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La guerra contra Chávez

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Diario de Colima, México.- 

Es el colmo: todavía anoche -entrevistado por Joaquín López Dóriga- el secretario de Relaciones Exteriores, Luis Ernesto Derbez, aseguró que le parecía insuficiente que el incidente diplomático con Venezuela terminara con el simple retiro de los embajadores. Pues qué es lo que tendría en mente el canciller, ¿declararle la guerra al gobierno de Hugo Chávez?
    No obstante los llamamientos a defender la dignidad nacional, supuestamente pisoteada por los descalificativos del mandatario venezolano al presidente Fox, la verdad es que la opinión pública se inclina a pensar que el causante de esta ruptura con el hermano país sudamericano es el jefe del Estado mexicano.
    Una serie de errores en la política exterior, iniciados en Argentina a donde Vicente Fox acudió para hacerle el trabajo sucio a la Casa Blanca (un trabajo consistente en introducir el tema del Acuerdo de Libre Comercio para las Américas, cuando dicho asunto no figuraba en la agenda pactada por los negociadores de la Cumbre de Buenos Aires), terminaron con este intercambio de insultos.
    El resultado en el más severo enfriamiento en las relaciones entre México y Venezuela del que se tenga noticia. Ni siquiera el episodio del "comes y te vas", con Fidel Castro, llevó a tales extremos. Tras dar a conocer el comandante la grabación de lo conversado con Vicente Fox, a propósito de la estancia del presidente cubano en la Cumbre de Monterrey, a lo más que llegaron ambos gobiernos fue a llamar a consulta a los embajadores.
    Por cierto, en aquella ocasión el distanciamiento con La Habana terminó cuando Jorge Castañeda salió de Tlatelolco. Está visto, pues, que no se reanudarán las relaciones con Caracas hasta que Fox haya removido a Derbez... o hasta que haya nuevo inquilino en Los Pinos.
    La proximidad de la sucesión presidencial hace sospechar que la escaramuza con Venezuela no fue por mera impericia política. Se percibe la determinación de la administración Fox por satanizar a Hugo Chávez: presentarlo en el imaginario nacional como un dictador, un factor de inestabilidad latinoamericana y una amenaza para la racionalidad económica.
    Y no es que Vicente Fox se quiera proclamar, como su antecesor Ernesto Zedillo, adalid de la globalización y de la integración de México a la economía de Estados Unidos, una integración lograda aun a costa del proyecto bolivariano de unidad hispanoamericana. El actual presidente de la República no parece estar pensando en el contexto internacional, sino en la muy doméstica disputa por el poder que se dará el año próximo.
    A lo largo del día de ayer fue muy clara la estrategia desplegada en las diferentes cadenas de radio y televisión para asociar la figura de Hugo Chávez a la del candidato del PRD a la primera magistratura. A los propagandistas al servicio del régimen foxista no les preocupa mayor cosa fundamentar su teoría de que Andrés Manuel López Obrador, de llegar a ganar, será el Hugo Chávez de México. Basta con repetir el aserto en forma de chiste, de análisis político serio, de diagnóstico económico, de estudio de política internacional, de rumor, de infundio.
    Sin este objetivo electoral no se explica el absurdo de llevar el debate con Hugo Chávez al grado de la ruptura diplomática. Es mucho lo que se juega en esta estéril polémica: la vigencia de la doctrina Estrada, el liderazgo que alguna vez México llegó a tener en Latinoamérica, el ingreso de nuestro país al Mercosur. Nada de eso pesó más en el ánimo del mandatario mexicano que su obsesión por parar la carrera de López Obrador.
    Fuera de nuestras fronteras, donde Andrés Manuel no es visto como un radical de izquierda ni mucho menos, la actitud de Fox frente a las bravatas de Hugo Chávez se aprecia como prueba de la necedad con la que se ha venido desarrollando nuestra política exterior, especialmente desde que Castañeda, Fox y, ahora Derbez, creyeron que, al ser resultado de un proceso de alternancia partidista, la administración panista tiene el derecho a intervenir en los asuntos internos de otro país.
   

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