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Meinardo, constancia a tiro camino al Olimpo

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Meinardo Torres Moraga alcanzó títulos en justas disímiles, pero no olvida que su participación solo se hizo posible gracias al movimiento deportivo surgido a partir de 1959. Foto: Roberto Méndez/JIT

Desde que empuñó la primera arma se imaginó en una final olímpica. No pudo concretarlo como atleta, pero lo hizo en funciones de entrenador y bebió el néctar de los dioses, gracias al oro de un alumno aventajado, Leuris Pupo, en Londres 2012.

Ahora tiene nuevas ilusiones: incluir a dos discípulos en una serie por medallas a ese mismo nivel. Constante superación y metas cada vez más altas han marcado su vida en el tiro deportivo desde que lo descubrió en Santiago de Cuba.

Meinardo Torres Moraga alcanzó títulos en justas disímiles, pero no olvida que su participación solo se hizo posible gracias al movimiento deportivo surgido a partir de 1959. Antes, las costosas modalidades de rifle, pistola y escopeta estaban reservadas para determinadas personas y sectores.

Debió pulir su sistema de tiradas y la concentración para integrar nóminas nacionales en la pistola tiro rápido 25 metros. Esos detalles, a base de perseverancia, le iluminaron para cambiar una metodología clásica de entrenamiento.

De su labor inventiva sabe muy bien su compañero y actual jefe del colectivo de entrenadores cubanos, Delfín Gómez. Las inspiraciones de Meinardo han permitido reacondicionar instalaciones y equipos en el Campo de Tiro Enrique Borbonet.

Desde 2010 implementa variaciones en la preparación, tomando en cuenta la falta de recursos y condiciones que se agrava por el bloqueo de Estados Unidos sobre Cuba.

¿Cómo escogió el deporte?

Vivía en una finca del Segundo Frente. Supe de una escuela nueva en Santiago a la que solo podía entrarse si se practicaba un deporte. Un tío tenía la casa cerca del campo de tiro de la Universidad de Oriente y me gustaba la caza y el olor a pólvora. Eso decidió.

¿Cuándo comenzó a practicarlo?

En 1969, como matrícula de la Eide Orestes Acosta.

La decisión entre fusil o pistola…

Nos probaban en ambas modalidades y después decidían según las características de cada alumno. Siendo juvenil, Luciano Hernández Cañete dijo que le recordaba al rumano Ion Corneliu, debido a mi fisonomía. Por eso fui al tiro rápido.

¿Cómo fue el ascenso hasta el equipo nacional?

Participé en los Juegos Escolares Nacionales de 1970. Fui cuarto en pistola libre y me escogieron para la Espa. Allí comencé a entrenar con Carlos Gattorno, hoy director del Proyecto Marabana-Maracuba. Luego me atendió Rafael Guerra.

“Practicábamos en el polígono Raúl Podio, en La Lisa, junto al equipo de mayores. Me acercaba a los registros de las primeras figuras, así que en 1973 integré la preselección hasta 1984”.

El debut internacional…

En 1973, durante los Juegos Juveniles de la Amistad en Leipzig, Alemania. Curiosamente, mi hermana Eleina ganó por primera vez una medalla de oro en eventos de Europa.

¿Qué medallas recuerda más?

Todas son muy queridas, pero hablaría del título por equipos en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Medellín 1978, junto a Rafael Rodríguez, Erin Gaido y Guillermo Reyes.

“Hubo otras, como el bronce en las Espartaquiadas de los Ejércitos Amigos de Rumanía 1979, un tremendo logro dada la calidad de los atletas checos, rusos y alemanes.

“Por esos tiempos se celebraban los torneos Benito Juárez en México, donde también obtuve buenos resultados. No había copas del mundo, solo campeonatos del orbe”.

No asistió a juegos panamericanos ni olímpicos…

No. Era muy difícil hacer el equipo, pese a estar conformado por cuatro personas. Había muchos atletas de calidad. Por ejemplo: ganamos dos medallas de oro y dos de plata por equipos en las ediciones de 1971 a 1983, siempre en disputa con los norteamericanos.

¿En qué basó su paso a entrenador?

En 1984, junto a los establecidos, había jóvenes en ascenso que me hacían gran oposición. Entonces decidí retirarme. Por mis condiciones y actitud me propusieron esa tarea y acepté.

¿Qué piensa sobre la labor técnica?

Muy compleja y a la vez gratificante. Debe adaptarse a la personalidad de cada atleta, a las condiciones y medios para el entrenamiento, y a otros factores que definen el rendimiento. Me ha dado resultado buscar en los alumnos las mismas inquietudes que sentí en mi etapa de tirador.

“Para nuestro trabajo es primordial la superación. Cursaba una maestría cuando me percaté de lo beneficioso de introducir cambios en el sistema de preparación, fundamentalmente buscando una mejor concentración del deportista. Una adaptación idónea en el aspecto sicológico resulta decisiva.

“Si puedes lograr un avance, entonces tienes recompensa. También lo disfruté en la colaboración en Colombia, entre 2002 y 2004”.

¿Pupo y Jorge Félix fueron sus “descubrimientos”?

No. Pupo era un joven talentoso cuando estuve al frente del equipo nacional (hasta 1996), pero no trabajé con él hasta mi regreso en 2009. Jorge Félix se destacaba entre los juveniles, pero no lo subían y se pasó a la pistola libre. Le propuse volver al tiro rápido en 2009 y aceptó.

¿Qué los ha llevado a mejorar?

Indudablemente tienen talento. Y nuevas variables en la metodología del entrenamiento, a partir de 2010, han dado muy buenos frutos. Antes de reinar en Londres, Pupo logró un séptimo puesto olímpico. En Río de Janeiro 2016 quedó quinto. Solo él y el alemán Cristian Reitz repitieron en la final.

Jorge Félix ha ido ascendiendo. Fue medallista de bronce en la Copa del Mundo de Múnich 2019 y de oro en los Juegos Panamericanos de Lima meses después. En febrero de 2020, en Perú, estaba en óptima forma para Tokio. Llegó a tirar 300 puntos en una primera etapa, algo poco visto”.

Inventivas y superación junto al talento…

Esa es una conjugación perfecta para tiempos difíciles. En temporadas con pocas sesiones, por la escasez de balas, se me ocurrió adaptar el llamado tiro en seco a una pistola que simulara la vibración y retroceso causado por una descarga real. Aporta más al mantenimiento del control del arma, la mira y el tono muscular.

“Ahora estoy inmerso en un proyecto para recuperar viejas pistolas alemanas que puedan usarse en otras categorías. Siempre hay que dar empujoncitos a las aptitudes”.

¿Otra final olímpica pese a la pandemia?

Mantengo ese otro sueño, pero con dos atletas. Esperamos que mejore la situación mundial y podamos prepararnos para Tokio. Si efectuamos el ciclo previo adecuado, todo es posible.

Tomado de JIT

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