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Envejeciendo: Entre el Lactosy y el café mezclado

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Ancianos cuba

Hay un problema ético que es fundamental: ¿Vivir la mayor cantidad de años posibles sin tener en cuenta las condiciones en que se envejece? O ¿vivir una cantidad de años razonable (¿cuántos?) pero con una buena calidad de vida?

Por Antonio J. Martínez Fuentes*

“Una cosa es el modelo de determinadas personas
notorias y otra cosa es el anciano común que
está por nuestras calles y que a veces
está muy tenso, que a veces está muy
incomprendido por la familia, por la sociedad…”
José Alejandro Rodríguez, 18 de octubre de 2013

La Mesa Redonda del pasado viernes 18 de octubre provocó diversas reacciones, por lo que he podido apreciar en conversaciones que he tenido con colegas y amigos que conocen que trabajo el tema,  así como  a través de correos electrónicos.

Cuba envejece, es cierto, lo sabemos desde hace tiempo, y se sabe que seguiremos envejeciendo más, que según las estimaciones para el 2030 será casi el 30% de la población que esté en esa categoría de edad o censal, o demográfica, que antes llamábamos viejos, ancianos, etc. Pero que hoy la mayoría prefiere llamarle de forma mas edulcorada: adulto mayor, tercera edad, juventud acumulada, personas de edad, etc.  ¿Es que será malo ser viejo, será denigrante? Demográficamente por lo general se emplea como punto de corte la edad cronológica de 60 años, para marcar el inicio de esta etapa, aunque hay países que toman los 65 años, en Cuba, para algunos propósitos se emplea esta última. (Unos datos que consulté hace tiempo, si mal no recuerdo de la ONU, estimaban para el 2050, el 38% de ancianos para Cuba, y el 34% para ¡Europa!).

Pero no es mi intención discutir sobre este aspecto de la categorización de las “etapas” de la vida. En fin, “el tiempo pasa y nos vamos poniendo viejos”. Somos una cadena de “etapas” que están muy entrelazadas, etapas artificiales como todas las categorizaciones que se pretenden hacer de los seres humanos, pues cada uno de nosotros es un ser único, con un proceso de crecimiento y maduración bilógica, psíquica, mental, social, etc., particular, propia (no es la unidualidad de  Edgar Morin, sino la unimultiplicidad).

No todos envejecemos de igual forma, no hay un patrón único de envejecimiento. Algunos antropólogos argumentan que esto ocurre debido a que la especie humana no ha aprendido aún a envejecer, que aún no está el “programa” en nuestra memoria biológica. Es cierto, cuando miramos antropológicamente hacia nuestro pasado lejano, comprobamos que este proceso es relativamente reciente. Lo cierto es que aún el envejecimiento  sigue siendo  lo que un investigador llamó “una verdadera caja negra”.

Entonces, es cierto, es un hecho, envejecemos, y es ciertamente un logro de la humanidad, un logro de la especie, pero es también, como se ha señalado: un desafío, un reto, para todos los países, pero  fundamentalmente para nuestro Tercer Mundo. Cuba envejece, pero envejece sin la base económica con que lo hicieron los países europeos, por ejemplo, entonces el reto para nosotros es doble; quizás triple debido a que hemos perdido la cultura de respeto al anciano que antes existía, y que es propia de  muchas culturas de África, Asia y América Latina, donde se venera la experiencia, la sabiduría, el conocimiento acumulado.

Hay un problema ético que es fundamental: ¿Vivir la mayor cantidad de años posibles sin tener en cuenta las condiciones en que se envejece? O ¿vivir una cantidad de años razonable (¿cuántos?) pero con una buena calidad de vida? Repito, este es un problema ético para el que cada uno tiene su respuesta. Es cierto que nadie quiere morirse pero nadie quiere llegar a viejo!

