Los espacios de un creador los gana con su obra

La maestra Beatriz Corona. Foto tomada de su perfil de Facebook
También fui joven, todos fuimos jóvenes impetuosos, aguerridos, hermosos... no olvido esa hermosa etapa y aun hoy, ando con el mismo corazón adolescente. Mas no por ser joven exigí jamás espacio alguno a las instituciones: trabajé mucho, logré una obra, mostré resultados aun siendo muy joven dentro y fuera de nuestra patria, a razón de pura partitura manuscrita! pues permanecí aquí, en todos los tiempos, resistí, luché, colaboré comprometida con mi tierra, aquí hice mi obra, aquí nacieron mis tres hijos: hoy jóvenes de bien, magníficamente formados por la Revolución.
Quiero decir, que los derechos de crear no están supeditados al calzo, sencillamente es una necesidad del alma, aun en escaso bolsillo. Los espacios de un creador los gana con su obra, no con reclamos torpes ni mucho menos con pretender que el Estado revolucionario abrace comportamientos indignos que solo contribuyan al malestar en la supuesta visión de una generación dolida, amargada, reprimida, lo cual es totalmente falso. Siento a los jóvenes del Movimiento San Isidro un tanto desorientados. Pude ver algunos videos y realmente es penoso constatar su mínima convocatoria, habrían muchos más vecinos merodeando que los miembros del llamado movimiento, digo, pequeño grupo de jóvenes inconformes. Y me pregunto: inconformes con qué? Inconformes con la formación recibida?
He tenido la posibilidad de conocer realidades de artistas, y muy talentosos, en tantas partes del mundo sin soporte alguno, que realmente me enorgullece el empeño del Gobierno cubano en subvencionar al grueso de los artistas profesionales del patio, aun con tantas limitaciones económicas, porque hablando claro, los artistas no somos "el centro del universo" ni mucho menos; es enorme esfuerzo e inusitado, que no existe así en otros países salvo instituciones especificas financiadas directamente por sus gobiernos, muy selecto.
Ahora bien, el Estado no tiene por qué calzar a personas que ignoran su gestión e irrespetan nuestro sistema político, pues precisamente el Socialismo que tenemos, imperfecto o no, es el que propicia esta política cultural que protege a intelectuales y artistas; por lo cual no tiene sentido que las personas que están en contra del sistema sean beneficiados por él.
Soy defensora de los jóvenes de la continuidad necesaria y apelo, insto a que se sumen siempre valientes al presente y futuro digno de la patria, porque son ellos los que continuando nos hacen sentir, a sus viejos, victoriosos. Y bueno, para finalizar reafirmo que cuando la obra de un creador es válida y cala profunda en otros, no hay Dios que la paralice, camina sola, se impone sola, triunfa por si misma.
Así que a trabajar!!! y no perderse en lamentaciones, menos hacer concesiones de principios éticos y morales, y abanderarse sí, por Cuba que es sagrada, por la Cuba de los científicos, maestros, médicos, obreros, la Cuba de los niños, ancianos, la Cuba nuestra; y unirse en movimiento de todo un pueblo, en apretado abrazo limpio, enaltecedor, para y por el bienestar de todos.
Fui joven, compuse música con muy pocos recursos y continúo escribiendo así, pues creo que la creación verdadera no necesita mucho mas: un piano viejo, papel pautado y pluma! Nada más; y con la necesidad de saberse útil, cual deber esencial, y la felicidad de haberlo logrado. Así es el creador que entiendo, que por demás no envejece.
Buen dia!! Les comparto esta excelente interpretacion de "Entre el espanto y la ternura" poema de Silvio Rodriguez y mi...
Publicado por Beatriz Corona Rodriguez en Martes, 24 de noviembre de 2020
- “Lenin en la época más feroz del imperialismo”, por Néstor Kohan
- De Moscú a La Habana: el dominio mediático y el desafío del Sur Global en el frente invisible de la ofensiva globalista
- Modelos gigantes chinos de IA logran uso global generalizado
- Crudo cubano: ¿Es posible depender menos de las importaciones con nuestros propios recursos?
- Milagro en el fuego (+ Video y Audio)
- ir aEspeciales »
- Gloria Martín: El perfume de una época decisiva (+ Videos)
- Literatura de resistencia contra las brutalidades sionistas
- Michael: Un biopic sobre Michael Jackson supervisado por su familia
- Falleció el destacado actor argentino Luis Brandoni
- Ballet Nacional de Cuba concluye temporada de presentaciones
- ir aCultura »

Creo q cada cual debe pensar como.desee no ser obligado a estar de acuerdo con algo q no.siente
Gracias a Beatriz Corona por su entrega!!!
y para el compañero Adrian, expresarse es importante sin dudas.. hacer es otra cosa. Una Revolución se hace!!
