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A 30 años del Foro de Sao Paulo: Una alternativa de unidad en Nuestra América

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El grupo regional expresó que la actitud de las autoridades bolivianas es una arbitrariedad. Foto: TeleSUR.

El proceso de desintegración de la Unión Soviética y la desaparición del campo socialista en Europa impactaron considerablemente en los movimientos de la izquierda latinoamericana y caribeña. Comenzaba a circular la tesis sobre el fin de la historia, promulgada por el politólogo estadounidense Francis Fukuyama, cuyo eje central se basaba en “la idea de democracia liberal como punto final de la evolución ideológica de la humanidad”.

En ese contexto, proliferaron las convocatorias a conferencias, seminarios y talleres para analizar las causas y consecuencias de los cambios ocurridos, y evaluar su repercusión en las condiciones y los sujetos de las luchas populares en la región. Una de ellas fue la realizada por el Partido de los Trabajadores de Brasil, para celebrar del 2 al 4 de julio de 1990, en la ciudad de Sao Paulo, el Encuentro de Partidos y Organizaciones de Izquierda de América Latina y el Caribe. La idea de realizar el evento surgió del Primer Secretario del Partido Comunista de Cuba, Fidel Castro Ruz, y el líder del Partido de los Trabajadores de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva.

El escenario internacional y regional era adverso para implementar cualquier iniciativa a favor de la unidad en Nuestra América. Se necesitó de la proyección estratégica de un hombre visionario como Fidel y un líder continental como Lula, para poder movilizar a las masas y crear conciencia de la necesidad de luchar articulados ante un enemigo sumamente poderoso. Decidieron constituir un amplio foro de partidos y movimientos de izquierda para debatir sobre el difícil contexto internacional y las consecuencias del neoliberalismo, y buscar formas de integración para enfrentar la ofensiva imperialista y de las oligarquías nacionales.

De esta forma el Foro de Sao Paulo se convirtió en una alternativa de lucha de los pueblos latinoamericanos y caribeños. A sus eventos también asisten partidos y movimientos sociales de izquierda de otras regiones del mundo, como Europa, Asia y África. Desde 1990 casi todos los años se han reunido de forma ininterrumpida en varios países de la región, realizándose hasta la fecha 25 ediciones: Ciudad de México (1991), Managua (1992), La Habana (1993), Montevideo (1995), San Salvador (1996), Porto Alegre (1997), Ciudad de México (1998), Managua (2000), La Habana (2001), Ciudad de Guatemala (2002), Quito (2003), Sao Paulo (2005), San Salvador (2007), Montevideo (2008), Ciudad de México (2009), Buenos Aires (2010), Managua (2011), Caracas (2012), Sao Paulo (2013), La Paz (2014), Ciudad de México (2015), San Salvador (2016), Managua (2017), La Habana (2018) y Caracas (2019).

En La Habana se celebró el Foro de Sao Paulo por primera vez en 1993. El Jefe de la Revolución Cubana reiteró en aquella ocasión la importancia de lograr la integración e insistió en la necesidad de la preparación ideológica para poder materializar los sueños de los próceres latinoamericanos y caribeños:

“¿Qué perspectivas de independencia, de seguridad y de paz, qué perspectivas de desarrollo y de bienestar tendrían nuestros pueblos divididos? Claro que es una tarea dificilísima, basta analizar los esfuerzos aislados de integración para comprender cuán difícil es la tarea de la integración económica, pero es que tenemos necesidad de la integración económica, de la integración política y de vencer todos los obstáculos. No son las transnacionales las que nos van a integrar y las que nos van a unir; pero cuando hablamos de la integración económica y política de América Latina, hablamos, sobre todo, de una cuestión de conciencia, de una conciencia que hay que formar, de un pensamiento que hay que crear. Si no se crea un pensamiento, si no se crea una conciencia, nada será posible”. [1]

El máximo líder cubano estaba consciente de que en ese momento no existían las condiciones políticas favorables en América Latina y el Caribe para hacer una revolución social, pero auguró que se podía construir sociedades más justas y equitativas que asumieran posiciones antiimperialistas. Se adelantó a su tiempo al pronosticar que era posible revertir la correlación de fuerzas a favor de los movimientos progresistas y que en un futuro no muy lejano se alcanzaría la unidad dentro de la diversidad en la región.

Los foros no se quedaron únicamente en el debate y tuvieron importantes resultados, que se concretaron con la llegada al poder de gobiernos de izquierda y miembros de partidos que integran el Foro de Sao Paulo. Su primer exponente fue Hugo Chávez Frías, con la victoria electoral el 6 de diciembre de 1998 en Venezuela, al frente del Movimiento Quinta República (MVR). Con un sorprendente respaldo de masas, comenzó un singular proceso de profundas transformaciones sociales y políticas.

