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Javier Sotomayor imbatible sobre la varilla

En este artículo: Atletismo, Cuba, Deportes, Javier Sotomayor
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Javier SotomayorEn 1986 el cubano Javier Sotomayor Sanabria estableció su primer récord mundial, durante el Campeonato  juvenil de Atenas y jamás imaginó que elevaría la cota hasta un 2.45 metros que perduraría en el tiempo con aires de imbatibilidad.

Nacido el 13 de octubre de 1967 en Limonar, Matanzas, Sotomayor comenzó a incursionar en la especialidad desde los 13 años, bajo la mirada del entrenador Carmelo Benítez, quien lo llevó enseguida a sobrepasar los 1.65 metros.

Poco a poco el chico desarrolló sus condiciones atléticas, pues a los 15 años dejó abajo la vara colocada a dos metros, y a los 19, estableció la cota mundial juvenil de 2.36 m, durante el Campeonato universal para la categoría en Atenas-1986.

Desde ese momento, y con la conducción del avezado entrenador José Godoy, el cubano llamó la atención de rivales, especialistas y aficionados, quienes lo veían como un campeón.

La no asistencia de Cuba a los Juegos Olímpicos de Seúl-1988, le impidió al ídolo de Limonar alcanzar su primera corona en esas lides, pues para ese entonces ya era el mejor del mundo.

Fue él el encargado de ratificar esa condición el propio año 1988, cuando el 8 de septiembre, en Salamanca, España, logró el primer registro orbital de mayores, al aire libre, tras superar el listón situado a 2.43 m.

Un año más tarde, específicamente el 4 de marzo de 1989 en Budapest, Hungría, batió la cota universal bajo techo, con igual marca de 2,43. Pero no todo estaba escrito por el cubano esa temporada, porque el 29 de julio de 1989 en San Juan, Puerto Rico, Sotomayor quebró la plusmarca con 2.44 m.

Era inobjetablemente el dueño de la especialidad. Tenía una gran confianza en sí mismo, pues en sus presentaciones, cuando los rivales comenzaban a saltar sobre 2.25 m, él lo hacía sobre 2.28 y muchas veces sobre 2.30.

Sus aptitudes y talento lo llevaron a ganar la mayoría de los títulos de la Federación Internacional de atletismo.

En Juegos Deportivos Centroamericanos, el llamado Príncipe de las Alturas conquistó los cetros en México-1990 (2.34), Puerto Rico-1993 (2.35) y Caracas-1998 (2.37).

Mientras tanto en citas panamericanas, el criollo se tituló en las versiones de Indianápolis-1987 (2.32), La Habana-1991 (2.35) y Mar del Plata-1995 (2.40).

En la historia del atletismo, además de Sotomayor, sólo seis hombres han sobrepasado los 2.40 metros, los soviéticos Rudolf Povarnitsin e Igor Paklin, el sueco Patrik Sjoberg, el rumano Sorin Matei, el estadounidense Charles Austin y el ruso Vyacheslav Voronin.

El palmarés del saltador cubano se inscribió en las principales contiendas y en competencias universales, venció en los certámenes de Stuttgart-1993 y Atenas-1997, al aire libre, así como en Hungría-1989, Canadá-1993, España-1995, y Japón-1999, bajo techo.

Durante la campaña de 1993, el    Soto    alcanzó la actual cota universal de la especialidad, al sobrevolar la varilla sobre los 2.45 m, marca conseguida nuevamente en Salamanca, España y destinada a perdurar por varios años.

Luego de ese resultado los organizadores del Premio Príncipe de Asturias lo galardonaron en la modalidad de los Deportes.

No obstante su amplia vitrina de coronas, la olímpica no la pudo conquistar hasta Barcelona-1992, cuando derrotó a sus oponentes con salto de 2.34 metros.

Cuatro años después en Atlanta-1996, una lesión le incapacitó para optar por el título, mientras en Sydney-2000, se alzó con la plata.

