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Documento 1: Departamento de Justicia, Oficina del Fiscal General, “Viajes a Cuba” (12-12-1963)

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Traducción: Cubadebate

Fiscalía general

Washington, D.C.

12 de diciembre de 1963

Memorando para el honorable dean rusk

Secretario de estado

Asunto: viajes a cuba

Los estudiantes están organizando una serie de viajes a Cuba para las vacaciones de Navidad y, por lo menos, algunos de estos viajes se efectuarán pronto.  El Comité Permanente de Estudiantes por los Viajes a Cuba ha estado activo en varias universidades.  Además, por lo menos una organización pacifista está considerando realizar un viaje en el futuro inmediato.  Además, se puede predecir que el problema se agudizará más durante los próximos meses y podemos esperar que se realicen importantes esfuerzos por organizar una serie de viajes de estudiantes durante el verano.  Ya existen indicios de que se ha planificado.

El último viaje de estudiantes a Cuba provocó mucha publicidad y cuatro formulaciones de cargos contra los líderes del grupo en Nueva York.  El jurado de acusación, que votó para que esos cargos fueran procesados, todavía está sesionando y sería muy posible que aumentara los cargos, aunque me opongo a hacerlo.

Para ser realistas, sólo tenemos dos opciones en estas circunstancias: primera, hacer todo lo posible por restringir los viajes a Cuba; y segunda, cancelar la regulación vigente que prohíbe esos viajes.  La primera es poco probable que resuelva el problema, y estoy a favor de la segunda.

I.                     Prevención de los viajes a Cuba

Los esfuerzos por prohibir los futuros viajes a Cuba tomarían la siguiente forma:

1)             La publicidad de que el gobierno prohíbe los viajes a Cuba y traerá como resultado procesos judiciales.

2)             La notificación a todas las compañías de transporte y funcionarios de aduanas que los viajes a Cuba están prohibidos y que deben tomar medidas para informar al gobierno de cualesquiera intentos de violación de la ley.

3)             Gestionar la retirada de los pasaportes a las personas, siempre que tengamos motivos razonables para pensar que se dirigen a Cuba.  Esto presenta algunas dificultades jurídicas y prácticas.  El derecho a la incautación física de pasaportes nunca se ha practicado; sería difícil en muchos casos ir a Cuba; y no serían necesarios los pasaportes para viajar a Cuba desde Canadá o México, y quizás algunos otros países.

4)             El enjuiciamiento de todas las personas que viajen a Cuba violando la ley.  Esto se contraviene con las medidas que tomamos en primera instancia de enjuiciar a los líderes solamente; requeriría que acusáramos a todos o a la mayoría de los estudiantes que hicieron el viaje anterior; y podría traer como consecuencia, en sentido literal, cientos de condenas, si se llevaran a cabo los planes actuales de viajar a Cuba.

5)             Solicitar mandamientos judiciales respecto de cada grupo cuando tengamos motivos para creer que se dirigen a Cuba.  Existen dificultades jurídicas para asegurar esas órdenes judiciales en vista del hecho de que existen recursos penales.  Podríamos mejorar nuestras posibilidades de obtener las órdenes judiciales aumentando inmediatamente los cargos contra los estudiantes que fueron a Cuba el verano pasado.  Si no logramos garantizar el mandamiento judicial, pienso que estaríamos obligados a procurar futuras legislaciones que restringieran los viajes desde el momento más temprano posible, en el nuevo período de sesiones del Congreso.  Esto sería controvertido y dañino para nuestra imagen en el exterior y en muchos países.

II.                   Eliminación de las actuales restricciones para realizar viajes a Cuba.

La eliminación de las actuales restricciones de viajar a Cuba (y probablemente de los viajes a otros países también) obviaría el problema jurídico y político de los múltiples enjuiciamientos y órdenes judiciales.  Probablemente esto eliminaría en gran medida la presión vigente de los estudiantes y grupos pacifistas por viajar a Cuba, dado que la principal atracción para los estudiantes en esos viajes radica en el hecho de que el gobierno los prohíbe.

Los principales argumentos que se esgrimen para no permitir los viajes a Cuba son:

1)                 Que el permiso sería interpretado por algunos grupos como una "moderación" de nuestra política hacia Cuba;

2)                 Que no podemos brindar protección a las personas que viajan allí a través de los canales diplomáticos normales; y

3)                 Que nuestra posición tornaría más difícil respecto de los países centroamericanos, con los cuales hemos acordado tomar medidas para reducir los viajes a Cuba.

Los principales argumentos para eliminar las actuales restricciones son:

1)                 Que va a ser extremadamente difícil, en el mejor de los casos, impedir los viajes a Cuba y que es probable que este problema se torne cada vez más incómodo para nosotros en este verano;

2)                 Que es más coherente con nuestros criterios de sociedad libre y contrastaría con cosas tales como el Muro de Berlín y los controles comunistas a esos viajes.  Cuando juntamos estas dos razones, ellas constituyen un poderoso argumento desde el punto de vista de la política nacional e internacional (excepto para América Central) para tomar esa medida.  Y creo que habría menos viajes a Cuba si se eliminaran las restricciones que los que habrán si ellas se mantienen.  Además, sería menos probable que los que viajen a Cuba estuviesen organizados, influenciados y, en cierta medida, controlados por los movimientos de izquierda que actualmente han estado muy agitados en ese sentido.  Las posibilidades de que Castro se beneficie de nuestro permiso para viajar a Cuba son muy inferiores a la ventaja que saca de nuestra prohibición, unido a los inmensos y desagradables enjuiciamientos que la prohibición probablemente exigirá.

Sería mucho más fácil eliminar las restricciones de los viajes a Cuba ahora que después que se ejecuten varios de los viajes previstos y cuando el asunto esté en la atención pública.  Aunque habría críticas, creo que seríamos menos criticados y contaríamos con más apoyo que si asumimos la posición en que es posible que nos encontremos al regreso de Cuba de un gran número de estudiantes, cuando enfrentaremos la disyuntiva de enjuiciar a todos o ser acusados de no velar por el cumplimiento de la ley.

Aunque considero que la eliminación de las restricciones sería algo embarazoso ante los países centroamericanos y el acuerdo de Managua, no pienso que sea demasiado alto el precio a pagar.  Estamos ansiosos por controlar los viajes en esos países porque en realidad están relacionados con la revolución, el sabotaje, etc., problema que nosotros no tenemos.  Y pudiéramos poner énfasis en las diversas medidas que habíamos tomado para desalentar esos viajes; por ejemplo, advertir a las personas que van, que no se les podrá brindar protección diplomática, y persuadir a las compañías de transporte para que no realicen viajes directos entre los Estados Unidos y Cuba.

Por todas estas razones, considero que sería prudente eliminar las restricciones de los viajes a Cuba antes de que nos veamos enfrentando los problemas que posiblemente se presentarán en el futuro inmediato.

No obstante, pienso que sería conveniente emitir regulaciones especiales para esos viajes en vista de las condiciones especiales que prevalecen allá.  Se requeriría un pasaporte validado para Cuba, el cual se daría de manera ordinaria, pero que permitiría al Departamento de Estado ejercer algunos controles (por ejemplo, a los sospechosos de cometer sabotajes), así como informar y advertir a los viajeros de la ausencia de protección diplomática eficaz.  Ese requisito también contribuiría a dar respuesta a las preguntas que los países centroamericanos harían y facilitaría las explicaciones que tendríamos que darles.

                                                                                  (Firma)

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