Las Revoluciones Cubana y Bolivariana estimularon la lucha de los movimientos sociales, lo que provocó la victoria en las urnas de líderes progresistas para asumir la presidencia de sus países: Luiz Inácio Lula da Silva y Dilma Rousseff, en Brasil; Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner, en Argentina; Tabaré Vázquez y José Mujica, en Uruguay; Evo Morales, en Bolivia; Manuel Zelaya, en Honduras; Rafael Correa, en Ecuador; Daniel Ortega, en Nicaragua; Leonel Fernández, en República Dominicana; Fernando Lugo, en Paraguay; Álvaro Colom, en Guatemala y Salvador Sánchez Cerén, en El Salvador.

También en ese contexto en las islas del Caribe asumieron como primeros ministros figuras con posiciones progresistas como Keith Mitchell, de Granada; Denzil Douglas, de San Cristóbal y Nieves; Kenny Anthony, de Santa Lucía; Ralph Gonsalves, de San Vicente y las Granadinas; Winston Spencer, de Antigua y Barbuda; y Roosevelt Skerrit de Dominica.

Estos acontecimientos transformaron radicalmente el balance de fuerzas a favor de la izquierda, que contribuyó a derrotar en el 2005 el proyecto hegemónico regional de Estados Unidos para el siglo XXI, denominado Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA). Además, favoreció la creación seis años más tarde de la primera organización genuinamente nuestroamericana: la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC).

Los días 2 y 3 de diciembre de 2011 se oficializó la CELAC en Caracas, Venezuela, en el marco de la III Cumbre de América Latina y el Caribe sobre Integración y Desarrollo (CALC) y la XXII Cumbre del Grupo de Río, con lo cual culminaba el proceso de convergencia entre ambas entidades. Los jefes de las delegaciones afirmaron que la CELAC debía avanzar “haciendo un sabio equilibrio entre la unidad y la diversidad de nuestros pueblos”.

Esa realidad ha ido cambiando en los últimos años, como resultado de una ofensiva contrarrevolucionaria, que pretende liquidar las experiencias progresistas, barrer las transformaciones de la última década y destruir la CELAC. Ante ese escenario el Foro de Sao Paulo se erige como instrumento fundamental para consolidar la unidad de las fuerzas y organizaciones políticas y sociales en la región.

El destacado intelectual cubano Enrique Ubieta Gómez –quien por estos meses nos regala sus crónicas desde Turín, que narra las hazañas de los médicos cubanos para enfrentar la COVID-19 en Italia-  ofreció una valoración vigente para los tiempos que corren en Nuestra América y el mundo:

“Cada país latinoamericano y caribeño avanza por senderos propios. Algunos procesos deben construir, consolidar o defender su consenso ideológico; en otros, es necesario ante todo un consenso político (lo ideológico pasa a un segundo plano). Pero en todos los casos la izquierda continental –me atrevería a afirmar: la izquierda mundial–, tiene dos enemigos fundamentales: la desunión y el imperialismo (cuya plataforma económica es hoy neoliberal). Creo que ese es el programa mínimo: unirnos en el combate contra el imperialismo y el neoliberalismo”. [2]

Fuente:

[1] Fidel Castro Ruz: Discurso pronunciado en la clausura del IV Encuentro del Foro de Sao Paulo, La Habana, Cuba, el 24 de julio de 1993, en: http://www.cuba.cu/gobierno/discursos/1993/esp/f240793e.html.

[2] Enrique Ubieta Gómez: Prólogo, en: Abel Enrique González Santamaría: El Consenso de Nuestra América: Construyendo la unidad desde el Foro de Sao Paulo, Editorial Ocean Sur, Australia, 2018, p. 5.

Se han publicado 6 comentarios



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  • Guillermo Jorquera dijo:

    Extraordinariamente bien documentado. Muy bueno.

    • Margarita Combatiente dijo:

      ¿Hay algunos resultados palpables, algo mas que las nuevas tiendas en MLC para venderle a una pequeña parte de la poblacion articulos comestibles y de higiene personal y familiar?
      Magnificos ejemplos los de Venezuela y Cuba.
      ¿Por que se niegan a tomar ejemplo de Viet Nam y de China, socialistas y amigos?

  • Ernesto Limia Díaz dijo:

    Excelente artículo, un llamado a meditar y a combatir. Hoy más que nunca se impone la unidad dentro de la diversidad para abogar por la justicia social y la paz, dos plataformas esenciales para derrotar la vertiente fascistoide del neoliberalismo que se abre paso mediante una ofensiva global que incluye una poderosa arista económico-financiera, una vertiente paramilitar y un diseño ideológico de acento contracultural. La izquierda tiene pendiente no solo la concertación de la unidad, también tiene un grave problema con construir liderazgo moral con la nueva hornada de revolucionarios y pensadores de la región que dada su edad y contacto con las bases populares están más cerca del corazón de las bases populares, y también en medio de las graves circunstancias económicas y carencias tiene que hallar los fondos para poner a combatir la producción cultural de su núcleo intelectual. Sin una cultura del progreso social y el socialismo, no habrá progreso social ni socialismo en un mundo salvaje preñado de incertidumbres, en el que avanzan la indiferencia, la apatía y el sálvese quien pueda.

