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Colón encadenado

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Retrato de Cristóbal Colón de 1519 del pintor italiano Sebastiano del Piombo.

Cristóbal Colón ha pasado a la posteridad por su viaje a América en 1492, que permitió el encuentro entre dos civilizaciones que se habían desarrollado de manera paralela y no habían entrado en contacto hasta ese momento. Con ello se abrió también la conquista, matanza e imposición de los europeos sobre los nativos de nuestro continente.

Aunque es menos conocido, los viajes a América le permitieron al navegante genovés realizar una serie de observaciones de carácter astronómico y meteorológico. Colón descubrió la declinación magnética, aunque en su primer viaje no tuvo una clara conciencia de su variación en función de la longitud geográfica.

Realizó importantes observaciones sobre los vientos y las mareas, percatándose de las diferencias de estas con respecto a las de Europa. Fue el primero en describir las calmas tropicales y los ciclones, así como en notar que el globo terráqueo no era totalmente redondo, sino más abultado “debajo de la línea equinoccial”.

Lo importante de sus viajes ha sido lo que realmente descubrió y no lo que creyó haber descubierto. Pero no todo fue color de rosas, el navegante fue el primer europeo en ocupar un cargo político en las nuevas tierras, pero su poca destreza en esos menesteres tendría consecuencias.

Colón gobernador

Después de llegar a América en 1492, Colón retornó a España en marzo del año siguiente con la noticia de haber encontrado nuevas tierras, en lo que creyó eran las Indias. Sin dudarlo, los Reyes Católicos, Isabel y Fernando, ordenaron la colonización de esos territorios.

En noviembre de 1493, Colón desembarcó en La Española con una flota de 17 naves y aproximadamente 1 200 hombres de diferentes sectores sociales. En el nuevo continente encontrarían muchas adversidades, como la barrera lingüística con los indígenas, la falta de ciudades, la ausencia de condiciones logísticas para sostenerse, el azote de las enfermedades, los enfrentamientos con los nativos y la falta de unidad entre ellos mismos, muchos de los cuales ansiaban retornar a la península.

El almirante desembarcando en las Indias, grabado de Théodore de Bry de 1594.

En febrero de 1494, Colón les envió a los reyes una carta explicando las dificultades que había encontrado para llevar a cabo la colonización de los nuevos territorios, además de solicitar toda una serie de recursos para sostenerse en el lugar. Pero desde fecha tan temprana también tuvo que enfrentar las conspiraciones en su contra. En mayo, el contador Bernal de Pisa y el alcalde Juan de Luján redactaron un informe a las autoridades españolas alegando su mala gestión, posteriormente se les unió el capitán Pedro Margarit y fray Bernardo Buil, quien se negaba a administrarle los sacramentos.

La conducta del marino al frente de los españoles en La Española fue más que desastrosa, se tomó atribuciones indebidas, y se sintió por encima de la ley, la cual aplicó a su gusto y criterio. Según documentos de la época, hacía trabajar a los europeos como si fuesen esclavos, lo mismo ordenaba matar a un acusado de organizar un motín que mandaba cortar orejas, mano o nariz como sanción. A una mujer que para escapar del trabajo fingió estar embarazada la hizo desfilar desnuda sobre un asno.

En tales condiciones su avaricia encontró fertilización, pues se negaba a repartir los alimentos guardados en los almacenes, para revenderlos después a precios abusivos y exigía la extracción de oro para él y sus hermanos, entre otras actitudes incorrectas. Era lógico que los intentos de sedición estuviesen a la orden del día.

Cuando Colón retorna a La Española, después de su tercer viaje en 1498, se encontraría un ambiente totalmente hostil. Ya le resultaba imposible controlar a los colonos y su hermano Bartolomé Colón, que había asumido el mando de la isla en su ausencia, perdió toda autoridad. Las conspiraciones se sucedían una tras de otra, pero la de mayor connotación fue la encabezada por el alcalde mayor Francisco Roldán, quien se alzó en 1498 con un grupo de hombres, desconociendo la autoridad de ambos hermanos.