Cuba envejece, pero se aprecian incomprensiones para con los ancianos, irrespeto, maltrato, abuso, calamidades.  Diversos estudios realizados por estudiantes e investigadores así lo demuestran. Hace mucho tiempo que se implantó un término para calificar las actitudes prejuiciosas, los estereotipos y las discriminaciones hacia el  anciano, este es “viejismo”. Nuestra sociedad ya lo padece, quizás no en una situación alarmante, pero ya está aquí.

La gerontofobia, el miedo a envejecer, es más abundante, los medios tienen una gran responsabilidad en esto, pues los patrones de belleza pocas veces son de las llamadas personas de edad. El patrón de belleza, de éxito es  una/un joven,  además casi siempre de piel blanca (aunque ya este es otro tema en el que no voy a profundizar por ahora). La vejez no es una enfermedad, a pesar de que muchas estadísticas parecen decir lo contrario. Cada “etapa” de la vida tiene su “patrón” de salud-enfermedad. Envejecemos en una sociedad determinada, en una cultura determinada, en una economía determinada, estos son varios de los tantos elementos que modulan la calidad del envejecimiento. Hay que buscar en los genes, no podemos obviarlo, pero resulta más fácil acceder a las condiciones de vida, al ambiente en que se envejece.

Yo tengo 69  años, aún me siento productivo, no voy a decir lo clásico que “aún con una mente joven”  pues para mí es una de las manifestaciones de viejismo. El mensaje es este: Yo estoy viejo (eso es malo) pero mi mente esta joven (eso es bueno). Tenemos mucha exacerbación de lo juvenil, y es cierto, los jóvenes tienen que tener su lugar, tiene que ser oídos, tienen que ocupar responsabilidades; pero esto no es una competencia,  ni una carrera inter-generacional, es una cooperación inter-generacional.

Cuba envejece, pero hay que considerar los aspectos espirituales del envejecimiento, la recreación, la superación, el diseño de nuestras instalaciones, los ómnibus, las casas, en fin se precisa “diseñar” un mundo que no esta pensado para viejos; donde se rompan las barreas arquitectónicas y las barreras mentales (lo más difícil).

Decía que tengo 69 años, casi recién cumplidos, muchos amigos se interesan por saber hasta cuando seguiré trabajando; muchas veces, en tomo de broma, respondo que eso depende del P-2, o de la 37, pues no deja de ser cierto que llegar a El Vedado desde Lawton en otro gran desafío. Ahora mismo no puedo decir hasta cuando trabajaré, quisiera jubilarme a los 80 años, pero creo que para ese momento ya  mis rodillas no me permitirán seguir subiendo las escaleras de mi centro (quizás este siendo un poco pesimista, pues para esa época nuestra Facultad de Biología ya debería tener al menos un ascensor).

Por otra parte no puedo perder de vista el aspecto económico, debería  tener una entrada apreciable (en  otros tiempos), pero me cuesta mucho trabajo planear mi futura  vida desde la perspectiva económica. Tengo que sopesar, en términos tangibles e intangibles,  cuanto perderé y cuanto ganare con esa decisión.

Cuba envejece, pero tenemos que tener una tropa de ancianas y ancianas lind@s,  aguerridos (esto no es una broma, sería de muy mal gusto), respetados, orgullosos. Ancianos y ancianas que sean “tratados como seres humanos”, no como una simple acumulación de años, o un simple dato estadístico con fines diversos.

La forma en que los cubamos  sigamos  envejeciendo será otra cara de nuestro proyecto social.

Les doy mis disculpas por este  demasiado largo comentario. No termino aún, para concluir los dejo con el dramático  mensaje  leído por Arleen Rodríguez en la Mesa Redonda sobre la vejez que le fuera enviada por la hija de una anciana ya fallecida. Esta fue  efectuada el pasado viernes 19 de octubre (grabado en voz directamente de la TV). Les aconsejo que lean el mensaje hasta la despedida.

Estimada Arleen, antes que todo quiero agradecerle a Ud. y a las demás personas que confeccionan estas mesas redondas  que hayan seleccionado este tema entre tantos y tan importantes   que se necesitan tratar en nuestro país.

