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San Salvador amanece con el espíritu de los Juegos: Tiempo de trascender (+ Fotos)

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Amanecer en San Salvador. Foto: Deny Extremera San Martín/ Cubadebate.

Poco después de las 5 a.m., en San Salvador comienza a amanecer. No es hora aún del pesado tráfico del día, tan pesado que es normal el timonazo rápido para aprovechar el espacio libre y adelantar, o pedirlo.

No hemos visto a ningún chofer alterarse por, como decimos en cubano, “un pie”. Es parte de la cultura, se hace o no se llega a tiempo. Y todos lo comprenden cuando van al timón. No es el tráfico lo que despierta primero en San Salvador, al menos no en Antiguo Cuscatlán, uno de los municipios del área metropolitana.

El pijuyo o pijul, activo desde muy temprano y durante todo el día. Foto: Deny Extremera San Martín/ Cubadebate.

Primero despiertan en el temprano amanecer el negro y ruidoso pijuyo o pijul (muy parecido al totí cubano, pero mayor, de unos 45 cm) y al coro se suman las bandadas rápidas de pericos y algún cenzontle o chonte, especialista en canto como nuestro sinsonte o el ruiseñor.

Amanece y el sol comienza a alumbrar los altos cerros vestidos de nubes, el majestuoso El Boquerón, un área natural en la cima del volcán El Salvador (1 800 m), atrae a muchos por el verde y los senderos, el aire y el visible cráter de 1.5 km de diámetro y más de 500 m de profundidad.

El picacho del Boquerón, parte del volcán de San Salvador. Foto: Deny Extremera San Martín/ Cubadebate.

Otra vista del picacho del Boquerón, libre de nubes. Foto: Deny Extremera San Martín/ Cubadebate.

Vamos mirando los altos cerros en el taxi mientras el chofer –sus compañeros le llaman el Colocho–, entre acelerones, frenazos y “pies” propios o de otros, muy atento a las tácticas para avanzar en el tráfico, cuenta que en los últimos años muchos han ido a los cerros porque aquello allá arriba “es otro mundo”.

También –inevitable preguntarle sobre la seguridad y los contrastes entre el “hace poco” y el “hoy”– nos habla de “la renta” que debían pagar él y sus otros 11 colegas de la cooperativa a los mareros, si es que querían operar en ciertas zonas o colonias.

Construcciones en las alturas del Boquerón. Foto: Deny Extremera San Martín/ Cubadebate.

“Mire que pagábamos 700 dólares al mes”, dice, y recuerda que a veces, en algunas áreas a las que “no debían” entrar, dejaban a sus clientes “tres o cuatro cuadras antes”. Asegura que no le gustaba, “porque usted es el cliente y está pagando para que yo lo lleve justo adonde va”, pero no había otra salida: “Ellos entendían”.

Camino hacia el centro histórico, atento al tráfico, el Colocho nos cuenta sobre su oficio. Foto: Deny Extremera San Martín/ Cubadebate.

Durante más de dos décadas, las maras habían tenido control sobre territorios amplios, regulaban la vida de comunidades con normas, “rentas” y represalias. Comerciantes, taxistas, hospederos, vendedores ambulantes, policías… todos con quienes hemos hablado lo reconocen: el país ha cambiado en los últimos años.

“Son muy amables y atentos”, le comento a uno de los colegas del Colocho que espera en la fila de taxis. “¿Cómo pudo suceder?”, le pregunto, apuntando al contraste entre esa realidad violenta y opresiva y lo que veo por estos días en el trato con los salvadoreños. Sé que hubo mucho de importación en el fenómeno a partir de los noventa, en la posguerra civil. Una estructura criminal que halló un escenario propicio para crecer y medrar.

El caso, me responde, “es que el 95% de los salvadoreños son así, gente amable; el otro 5% está ahora en centros penitenciarios o como las tortugas, con la cabeza dentro del caparazón”. No es una estadística oficial, claro; es su forma de expresar una realidad.

La Plaza Cívica Gerardo Barrios, en el centro histórico de la ciudad de San Salvador. A la derecha, el Palacio Nacional. Foto: Deny Extremera San Martín/ Cubadebate.

De las colonias residenciales, más arboladas y tranquilas, pasamos en unos minutos al centro histórico de San Salvador. Más populoso, más de pequeños comercios, vendedores ambulantes, plazas históricas y pueblo. Allí están, entre pequeños comercios y una activa vida en la calle, edificios como el Palacio Nacional y la Catedral Metropolitana.

