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El uso de la justicia estadounidense para quebrar empresas en América Latina y el mundo

Por: Bruno Sgarzini
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Marcelo Odebrecht, dueño de una de las constructoras más grandes de la región, fue llevado a prisión por una investigación judicial impulsada desde Estados Unidos. Foto: La Nación

En el año 2002, el gobierno de Hipólito Mejía en República Dominicana sorpresivamente eligió comprar nueve aviones Super Tucanos de la empresa brasileña Embraer para proteger los cielos de la mitad de La Española, como durante la Colonia se llamó a la isla que comparten Haití y Dominicana. Fue una sorpresa porque desde los tiempos del dictador Rafael Trujillo, "los Estados Unidos siempre dictaron qué tipo de aviones debían ser usados por la Fuerza Aérea Dominicana", según el experto aéreo dominicano Luis Puan.

Por eso, en respuesta, rápidamente, la Misión Militar de la embajada en Santo Domingo, capital dominicana, amenazó al gobierno de Mejía con cortar la ayuda militar al país luego de que prefiriera los aviones de Embraer en vez de los 12 aviones turbohélices AT-6B Texan II de la corporación norteamericana Raytheon (quien hoy cuenta como accionista al presidente Donald Trump).

Pero el bloqueo al contrato duró hasta 2008, cuando el gobierno de Leonel Fernández aprobó finalmente la compra de los aviones Super Tucanos, desatando el enojo de Washington.

Dos años después, el contrato se incluyó en la investigación del Departamento de Justicia contra Embraer por supuestamente haber incurrido en "prácticas corruptas en el extranjero", en ocho países, entre ellos Arabia Saudí, República Domicana, Mozambique y la India, donde la compañía brasileña era líder en venta de jets con el control de 35% del mercado.

Formalmente, el organismo pidió a República Dominicana y Brasil que condenara a 10 ejecutivos de Embraer por haber sobornado con 3,5 millones de dólares, a través de un tercero, al coronel retirado Carlos Piccini Núñez, quien aprobó la compra como director de proyectos especiales de la Fuerza Aérea Dominicana.

La investigación judicial, además, coincidió con un momento crucial de la empresa brasileña, la tercera en importancia en el mercado aerocomercial del globo, cuando su competidora Boeing se disponía a absorberla en respuesta a la fusión de Airbus con la canadiense Bombardier. Esto finalmente ocurrió el 6 de julio de 2018 con la toma de control de Boeing del 80% de las acciones de Embraer, poco más de un año después de que la brasileña se comprometiera a pagar una multa de 200 millones de dólares en Estados Unidos y Brasil para cerrar la investigación judicial por prácticas corruptas en su contra.

En modo general, este proceso revela un complejo modus operandi en el que la justicia se encarga de hacer el trabajo sucio en función de quebrar empresas extranjeras para que sean absorbidas por corporaciones estadounidenses.

La Justicia de Estados Unidos como garante de los negocios de sus corporaciones

Embraer fue judicializada por el Departamento de Justicia, al igual que otras empresas, gracias a la Ley sobre Prácticas Corruptas en el Extranjero, sancionada en 1977 en el contexto de la Guerra Fría.

Embraer nació como una empresa mixta entre capital privado y del Estado para posicionarse en el mercado aeronáutico (Foto: Embraer)

En principio, la ley solo afectaba a las empresas locales hasta que en los años 80 éstas presionaron para sumarle una enmienda que alcanzara también a las compañías extranjeras que operaran en suelo norteamericano. Desde ese momento, la justicia de Estados Unidos se asume como extraterritorial contra cualquier corporación que incurra en prácticas corruptas en el extranjero.

Así es que, por medio de acuerdos de cooperación con agentes locales, como jueces y fiscales, construyen grandes casos contra corporaciones que operan en su suelo y pueden haber sobornado a funcionarios en otros países.

Hoy en día, se estima que el 70% de las compañías alcanzadas por la Ley de Prácticas Corruptas en el Extranjero yacen fronteras afuera, principalmente de Europa, Asia y América Latina.

Además, todas estas acciones se ven enmarcadas en grandes convenios internacionales de lucha contra la corrupción, como la Declaración sobre Inversión Internacional y Empresas Multinacionales (con puntos específicos para casos de soborno transnacional), elaborada por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), que compromete a los Estados a colaborar con su sistema justicial en este tipo de casos.