Tengo 65 años, le escribo a partir de las experiencias con mi madre, postrada durante más de 5 años, producto de una fractura de cadera de la que no pudo recuperarse entre otras cosas por su avanzada demencia senil que le impedía colaborar con la rehabilitación y en primer lugar porque desgraciadamente la operaron mal,  le enterraron el clavo en la cadera y eso implicaba una segunda operación que ella no hubiera podido rebasar, pero estas cosas, estas cosas pasan en todas partes del mundo, lamentablemente es así. Los médicos se equivocan, son seres humanos y no es de esto de lo que quiero hablar.

De lo que quiero hablar pienso que es extremadamente importante que se tomen medidas sobre esta situación es de lo siguiente: la falta absoluta  de ayuda a los  familiares cuando se enfrentan ante un hecho así, un anciano con demencia senil, un anciano postrado en una cama durante años. Sé todas las dificultades y escaseces que existen en nuestro país., pero también sé por experiencia personal que pueden encontrarse soluciones paliativas que le hagan más fácil al enfermo y a su  cuidador la triste y difícil situación de tener que enfrentar toda esa pesadilla.

Ver a un ser querido  con demencia senil, su mirada extraviada, perdida, haciendo cosas que jamás haría estando en sus cabales, dependiendo de la ayuda de sus hijos, cuando sabemos que la mayoría de nuestros padres y abuelos, han sido trabajadores responsables, personas dignas con orgullo es muy doloroso.

Voy al grano:

1.-Mi  madre al principio de su demencia senil no podía controlar los deseos de ir al baño a orinar  y se levantaba  en medio de la noche al baño iba orinándose por todo el camino,   con el peligro de caerse, incluso en una ocasión la que me caí fui yo porque resbalé con su orina.

Esto la avergonzaba mucho, entonces se me ocurrió  una idea, Ud. recuerda esas sillitas que existían antes y que he visto en algunos restaurantes  ahora para niños chiquitos. Ahí sientan  al  niño para que coman, pero también tenían orinalito,  las que se usaban en las casas, en las que estoy retratada por cierto eran así, cogí una silla del comedor, contrate un carpintero y le hice una sillita así a mi madre, me compré una tapa de inodoro, se le puso un cubo debajo y cuando ella  tenía que salir corriendo al baño, tenía su inodoro portátil al lado de la cama.

2.- Cuando ya no pudo caminar más después de su operación vino la otra odisea: cama fowler, ¿cómo conseguir una? En mi caso particular una amiga me prestó  la suya pero yo  ya  en mi obsesión por estas cosas pensé en otra posible solución a este  problema. En las playas hay esas camas plegables para coger el sol, no recuerdo el nombre, que tienen un mecanismo para   levantar la espalda, pues eso mismo se puede fabricar por industrias locales o por donde sea , yo le preparé algo así a mi madre cuando la levantaba de la cama tres veces al día y  la sentaba en un antiquísimo butacón de mi familia que tenía este sistema de subir y bajar el respaldar con una varilla, hice más, estaba preparado también con su posibilidad de orinar, ella podía orinar y defecarse sentadita o acostada en ese mueble, la palangana orinal en el piso y así era más fácil asearla.

3.- Otro  punto importante: pañales desechables. Son absolutamente incosteables pero necesarios, yo no los pude seguir comprando y una Dra. amiga me dio una idea, usar frazadas de piso, son absorbentes, se acostaba  mi madre sobre la frazada y debajo de la frazada su nylon para proteger el colchón, yo hasta se lo teñí de azul rosado para que se viera mas bonita. El anciano orina y la frazada absorbe bien la orina, se le cambia con el método de las enfermeras, virando el anciano  hacia un lado, doblando, pasando por debajo, en fin  eso se aprende y se puede así obviar el pañal desechable pero hay ancianos que todavía caminan y salen y los necesitan. Una posibilidad sería venderlos igual  que las intimas en la farmacia.

