Sombra iraquí en camino hacia la Casa Blanca
La invasión y ocupación de Iraq podría ocupar el primer plano en el discurso de los demócratas previo a las elecciones en Estados Unidos, por encima de la problemática económica, considerada el talón de Aquiles de los republicanos.
El reinante clima de ingobernabilidad en el país árabe, y las más de mil muertes de uniformados norteamericanos en ese territorio, han puesto en bandeja de plata los argumentos para cuestionar al presidente George W. Bush, quien esta semana recibió hasta un público "tirón de orejas" del secretario general de la ONU, Kofi Annan.
A pocos días de que el mandatario hable ante la Asamblea General del organismo internacional, donde seguramente abordará su pregonada campaña antiterrorista, Annan declaró a la televisora BBC que la embestida bélica contra Iraq "es violatoria de la Carta de las Naciones Unidas y que, de acuerdo con ese documento, es ilegal".
El funcionario también consideró "improbable" que se puedan organizar "elecciones creíbles" en el país del Golfo Pérsico en enero de 2005, dado el reinante clima de inseguridad.
Al planificar la invasión, los halcones del Pentágono previeron una guerra relámpago, en la cual Bush emergería como el aniquilador del gobierno de Saddam Hussein, a quien acusaba -sobre la base de información falsa- de poseer un supuesto programa de armas de exterminio masivo.
Sin embargo, el escenario iraquí resultó más complejo de lo que la Casa Blanca llegó a suponer, y peor aún, en la medida en que se acercan los comicios presidenciales en Estados Unidos, el gobernante republicano luce más empantanado en un conflicto, que sin dudas, puede tener incidencia negativa en sus aspiraciones reeleccionistas.
Este jueves el candidato demócrata a la Casa Blanca, John Kerry, lanzó duras críticas a Bush por el curso de los acontecimientos en el Iraq ocupado, convertido en un callejón sin salida para las fuerzas de ocupación.
Al comparecer ante la convención de la Guardia Nacional en las Vegas, Nevada, el senador por Massachusetts cuestionó a Bush por no decir la verdad a sus ciudadanos sobre la situación en el país árabe, donde -indicó Kerry- afloran el caos, la violencia y las matanzas,
De acuerdo con el aspirante presidencial, hace dos días el mandatario habló en esa misma Convención; sin embargo ni siquiera hizo referencia a los más de mil estadounidenses muertos, la mayoría de ellos a causa de acciones de la resistencia contra ocupación extranjera.
En este sentido, consideró que la misión de los uniformados enviados por Bush enfrenta graves dificultades, pero la Casa Blanca se niega a admitirlo, a pesar de que sus servicios de espionaje han hecho las correspondientes advertencias.
Y es que la problemática iraquí está indisolublemente unida a varios asuntos domésticos en Estados Unidos, nexo que los demócratas tratan de sacar a flote para desacreditar al gobernante.
En otro discurso, en Cinncinnati, Kerry calificó de catastrófica la alegada victoria de Bush con la invasión a Iraq, cuyos costos -dijo- también erosionan las condiciones de vida de los estadounidenses.
El senador por Massachusetts recordó como hace 23 meses el gobernante le pidió al pueblo estadounidense su apoyo y prometió que si el Congreso aprobaba una resolución para agredir al país árabe ello no significaría que la guerra era inevitable.
Sin embargo, Bush "decidió no darle a los inspectores de armas de la ONU la oportunidad de seguir investigando... y no cumplió su palabra de ir a la guerra como último recurso", indicó el candidato, quien recordó los falsos argumentos utilizados por la Casa Blanca para justificar la agresión.
En opinión de Kerry, el costo de la errada política del presidente hacia la nación del Golfo Pérsico asciende a 240 mil millones de dólares, y en contraste la Oficina Oval dice "no tener dinero para nuestros niños, nuestros ancianos y policías".
El aspirante insiste en que mientras se destinan esos cuantiosos recursos financieros a la ocupación de un territorio en ultramar, ocho millones de ciudadanos en Estados Unidos buscan trabajo, dos millones de ellos desde que Bush llegó a la presidencia.
Recordó que ahora 45 millones de personas en suelo norteamericano no tiene seguro médico, cinco millones más desde que se instauró la actual Administración republicana, la cual en los últimos días subió las primas del programa "Medicare" a los ancianos en un 17 por ciento.
Para algunos analistas, si bien el nombre del futuro presidente de Estados Unidos se decidirá en las urnas de los 50 estados de la Unión el próximo 2 de noviembre, esta vez el voto podría ser influido por cuanto ocurra en un remoto territorio extranjero llamado Iraq.
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