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Familia Santamaría Cuadrado: La vida detrás de la historia

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La familia Santamaría Cuadrado en la sala de su casa en Encrucijada. De izquierda a derecha: Abel, Aida, Benigno, Ada, Joaquina, Haydée y Aldo. Fotocopia Ramón Barreras. Cortesía Museo Casa Natal Abel Santamaría/ vía Vanguardia.

La familia Santamaría Cuadrado en la sala de su casa en Encrucijada. De izquierda a derecha: Abel, Aida, Benigno, Ada, Joaquina, Haydée y Aldo. Fotocopia Ramón Barreras. Cortesía Museo Casa Natal Abel Santamaría/ vía Vanguardia.

Procrear una familia es un don que nos da la naturaleza. Educarla y convertir a los hijos en hombres y mujeres de bien requiere de un enorme esfuerzo, dedicación sin límites, amor inconmensurable.

La familia Santamaría Cuadrado logró ambas cosas. Fruto del matrimonio entre los españoles Benigno Santamaría Pérez y Joaquina Cuadrado Alonso nacieron cinco hijos: Abel, Haydée, Aldo, Aida y Ada. Todos se convirtieron en seres humanos capaces de sentir en la mejilla propia el dolor ajeno, y de luchar contra todo tipo de abuso.

Abel fue el segundo jefe de los sucesos del Moncada. El alma del Movimiento, al decir de Fidel, y el más querido, generoso e intrépido de los jóvenes que en la madrugada del 26 de julio de 1953 intentaron tomar el cielo por asalto.

Haydée pasó a la posteridad como la Heroína del Moncada, y hasta su trágica muerte, el 28 de julio de 1980, fue un pilar de la Revolución en el campo de la cultura y la solidaridad internacional, al frente de Casa de las Américas.

Aldo, el otro varón del matrimonio Santamaría Cuadrado, formó parte del primer grupo internacionalista que marchó a Argelia en 1963 y se convirtió en Vicealmirante de la Marina de Guerra Revolucionaria.

Aunque no tuvieron la relevancia política de los demás hermanos, Aida y Ada también dieron su aporte al proceso revolucionario y de manera consecuente lo defendieron hasta el final de sus vidas.

Benigno, de Prexigueiro; Joaquina, de Salamanca

Benigno, el patriarca de la familia, junto a su hijo Abel. Fotocopia Ramón Barreras. Cortesía Museo Casa Natal Abel Santamaría/ vía Vanguardia.

Benigno, el patriarca de la familia, junto a su hijo Abel. Fotocopia Ramón Barreras. Cortesía Museo Casa Natal Abel Santamaría/ vía Vanguardia.

Como los padres de José Martí —Don Mariano y Doña Leonor—, como Don Ángel, el padre de Fidel Castro, los progenitores de los Santamaría Cuadrado también provenían de España.

De Prexigueiro, en Galicia, salió un día el joven Benigno Cuadrado Pérez, nacido en 1896, en busca de mejor fortuna. Mientras de Salamanca, con similares aspiraciones, partió con su familia Joaquina Cuadrado Alonso, quien había venido al mundo el 2 de abril de 1902.

En Cuba se conocieron, y en Encrucijada, localidad rural de la entonces provincia de Las Villas, asentaron su hogar. Allí florecería el amor que les uniría toda la vida. Se casaron en el año 1920.

Fue Benigno una persona de pocas palabras, pero muy humano. Sus contemporáneos lo describían como un hombre alto de estatura y de complexión fuerte; de nariz prominente y algo cargado de hombros. El hijo de gallegos, y gallego él mismo, ahora aplatanado en Encrucijada, se hizo carpintero, un buen carpintero solicitado por pobladores y vecinos.

Joaquina era la clásica matriarca: la ama de casa dedicada por entero al marido y la crianza de los hijos, una mujer amable y cariñosa, pero temperamental, como buena salmantina.

Asentados en una casona de madera, situada en una céntrica esquina encrucijadense, fundaron un hogar humilde, pero muy unido. El propio Benigno elaboraría y tallaría los muebles, con sus manos de ebanista fino.

