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Los senderos de la historia trazados en la Quinta de los Molinos (I)

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La casa donde vivió Máximo Gómez es actualmente uno de los proyectos de restauración que se acometen con motivo del advenimiento de las celebraciones por el aniversario 500 de la ciudad. Foto: Alexis Rodríguez/ Habana Radio.

En la Avenida Salvador Allende (antiguo Paseo de Carlos Tercero), una de las arterias principales de la ciudad que comunica de forma rápida a los municipios de Plaza de la Revolución, Cerro, Centro Habana y La Habana Vieja, llama la atención un gran espacio verde que desde sus inicios ha contribuido a promover la cultura científica y medioambiental en nuestro país.

Considerado un jardín de extraordinarios valores históricos, patrimoniales y ambientales, la Quinta de los Molinos ha sido uno de los mayores empeños de la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana que desde 2006 comenzó sus labores de revitalización para devolverlo a los citadinos como lo que es hoy: un atractivo parque ecológico dedicado a la educación ambiental.

En él se mantiene vivo un importante episodio de la historia botánica en Cuba. La Quinta de los Molinos es el segundo emplazamiento del primer Jardín Botánico fundado en 1817 en el espacio que actualmente ocupan el Parque de la Fraternidad y el sur del Capitolio Nacional.

Debe su nombre, en parte, a las tradiciones y el imaginario popular de los pobladores cercanos de antaño, según explica Isis Contreras, especialista de la institución:

“Antiguamente se le pedía un quinto de tierra al cabildo para construir una instalación como esta, donde se concebía una casa para el descanso, un lago. Se cuenta que también hubo un hipódromo; y era donde el Capitán General venía a pasar sus vacaciones. Este lugar fue un espacio estratégico porque se crea la Avenida Carlos Tercero, una vía muy directa al Castillo del Príncipe; por eso, si había un motín, el Capitán General salía directo desde la casa donde se encontraba hacia el Castillo del Príncipe, y si estaba de vacaciones también lo podía hacer”.

“De cierta manera – continúa – esta casa de recreo le da el nombre al espacio de Quinta de los Capitanes Generales, pero anteriormente aquí existió un sistema de molinos llamado San Francisco de Asís que tenía como fuerza motriz la Zanja Real, que fue el primer acueducto que tuvo la ciudad. Esa fuerza motriz le servía a este molino para transformar la hoja de tabaco en rapé, que era la manera en la que se consumía en el siglo XVIII y XIX en Cuba, y también le dio nombre al espacio como Los Molinos del Rey, porque todo lo que se producía aquí iba directamente al monarca de España. Por tanto, unos pobladores de esta zona llamaban a este sitio como Los Molinos, otros como la Quinta y así, poco a poco, fue quedando el nombre de Quinta de los Molinos.”

La Quinta de los Molinos. Foto: Alexis Rodríguez/ Habana Radio.

Pero las leyendas creadas alrededor de este místico lugar no se limitan solo a la manera en que ha sido designado. El primero de enero de 1899 este sitio dejó de ser la casa de recreo de los Capitanes Generales, por haber llegado a su fin la dominación colonial española en Cuba.

Hoy, muchas son las personas que conocen a la Quinta de los Molinos como la casa donde vivió Máximo Gómez.

“Cuando termina la Guerra de Independencia, aquí se hace el Licenciamiento del Ejército Libertador. Él viene para aquí junto con las tropas y está alrededor de tres meses, desde marzo hasta junio de 1899. Cuando su estado de salud no era muy bueno se traslada para Matanzas y posteriormente viene para la casa de Calzada. Sin embargo, la Quinta de los Molinos fue durante muchos años el museo del Generalísimo Máximo Gómez”, advierte la especialista.

