¿A quién le importa?

Leinier Savón, medallista de plata en los Juegos. Foto: AP.
Ya son historia los decimosextos Juegos Paralímpicos de Tokio 2020. Nuestra pequeña delegación cubana compuesta por 16 atletas no pudo cumplir con su objetivo de ubicarse entre las veinte primeras en el medallero general por países-como había ocurrido en las dos últimas ediciones de estos juegos múltiples-al concluir en la plaza 35. Pero en honor a la verdad, ¿a quién le importa eso?
Más allá de esos pronósticos triunfalistas que muchas veces hacen mella en los atletas, los presionan, y los debilitan en el ruedo competitivo, esos guerreros llegaron a aquellas lejanas tierras en medio de una pandemia global cargando sobre sus espaldas el peso de sus propios problemas personales y sufriendo las necesidades que afronta el movimiento deportivo cubano de estos tiempos, para cumplir una misión honorifica: demostrar que sí podían.
Y claro que pudieron. Allí llegaron con sus impactantes y tristes historias de accidentes o enfermedades congénitas para mostrarle al mundo de lo que pueden ser capaces los seres humanos cuando quieren lograr un objetivo en la vida, para dar clases de sacrificio y tenacidad, y para atraer el “auxilio de los dioses” por no doblegarse jamás ante las adversidades.
Nuestros 16 atletas, muchos de ellos batiendo sus mejores marcas y superándose a sí mismos, nos representaron bajo los tres ágitos y ondearon, al lado de la bandera de la única estrella, la de una sociedad inclusiva donde se respete la discapacidad física al igual que las diferencias intelectuales, étnicas, religiosas, o sexuales.
¿A quién le importa entonces medallas y vaticinios incumplidos cuando vemos a esos hombres y mujeres que parecían débiles y vencidos en medio de una “jungla de asfalto”, levantarse para burlar al destino y protagonizar hazañas dignas de pasajes bíblicos que no podemos hacer la mayoría de los mortales?
¿A quién le importa el lugar que ocuparon al llegar a la meta o cuán lejos pudieron lanzar un implemento cuando los vemos desde sus sillas de ruedas, con su debilidad visual, o desprovistos de algunos de sus miembros, batallar sin cuartel con el nombre de las cuatro letras en el pecho?
La respuesta seguro será unánime: a nadie. Todos (con medallas o sin ellas) han subido al podio donde se premia la vergüenza, el empeño, la voluntad, y el honor. Nosotros aquí, desde la distancia, no podemos hacer otra cosa que venerarlos, admirarlos, y darles las gracias por esta lección de vida.
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De los mejores artículos que he leído en tiempos de pandemia y, sin duda alguna, el mejor artículo relativo al deporte. Creo que es, hasta ahora, el mejor homenaje al sacrificio, el honor y la voluntad sin límites de nuestros parapletas.
Realmente cumplieron con Cuba y también sobrecumpleron
Buen artículo.
Las medallas son el reconocimiento a una ardua labor. Una dicha demostrar al mundo lo que se hace con el alma. Todos son unos campeones. Todos son de oro. Ustedes son unos super héroes. Felicidades a todos
Lo importante es el honor conque compitieron y el esfuerzo tenaz que desplegaron en los entrenamientos y competencia a pesar de las adversidades personales, pandemia y obstáculos crueles hasta para obtener sus implementos, en muchos casos especiales, apartir de lo difícil con las trabas que el enemigo imperial impone. Felicidades guerreros por la vida.
EN LO PERSONAL ME ENCANTO LA COMPETITIVIDAD QUE DESMOTRARON. SON EXCELENTES ATLETAS. YO POR EJEMPLO NO TENGO NINGUNA DISCAPACIDAD Y AFIRMO QUE NO TENGO LA CAPACIDAD DE LOGRAR MARCAS COMO LAS QUE LOGRARON MUCHOS DE ELLOS. POR ESO SON ADMIRABLES. TODOS.
Estamos muy orgullosos de nuestros atletas paralímpicos, por su entrega total, puro coraje y voluntad sin límite.
Su ejemplo nos debe inspirar a todos.
Siempre estarán en lo más alto del olimpo que les reserva nuestro pueblo agradecido a sus héroes.
Buen comentario felicidades a los gloriosos atletas.
Gracias por su hermoso artículo, el cual comparto en un 100%.
Todos los atletas incluyendo los que no obtuvieron medallas son merecedores del reconocimiento porque fueron con el empeño y coraje de ir por más y por eso citando a sus palabras……. ¿A quién le importa el lugar que ocuparon al llegar a la meta… “La respuesta seguro será unánime: a nadie. Todos (con medallas o sin ellas) han subido al podio donde se premia la vergüenza, el empeño, la voluntad, y el honor. Nosotros aquí, desde la distancia, no podemos hacer otra cosa que venerarlos, admirarlos, y darles las gracias por esta lección de vida”, fin de la cita.
Felicidades a tod@s premiados a los que hicieron su empeño y a usted por tan excelente artículo.
Respetuosamente,
GGCaso
Con 16 atletas, lugar 20???, fue un pronóstico difícil, y no se contaba con la medalla de salto largo...ojo