Años después se mudaron al batey del central Constancia —hoy, Abel Santamaría—, donde Benigno ejerció de maestro carpintero, un cargo de importancia dentro de la jerarquía de un central azucarero que aún usaba un por ciento importante de madera en sus diversos procesos productivos: “Con el serrucho y el metro hacía lo que le daba la gana”, afirmaba Antonio PolitoCabrera, quien trabajó bajo sus órdenes.

Niurka Martín Santamaría, hija de Aida, recuerda la ternura de su abuelo: “Era de las personas que más he querido en la vida. Lo veía hermoso, con unas manos lindas, suaves. Me defendía en todo y no dejaba que me regañaran. Me sentía protegida por él”.

El 29 de julio de 1937, Benigno renunció a la ciudadanía española y optó por la cubana, según consta en documento original existente en el Museo Casa Natal Abel Santamaría. Falleció en 1964.

Joaquina nunca quiso irse del central. A los hijos y nietos los iba a ver a La Habana por temporadas y luego, invariablemente, regresaba a su casa del batey, donde era querida por todos.

De cuándo conoció a Fidel es la siguiente anécdota, narrada por Ligia Trujillo, viuda de Aldo Santamaría:

Joaquina me contaba que el día que Abel le presentó a Fidel en el apartamento habanero de 25 y O le preguntó qué le había parecido su amigo. Ella le dijo: “No me gusta”, y al indagar Abel el porqué, le respondió: “Porque es el único hombre que te empequeñece a ti’”.

Otra anécdota que da una cabal idea de la recia personalidad de Joaquina, la contaba Margot Machado. Recordaba Margot que cuando murió su hijo, el mártir Julio Pino Machado, Joaquina se le apareció en la funeraria rodeada de policías y le dijo: “Yo no pude enterrar a mi hijo, pero quiero ayudarte a enterrar el tuyo, ¡vamos!”, y cuando los esbirros de la dictadura trataron de impedirlo, “me tomó del brazo y bajó conmigo las escaleras de la funeraria hasta la calle, acompañándome hasta el cementerio local”.

Después del triunfo de la Revolución los vecinos del central la recuerdan participando en las labores de la Federación de Mujeres Cubanas, en trabajos voluntarios y otras tareas afines. Le gustaba sentarse en el portal de la casa y conversar con los niños sobre su hijo Abel. La madre de los Santamaría Cuadrado murió el 16 de octubre de 1977, harán ahora 30 años.

Haydée, Yeyé

Joaquina abraza a su hija Haydée a la salida de la cárcel de mujeres de Guanajay, en donde la Heroína del Moncada cumplió seis meses de prisión por su participación en las acciones del 26 de julio de 1953. Fotocopia Ramón Barreras. Cortesía Museo Casa Natal Abel Santamaría/ Vanguardia.

Joaquina abraza a su hija Haydée a la salida de la cárcel de mujeres de Guanajay, en donde la Heroína del Moncada cumplió seis meses de prisión por su participación en las acciones del 26 de julio de 1953. Fotocopia Ramón Barreras. Cortesía Museo Casa Natal Abel Santamaría/ vía Vanguardia.

Nació el 30 de diciembre de 1922. Resultó siempre la más apegada a Abel, y tras su idolatrado hermano marchó a La Habana. En el apartamento de 25 y O, en el Vedado, ofreció refugio seguro al núcleo inicial de los futuros moncadistas. Nadie como ella penetró en el espíritu soñador de Abel, a quien consideraba la persona más brillante y capaz que existía; al extremo de rechazar al inicio a Fidel, porque Abel le había dicho que era más grande e inteligente que él. Eso le llevó tiempo asimilarlo, hasta que comprendió que tenía razón.

Pero cuando Yeyé, como era conocida, llegó a esa convicción fue una ferviente e incondicional admiradora del líder del Movimiento. Del libro Haydée, hace falta tu voz es este relato:

Una de sus características más destacables fue su fidelidad extrema a Fidel. En carta desde la cárcel de Guanajay a sus padres, Haydée escribía: “Mamá, Abel no nos faltará jamás. Mamá, piensa que Cuba existe y Fidel está vivo para hacer la Cuba que Abel quería. Mamá, piensa que Fidel también te quiere, y que para Abel, Cuba y Fidel eran la misma cosa, y Fidel te necesita mucho”.