Allí consiguió un salto de 2.29 metros en prueba ganada por el ruso Serguei Kliugin (2.31).

De los mejores 24 registros en la historia del Salto de Altura, 17 pertenecen a Sotomayor, todos, por encima de los 2,40 metros.

Su extraordinario desempeño por más de 16 años en los más importantes escenarios competitivos del orbe, sus récords y títulos, le erigen como el más grande saltador de altura de todos los tiempos.

¿Récords insuperables?

Los récords mundiales impuestos en 100 y 200 metros planos por el jamaicano Usain Bolt este año en Berlín, despertaron nuevamente el interés de especialistas y aficionados sobre los límites humanos en el atletismo.

Cuando en Beijing-2008 el relámpago caribeño marcó 9.69 segundos en la prueba reina y 19.30 en el doble hectómetro, muchos pensaron que se había llegado al tope en una y otra distancia.

Sin embargo, 12 meses después Bolt se encargó de echar por tierra todas las expectativas y con 9.58 y 19.19 colocó una vez más sobre el estrado la interrogante de hasta dónde es capaz de arribar el hombre.

¿Podrá continuar bajando la cota mundial el jamaicano? Lo sabremos la próxima temporada.

Pero si asombrosos son estos resultados, otros como los del lanzamiento del disco y el martillo para hombres, el salto de longitud y el triple para hombres o los 400 y 800 metros planos para féminas, frisan el tope de las posibilidades humanas.

Veintitrés años albergan las marcas en disco y martillo.

El alemán Jüergen Schult en una cita atlética en su país, llevó el primero de estos implementos hasta los 74.08 metros, en tanto el soviético Yuri Sedykh, en otra lid germana, envió el segundo a la distancia de 84.78 m.

De allá para acá, varios fueron los aspirantes a destronar a estos jerarcas, pero todos perecieron en el intento.

Otro tanto tenemos en el área de salto, pues en longitud, el estadounidense Mike Powell desbancó en Tokio, Japón, el 30 de agosto de 1991 la añeja cota de Bob Beamon de 8.90 metros que databa de 1968 en la Ciudad de México, para dejarla en 8.95, distancia hoy prohibida para los concursantes.

Mientras en el triple salto, el británico Jonathan Edwards estampó un 18.29 m en el Campeonato Mundial de Gotemburgo-1995, que pretende perdurar una eternidad.

Por su parte, el cubano Javier Sotomayor con sus 2.45 m al aire libre, conseguido el 27 de julio de 1993, y los 2.43 m bajo techo, el 4 de marzo de 1989 en Budapest, Hungría, se erige como el Rey de las alturas.

Pero si estos desempeños son fenomenales, mujeres como la checa Jarmila Kratochvílová, la alemana Marita Koch y la estadounidense Florence Griffith Joyner consiguieron registros de otra galaxia, muy difíciles de superar por otra atleta.

Kratochvílová, el 26 de julio de 1983 devoró los 800 metros en 1:53.28 minutos durante una lid atlética en Munich, Alemania.

Figuras como la cubana Ana Fidelia Quirot, la mozambicana María Mutola o la rusa Svetlana Masterkova, lucharon sin éxito por desbancar la añeja cota de la checa.

Mientras tanto, en la vuelta al óvalo, Koch cronometró 47.60 segundos el 6 de octubre de 1985, en Canberra, Australia, y Griffith Joyner, dejó en 10.49 segundos la marca de los 100 metros (16-7-1988) en Indianápolis, y en 21.34 la de los 200 (29-8-1988), en Surcorea.

Otros como los de la búlgara Stefka Kostadinova, en salto de altura, con 2.09 m el 30 de agosto de 1987, y el de las soviéticas Galina Chistyakova, en longitud (7.52 m 11-6-1988) y Natalia Lisovskaya en impulsión de la bala, 22.63 m el (7-6-1987), se encaminan también a quedar para la historia.

(Trabajo especial de Prensa Latina)

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