Raúl: Nuestro pueblo ha demostrado que sabe enfrentar y vencer a enemigos poderosos.
Discurso pronunciado este viernes por el General de Ejército Raúl Castro Ruz, Segundo Secretario del Comité Central del Partido y Ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, en el acto de homenaje póstumo a los combatientes del Segundo Frente Oriental Frank País caídos durante la Guerra de Liberación o fallecidos después del triunfo de la Revolución, en ocasión del aniversario 47 de la fundación de este Frente, en el Complejo Histórico del municipio de Segundo Frente, Santiago de Cuba:
Familiares de los combatientes del Segundo Frente Oriental "Frank País" cuyos restos descansarán en este Mausoleo.
Familiares de los Cinco Héroes prisioneros del Imperio.
Dirigentes, generales y oficiales, fundadores y combatientes de este Frente de guerra.
Compañeras y compañeros todos:
La dura realidad de la guerra nos hizo pasar muchas veces por el dolor de sepultar, en estas serranías, a queridos y valiosos compañeros.
Los acogió esta tierra generosa que también guarda, en incontables rincones desconocidos, los restos mortales de los cimarrones que prefirieron la soledad de los bosques a la triste existencia del esclavo; de heroicos mambises de las guerras de independencia; de luchadores sociales, campesinos y obreros caídos en desigual combate o vilmente asesinados.
El triunfo del Primero de Enero significó la culminación de una importante fase de nuestra Revolución por la justicia y la soberanía nacional y a la vez, el inicio de otra.
Estábamos conscientes de que esta sería aun más prolongada y difícil. Así lo había advertido el Comandante en Jefe a los integrantes del pequeño núcleo que reinició la contienda.
El 8 de enero de 1959, al llegar a la capital, en extraordinario gesto de confianza en las masas y señal inequívoca de los tiempos que nacían, en el mensaje que dirigió al pueblo cubano, reafirmó aquella idea, cuando expresó:
"Estamos en un momento decisivo de nuestra historia. La tiranía ha sido derrotada. La alegría es inmensa. Y, sin embargo, queda mucho por hacer todavía. No nos engañamos creyendo que en lo adelante todo será fácil. Quizás en lo adelante todo sea más difícil".
Desde entonces han transcurrido más de 46 años, que constituyen el período más trascendente y fructífero de la historia de la nación cubana.
"Fue largo el viaje y áspero el camino", como dijo el Poeta.
Cuánto sudor, cuánta sangre, cuánto esfuerzo el de nuestro pueblo, para acabar con la injusticia, crear una vida nueva, sana, culta, libre y digna; para defender la Patria de las agresiones del Imperio, de sus ataques terroristas, de su genocida guerra económica, de su campaña mediática de burdas mentiras y groseras calumnias contra nuestro país, sus trabajadores, sus dirigentes, contra nuestro régimen social.
Nuestro socialismo es infinitamente más democrático, justo, equitativo, humano y solidario que el imperialismo feroz implantado en el Norte revuelto y brutal, más peligroso ahora que nunca antes, gobernado por los halcones del fascismo del Siglo XXI que pretenden adueñarse del mundo mediante las armas, el dinero, la mentira, el chantaje, el despojo y la guerra de agresión preventiva y sorpresiva.
Ha sido el pueblo el que ha defendido y defenderá esta grandiosa obra erigida con tanto amor. En sus filas, han marchado con ejemplar modestia aquellos pocos miles de hombres y mujeres que con voluntad y optimismo de Quijotes decidieron sumarse a la lucha frontal contra la tiranía. En ese empeño muchos han entregado la vida, incluyendo a aquellos caídos en combate, en Cuba o en otras tierras del mundo.
Hoy depositamos las cenizas de más de un centenar de combatientes en estos picachos invictos, escenario de las hazañas de Máximo Gómez, Antonio Maceo, Calixto García, José Maceo, Guillermón Moncada y Flor Crombet.
Los acoge en su seno esta porción de la tierra cubana que atesora el ejemplo de rebeldía de los campesinos del Realengo 18 y de otros valientes luchadores por la libertad y la justicia.
Nuestro pueblo ha demostrado que sabe enfrentar y vencer a enemigos poderosos.
Así lo hizo Carlos Manuel de Céspedes en 1868, al comenzar la Guerra Grande entre los patriotas escasamente armados y el ejército español. Decisión inquebrantable expresada en la inmortal Protesta de Baraguá y en el reinicio de la Guerra Necesaria organizada por José Martí.
