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Fleming y el hallazgo fortuito que ha salvado millones de vidas

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Alexander Fleming, padre de la penicilina. Foto: Archivo.

Se debe a Alexander Fleming uno de los descubrimientos más importantes de la historia de la medicina: la penicilina. Este fármaco revolucionó el mundo de la salud en el siglo XX, y dio paso a la era de los antibióticos, lo que permitió salvar millones de vidas de enfermedades que casi a mediados del siglo XX eran incurables.

El eminente científico está vinculado con nuestro país. Visitó Cuba en 1953 y no precisamente para hablar de medicina.

La formación de un médico

Alexander Fleming nació en Escocia el 6 de agosto de 1881. Desde bien temprano se vinculó con la medicina, pues a los 13 años se mudó a Londres para acompañar a su hermano Thomas que estudiaba la carrera.

Tras concluir el bachillerato comenzó a laborar en las oficinas de una naviera, pero su vocación estaba dirigida hacia las armas, quería ser parte del ejército británico. No obstante, un acontecimiento inesperado le cambió el rumbo.

En 1901 heredó una pequeña suma de dinero de su tío John Fleming. Este capital y la influencia de su hermano lo impulsaron a estudiar medicina. Se graduó en 1906 en medicina y cirugía. Posteriormente, se vinculó al departamento de investigaciones del St. Mary's Hospital de la Universidad de Londres, especializándose como bacteriólogo, bajo la tutela del eminente médico sir Almroth Wright.

En 1908, concluyó una licenciatura en ciencias con medalla de oro y se inició en el magisterio. En 1915 se casó con la enfermera irlandesa Sarah Marion McElroy, con quien tuvo su primer hijo.

El estallido de la Primera Guerra Mundial lo apartó de la vida hogareña y prestó sus servicios en los hospitales de campaña del frente occidental de Francia, donde se ganó los grados de capitán. Al concluir la contienda en 1918 regresó al hospital y en 1928 obtuvo el puesto de profesor de Bacteriología en la Universidad de Londres.

Después de descubrir la penicilina en 1928 alcanzó gradualmente renombre mundial y con ello los reconocimientos: en 1943 fue elegido miembro de la Royal Society y al año siguiente ordenado caballero por el rey Jorge VI de Reino Unido; en 1945 obtuvo el Premio Nobel de Medicina, en 1946 recibió la Medalla de Oro de Honor de la Royal College of Surgeons y en 1948 es condecorado con la Gran Cruz de la orden de Alfonso X, el Sabio, y nombrado profesor emérito de la Universidad de Londres. También integró la Pontificia Academia de Ciencias del Vaticano.

Fleming murió el 11 de marzo de 1955 en su casa de Londres, tras sufrir un ataque cardiaco. Fue enterrado en la Catedral de Saint Paul como héroe nacional.

El padre de la penicilina

Alexander Fleming realizó importantes hallazgos para la medicina, alguno de los cuales están opacados por el descubrimiento de la penicilina. Durante su participación en la Primera Guerra Mundial realizó investigaciones intentando descubrir algo parecido a la arsfenamina, para controlar las infecciones.

En 1922 descubrió la lisozima, un antiséptico que impide las infecciones y que se halla presente en numerosas secreciones de los seres vivos y actúa como barrera. Este hallazgo de por sí es suficiente para situarlo entre los científicos más importantes de la primera mitad del siglo XX, ya que demostraba la posibilidad de que existieran sustancias mortíferas contra las bacterias, pero inofensivas para las células del organismo.

En los siguientes años, el médico escoses continuó investigando y para 1928 se encontraba estudiando las propiedades del Staphylococcus, un género de bacterias que está presente en la piel y la mucosa de los humanos y que causa –como consecuencia de la producción de toxinas– una diarrea, vómitos y náuseas, entre otras.

Tras un mes de vacaciones, Fleming regresó a su laboratorio el 3 de septiembre de 1928 y comenzó a clasificar placas de Petri que contenían colonias de estafilococos. Se percató de que una de ellas se había contaminado accidentalmente y le estaba creciendo un hongo que secretaba una mancha de moho que producía la muerte de las bacterias. Después se identificó como una cepa poco común de Penicillium notatum. Acababa de nacer la penicilina.