Muy bonito su escrito. Creo que refleja la verdadera alma de un artista. He visitado países del primer mundo y realmente es triste ver artistas, muy buenos, exponer su arte en los metros o calles con una lata al lado o un sombrero para ver quién les deja caer dinero para poder comer.
Que pena, que tristeza lo de Fernando Pérez. Luego de El ojo del canario. Martí JAMÁS defendería a quien ataca a la bandera cubana. Patria es para no pedestal.
Que decepción.
Gracias por sus confesiones , son las mias , y las de miles o cientos de miles . Facil se concluye : HACER que es mejor que decir , y de Martí , Crear que es nuestra salvacion CREAR
Magníficas palabras que recogen el sentir de los verdaderos artistas cubanos.Compromiso y amor a la Patria, entrega, trabajo creador, apego a la calidad y unidad es lo que necesitamos.
Estimada Beatriz, quién escribe es un arrodillado ante su obra. También permítame humildemente discrepar con algunas de sus conclusiones.
Ciertamente, a trabajar; hemos tenido el chance (vengo de estratos pobres) de educarnos de un modo envidiable, lo cual nos ha dado un excelente punto de partida para expresarnos y crear nuestros discursos, ya sea de modo lógico o intuitivo. Y coincido con usted en el hecho de que cuando la obra expresada es sólida no la para nada. Y esto último es la génesis de un creador, más allá de los emolumentos o las academias. Sin embargo, en mi opinión, lo que esta convicción asegura al creador es, probablemente, la trascendencia. Pero, por otra parte, la obtención de los espacios, dónde el creador expone su obra, son una cuestión terrenal, que involucra asuntos de otro tipo (institucional, y, por lo tanto político, ideológico, moral, etc). En mi criterio, no hay garantía de que un creador se abra su espacio a golpe de su obra exclusivamente, pues esta puede perfectamente entrar en contradicción (por motivos justos o infames) con la visión moral oficial. Si trabaja bien, y con el placer de expresarse, probablemente se le reconozca algún día, aún después de muerto. Pero esto no necesariamente quiere decir que obtenga espacios para su obra en vida, para el ahora, que es cuando esta se concibe (mucho menos vivir de ella). La historia de la creación intelectual es generosa en ejemplos, algunos bien trágicos, sobre el particular. En este punto unos, por razones variadas e improcedentes en el contexto de este comentario, han navegado con mejor o peor suerte que otros.
Partiendo de lo anterior, creo que es entendible que los creadores se conviertan en muchas ocasiones en agentes activos de sus espacios, a través de su obra, y también muchas veces a través de su activismo civil, con lo que esto puede conllevar. Es un proceso lleno de contradicciones, algunas agudas. Y más allá de lo que podamos considerar del Movimiento San Isidro, creo que lo que está en juego aquí es la urgencia de reconocer que estas contradicciones son inevitables, y que por lo tanto necesitan espacio para el debate, un elemento en el que a todas luces necesitamos avanzar en Cuba. Con esto también defiendo el derecho del estado cubano a priorizar su propia política cultural; y al que quede fuera, por razones políticas o de otro orden, que se le escuche cuando exija sus espacios y que incluso se le inste, como creo hace usted de modo inequívoco y valiente, a crear los argumentos intelectuales para defender esos espacios dentro de la institucionalidad que cuestionan. No sólo por ser, a pesar de su disenso, ciudadanos cubanos, sino por reconocimiento al humilde hecho de que podemos estar equivocados. Las concatenaciones entre el arte y la ideología son complejas. El debate, y a ratos incómodo, intercambio democrático ayudan a aprender, a decantar y, cuando es el caso, a desechar. Y a veces los resultados son asombrosos e inesperados.
Aunque no es definitorio, el hecho de que varios artistas reconocidos y consecuentes con la revolución, probablemente discrepantes en muchos puntos con el Movimiento de San Isidro, hayan decidido llamar la atención sobre ciertos atropellos, nos da una idea de que lo que está en juego no es la noción socialista de la sociedad cubana sino la impostergable necesidad de lidiar con estos disensos de modo democrático, aún cuando su poder de convocatoria sea de menor calibre (lo cual puede responder a factores definitorios o no). Creo que es la mejor manera de fortalecer la institucionalidad de cualquier sociedad.
Una vez más, gracias por compartir sus ideas.
Bellas palabras, pero más q eso, reflexivas, sinceras, patrióticas, que no quiere decir planetarias. Me sumo de corazón a Beatriz.
Bellas palabras, pero más q eso, reflexivas, sinceras, patrióticas, que no quiere decir planfetarias. Me sumo de corazón a Beatriz.