  • Aurora dijo:

    Muy interesante y útil este trabajo con el recorrido histórico de estos 30 años del Foro de San Pablo. Qué bueno sería que los más jóvenes lo leyeran!

  • Eugenio dijo:

    Mi opinión.
    -El Foro de Sao Paulo es un espacio importante para la unidad de los pueblos en su defensa contra los que insisten en imponerle al mundo la ley de la selva.
    -El socialismo es un conjunto de ideas nobles y humanas que tiene el objetivo de brindarle a todos los seres humanos una vida saludable plena y feliz, libre de ambiciones desmedidas, egoísmos, racismos, y en general de maltrato entre las personas y del medio ambiente.
    Esas ideas nobles y humanas son irrebatibles. No necesitan ninguna modificación.
    -La implementación práctica del Socialismo sí debe ser revisada o analizada constantemente para corregirle los elementos que le impidan un adecuado desenvolvimiento, no se puede ver como una fotografía, que es un elemento que expone una imagen invariable, y que cada vez que se observe va a verse siempre la misma imagen. Ver la implementación práctica del Socialismo de esta forma es un error.
    Si los primeros intentos de llevar a la practica el Socialismo contenían errores, o simplemente métodos que en la práctica no funcionaron o fueron fácilmente saboteados o desvirtuados por las influencias de los ambiciosos desmedidos y racistas que insisten en imponerle al mundo la Ley de La Selva, deben ser estudiados y rectificados, modificados, o sustituidos por métodos o soluciones que impidan las influencias externas con intenciones de destruirlo.
    La implementación del Socialismo no se puede ver como una fotografía con su única imagen obligatoria. Se le pueden eliminar los elementos que causan problemas, y se le pueden eliminar los elementos de los que se han aprovechado rápida y hábilmente para causar desanimo, desinterés y restar simpatizante.
    -En la implementación del Socialismo el pueblo tiene que sentir que tiene en sus manos el control y dirección de su país, y su gobierno tiene la obligación de ser totalmente transparente y tomar rápidamente distancia de situaciones o personas que no den el ejemplo de acuerdo a las conductas Socialistas con las que se educa y se le pide a la población.
    -En el mundo prevalece mayoritariamente el egoísmo, la ambición desmedida y el racismo. Cualquier intento de Socialismo, que le muestre a los pueblos una conducta sana y racional, es inmediatamente bombardeado por todas las vías posibles, siendo actualmente las más peligrosas, la mentira, la confusión, la tergiversación, la mezcla de pequeñas verdades con mentiras para crear confusión, desanimo, conflictos, división, restar simpatizantes, y crear incluso guerras internas. Por este motivo, el punto anterior es decisivo y obligatorio. Su incumplimiento es una puerta abierta al fracaso.
    Todo lo que puede ser utilizado en contra del desarrollo tranquilo de una sociedad Socialista, simplemente no puede ser permitido, de esta forma, el pueblo y sus dirigentes tendrán siempre una unidad invencible.
    -La mayoría de los países tienen problemas económicos y condiciones de vida insuficientes. Ejecutar sobre esta realidad un cambio de mentalidad y forma de vida hacia una conducta racional de los seres humanos es posible, debido a que las personas son capaces de hacer grandes sacrificios, batallar sobre grandes problemas y vencerlos, pero en este caso específico, necesita de una indiscutible ejemplaridad de todos sus dirigentes. Solo el ejemplo arrastra a los pueblos.
    -Nótese que en mi comentario para nada se usa la palabra Dinero. Para los seres humanos racionales, no es lo fundamental.

  • Roberto Gómez dijo:

    Buen resumen de la labor del Foro...evidentemente dió resultado en aquel contexto histórico. Pero ahora, ahora urge analizar las causas del retroceso de la izquierda latinoamericana y buscar respuestas y soluciones a las siguientes preguntas: por qué no supimos garantizar la continuidad de líderes y partidos? Cómo vamos a direccionar la lucha ideológica y formación de valores en las masas a la par de la solución de la pobreza? Cómo hacerle el juego inteligente a la democracia representativabo mejor aún, por tenemos que hacerle el juego a la democracia representstiva? Esos creo que son algunos de los tópicos que deben analizarse con más fuerza y autocrítica en los próximos encuentros del Foro de Sao Paulo.

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Abel González Santamaría

Abel González Santamaría

Es abogado cubano, Doctor en Ciencias Políticas y Máster en Relaciones Internacionales. Investigador de las Relaciones Interamericanas y Seguridad Nacional.

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