A partir de ello continuó experimentando con una amplia gama de agentes bacteriológicos y se percató de que el “zumo de moho” lograba el mismo efecto. Luego se empeñó en intentar aislar la penicilina, pero comprendió que no iba a ser tan sencillo, ya que era un compuesto muy inestable. En junio de 1929 publicó sus hallazgos en el British Journal of Experimental Pathology.

Tuvieron que transcurrir varios años para lograr la penicilina en estado puro. En ello trabajaron también algunos colaboradores de Fleming como el químico Ernst Boris Chain, el patólogo Howard Walter Florey y otros colegas de la Escuela de Patología de la Universidad de Oxford. Después de probar con éxito en animales hicieron público los resultados en 1940 en la revista The Lancet.

El 12 de febrero de 1941 se probó por primera en un humano: Albert Alexander se encontraba hospitalizado en el Radcliffe Infirmary en fase terminal por una infección por estafilococo. Temiendo los efectos segundarios del fármaco los científicos suministraron pequeñas dosis. Los efectos se percibieron de inmediato, en 24 horas al paciente le bajó la temperatura, le comenzaron a sanar las heridas y recuperó el apetito.

Albert Alexander, primer paciente en la historia al que se le suministró la penicilina. Foto: Archivo.

A pesar de fallecer a los pocos días producto de su cuadro clínico, la penicilina demostró su efectividad. Después de probarla en otros pacientes con notables éxitos se extendió su uso hacia las tropas británicas en los campos de batalla de la Segunda Guerra Mundial.

Desde esa fecha hasta nuestros días la penicilina ha salvado a millones de personas y abrió las ciencias médicas al mundo de los antibióticos.

La penicilina llega a Cuba

La condición de atraso económico que padecía Cuba para la década del cuarenta impedía que se pudiera producir la penicilina en la Isla, por lo que había que recurrir a su importación y en sus inicios solo fue reservada para las familias pudientes.

La penicilina llega a Cuba en el primer quinquenio de la década del 40. No se ha determinado con exactitud quiénes fueron los primeros médicos o clínicas en aplicarla, ni los primeros pacientes beneficiados. Pero más allá de ello, el antibiótico salvó miles de vidas cubanas.

Su impacto fue tal, que el músico Ernesto Abelardo Valdés popularizó un danzón-chachachá con el nombre “Penicilina”, pieza que en 1944 incorporó en su repertorio el conjunto Matamoros, con Benny Moré todavía en sus filas. Otra versión fue la interpretada por el percusionista Chano Pozo, con gran aceptación en Cuba y Estados Unidos.

Fleming en Cuba

Tiempo después de la muerte de su esposa Sarah en octubre de 1949, Fleming inició una relación con la doctora griega Amalia Koutsouri-Vourekas, con la que finalmente se casó el 9 de abril de 1953. Para disfrutar de su luna de miel los recién casados escogieron La Habana.

La visita se debió a la relación profesional del Premio Nobel con una joven cubana. Margarita Sofía Tamargo Sánchez  había obtenido en 1939 su título en Farmacia en el Alma Mater capitalina. En 1948 mereció una beca por el British Council que la destinó al Wright-Fleming Institute of Microbiology, encabezado por Fleming.

Allí nacería una bonita relación, al punto que el europeo a menudo la llamaba “la generala” o “mi manager”, por su resolución en la toma de decisiones. Durante sus frecuentes conversaciones la cubana le hablaba con entusiasmo de las bellezas naturales de la Isla, de su gente y su cultura. Ello compulsó definitivamente al escocés a visitar nuestro país.

Alexander Fleming y su esposa Amalia Koutsouri-Voureka en La Habana. Foto: Archivo.

La pareja arribó a La Habana el viernes 17 de abril, se hospedan primero en el Country Club de Miramar y posteriormente se trasladan al lujoso Hotel Nacional. La presencia del Premio Nobel no pasó desapercibida ni para la prensa ni para la comunidad científica cubana, por lo que recibiría varias comitivas e invitaciones.