4.- Silla de ruedas. Hay que buscar la forma de a través de donaciones, compras, lo que sea,  adquirir sillas de ruedas que se les puedan alquilar a las personas que las necesitan, esto es fundamental.

5.- Colchones anti-escaras. Ídem

6.-   Muchas otras cosas más.

Se que todos estos muebles son carísimos, mi hermano me trajo una para mi madre, una silla de ruedas de aluminio, con su orinal y los brazos de la silla se abrían, esto era comodísimo cuando había que cargarla y levantarla  del butacón  a la cama. También se pueden hacer de maderas con bisagras, le iba  adjuntar una foto pero no he tenido el tiempo que me la mande una amiga por correo electrónico.

Perdone esta carta tan larga, que por supuesto no podrá leer ni es mi intención en la Mesa Redonda de mañana (Arleen dice: la estamos leyendo) pero algunas ideas de estas se pudieran mencionar. El desgaste del cuidador cuando no tiene a alguien que la ayude es inmenso y el daño físico y mental irreparable. Sé que el estado proporciona  una ayuda de enfermería, 325 pesos cubanos creo que es lo que se paga mensual, pero nadie, ninguna enfermera hace ese trabajo bien por ese dinero.

 En la época de mi madre las enfermeras jubiladas que pude contratar cobraban tres CUC   por doce horas de trabajo, ahora cobran 5; mis hermanos que viven fuera y Mr. Helson (no entiendo bien la pronunciación) my friend, como dirían los Beatles que tanto escuché, y aún escucho, en mi juventud, me ayudaron a costear esos gastos y mi madre tuvo   la asistencia médica que necesitaba y yo pude ayudarla sin enfermarme.

Sabe una cosa, no las critico, ese es otro tema, el de los  salarios de los médicos, enfermeras y en general de  todos los trabajadores en este país, ni hablar de las jubilaciones de los ancianos pero sé que el gobierno está consciente de todo esto y que se está trabajando en  tratar de solucionar todos  estos problemas. El tema salario real y nominal, precios oferta y demanda es complejísimo y se que se ha tratado y se seguirá tratando en la prensa, la Asamblea Nacional y en todos los organismos económicos de este país, que se encuentran enfrascados en enderezar  la economía de nuestro pueblo, pero  le aseguro que la persona que no tiene recursos económicos para contratar a alguien que le ayude, cuando enfrenta una situación con un anciano postrado durante años es muy dura.

Escribo con pseudónimo, soy tímida  y le  tengo pánico a la televisión y a que mi nombre se maneje por ese medio,   le he hablado con total sinceridad de un tema como puede darse cuenta que me obsesiona por que lo padecí y porque veo a mis amistades padeciéndolo y desesperadas.

Un saludo afectuoso,

De Mercedes.

El autor de este texto, Antonio J. Martínez Fuentes, pertenece al Grupo de Antropología del Departamento Biología Animal y Humana. Es Presidente de la Cátedra de Antropología Luís Montané, de la Facultad de Biología, de la Universidad de La Habana. Es presidente de la Sociedad Cubana de Antropología Biológica.

Se han publicado 14 comentarios



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  • AGC dijo:

    Conmovedor este artículo. De cerca conocí este problema porque ayude a una prima mía a cuidar a su mamá (mi tía) que estuvo postrada por varios años, cualquier semejanza con este mensaje que leyó Arleen no es pura coincidencia.
    No sé si me publiquen lo que expongo a continuación.
    Es verdad que las personas de la tercera edad en estas situaciones pasan mucho trabajo pero también lo están pasando jóvenes que enferman. Hace unos días perdí a un hermano de tan solo 41 años víctima del cáncer. Si realmente padeció menos cuando lo “mandaron a morir para su casa” fue gracias al cuidado de su esposa, de mi hermana y el mío propio y de la caridad de familiares, amigos y vecinos. Cuando el no podía valerse por sí mismo pasamos mucho trabajo por la cuestión de los culeros desechables pero no solo eso, el dolor se le calmaba solo con morfina que había que administrársela cada dos horas, que por suerte fue efectiva. Pero por la dosis que llegó a usar nosotros teníamos que pagar 100$ semanales, o sea, 400$ al mes amén de otros gastos de alimentación, transportación al hospital etc, etc, etc. No sé por qué este tipo de medicamento no se expende gratuitamente en las farmacias. Por lo general tanto el anciano enfermo como el joven con este tipo de enfermedad de las que les comento quedan desvalidos y pasan mucho trabajo hasta el final de sus días.
    Creo además que a nivel de país se debe hacer un profundo estudio sobre las causas del aumento alarmante que está ocurriendo con los procesos oncoproliferativos. En este momento el cáncer es la primera causa de muerte en nuestro país y se han incrementado los casos en personas jóvenes.