Esa antigua edificación, cuya construcción data del siglo XIX, es actualmente uno de los proyectos de restauración que se acometen con motivo del advenimiento de las celebraciones por el aniversario 500 de la ciudad. Tras su culminación, servirá como sede a uno de los proyectos sociales más importantes que acoge la institución. Allí se prevé la creación de “un centro donde la primera planta sea para trabajar con niños con necesidades educativas especiales donde, durante todo el día, puedan realizar diferentes actividades. En la planta superior vamos a tener un salón para conferencias, una videoteca y una biblioteca; todo con el objetivo de fomentar la educación ambiental”, explicó Contreras.

De esta manera, la otrora casa de descanso, algunos de sus centenarios árboles, así como la gran diversidad de especies que habitan allí se hacen eco de la historia que conserva la Quita de los Molinos. Este gran sitio natural, que años después fue reducido hasta llegar a las 4,8 hectáreas que abarca en la actualidad, conserva una gran parte del patrimonio natural de aquel primer Jardín Botánico creado en 1817 y que se conoció como Jardines de Marte.

“Entre los árboles que está documentado que pertenecen a aquel primer jardín botánico tenemos la Guana, un árbol endémico cubano de poco follaje por lo que se caracteriza por tener el tronco de color verde para poder realizar sus procesos fundamentales: la creación de fotosíntesis y la producción de clorofila. Muchos árboles cubanos adoptan esta característica; por ejemplo, el Ceibón es oriundo de los mogotes de Pinar del Río, y es un árbol que vive generalmente sobre piedra”, nos comenta la experta.

Por los valores naturales e históricos que atesora, la Quinta de los Molinos, segundo emplazamiento de aquel primer jardín botánico de la región latinoamericana, fue declarada Monumento Nacional en 1981.

Para respaldar tan alta distinción, se encuentran algunas de las especies que aun conserva en su interior, como testigos vivos de aquella época y como una muestra del patrimonio natural que conserva nuestra Isla.

La Quinta de los Molinos. Foto: Alexis Rodríguez/ Habana Radio.

Por ejemplo, el único árbol que aparece en las Actas Capitulares y que fue traído desde los llamados Jardines de Marte hasta aquí es un ejemplar de Ácana. “Este es endémico de nuestro país y fue el que ayudó a adoquinar la villa de San Cristóbal de La Habana y otras porque su madera es muy dura. Las primeras calles de la capital fueron hechas de Ácana, de ahí su valor endémico, patrimonial y de uso”, aseguró Contreras.

A los valores de esta especie se suma el mérito de haber marcado los límites geográficos a los que se redujo el espacio original de la Quinta de los Molinos, tras un nuevo proceso de saneamiento de la ciudad emprendido en 1857. Cuenta la historia que ante el peligro inminente de perder al único ejemplar de Ácana que quedaba, los botánicos que trabajaban en este jardín se abrazaron fuertemente a él, logrando así que perdure hasta nuestros días.

Allí han sido llevados o sembrados más de 166 especies de árboles, de los cuales 16 son endémicos cubanos, lo que es imposible encontrar en estado natural; de ahí uno de los más significativos valores naturales de este sitio.

A ello se suma los curiosos ejemplares que pueden apreciar las personas que visitan este atractivo espacio verde de nuestra ciudad. Entre ellos se encuentra la Jaca, un árbol cuya fruta llega a pesar hasta 40 kg, por lo que es considerada la más grande del mundo y que también destaca por su exquisito sabor que puede ser degustado en cualquier época del año.

Desde la Avenida de Salvador Allende, también conocida como de Carlos Tercero, puede ser divisado “el árbol más interesante para los visitantes de la Quinta de los Molinos”, afirma la especialista. “Es el Bala de Cañón, oriundo de Centroamérica aunque se puede encontrar en toda América Latina. En Cuba le llamamos así por la similitud que tiene con las balas utilizadas por los españoles en tiempos de colonia, pero su nombre verdadero es Couroupita guianensis.

Dentro de sus características exóticas podemos mencionar que generalmente da sus flores y frutos en el tronco, y no en la rama como lo hacen todos los árboles. Además, mantiene el sistema primitivo de reproducción; es decir, tiene su zona femenina y masculina muy cerca por lo que no necesita de polinizadores ya que durante todo el año tiene flores y frutos. Sus flores tienen un olor muy agradable y parece una planta marina y no una común. Muchas personas piensan que es una enredadera y que no forman parte del árbol”.