Después de permanecer aproximadamente dos años amotinado, Roldán y Cristóbal hacen las paces. En una pésima negociación, la mayoría de los rebeldes no solo fueron perdonados, sino que también recibieron lotes de tierras e indios para sus labranzas.

Colón encadenado

Hasta los Reyes Católicos llegaron las disputas de sus hombres en las tierras de América. Con el objetivo de verificar las permanentes quejas que recibían de Cristóbal Colón, resolver el conflicto en las tierras que se imaginaban llenas de oro y evitar el florecimiento de un caudillo que pusiera las nuevas posiciones en manos de otras potencias (Colón no era español), enviaron como juez pesquisidor a Francisco de Bobadilla, quien desembarcó en La Española el 23 de agosto de 1500.

La presencia de Bobadilla inquietó a los hermanos Colón, quienes intentaron organizar la resistencia prometiendo tierras y ganados a los fieles, pero este esfuerzo fue inútil. Durante el juicio esto sería interpretado como un intento de sublevarse a la corona española.

Pero Bobadilla no solo llegó para impartir justicia, también iba con el encargo de los reyes de que, en caso de ser ciertas las imputaciones contra el almirante, lo destituyera y tomara el control político de la Isla. El emisario de los reyes actuó de forma enérgica y sin dilación y después de comprobar las acusaciones sometió a juicio a Cristóbal Colón en Santo Domingo, lo destituyó de su cargo de virrey y gobernador de La Española, además de ordenar su traslado encadenado hacia la península.

Bobadilla cumplió escrupulosamente su misión, lo que también se deja a entrever en las memorias de Cristóbal Colón:

El segundo día que llegó se creó gobernador e hizo oficiales y ejecuciones y pregonó franquezas del oro y diezmos [...] y publicó que a mí avía de enviar en hierros y a mis hermanos, así como ha hecho, y que nunca yo volvería allí ni otro de mi linaje, diciendo de mí mil deshonestidades y descorteses cosas.

Lo que sí es cierto es que junto a su hermano Bartolomé y su hijo Diego zarpó encadenado de La Española en octubre de 1500, y llegó al puerto de Cádiz el 20 de noviembre.

Deportación de Colón de la Española, del pintor cubano Armando Menocal, 1893.

En la península permaneció encarcelado aproximadamente mes y medio hasta que le fue concedida una audiencia con los reyes. Estos lo pusieron en libertad aunque perdió sus poderes. Al parecer recibió cierto perdón, porque dos años después realizó un cuarto viaje a América, pero con una serie de prohibiciones, entre ellas la de no tocar tierra en La Española.

Se han publicado 3 comentarios



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  • Jorge dijo:

    Muy interesante. Solo señalar que resulta difícil de creer que Colón de verdad se creyó que había llegado a las Infias que él buscaba. Si leyó escritos de Marco Polo, donde este describía los palacios y reinos de Asia, no hay manera de confundirse con lo que vio en América muy inferior en desarrollo. La variante más lógica es que le convenía decirle a los Reyes que había llegado allí, porque de eso dependían los beneficios prometidos a él por cumplir la misión encomendada.

  • Pastor Omar Alfonso Pacios dijo:

    Interesante también fue su tosudez al considerar ya en 1504 que Cuba era parte del Continente, a pesar del mapamundi creado por Juan de la Cosa

  • Miguel Roura dijo:

    Muy interesante, pues cambia un tanto la visión que se tiene del Almirante, siempre muy polémica por las consecuencias de la Conquista, no sabia sobre los aspectos científicos, aunque hay evidencias de encuentros anteriores a Colón, es a decir de Carpentier el evento que cambió culturalmente el mundo y la historia de manera definitiva. Gracias por la publicación.

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Abel Aguilera Vega

Abel Aguilera Vega

Historiador e investigador del Centro Fidel Castro Ruz. Conduce espacios radiales relacionados con la historia en Radio Metropolitana y Radio Habana Cuba.

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