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La Tira de los Lectores: Cultivo una rosa blanca

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José Martí fue de los hombres que trascendieron su tiempo, para volverse figuras de obligatoria consulta cuando se quiere conocer la historia de América Latina.

A 171 años de su natalicio, desde La Tira de los Lectores lo recordamos con imágenes en su honor que llegaron a nuestra redacción durante esta semana.

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Con aro, balde y paleta, le entrega una "rosa blanca". Foto: Yudelkis Beatriz de la Hera Jérez.

De cara al sol. Foto: Ray Pérez.

Junto a busto de Martí en Veracruz, México. Foto: José Ramón Álvarez.

Parque José Martí. Busto del apóstol en mármol de carrara inaugurado el 28 de enero de 1927 gracias a la contribución del comité Todo por San Luis, en colecta popular. Foto: Marioly García.

Martí en Fidel. Foto: Alexis González.

Imponente desde el Parque Central. Foto: Rigoberto Morales Palacios.

Mi homenaje al apóstol. Foto: Alejandro Rodríguez.

Placa al pie de una ceiba sembrada en el "Parque de las palomas", en Benalmádena, España, por cubanos residentes en Andalucía. Foto: Humberto Jesús Ruiz Cano.

Frente a la casa (calle Manifestación no. 13) donde vivió Martí en Zaragoza, Aragón, España. Foto: Ramón Vázquez.

En el punto más alto de Cuba, Martí. Foto: Ray Pérez.

 

Se han publicado 3 comentarios



Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.

  • Andresito dijo:

    Cultivo una rosa blanca en julio como en enero,
    para mi amigo sincero que me da su mano franca,

    y para el cruel que me arranca el corazón con que vivo,
    cardos ni ortigas cultivo, cultivo un rosa blanca.

    Esas 2 últimas líneas dicen mucho y debiéramos reflexionar en ellas. El que siembra odio, recoge odio. Y si respondemos con odio al odio, nunca habrá paz, aunque nunca es lo mismo, sembrar odio y dejarse mancillar, pero la lógica matemática dice que se recoge lo que se siembra y que el odio genera más odio. Sin embargo las diferencias (divide y vencerás) se utilizan para las modalidades contemporáneas de negocios, y luego hasta muy discretamente puedan las partes diferentes negociar con condiciones discretas que solo pocos se puedan beneficiar. Quizás Froid pueda ofrecer una explicación más clara.

  • Mario R. Galaz R. dijo:

    Tengo de José Martí "Versos I" y ""Versos II" de ediciones Anaya ( 1971 ), en el prólogo de la 1a. hay una semblanza de su vida política ( su dedicación a la Revolución ), por supuesto de su obra poética y a su vida personal y social y quiero saber como y donde puedo conseguir su biografía, agradecería infinito su colaboración al respecto.

  • Leandro dijo:

    ¿Ortigas?

    Cultivo una rosa blanca,
    En julio como en enero,
    Para el amigo sincero
    Que me da su mano franca.

    Y para el cruel que me arranca
    El corazón con que vivo,
    Cardo ni oruga cultivo:
    Cultivo la rosa blanca.