Estas especies, algunas pocos conocidas y otras cuyas particularidades las dotan de gran hermosura para quienes se detienen a apreciar las obras de arte creadas por la naturaleza, también sirven de refugio para aves silvestres y de paso. Más de 120 especies de estos animales buscan resguardo en la institución cada año, según ha constatado un conteo realizado por los especialistas.

En este afán de proteger la flora y la fauna, la Quinta de los Molinos ha desarrollado proyectos que apuestan por preservar especies tan vulnerables como las mariposas. Al mariposario de este jardín botánico, único de su tipo en Cuba, nos acercaremos en un próximo encuentro dedicado a recorrer los senderos de la historia de este parque ecológico en medio de la ciudad.

(Tomado de Habana Radio)

Se han publicado 7 comentarios



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  • TERESA dijo:

    El ceibón es lo que hace falta sembrar en toda la monumental, desde el Rpto Camilo Cienfuegos hasta el Túnel a ambos lados, el que da para el mar y el que da para la Cabaña, que antes estaba todo sembrado de pino, los quitaron todos, no sé de quién fue la idea, eso hacía de rompeviento, para hace algún tiempo sembrarlo de algunos cocoteros en el lado que da hacia el mar.
    CUIDEMOS NUESTRO MEDIO AMBIENTE, TAREA DE TODOS

  • Cira Velasco Elizalde dijo:

    Es un lugar q ademas de atesorar detalles o hechos historicos de la ciudad y del pais, incluso, es impresionantemente bello, q llena al visitante de paz y lo transporta a tiempos remotos. Y nos sirvio a los niños del barrio de lugar de juego y distraccion.

  • Noel Otano Reyes dijo:

    Muy interesante este art;iculo.La cerca de la Quinta de los Molinos , no la que existe hoy sino la anterior , fue ejecutada por Jose Maria Sarda y Gironella , el mismo que dio abrigo al joven Marti en la Finca El Abra de la Isla de la Juventud .
    Al miembro del Cuerpo de Ingenieros del Ejercito Colonial y Maestro de obras se le deben obras como La Plaza del Vapor , hoy Museo de Bellas Artes, la Plaza del Polvorin , hoy Tienda Yumuri, el Hotel de la Real Casa de Beneficiencia y Maternidad ,hoy Hospital Hermanos Amejeiras. Gracias por regalarnos tan bonita historia a la autora y Cubadebate

  • jose carlos dijo:

    periodista estudie y trabeje ahi, busque al fina de la antigua salida a zapata debe existir una pasadizo que segun dice esta tapiado que comuncia con el castillo del principe, eso lo decian las personas mayores que andaban por ahi.

  • Eva dijo:

    Me gustaría que publicaran los horarios de visita y de otras actividades de corte científico, histórico y educativas que se promueven en este y otros lugares similares.
    Las carteleras culturales no promueven muchas veces todo lo que se hace en estas ramas. Gracias a la periodista. Por su artículo, estaré esperando la segunda parte.

  • Ernesto dijo:

    Hace poco lleve al niño a este sitio y fue un encuentro con la historia, muy bonito y cuando terminen la remodelación estará mejor en etapa de vacaciones a cualquier hora de puede ir. Nada gracias a la oficina del historiador de la habana, que ha recuperado la habana de las ruinas, lástima de aquellos bandidos que se arovechan de esta istitución y se llenaron los bolsillos estando casi en tela de juicio el grande de Eusebio Leal. Nada historiador para que el mundo sea mundo tiene que haber de todo siga así, otro ejemplo es el Capitolio está quedando impresionante.

  • MaritzaCR dijo:

    Me encantan las exposiciones de plantas ornamentales que hacen ahí, lo que casi nunca puedo comprarlas por los precios exorbitantes

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