Alrededor de trescientos mil efectivos desplegó España a finales del Siglo XIX en nuestro pequeño territorio, el más poderoso ejército colonial que existió en América. Un soldado por cada seis habitantes del país, incluidos ancianos, mujeres y niños.
Pese a esta movilización militar sin paralelo, la Metrópoli estaba derrotada cuando los expansionistas norteamericanos, tras un siglo de acecho, intervinieron en la contienda para adueñarse de Cuba.
El primero de enero de 1899 entraron en La Habana las tropas del naciente imperio, y también este nuevo yugo neocolonial fue roto para siempre, exactamente 60 años después, cuando un día similar de 1959, se produjo el triunfo de la Revolución.
Esta vez los mambises sí entraron en Santiago de Cuba y en las 72 horas posteriores, desarmaron totalmente al oprobioso ejército al servicio de la tiranía, creado durante aquella primera ocupación yanqui para garantizar su dominio, después de haber disuelto al glorioso Ejército mambí.
Compañeras y compañeros:
Quisiéramos, como homenaje póstumo a los combatientes caídos, recordar algunas ideas esenciales expresadas por Fidel hace 30 años, en el Primer Congreso del Partido:
"El Ejército Rebelde fue el alma de la Revolución. De sus armas victoriosas emergió libre, hermosa, pujante e invencible la patria nueva. Sus soldados reivindicaron la sangre generosa vertida en todas las contiendas por la independencia y con la suya propia cimentaron el presente socialista de Cuba. Las armas arrebatadas a los opresores en épica lucha las entregaron al pueblo y con el pueblo se fundieron, para ser desde entonces y para siempre el pueblo armado".
Cuando "...no existía todavía (...) el Partido que nacería después, el Ejército fue factor de cohesión y unidad de todo el pueblo y garantizó el poder de los trabajadores y la existencia de la Revolución..."
Y "... Cuando se fundó el Partido, vanguardia de nuestra clase obrera, símbolo y síntesis de los ideales, las aspiraciones y la historia de la Revolución Cubana desde los días gloriosos de La Demajagua hasta hoy, continuador de la obra del Partido Revolucionario de Martí y de los intrépidos fundadores del primer Partido marxista-leninista de Cuba, nuestro Ejército, heredero a su vez del heroísmo y la pureza patriótica del Ejército Libertador y continuador victorioso de sus luchas, depositó en sus manos las banderas de la Revolución y fue a partir de ese instante y para siempre su más fiel, disciplinado, humilde e inconmovible seguidor".
En estos tiempos de crecientes amenazas y agresiva charlatanería acerca de "transiciones" y "restauración del capitalismo", es oportuno recordarles a estos trasnochados que Pueblo, Ejército y Partido forman un invencible bloque monolítico.
Esta es la sencilla respuesta a los que en el mundo se preguntan, amigos y enemigos, cómo es posible que esta pequeña isla haya podido resistir tantas agresiones durante tanto tiempo.
El extraordinario ejemplo de heroica lucha durante casi un siglo ha guiado a los millones de cubanos que desde entonces no hemos dudado en enfrentar a la más poderosa potencia imperialista, empeñada en reinstalar su dominio sobre nuestra Patria.
A lo largo de su historia, nuestro pueblo se ha visto obligado a enfrentar grandes imperios que han pretendido someterlo y está dispuesto a continuar haciéndolo el tiempo que sea necesario. Por lo tanto, mantiene plena vigencia lo expresado por el Comandante en Jefe en ese mismo Primer Congreso:
"Mientras exista el imperialismo, el Partido, el Estado y el pueblo, les prestarán a los servicios de la defensa la máxima atención. La guardia revolucionaria no se descuidará jamás. La historia enseña con demasiada elocuencia que los que olvidan este principio no sobreviven al error", concluyó.
Prepararnos cada día mejor para cumplir el sagrado deber de preservar la independencia patria. Contribuir con nuestro trabajo abnegado y nuestro talento a edificar nuestro Socialismo, impulsar la Batalla de Ideas y ofrecer nuestra ayuda solidaria a los pueblos hermanos, es el único homenaje digno a los combatientes inhumados en este panteón de las montañas.
En el corazón del territorio que hace 47 años liberamos, con más coraje que armas, en la base de la montaña Mícara que le sirve de monumento, yacen los restos de los compañeros caídos, y aquí está ardiendo, en la llama eterna que los acompaña, toda la gloria del Segundo Frente Oriental "Frank País".
Muchas gracias.
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