Nunca pudo hablar en pasado de su hermano. Ni de Boris Luis Santa Coloma, su novio asesinado también en el Moncada. El diálogo con los esbirros, cuando le mostraron el ojo ensangrentado de Abel, la inmortaliza en la Historia de Cuba. También su actitud cuando aquellas bestias le informaron que habían matado al entrañable hermano y a su novio. Siempre supo que no habían muerto, porque “morir por la Patria es vivir”, tal y como les respondiera a aquellas hienas vestidas de uniforme.

Fidel, en el alegato de autodefensa La Historia me Absolverá afirmaría, con justeza, que nunca se puso en un lugar tan alto de heroísmo y dignidad el nombre de la mujer cubana.

Vivió traumatizada por lo visto y sufrido en las mazmorras del cuartel. Afirmaba el poeta Cintio Vitier que la muerte fue con Haydée desde el último disparo del Moncada. No obstante, su contribución a la ulterior lucha insurreccional que condujo al triunfo el 1ro de enero de 1959 resultó en extremo valiosa.

Imposible mencionar la Casa de las Américas sin hablar de Yeyé. A su instancia Silvio Rodríguez compuso la canción El Elegido y su vivienda sirvió de campamento y refugio para el Movimiento de la Nueva Trova que por entonces nacía. Fue madre espiritual de aquellos irreverentes jóvenes.

Incapaz de seguir soportando la pesada carga de los días tristes del Moncada dijo adiós a la vida un 28 de julio de 1980.

Aldo

El comandante del Ejército Rebelde Aldo Santamaría al lado de Raúl Castro. Foto tomada el 1ro de enero de 1959 en el cuartel Moncada. Fotocopia Ramón Barreras. Cortesía Museo Casa Natal Abel Santamaría/ vía Vanguardia.

El comandante del Ejército Rebelde Aldo Santamaría al lado de Raúl Castro. Foto tomada el 1ro de enero de 1959 en el cuartel Moncada. Fotocopia Ramón Barreras. Cortesía Museo Casa Natal Abel Santamaría/ vía Vanguardia.

El encrucijadense Antonio García Lorenzo, conocido en el batey del “Constancia” como Aldo, decía en entrevista realizada en días recientes que cuando era niño, cada vez que pasaba por frente a la casa de Joaquina, la doña lo llamaba y le daba raspadura, galletas o cualquier otra chuchería, cosa que no hacía con los demás.

Un día uno de mis amigos me preguntó: -“Aldo, ¿por qué a ti siempre Joaquina te regala cosas y a nosotros nunca nada?’. -‘No sé, respondí, pero lo voy a averiguar’. Le pregunté, y la madre de los Santamaría me dijo: ‘Es que yo tengo un hijo que se llama Aldo, igual que tú. Está en España y hace años que no lo veo’. Esa era la razón: Joaquina extrañaba al mayor de sus dos varones.

Aldo Santamaría nació el 26 de septiembre de 1926 y fue el único de los hermanos que vivió en España, en la patria de sus ancestros. Llegó a Salamanca a los siete años, de la mano de su abuelo materno, y regresó a Encrucijada a los 19.

Supo de las acciones del 26 de julio de 1953 durante su estancia en Encrucijada, y enseguida partió para Santiago de Cuba convencido de la participación de sus hermanos Abel y Haydée. A partir de entonces se sumó a la lucha revolucionaria. Miembro de la Dirección Nacional del M-26-7, fundó la organización en Matanzas. Recibió uno de los cinco telegramas enviados desde México, anunciando la salida del Yate Granma. Sufrió prisión en el Presidio Modelo de Isla de Pinos.

Con posterioridad se sumó a la lucha en la Sierra Maestra. Fidel lo ascendió a Comandante del Ejército Rebelde el 28 de diciembre de 1958. Dirigió la Escuela de Reclutas de Minas del Frío hasta 1961, y en 1963 fue uno de los primeros internacionalistas cubanos en ir a luchar a Argelia. En 1972 fue nombrado Viceministro de las FAR al frente de la Marina de Guerra Revolucionaria, de la que sería Vicealmirante.