De esta forma, el caso de Embraer, por ejemplo, es comparable con lo que le sucedió a la corporación francesa de energía Alstom cuando en 2014 pagó una multa de 772 millones de dólares, una de las más altas registradas en la justicia estadounidense, luego de que aceptara haber incurrido en prácticas corruptas en Bahamas, Egipto, Indonesia, Arabia Saudita y Taiwán, para hacerse de contratos por el monto de 4 mil millones de dólares.

En ese contexto, el por entonces CEO de Alstom, Patrick Kron, accedió a venderle la compañía a la General Electric cuando la alemana Siemens y la japonesa Mitsubishi peleaban por comprarla.

Según el ex ministro de Economía Arnaud Montebourg, Kron indudablemente estaba bajo presión del sistema de justicia cuando negoció el acuerdo con la empresa estadounidense a espaldas del gobierno francés, preocupado porque una compañía extranjera se hiciera del control de un sector estratégico de su país como es el de la energía.

Por su lado, Frederic Pierucci, ex ejecutivo de Alstom, afirma que Estados Unidos utiliza el sistema de cooperación legal internacional como un "arma económica" para eliminar a los competidores de sus corporaciones. "Es una guerra económica subterránea", según su opinión.

Así, esta forma de quebrar empresas extranjeras, o sacarle sus cuotas de mercado, mezcla el uso de la justicia con importantes campañas de relaciones públicas, que derivan, además, en debilitar en los mercados búrsatiles el precio de sus acciones en función de que negocien sus posibles ventas, o fusiones, con sus ejecutivos amenazados de ser llevados a la cárcel.

Estados Unidos y una nueva forma de "guerra económica"

Desde principios de esta última década, Washington aplica una guerra jurídica contra compañías como la china Huawei o la alemana Volkswagen, a quienes ha intentado sacar de su mercado interno y afectar sus valores de mercado. En América Latina, la traducción de la lucha contra la corrupción se ha enfocado en un ataque contra las principales transnacionales rivales de las compañías en áreas como alimentación, energía, petroquímica y petróleo.

Algunas de las empresas afectadas por las investigaciones son Petrobras, Odebrecht, JBS, Techint y el grupo Sarmiento Ángulo, considerado el que tiene mayor influencia en el sistema financiero de Centroamérica.

En este contexto, la estrategia de Seguridad Nacional de Trump establece la lucha contra la corrupción como una herramienta para generar un "clima de negocio transparente para las empresas estadounidenses".

Por otro lado, Mark Green, administrador de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), ubica a la lucha contra la corrupción a la par del extremismo y el crimen transnacional, como "una amenaza a los ciudadanos estadounidenses y la economía del país". La importancia de este mensaje radica en que forma parte de la introducción de la estrategia de la USAID para el periodo de 2018-2025, lo cual afina las políticas más agresivas de una agencia que realiza las actividades que antes llevaba a cabo la Agencia Central de Inteligencia (CIA).

En ese documento, además, se afirma que la "transparencia ilumina la corrupción y hace que los públicos presten más atención a sus gobiernos, mientras se protege a los ciudadanos estadounidenses y empresas que operan en el extranjero" bajo un enfoque donde se promueva un mercado libre y justo donde puedan competir.

También la USAID remarca que "el capitalismo de Estado que prevalece en algunos países distorsiona los mercados y obstaculiza las oportunidades de negocios para Estados Unidos, mientras que la corrupción subvierte a los mercados abiertos e impide la capacidad de las empresas estadounidenses para competir".

Sin embargo, los casos de Embraer y Alstom, así como los reiterados ataques a competidoras chinas y rusas a través de sanciones, reflejan cómo Estados Unidos subvierte el principio de libre mercado y competencia para beneficiar a sus empresas.

(Tomado de Misión Verdad)

Se han publicado 13 comentarios



Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.

  • Orlando dijo:

    Pregunta: ¿Odebrecht no sobornada politicos?

  • Josep dijo:

    Se creen los dueños del mundo

    • Eduardo González S. dijo:

      Josep: Claro que sí. Pero Hay un hecho real que no se menciona y es la calidad de los productos de la brasileña Embraer: tienen una familia de aviones de pasajeros de corto y mediano alcance que son muy buenos. Sus costos de operación son menores que sus pares lo mismo americanos que europeos. Por eso, los aviones brasileños son comprados por aerolíneas norteamericanas y de todo el mundo que las hacen más rentables al instante. Y les están maleando el mercado doméstico a los gringos. Existen unos índices de eficiencia en los aviones comerciales como el "costo por pasajero-kilómetro" en los que las máquinas cariocas le dan tubo, raya y salida a los competidores de esa división. Sus consumos de combustible horario y por kilómetro son a nivel de fosforera, verdaderamente miserables. Claro que Estados Unidos no pueden ver con buenos ojos que sean mejores y entonces acuden a cuanta maraña puedan con tal de ponérsela difícil al competidor. Esos aviones serían ideales para vuelos domésticos en Cuba y paises del entorno caribeño pero no podemos comprarlos porque tienen componentes del pais que nos bloquea.

