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A París, por un nuevo acuerdo climático

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En la cita de París se espera la adopción de un convenio universal que defina la arquitectura de las emisiones globales de gases de efecto invernadero a la atmósfera.

En la cita de París, se espera la adopción de un convenio universal que defina la arquitectura de las emisiones globales de gases de efecto invernadero a la atmósfera.

Un nuevo acuerdo mundial que encare el actual calentamiento global provocado por el hombre debería nacer en París, tras arduas y demoradas negociaciones en el seno de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático.

Durante la próxima Conferencia de las Partes de la referida convención, del 30 de noviembre al 11 de diciembre en la capital francesa, la humanidad espera la adopción de un convenio universal vinculante que defina la arquitectura de las emisiones globales de gases de efecto invernadero a la atmósfera.

El objetivo del futuro acuerdo, que deberá tener carácter legal y jurídico y entrar en vigor en 2020, es limitar el calentamiento de la Tierra por debajo de dos grados Celsius en comparación con la era preindustrial, antes de 1850.

A solo cinco días para el inicio de la también denominada COP21 en Francia, la atención internacional sobre el futuro del clima sigue “in crescendo”. La importancia del encuentro en la afamada Ciudad Luz tiene ribetes históricos.

Desde 1992, el líder de la Revolución cubana, Fidel Castro, advirtió en la Conferencia sobre Medio Ambiente y Desarrollo en Río de Janeiro, Brasil, que “una importante especie biológica está en riesgo de desaparecer por la rápida y progresiva liquidación de sus condiciones naturales de vida: el hombre”.

Tras aquella reunión se instituyó la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, con objeto de estabilizar las concentraciones atmosféricas de gases de efecto invernadero a un nivel adecuado e impedir una interferencia humana peligrosa para el sistema climático.

Esta convención universal de principios reconoce la existencia de un cambio climático debido a la actividad humana y atribuye a los países industrializados la responsabilidad principal para luchar contra este fenómeno. Entró en vigor en 1994 y fue ratificada por 195 Estados, denominados las Partes.

A partir de 1995 sesionan las Conferencias de las Partes (COP) y algunas negociaciones intermedias donde se discuten principios generales y aspectos técnicos de las posibles implementaciones legislativas a nivel internacional para mitigar los efectos del cambio climático y adaptarse a los ya inevitables.

La COP es el órgano supremo de la Convención y se reúne anualmente en conferencias mundiales que adoptan decisiones en la lucha contra el cambio climático, las cuales se toman por unanimidad o por consenso.

La cita parisina también dará lugar a la CMP11 o undécima sesión de la reunión de las Partes del Protocolo de Kioto, adoptado en 1997 para reducir en cinco por ciento las emisiones a la atmósfera de seis importantes gases de efecto invernadero respecto a los niveles de 1990.

Ahora mismo, la COP21 es considerada como una oportunidad única para evitar el aumento en más de dos grados centígrados de la temperatura global, límite considerado por científicos para que no ocurran consecuencias irreversibles y daños cada vez mayores en todos los ecosistemas.

París podría ser el punto de partida para la transición energética de los combustibles fósiles al empleo de fuentes de energías renovables y, en general, hacia economías bajas en intensidad de carbono y capaces de soportar el cambio climático.

Los ejes de la conferencia girarán en torno a la mitigación o reducción de emisiones, adaptación al cambio climático, el financiamiento para las naciones pobres, creación de capacidades y transferencia de tecnología desde el mundo industrializado a los países en desarrollo, representantes del Sur.

Para muchos observadores otro asunto también importante se refiere a  la necesaria transparencia que debe caracterizar al proceso negociador del tratado.

Un principio clave y discutido son las responsabilidades comunes pero diferenciadas de los distintos países, pues las naciones altamente desarrolladas son las que han tenido una mayor contribución a este problema climático desde el punto de vista histórico.

Por otro lado, el acuerdo deberá ser equitativo, para que no comprometa las necesidades de desarrollo de los países atrasados.

La reunión prevé avanzar en el nuevo texto, pues desde 2012 venció el primer periodo del Protocolo de Kioto, que estuvo en vigor pese a la no ratificación de Estados Unidos, el segundo mayor contaminante mundial.

La segunda etapa del reglamento, denominada Enmienda de Doha, debió regir entre 2013 y 2020; pero careció de la ratificación de un número suficiente de partes. O sea, actualmente ningún acuerdo climático global está vigente sobre el clima.

(Tomado de Prensa Latina)

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  • Henry dijo:

    El mundo entere tiene los ojos puestos en paris, esperamos buenos resultados

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