Falleció el 19 de mayo de 2003, a los 77 años de edad. En su despedida de duelo, el vicealmirante Pedro M. Betancourt, entonces jefe de la Marina de Guerra Revolucionaria, afirmó:

“El vicealmirante Aldo Santamaría Cuadrado fue un hombre hecho para el combate, forjado en él. En cada batalla futura, en cada momento difícil y de definiciones, seguirá estando junto a nosotros, con la misma confianza y optimismo en el futuro que encierra la inmortal consigna guevariana: ¡Hasta la victoria siempre!”

Aida Y Adita

No tuvieron la trayectoria revolucionaria de sus otros tres hermanos, pero tampoco se mantuvieron al margen de las luchas. Aida y Ada colaboraron con su hermana Haydée en Casa de las Américas, y como Yeyé, se dedicaron a ayudar a un grupo de jóvenes músicos e intelectuales que surgían en la Cuba revolucionaria de los años 60.

Según refiere en el documental Los Santamaría: de Prexigueiro a Cuba, del realizador Louis Pérez Leira, Eusebio Leal agradece el apoyo que le brindó Aida cuando querían que él dejara el museo y su trabajo cultural, para incorporarse a encomiendas agrícolas:

Aida me acompañó a ver a Haydée, que se puso como loca de indignación. Ese día había llovido y Yeyé tomó un paraguas,  lo arrojó duro al piso y dijo: “Esto no puede ser, Aida. No puede ser, porque para que no pasaran cosas como esta yo fui al Moncada. Y no va, ¡no va!”

El 24 de febrero de 2005, al morir Aida, la última de los cinco hermanos, su sobrina Celia María Hart Santamaría, hija de Haydée y Armando Hart Dávalos, hizo la siguiente valoración:

Si  Haydée fue la dueña de la pasión más desbordada y de una inteligencia moldeada sólo por la emoción; si tío Aldo significó valor, en cuyo estómago descansó el secreto de la llegada del Granma y en cuya pericia militar se confió cuando la Crisis del Caribe (…) si fue Adita, la pequeña Adita;  el símbolo de la alegría,  el arte, y en su casa, de fiesta permanente, encontró Silvio y Pablo sus mejores tertulias; si por último … o más bien, por primero, fue Abel el símbolo de la entrega absoluta, ese santo inmaculado de ojos verdes; ojos con los que quisieron comprar el corazón de mi madre en las cárceles de Santiago de Cuba; entonces Aida Santamaría, a la que acabamos de dar sepultura, fue el símbolo de la serenidad, de la coherencia,  fue esa persona a la que todos acudían cuando era menester sufrir o resolver alguna diligencia (…).

Así fue la familia Santamaría Cuadrado: de la misma estirpe heroica de los Maceo-Grajales. Los hijos de Benigno y Joaquina resultaron ser hombres y mujeres valientes y, por derecho propio, tienen ganado un lugar de privilegio en el altar sagrado de la Patria.

(Tomado de Vanguardia)

Se han publicado 33 comentarios



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  • Villa dijo:

    Excelente trabajo de investigación histórica escrito de forma amena. Esos son los pilares de nuestra Historia. Una familia ejemplo de firmeza, dignidad y lealtad a su pueblo. Supieron todos vivir y morir sin nunca ceder y con sus propias ideas, siempre al lado de Fidel.

  • juan castro dijo:

    Magnífico reportaje que acelera las palpitaciones por la valentía, coraje y responsabilidad en las luchas revolucionarias de la familia Santamaría Cuadrado por una Cuba libre de esbirros y lacayos del imperio.

    Viva Cuba y cubanos revolucionarios

    Con saludos
    Juan Castro
    Mexicano

  • jor dijo:

    Muy buen trabajo sobre una familia de la que se habla poco.
    Al parecer este trabajo fue publicado en 2007 y se retoma en 2017, por lo que es necesario corregir el error, la madre de los Santamaría murío hace 40 años y no 30 como aparece y cito textualmente:
    “La madre de los Santamaría Cuadrado murió el 16 de octubre de 1977, harán ahora 30 años”.

