Este, se constituyó un gabinete legal conformado por estudiantes becados que gratuitamente prestaron servicio de orientación jurídica a los vecinos de las zonas aledañas a la beca.

Esta experiencia trató de recuperarse en el 2019 a partir de la creación del Gabinete legal de la Facultad de Derecho, en colaboración con la Fiscalía provincial de La Habana, que radicó en la Casa estudiantil de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU), y fungió como una extensión de dicho órgano, en el que un grupo de 7 estudiantes brindaban orientación jurídica a la comunidad universitaria y aledaña a la zona, y se encargaban de tramitar todos los asuntos según las normas y procedimientos de la Fiscalía General de la República. Esta iniciativa realmente no logró obtener los resultados esperados y se vio frustrada por la pandemia del COVID- 19, por lo que el gabinete fue cerrado.

Además de las experiencias mencionadas tuvo lugar una, promovida y coordinada por la propia Facultad de Derecho, que logró ser una verdadera práctica del método clínico jurídico cuando aún en Cuba no se hablaba de ello. Dentro del Programa “Alma Mater”, rectorado por el Ministerio del Interior y el Ministerio de la Educación Superior, donde se involucraron además, la Universidad de La Habana, el Instituto Superior de Diseño y la Universidad Tecnológica de La Habana “José Antonio Echeverría”, tenía como finalidad contribuir al trabajo preventivo que desarrollan en las comunidades los Jefes de Sectores. En este se insertó en el 2011 el Proyecto Universitario Derecho en las Comunidades (PUDEC), el cual fue interrumpido en el 2020 por la pandemia de COVID- 19.

En el marco de dicho proyecto los estudiantes de la Carrera de Derecho investigaban los factores criminológicos de determinadas comunidades y brindaban orientación legal a sus habitantes para dar solución a problemas de naturaleza jurídica con una impronta en el orden social. Se involucraron, además, indistintamente en algunos años, estudiantes de las carreras de Sociología, Psicología y Comunicación Social.

Actualmente se encuentra constituida la Clínica Jurídica de la Universidad de La Habana, en la cual se insertan tres proyectos clínicos que están en funcionamiento. Uno de ellos denominado “Empoderadas en la labor” que está dirigido a brindar orientación legal y capacitación jurídica a las mujeres en cuanto a sus derechos laborales; el cual tiene su sede en la Casa de la Cultura del municipio de Centro Habana, como parte de los proyectos que integran el Laboratorio Social Urbano de la Fundación Universitaria de Innovación y Desarrollo.

Otro de los proyectos se dirige a la comunidad de La Timba del municipio de Plaza de la Revolución, en la que los estudiantes brindan asesoría jurídica a los habitantes que ahí radican y reciben los planteamientos y quejas de estos en cuanto a sus derechos para darles posibles soluciones.

Además, se cuenta con un proyecto clínico en colaboración con la Contraloría General de la República, cuyo objetivo es lograr la implementación de un correcto proceso de rendición de cuentas administrativa a los trabajadores en las entidades empresariales y unidades presupuestadas del sector estatal. Para su ejecución se cuenta con la participación de estudiantes de las carreras de Derecho, Ingeniería industrial, Psicología, Comunicación social y Diseño industrial.

La propuesta de la Clínica no solo favorece la enseñanza de nuestros estudiantes, sino también brinda un espacio para todas aquellas personas o colectivos que sientan que sus derechos han sido vulnerados y por algún motivo han tenido dificultad para acceder a la defensa de estos, donde podrán recibir orientación legal y alfabetización jurídica, las que brindan directamente los educandos de manera gratuita.

Si nuestros estudiantes están más enfocados y atraídos por las tendencias, deberíamos asumir como reto en la formación de los futuros juristas convertir las clínicas jurídicas en tendencia, en ese “challenge” que les permita autogestionar sus conocimientos, organizar la forma en que mejor puedan aprender, y ejercer el Derecho desde su propia formación universitaria. Se trata de brindar a los estudiantes una alternativa de “hacer el Derecho”, y lograr con ello que se sientan verdaderamente motivados por aprender y ejercer la profesión; a la vez que contribuyan a reafirmar lo que jurídica y políticamente debe ser la esencia eterna de la Nación cubana: un Estado de Derecho y Justicia Social.

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  • Matias dijo:

    Interesante tema. Si quisiera alguien formar profesionales cabales y técnicamente preparados debe remitirse a la obra de un grupo excelente de educadores cubanos encabezados por la doctora Berta Gonzales Rivero que en una escuela de nivel superior de este país, desarrollaron un nuevo método de enseñanza dirigido a la formación integral del educando. Vivo orgulloso de que fui del segundo año que se aplicó dicho método y me ha servido para toda la vida. Digo que me sirvió con total responsabilidad, porque luego fui a estudiar Telecomunicaciones y Electronica en la CUJAE (ese binomio de tele y la CUJAE, quién lo paso, sabe que es duro durísimo) y todo lo que me enseñó ese magnífico colectivo de educadores fue vital para remontar la carrera de telecomunicaciones. Ya lo que plantea el autor del texto lo aplicaron esos magníficos educadores hace 20 años. Que bien se haría en Cuba si se retomará ese método de enseñar!!!! Solo tiene un problema, exige profesores como los que casi no existen hoy. Que sea este comentario un anónimo reconocimiento a ese colectivo formador y a todos los que de corazón asumieron para si la obra de esos educadores cubanos. Gracias

    • Melissa dijo:

      Sería muy interesante intercambiar experiencias. Sin dudas son métodos que se han venido empleando desde tiempo atrás sin ponerles "etiquetas", aunque bien es cierto que fue reciente su reconocimiento como tal en el Plan de estudio de la Carrera de Derecho, y esto conlleva a un mayor esfuerzo de los docentes actuales en aras de buscar las mejores formas de enseñanza hacia nuestros estudiantes.
      Gracias por el comentario.

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