Allí también, en el mercado de pequeños vendedores conocido como Hula Hula, nos reciben con hospitalidad –“Ah, son de los Centroamericanos”, dicen al ver las credenciales–. Nos invitan a pasar, “compren, compren”, y nosotros aprovechamos el momento para conversar y preguntar. No es fácil la vida, no lo es en ningún lugar, pero coinciden en que hay más seguridad.

El Palacio Nacional, construido originalmente para albergar los tres poderes del Estado y declarado Monumento Nacional en 1980. Hoy alberga el Archivo General de la Nación y otras dependencias de cultura. Foto: Deny Extremera San Martín/ Cubadebate.

Música folclórica en la Plaza Cívica Gerardo Barrios, en el centro histórico de la ciudad de San Salvador. Foto: Deny Extremera San Martín/ Cubadebate.

Interior de la Catedral Metropolitana, en el centro histórico de la ciudad de San Salvador. Foto: Deny Extremera San Martín/ Cubadebate.

San Salvador recibe por estos días a miles de atletas y otros representantes del deporte regional. Se ven en la ciudad pósteres y anuncios de los 24 Juegos Centroamericanos y del Caribe. Jóvenes y distinguibles por sus pulóveres azules con la gráfica de los Juegos, los voluntarios están dondequiera. Ayudan, se ofrecen a guiar, dan consejos.

El espíritu del tradicional evento multideportivo se vive en San Salvador. Los Juegos fueron salvados y se celebrarán –con los contratiempos lógicos si se toma en cuenta que este pequeño país tuvo apenas año y medio para organizarlos y preparar infraestructura–, confirmando que en ellos se entremezclan competencia deportiva –la búsqueda de medallas, de clasificaciones, del camino hacia los Panamericanos y París 2024– y el encuentro entre gentes de culturas diferentes, pero con muchos puntos en común.

La promoción y la identidad de los Juegos Centroamericanos y del Caribe en la capital salvadoreña. Foto: Abel Rojas Barallobre/ Juventud Rebelde.

En este escenario, Cuba se suma a la fiesta regional, al espíritu de hacer unos juegos mejores; propósitos de ganar, claro, siempre habrá, pero, más que todo –y vamos avanzando en asimilarlo–, competir con rendimiento alto en función de las posibilidades actuales (entre 70 y 80 títulos) y continuar rumbo a los cercanos Panamericanos y los Juegos Olímpicos del próximo año.

San Salvador marca la continuación de una tradición nacida en 1926. Hay espíritu de Juegos Centroamericanos y del Caribe en esta ciudad, que también vive su momento y se muestra.

Su lema en esta aventura es “Es tiempo de trascender”. Y aplica a todos: anfitriones, visitantes, deportistas nacionales y extranjeros. Este viernes arderá el pebetero en el Estadio Nacional Jorge El Mágico González y comenzará en toda su intensidad el calendario del evento.

La primera avanzada cubana arribó a El Salvador el pasado 19, con los atletas de tenis de mesa, voli de playa, boxeo y gimnasia. Este jueves se suman pesas, velas, judo, remo, béisbol, baloncesto, balonmano, natación artística, softbol y tiro deportivo. Ya han competido con sus primeros éxitos cubanos en el tenis de mesa y el voli de playa; este jueves marca el inicio del boxeo.

Es el comienzo de una historia que podrá ser contada hasta el 8 de julio, que traerá alegrías y frustraciones, nuevos récords y momentos y anécdotas para guardar.

Plaza de la Libertad. Desde este punto comenzó la expansión de la ciudad en el siglo XVI. Foto: Deny Extremera San Martín/ Cubadebate.

Tumba de San Óscar Arnulfo Romero, en la Catedral Metropolitana. Foto: Deny Extremera San Martín/ Cubadebate.

Amanecer desde Antiguo Cuscatlán, San Salvador. Foto: Deny Extremera San Martín/ Cubadebate.

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  • Pedri dijo:

    Y pensar que hasta hace un tiempo era el páis mas inseguro de Latinoamerica. Se habla de muchas cosas en el artículo pero jamás se menciona a los principales promotores de la seguridad ciudadana que presume hoy el Salvador, jamás se menciona a la administración del presidente Bukele, calificado actualmente por muchos como el mejor presidente de América Latina. Viva el Salvador y dios bendiga a su presidente.

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Deny Extremera San Martín

Deny Extremera San Martín

Periodista de Cubadebate. Ha trabajado en Radio Reloj, Casa de las Américas y otras instituciones y proyectos periodísticos.

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