  • Sovietico dijo:

    Mercedes: Me da verguenza escribir del asunto…

    Muy bonita y agradable su misiva, muy altruista la posicion de Arleen de permitir la publicacion de la misma, muy doloroso el problema que usted tiene con su madre, pero és, el de cientos de miles de cubanos y cubanas en la Isla y que…………..

    El problema de la vejez en Cuba, asi como el de la vivienda, la corrupcion, asi como otros latentes en la Cuba real (me entiende), han sobrepasado la capacidad de solucion del Estado y sus instituciones, es mi criterio personal y cuando estas pretenden entrar a resolverlos, casi SIEMPRE es a medias, es un habito institucionalizado ya. Nunca las soluciones son definitivas, perdurables y mantenibles.

    Desgraciadamente considero que el peso total de la vejez continuará cayendo en la familia, ya que no existe un programa visible, integral, ambisioso, abarcador y solucionador ni a corto, mediano y largo plazo del problema de la atencion a la tercera edad, solo veamos nuestros asilos de ancianos u hogares, dan grima en su mayoria por las condiciones en todos los sentidos, constructivo, mobiliario, alimentacion, recreacion, etc, y es por eso que, por lo general la familia prefiere sacrificarse, angustiarse, destruirse y depauperarse fisica y psicologicamente antes de enviar a un familiar a uno de esos asilos u hogares, desgraciadamente no podemos decir lo mismo de los hogares de ancianos de instituciones eclesiasticas, ejemplos hay, son menos, es cierto, pero algo bueno tienen,tomemos sus experiencias y porque no, entregomosle a estas, los asilos u hogares y los recursos que se les asignan, que los administren las monjitas y verán el cambio, y USTED Mercedes, sus intenciones son magnificas, pero no se engañe usted misma, por la libreta jamas van a dar culeros desechables,mucho menos sillones de ruedas y requetemenos cama flouwer ni colchon antiescaras, son muy costosos, el Estado si puede comprar cientos de miles de USD en Gangarias y pacotillas para autos que no son necesarias, acuda a instituciones como la oficina del historiador de la Habana, el convento de Santovenia u otros similares y busque allí, en otros lugares será perder el tiempo, jugarán con usted a la pelota y nada resolverá, gastará el tiempo que usted no tiene y creamé se decepcionará, porque ese funcionario que por su cargo la debe atender, si es que la atiende y por el cual debe cobrar un salario, talvez tenga transporte que usted no tiene, debe pensar aunque no se lo diga….Mercedes ese es su problema, no el mio….

  • cecilio dijo:

    Muy interesante este articulo .me parece q. los jovenes deberian leerlo y tomar las partes positiva del mismo. La CARTA leida en la mesa redonda y publicada aqui esta muy conmovedora,yo personalmente estare pasando por la odisea no muy tarde ,pues ya mi madre cumple 93 y con padecimiento de una enfermedad maligna.Ya estoy pensando como conseguir una silla sanitaria igual a la q. describio la compañera de la carta a la mesa redona,empezare mis avatares para ver si tengo suerte y alguna persona me hace el favor yla hace.De los otros problemas q. vendran ya veremos como resolverlos.
    mi felicitaciones por tan importante articulo

  • JJ dijo:

    HAY ANCIANOS QUE SE ALEGRAN DE TENER ÚLCERA PARA PODER TENER LECHE DE DIETA Y MUCHOS SE MANTIENEN TRABAJANDO PORQUE CON LA JUBILACIÓN NO LE ALCANZA PARA VIVIR.

