Un banquero preso, un fondo en Miami y una película: La tormenta que complica el clima electoral en Brasil

El senador y candidato presidencial Flávio Bolsonaro. Foto: Alessandro Bremec/ NurPhoto/ Getty Images.
Hay una película que nadie ha visto todavía y que, sin embargo, se ha convertido en uno de los objetos más peligrosos de la política brasileña. Se llama Dark Horse, cuenta la historia de Jair Bolsonaro y, según la Policía Federal, su financiación pasó por manos que hoy están esposadas.
La investigación que sacudió esta semana a Brasilia no nació de un allanamiento ni de una delación premiada. Nació de una pregunta contable: ¿de dónde salió el dinero para rodar ese filme? La respuesta condujo a Daniel Vorcaro, el banquero que controlaba el Banco Master y que hoy está preso por el fraude que hizo colapsar a la entidad. Y de ahí, a Flávio Bolsonaro.
El senador es hoy el hombre más incómodo de Brasil. No solo porque es candidato presidencial de la derecha y aparece empatado con Lula en los sondeos. También porque la pesquisa que lo tiene en la mira fue autorizada en julio por el magistrado André Mendonça, a pedido de la Policía Federal y con el aval de la Fiscalía General, y permaneció en secreto hasta que Edson Fachin, presidente del Supremo, decidió correr el velo.
Lo que quedó a la vista es un intercambio de mensajes y documentos que, según los investigadores, muestra a Flávio pidiéndole plata a Vorcaro para la película y, después, apurándolo para que las transferencias llegaran a tiempo. El monto que se menciona ronda los 61 millones de reales, unos 12 millones de dólares. Parte de ese dinero habría salido de Brasil con destino a un fondo en Estados Unidos, lo que abrió la pregunta que nadie en el Supremo quiere responder en voz alta: ¿quién cobró realmente ese dinero?
Flávio tiene una respuesta lista: era plata privada y no hubo delito. La Policía Federal, en cambio, sospecha lo contrario y trabaja sobre tres hipótesis que, en el lenguaje jurídico, se llaman corrupción, blanqueo de capitales y evasión de divisas.
El nombre que aparece en el centro de las transferencias internacionales es Havengate, un fondo radicado en Estados Unidos y gestionado, según O Globo, por un abogado cercano a Eduardo Bolsonaro, el hermano del senador que vive en Miami. Esta semana, Mendonça homologó la colaboración de Antônio Carlos Freixo Júnior, alias “Mineiro”, a quien los investigadores presentan como el operador financiero de Vorcaro y el hombre que movía el dinero hacia ese fondo.
Pero la película no es el único problema de Flávio. En un expediente paralelo, también en el Supremo, se investiga si recursos públicos de enmiendas parlamentarias terminaron financiando a los productores del filme.
El jueves 10 de septiembre, la Policía ejecutó 49 órdenes de registro contra 29 investigados en varios estados. Entre los allanados estuvieron Mario Frias, exsecretario de Cultura y guionista de la película, y la productora ejecutiva Karina Ferreira da Gama. Los delitos que se investigan en ese otro frente son malversación de fondos públicos, falsedad documental, blanqueo, organización criminal y irregularidades en contrataciones.
Todo esto ocurre a un mes de la primera vuelta, prevista para el 4 de octubre. Flávio es el principal candidato de la derecha y las encuestas lo colocan prácticamente empatado con Lula en un eventual balotaje. Una encuesta de AtlasIntel/Bloomberg del 10 de septiembre los puso dentro del margen de error. Otra, difundida esta semana, le dio al senador una ventaja mínima, también dentro del empate técnico.
Para Lula, el caso es una oportunidad evidente: le permite cuestionar la integridad de su rival más fuerte y atarlo a un escándalo financiero de proporciones gigantescas.
Para Flávio, el cálculo es más delicado. Una investigación que avance hacia acusaciones formales podría ahuyentar a los votantes moderados que necesita para ganar. Pero, al mismo tiempo, el enfrentamiento entre la derecha y el Supremo le sirve para alimentar el relato que ya usan sus seguidores: que el Poder Judicial actúa por motivos políticos contra la familia Bolsonaro.
Y hay un ingrediente extra que complica todo: el Supremo está en llamas. La investigación del Banco Master ya salpicó a políticos, empresarios y magistrados. Mendonça y Alexandre de Moraes protagonizan un choque público, y Moraes aparece mencionado en las pesquisas por supuestos contactos con Vorcaro. Fachin convocó al pleno para intentar contener la crisis. Lula, mientras tanto, pidió que se publique todo, sin importar a quién salpique.
Flávio insiste en que su relación con Vorcaro fue estrictamente privada. Y hay un punto que conviene no perder de vista: estar bajo investigación no es lo mismo que estar acusado, y mucho menos condenado.
Con la campaña entrando en su fase final y los dos candidatos prácticamente empatados, lo que pase con Dark Horse puede terminar decidiendo una elección que hoy pende de un hilo.
(Con información de France 24)
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