El 21 de abril ofreció una conferencia en la Universidad de La Habana titulada “El uso de los antibióticos” y al día siguiente otra sobre “La herida aséptica”. El momento fue oportuno para que la universidad capitalina le confiriera el título de Profesor Honoris Causa. El 28 de abril –último día en Cuba– el Colegio Médico Nacional le realizó un homenaje y le confirió la Orden Carlos J. Finlay.

Pero como la pareja no vino a Cuba a trabajar disfrutaron ampliamente de las bellezas culturales y naturales de la Isla. Los distinguidos visitantes recorrieron la ciudad, visitaron el cabaret Tropicana y la finca Bellavista, donde se extasiaron contemplando una variedad exótica de orquídeas, con el sabor del mango y del helado de tamarindo.

Disfrutaron de unos días en Varadero y apreciaron las bellezas de las Cuevas de Bellamar. También se vio a Fleming vestir la tradicional guayabera cubana y degustar de los Habanos que le regalaron.

Se han publicado 5 comentarios



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  • Mitica dijo:

    Ya conocíamos la bella historia del Dr Alexander Fleming, Hombres cómo estos no deben morir y los hombres de ciencia deben seguir su legado, como lo han hecho hasta nuestros días.

  • ibet dijo:

    Felicidades al joven investigador. Muy buen artículo y de agradable lectura. Esto que nos ha narrado también es historia, más aún cuando el año de la visita del científico, 1953, fue decisivo para la Historia de Cuba

  • Lina D dijo:

    Excelente trabajo y muy ,muy interesante ,como este tipo de trabajo debieran publicarse más son entretenidos e ilustrativos y permiten obtener cultura general .

  • Amador dijo:

    84 años despues Cuba ha regresado a 1940, ni Penicilina ni muchos medicamentos. Por lo menos en aquellos tiempos se importaban. Hoy tienen que mandarlos. En produccion azucarera y otros productos andamos hoy por el siglo XIX. Muy bonita e interesante su historia, pero no politice tanto todo. Ahi pierde valor lo escrito.

  • Horacio Izquierdo Delgado dijo:

    Muy interesante su trabajo sobre Alexander Fleming: el hombre que, hizo cambiar por completo las relaciones entre el hombre y los microbios.
    Sobre este luctuoso acontecimiento, el doctor Antonio Sellek Azzi , Presidente de la Sociedad Cubana de Médicos Laboratoristas de Cuba, expresó en la Revista Cubana de Laboratoristas Clínicos: A sus excepcionales condiciones y virtudes de modestia y sencillez tenia Fleming además, rasgos característicos de su brillante personalidad, la de ser un desinteresado. El no se benefició jamás de la explotación comercial de la penicilina.
    Será un honor para mi que consulte el artículo :Doctor Alexander Fleming. Estancia e Influencia en Cuba. Boletín Científico. Consejo Nacional de Sociedades Científicas de la Salud. ISSN 2073-9281. No. 4, 2012.
    Con respecto a la Penicilina el propio Fleming expresó: "Yo no pude concentrar la penicilina por falta de un químico. Por esta causa medió un lapso de tiempo de diez años entre el descubrimiento de la penicilina y el desenvolvimiento de su estudio".
    En nuestro País se aplicó por primera vez en el mes de diciembre de 1943 a un paciente con "celulitis de la frente y cara, pan-oftalmitis del ojo izquierdo, trombosis del seno cavernosos, meningitis, bronco-neumonía bilateral, septicemia. positivo el líquido céfalo raquídeo y el cultivo de la sangre a estafilococo dorado" ( Se ha respetado el lenguaje de la época) Acerca de la Penicilina en Cuba , el que suscribe ha revisado un total de 351 artículos ,190 en publicaciones no médicas y 161 en publicaciones médicas de la época. Le reitero las gracias por el homenaje al doctor Alexander Fleming.

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Abel Aguilera Vega

Abel Aguilera Vega

Historiador e investigador del Centro Fidel Castro Ruz. Conduce espacios radiales relacionados con la historia en Radio Metropolitana y Radio Habana Cuba.

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