  • rccc dijo:

    Profesor: Confieso que la estructura y redacción de su comentario motivó exponer mis consideraciones. Decidido después de repensarlo muchas veces.
    Es preciso decir que como “Mercedes” conservo en mí ser similar experiencia, ahora ya con 64 cumplidos, de ellos 47 de servicios y siendo un jubilado. Lo digo así para que se interprete como una “tara” que llevo dentro (no encima) y que delinea mi conducta desde entonces. Imagine Ud. ¿Cómo me habrá caído este párrafo suyo? y cito: Cuba envejece, pero se aprecian incomprensiones para con los ancianos, irrespeto, maltrato, abuso, calamidades. Diversos estudios realizados por estudiantes e investigadores así lo demuestran. Hace mucho tiempo que se implantó un término para calificar las actitudes prejuiciosas, los estereotipos y las discriminaciones hacia el anciano, este es “viejismo”. Nuestra sociedad ya lo padece, quizás no en una situación alarmante, pero ya está aquí. (fin de la cita)
    Reconozco que este es el problema más grave a enfrentar por la sociedad cubana actual dado que concurren (debían interactuar favorablemente) todos los factores objetivos y subjetivos presentes en nuestra sociedad y sobre los cuales se debe ceñir cualquier análisis sobre este tema y no perder tiempo o espacio acotando lo de otras latitudes que nada tienen que ver con nuestra idiosincrasia y status. Lo enfatizo porque cada vez hay más cubanos (aunque todavía en minoría afortunadamente) que prefieren mirar para el otro lado y desviar la atención hacia lo que nada tiene que ver con lo auténticamente nuestro; es decir, con la identificación de nuestros problemas, y con lo más importante, que es buscar objetivamente las formas (también auténticas) de resolverlos. No dudo que la expresión última, conclusiva de tal análisis conlleve refrendarla como modificación en el texto de nuestra constitución. Fíjese UD. hasta donde llego; porque no solo se puede ir convirtiendo en una situación alarmante y que como UD. mismo dice: pero está aquí; sino que el daño que supuestamente tal desatención pudiera traernos sería irreparable.
    ¿Se conoce alguna publicación periódica en nuestro país destinada a los adultos mayores como sabemos que existen para niños, jóvenes, mujeres y hombres adultos no mayores? ¿Hay algún programa de radio o tv dedicado a exaltar sistemáticamente los valores (humanos y creados) por los hoy adultos mayores? Pero voy a lo que considero trascendente: ¿Existe algún modo institucional cotidiano sobre los niños y los jóvenes para que se formen venerando a los abuelos porque descubran reconocer en ellos virtudes y cualidades para admirarlos sinceramente hasta más allá de sus vidas? ¿Y en los centros de trabajo se reconoce realmente por todo el colectivo: la utilidad, habilidades, presencia y participación activa de los jubilados como seres sinceramente importantes? Una última pregunta: ¿Cuántos hoy, ahora mismo, tienen la certeza de que alguien lo recordará poniendo un libro,_ el libro que te pido,_ sobre su pecho porque ahí estará enterrado; o mejor, cuántos niños, jóvenes o adultos lo hacen hoy, ahora mismo, para recordar a su ser querido, del mismo modo que Martí pidió a María Mantilla.
    Yo no tengo dudas que cuando los niños y jóvenes tengan incorporados a su ser, tales valores su comportamiento a lo largo de la vida será de veneración a los adultos mayores y el problema entonces quedará plena y radicalmente resuelto para siempre en nuestra patria.