    Al valorar el contenido de este célebre poema de José Martí, lo más común consiste en considerar que Martí cultiva la más pura de las rosas tanto para aquel que es leal, franco y sincero, como para quién es desleal, pérfido, cruel que le “arranca el corazón”. La misma rosa tanto para el amigo, como para el enemigo.
    Que Martí no padecía de odios está claro; pero: ¿Significa eso que ofrecía la misma flor de pureza inmaculada en igualdad de condiciones al amigo que al enemigo? Hay muchas expresiones de Martí que niegan tal afirmación. “En lo hondo de mi corazón hay muy pocos asientos…Aborrezco las falsedades de la vida,- escribía a Fernando Figueredo el 15 de enero de 1892- y solo amo a quien tiene el valor de vivir en el agradecimiento y la verdad.” ¿Martí, el que reconoce que tiene en lo hondo de su corazón pocos asientos y que solo amaba a quienes tienen el valor de vivir en el agradecimiento y la verdad, que evidentemente no son muchos, ofrecería igual rosa inmaculada tanto a esos pocos amigos sinceros, como al resto de las personas, incluyendo a sus enemigos? Por aquellos días en Carta Abierta a Enrique Collazo decía: “¡Y todo el que sirvió es sagrado!... el que peleó en la revolución es santo para mí… El que hace industria de haber peleado en la revolución, o goza después de ella entre sus enemigos de influjo superior al que tuvo entre sus compatriotas, o usa de su influencia para aflojar la virtud renaciente de un país que necesita de toda su virtud, ese bajará ante mí sus ojos…, aunque haya militado en la revolución; y los bajará ante todo hombre honrado.” Por tanto, si bien Martí tiene una alta valoración de todo el que sirvió en las filas de la revolución, entre ellos los hay que han cometido actos deleznables que los hacen bajar los ojos ante los hombres honrados.
    ¿Por qué no dar otra interpretación a estos versos de Martí, como lo han hecho algunos, entre los que se destaca la escritora cubana Rosa Hilda Zell en un trabajo suyo publicado en la revista Bohemia allá por el año 1963 referido a los Versos Sencillos de José Martí?
    Lo primero que resulta oportuno puntualizar es que aun cuando muchos, al declamar esta pieza poética martiana emplean la palabra ortiga, fue con oruga que se publicó en la Edición Príncipe de 1891 en vida de Martí y uno de cuyos ejemplares posee una dedicatoria suya, sin que le haga corrección alguna y así lo han reproducido todas las ediciones de sus Obras Completas, desde su primera aparición en 1900 a cargo del entrañable amigo del Apóstol, Gonzalo de Quesada. Por tanto no hay dudas de que Martí escribió oruga ¿Pero a qué oruga se refería Martí? Su vasta cultura lo hace conocedor profundo, entre otros muchos aspectos, de la Naturaleza, incluyendo el mundo vegetal. En los propios Versos Sencillos escribe el Apóstol: “Yo sé los nombres extraños/De las yerbas y las flores…” ¿Por qué entonces no considerar que cuando habla de oruga, Martí no está hablando de esas larvas del mundo animal que usualmente conocemos, en ocasiones repugnantes e incluso las hay venenosas, sino que se refiere a una planta cultivada en España con fines alimenticios, país donde vivió nuestro Héroe Nacional? En cuanto al cardo se trata pues de una planta con hojas y tallos espinosos. La oruga: una planta alimenticia, beneficiosa para el ser humano; el cardo: una planta hiriente, dañina al ser humano.
    Pudiera ser entonces que cuando Martí escribe “Y para el cruel que me arranca/El corazón con que vivo,/Cardo ni oruga cultivo;” nos está diciendo que para el cruel, en su huerto no hay cultivo alguno, ni perjudicial ni beneficioso, ni odio, pero tampoco amor; en su huerto solo se cultiva la rosa blanca que es exclusivamente para el amigo sincero. ¿Significa ello que Martí cerraba las puertas a los del bando contrario? Para nada. El 10 de noviembre de 1894 escribe en Patria: “Conocerle el interior a ciertos hombres tenebrosos, da nauseas mayores que la de la muerte” a lo que seguidamente agregaba: “El infierno tiene derecho al cielo: y los criminales a la redención. La caridad nos cierra los labios: y el aseo moral”. En un trabajo publicado en Patria el 22 de septiembre de 1894 deja aún más clara su posición: “El templo está abierto, y la alfombra está al entrar, para que dejen en ella las sandalias los que anduvieron por el fango, o se equivocaron de camino.” Por tanto, Martí a nadie cierra las puertas, pero aquellos que se han enlodado, para entrar al altar de la Patria, han de dejar a su entrada las sucias sandalias: tienen que limpiarse primero.
    Aquí queda la valoración, que no se puede dar por concluida y que cada cual relea los tan conocidos versos de Martí y saque sus propias conclusiones, para lo cual será necesario que conozca no solo este popular poema, sino la obra martiana en su conjunto.

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