  • Ventura Carballido Pupo dijo:

    Lo felicito por este excelente articulo. Si un día quiere ampliar y hasta lograr un merecido texto de esta ejemplar familia, puede contar conmigo. El Comandante Aldo Santamaria Cuadrado, luego del triunfo revolucionario de 1959, fue mi Jefe en Minas del Frio. Tengo inolvidables referentes de su positiva persona.

  • Silvio Rodríguez Domínguez dijo:

    Acabo de dejar esta nota en el periódico Vanguardia:

    http://cartasdesdemacondo.blogspot.com/2012/02/el-ultimo-vuelo-de-los-santamaria.html

    Del texto de Celia Hart Santamaría que dejo arriba, están tomados algunos datos de este trabajo, que si bien es bueno porque recuerda a una familia extraordinaria, no hace justicia sobre todo a Aida Santamaría Cuadrado, que sí tuvo participación en la lucha insurreccional –y mucha. Basta leer completa la despedida de Celia a su tía para constatarlo.

    • Narciso Fernández Ramírez dijo:

      Cierto lo que usted dice Silvio. La intención siempre fue enaltecer a tan ilustre familia de revolucionarios. Sobre todo, a los padres y a los hermanos menos conocidos, que poco se habla de ellos. Pero un trabajo periodístico está constreñido a un espacio, y este en específico se publicó en una página del periódico impreso Vanguardia, de la provincia Villa Clara.
      Lo escrito por usted, y sugerido también por otros lectores, solo ratifica la idea inicial que motivó el reportaje: que aunque Abel y Haydée fueron las figuras de mayor prominencia,los demás hermanos, incluídas Ada y Aida, también tuvieron una destacada participación en la lucha insurreccional y después del triunfo de la Revolución.
      Queda la deuda de escribir más sobre los cinco, pues hasta el propio Fidel le pidió a Tim Cremata hacer algo sobre la vida de Abel, pues sentía que se hablaba poco de él.
      Muchas gracias por sus criterios, y queda el compromiso de seguir profundizando en la bella historia de la familia Santamaría Cuadrado, bien cercana a todos los cubanos.

  • Marta dijo:

    Hermoso trabajo y excelente historia de una familia llena de jóvenes patriotas

  • Tito23 dijo:

    Sólo puedo repetir las dos estrofas que más me conmueven del himno nacional “(…) la Patria os contempla orgullosa (…) (…) que morir por la Patria es vivir (…). No he hecho más que aplaudir este artículo desde su principio hasta el final al que no quería llegar.

  • Cubanito dijo:

    Realmente conmovedor artículo. Felicitaciones

  • 8yta dijo:

    El ejemplo de esta Familia, su amor por la patria y su lealtad a los principios, nos alientan a consolidar nuestra obra Revolucionaria.
    Viva Cuba.

  • Elba dijo:

    Muchas gracias por este hermoso y justo comentario sobre una familia ejemplar, de las que aseguro que hay muchas en Cuba, por su entrega y patriotismo de forma anónima, que no esperan otro reconocimiento que el avance de nuestra justa y hermosa Revolución, estoy muy emocionada y considero que la Historia de Cuba desde esta perspectiva, desde los sentimientos, cobra valor agregado sobre los fríos textos de asignatura que no siempre se vuelven cálidos bajo la orientación de un buen maestro, que se repitan.

  • Martha dijo:

    Emotivo, bello artículo, no había leído nada así tan alejado de estereotipos, tan espontáneo, acerca de la familia Santamaría Cuadrado, muy lindo, conmovedor,

  • CubanoAlFin dijo:

    Que hermandad más transcendente, que pureza, que valores inculcados en todos los hijos, que unidad, que hidalguía, que historia. Nuestros jóvenes debieran conocer el entorno donde se forja y crece la verdadera familia. Fue sin duda réplica del legado Grajales. Saludos

  • Agustín dijo:

    Después de triunfo de la Revolución !que falta nos hubiese hecho Abel!