  • Raul Sobrino (El sofista) dijo:

    Cuando se nos libere de la prostitución del salario, no solo rechazaremos trabajar en funerales sino que tambien rechazaremos cuidar de ancianos, como hasta cierto grado muy limitado era la politica del gobierno comunista de Rumania antes del golpe de estado. No se nos obligue a trabajar por un salario y dennos la opcion de cooperar con lo que vaya con nuestra conciencia, y el problema de los viejos -asi como el de muchos otros- se resolverá. Pero antes ha de resolverse el problema de la cobardia humana, la que no nos permite la liberacion de la esclavitud del salario ni nos permite ninguna liberacion para la que no estamos preparados para entender, como lo seria liberarnos, con la automolacion, de un encierro en un cuerpo que necesita mudarse para uno que comience en la vida.

  • dijo:

    La vejez con toda realidad y crudeza es inexorable, las mujeres le tememos por que perdemos la tersura de la piel, salen las feas arrugas, las canas,pero todo eso es banal, lo peor de la vejez, es lo que narra Mercedes en su carta y la desesperanza de saber que hacia allá vamos,un día pensé que la perspectiva de envejecer era mejor que morir jóven, hoy leyendo la carta de Mercedes pienso diferente, el asunto no es el lactosoy y el café mezclado , el asunto es que ya deben tomarse medidas urgentes para que los ancianos enfermos y sus familias sufran menos.

  • concha dijo:

    Este artículo y todos los adicionales son de mucha preocupación y sobre todo para los que tenemos que pasar por esa situación, quisiera saber si por esta vía de Cubadebate nuestro gobierno revolucionario pudiera darnos algunas respuestas, pues se habla de los ancianos de sus cuidados de las escaseces, ( no hablaron para nada de la decisión de salud con el SIUM , ahora si es difícil y requete demorado su llegada, todo muy centralizado), pero y que nos hacemos los que tenemos edad laboral y en definitiva somos el sustento de esos ancianos que tanto hicieron por nosotros (dícese nosotros sus hijos, su familia y esta revolución)y que merecen toda nuestra atención y cuidado. Cuando mi mamá comenzó a perder sus habilidades por un Parkinson de 10 años de evolución y una demencia sobreañadida por sus 83 años, me dirigí a la oficina de atención a la mujer, no voy a citar municipio, hace más de 3 años, aun espero respuesta, también a la asistencia social que anteriormente se contrataban personas que se les pagaba una chequera y se convertían en los cuidadores, se me respondió que solo era aprobado a nivel ministerial, en realidad si hubiera comenzado los trámites ya quizás el ministro que me dirige ya hubiera tenido tiempo suficiente para reunirse con el de seguridad social y quizás se hubiera resuelto…., no lo hice pues me pareció una solución risorio y burlante una cosa que se resolvía a nivel municipal que en realidad conocen bien los problemas que fuera necesario una aprobación a nivel ministerial.
    Nada que seguimos con un problema muy grande también sin solución, y no todos tenemos el familiar en el extranjero, ni todos podemos dejar de trabajar, y si todo el que tiene un familiar en ese estado tiene que particularmente resolverlo, ¡ ES SUPER DIFICIL! Y OJALÁ LOS QUE LEAN ESTO NO TENGAN QUE PASRA POR ESTO
    Mi padre tanto pidió no llegar a viejo para que lo recordaran joven que lo oyeron y murió con tan solo 38 años , hace 52 años, y lo único que tengo desde esa fecha es tan solo mi mamá y cuán difícil se me hace darle la atención que merece
    Perdonen mi lata pero me desahogué un poquito

  • gallo dijo:

    TRISTEZA Y DETERMINACION
    No se piensa mucho en esto pero cada día que pasa pesa mas la historia triste del buey viejo que buscándole utilidad aun en la vejez, lo encaminan al matadero: Alguna juventud y quienes no somos jóvenes ya pero vemos con crudeza lo que es y nos ha deparado la vida sin buenos conceptos que sustenten lo que han sido nuestros mejores afectos, aceptamos ahora, sin pensarlo 2 veces, producto de barbas vecinales, que se repetirán en nuestros hijos y nietos… por encima aun de nuestra educación, preparación y ejemplos útiles solo para aguantar lo inaguantable, aceptamos repito, vivir en lo adelante solo el tiempo que se pueda pero decentemente y con mejor previsión, que 50 mas con penurias sin fin… lo cual viene a mostrar que se puede estar acercando el momento de una CRISIS, que bien pudiera ser mundial, en la que todos o la mayoría estaríamos dispuestos a coger a este toro de la frustración por los cuernos, ese mismo que constantemente nos esta envistiendo y con el cual nos hemos acostumbrado a convivir “cuando no hay remedio” y a evitar “cuando si”. Bien preparados debemos estar para no cejar y ver todo aquello que intente desvíos y aplazamientos como hostil a nuestro camino hacia la dignidad de la edad.

  • mayra dijo:

    El artículo está muy bueno, toca una situación medular de nuestra sociedad porque inexorablemente somos un país envejecido y se deben tomar medidas urgentes que le hagan la vida más plena a las personas de la tercera edad, también hay que trabajar para que nuestros niños y jóvenes admiren a esos ancianos que hoy están jubilados y que tanto aportaron a nuestra sociedad.

  • Luis Matos dijo:

    Cada etapa de la vida tiene sus encantos. Tengo 62 años, y aunque soy abuelo y disfruto los encuentros con mi nieto al menos los fines de semana, me siento igual que cuando tenia 40 o 50, aunque a veces, al llegar al ultimo escalón del segundo piso donde vivo, me quisiera sentar, pero pude subir recientemente los 360 escalones de la Loma de la Cruz en Holguin, a la par de mis compañeros mucho mas jóvenes. Mientras ellos se detenían cada cierto tramo para descansar, yo lo hacia solo para contemplar el paisaje (al menos eso les decía para alardear)
    Tengo la dicha de tener a mis padres, el con 96 y ella con 90 años, matrimonio ambos hijos de mambises, que dan gracias a la vida, y en gran medida es por la atencion que reciben de sus hijos, que lo hacemos con mucho amor, porque con mucho amor ellos nos criaron. Mi padre requiere de apoyo incluso para caminar, pero salvo algunos achaques, es saludable. Mi madre todavía limpia, lava, y cocina, por voluntad propia, que es bueno para que se sienta útil. A veces discrepo con una de mis hermanas, que lo mima como si fuera un bebe, pues pienso que esa forma lo afecta sicológicamente. Yo por el contrario, aunque jaraneo con frecuencia, incluso haciéndoles recordar travesuras de su pasado cuando tiraba sus canitas al aire, lo trato acorde a su edad, le comento mis problemas, le pido opiniones. Me siento mejor incluso cuando lo escucho pelear por algo, o cuando lanza una de sus palabrotas, sabiendo que se encuentra en forma, y digo “ese es mi viejo”. Busco la forma de no reprocharle, a ninguno, nada. Jamás he intentado imponer mi autoridad sobre la de uno de ellos.
    Conocí a una mujer con 35 años, muy boita por cierto, que manifestaba tener mucho temor a la vejez, incluso llegar a los 40. La vi cuando tenía más o menos 50 y parecía tener 70. Pienso que el temor a los años le causaba sufrimientos que la llevaron a ese estado.
    Quizás mañana no este, peo no es lo que me preocupa, pues siempre digo que puedo llegar a los 120, por lo que para mi ese concepto de anciano llegara cuando tenga mas de 90 años. A partir de ahí me acojo a la vida menos agitada, aunque con cinto en mano para el nieto o bisnieto que me quiera tratar como un objeto, como veo algunos por ahí tratando a sus padres o abuelos.

  • anglia dijo:

    Tiene una parte muy positiva para la sociedad y afecta a todos po igual

  • pedro dijo:

    Orgulloso de mis padres, vivos y con buena salud, comparto muchos criterios ya dados, cuidare de ellos como ellos se lo merecen.

  • duvielm dijo:

    lean a deepak chopra el libro llamado “cuerpos sin edad, mentes sin tiempo”..o “la perfecta salud”..todos sus libros son buenos

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