  • Amador dijo:

    Les molesta la verdad?

  • Carlos dijo:

    Es decir, basado en este artículo la corrupción está bien. Al parecer al autor no sabe que la corrupción en nuestros países latinoamericanos es la causa número uno de la pobreza existente. Del carajo poner a Odebrecht se ejemplo. Criticar por criticar...

  • Cadillac dijo:

    Muy interesante el articulo, ahora bien, podrian aclarar por qué fue la supuesta guerra con Volkswagen...pues por ahi oi un chisme de motores trucados...falsificando controles de emisiones y cositas asi....por parte de Volkswagen...
    Respecto a los demas casos...las causas contra las demas empresas mencionadas..¿fueron inventadas o eran reales???...porque accedieron a pagar las multas????.......estaban jugando limpio o sucio con sobornos esas empresas????...y Marcelo Odebrecht y su compañia...estaban limpios? pues ha sido elc aso de corrupcion mas sonado de America Latina creo...
    Es mas EEUU metio las manos en la FIFA...y...se destapo tremendoe scandalod e corrupcion que salpico hasta el mismisimo Platini y acabo con detenciones d epresidentes de federaciones y todo....
    es mi opinion Gracias CUBADEBATE

  • ramon dijo:

    No entiendo el objeto del periodista. ¿Critica al sistema judicial norteamericano por llevar a juicio a empresas que cometen corrupción?
    Porque las dos primeras que menciona aceptaron que habían incurrido en prácticas corruptas.
    Y poner de ejemplo a VW y a Odebrecht ya es el colmo. La primera engañó a todo el mundo con sus carros contaminantes (sobretodo en USA, por lo que la demanda sí que tiene lógica).
    Y Odebrecht es el mayor escándalo de corrupción de Latinoamérica de los últimos años, donde se han visto involucrados casi todos los gobiernos de la región, sobre todo los de derechas.
    ¿Qué desea el periodista? ¿Que los corruptos siguan campando a sus anchas?

  • José González dijo:

    Después de conocer este tipo de argumentos, uno se cuestiona, aún más, el alcance de artículos que muestran la cara que tanto se oculta.
    Esperemos que en otros avances de esta noticia se den más detalles.
    Arriba Cuba.

  • pablo c hernandez dijo:

    Y dicen que esa es la verdadera democracia.

  • Rafael Emilio Cervantes Martínez dijo:

    Es un imperialismo transnacional que no reconoce los límites del derecho internacional en interes de lograr su valorización. El estado funciona asegurando esta lógica reproductiva y como expresión de los intereses de la oligarquía financiera pone no solo estos instrumentos jurídicos sino que toda la maquinaria funciona al compas de esta música, los medios que mienten y demonizan, los servicios de inteligencia debilitando al objetivo seleccionado y la diplomacia injerencista por solo citar algunos elementos. Frente a esto luchar con las ideas y la conciencia como nos enseñó Fidel sin un minuto de descanso, es la supervivencia de la humanidad la que está en juego.

  • Doctor,juan fco castillo dijo:

    Es una muestra de que en nombre de la justicia y la paz ,el imperio del norte elimina sus adversarios politicos y economico ,elimina el derecho internacional ,pues quien tiene la fuetza economica impone las reglas de derecho ,
    Los jueces hoy ,se les han asignado los pantalones del chavo del ocho convirtiendolos en comicos de una tragedia

  • Ulfreidi dijo:

    Hola , sí está bien la lucha contra la corrupción, ahora no confundan, una cosa es judicializar la política y la economía.Se punen dirigentes corruptos, no empresas. La mayoría de las empresas en dependencia de sus directivos no son transparentes, juegan sucio X alcanzar algunos objetivos. Si existen dudas pregúntenle a Facebook, Google, Amazon,whatsapp si no son corruptas, pero su impacto social es tan alto además de ser norteamericanas que las hace casi intocables.
    El caso odrebrechs es bien conocido la principal emprestera del Brasil, osea constructora y sus acciones cayeron muy X debajo de su valor real luego de la operación lava jato. Dejando el camino libre para emprestera norteamericanas. Pregúntenle a Trump como se maneja el mercado inmobiliario en los EEUU y que tan limpia está su conciencia.

  • daynel dijo:

    hasta cuando el mundo aguantara esto

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