  • norma.maria ruiz santamaria dijo:

    creo que se conoce muy poco de la historia de Aida que es muy importante.
    l

  • Eduard dijo:

    El artículo está interesante, pero incompleto. De Aldo se puede decir mucho más, en el MINFAR debe estar su expediente. Y de Aida igual. Es lógico que entre la familia los más sobresalientes son Haydee y Abel, pero si la nota es sobre la familia Santamaría puede hablarse de los demás con mayor detalle. A proposito, por esta fecha el año pasado, Fidel llamó la atención sobre lo poco que se había escrito sobre Abel, el segundo jefe del asalto.

  • David dijo:

    Yo no sé la razón por la cual el autor expresa que Aida y Ada no tuvieron relevantes hechos, sabrá que Ada Santamaría fundó el Pabellón Cuba? Sabrá que fundó el Fondo Cubano de Bienes Culturales? Sabrá que Adita fue la primera vicepresidenta de Casa de las Américas? Sabrá la historia Escrita por Adita en la defensa de la mejor música popular cubana? Sabrá el autor que Aída se va a Estados Unidos con su pequeña hija Niurka y en los pañales de esta iban cartas y documentos de la contabilidad del M26J para los compañeros de Miami?. Sabrá que Aida iba para Santiago de Cuba con una bata bien grande y debajo iban los pertrechos de guerra? Aldo Santamaria no estaba en Encrucijada cuando los sucesos del Moncada, se encontraba en Matanzas y la primera que llegó a Santiago de Cuba fue Aida, quien fue la que reconoció el cadáver de Abel. Aida era como la balanza de la familia, ella organizaba todo. Ada, su hermana si tuvo relevancia en la lucha contra la dictadura, incluso trabajó con el Ché.

    • Narciso Fernández dijo:

      Gracias por aportar tantos datos importantes de la contribución de Aida y Ada a la causa de la Revolución. El trabajo no minimiza las contribuciones de ambas, solo dice que Ada y Aida no tuvieron la relevancia política de sus otros tres hermanos, solo eso.
      Al contrario la intención siempre fue enaltecer a tan distinguida familia.

  • Yadiry dijo:

    Magnifico trabajo de investigacion,personas asi son las que nacen de nuestra revolucion.con principios e ideales revolucionarios y socialistas,ojala esos valores y esas convicciones no se pierdan nunca

  • David dijo:

    Con mucho respeto: Yo no sé la razón por la cual el autor expresa que Aida y Ada no tuvieron relevantes hechos, sabrá que Ada Santamaría fundó el Pabellón Cuba? Sabrá que fundó el Fondo Cubano de Bienes Culturales? Sabrá que Adita fue la primera vicepresidenta de Casa de las Américas? Sabrá la historia Escrita por Adita en la defensa de la mejor música popular cubana? Sabrá el autor que Aída se va a Estados Unidos con su pequeña hija Niurka y en los pañales de esta iban cartas y documentos de la contabilidad del M26J para los compañeros de Miami?.
    Sabrá que Aida iba para Santiago de Cuba con una bata bien grande y debajo iban los pertrechos de guerra? Aldo Santamaria no estaba en Encrucijada cuando los sucesos del Moncada, se encontraba en Matanzas y la primera que llegó a Santiago de Cuba fue Aida, quien fue la que reconoció el cadáver de Abel. Aida era como la balanza de la familia, ella organizaba todo. Ada, su hermana si tuvo relevancia en la lucha contra la dictadura, incluso trabajó con el Ché.

  • `zeida elena perz calderon dijo:

    Excelente el trabajo sobre la bella y noble familia Santamaria Cuadrado, es vital para el pueblo y sobre todo para la juventud cubana conocer sobre estos temas, no debemos permitirnos jamas olvidar la obra y la vida de las personas que entregaron su vida por lo que hoy disfrutamos.Gloria eterna a nuestros heroes y martires.

  • Con el Comandante dijo:

    De estirpes como esa se abonó la semilla de la revolución. Una familia realmente heroica que dio hasta la valiosa vida de un hijo por alcanzar el ideal patrio. Esta es la historia que hay que contar, amena, instructiva y llena de heroísmo

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Narciso Fernández Ramírez

Periodista de Vanguardia, medio de comunicación de la provincia de Villa Clara.

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