El “Golfo de América” y algunas implicaciones

Nada evitará, sin embargo, el rechazo a renombrar el golfo de México. Son evidentes las razones culturales, políticas y diplomáticas que afectan en primer lugar a México, nación que posee extensos litorales en esa cuenca y cuyas aguas territoriales quedarán implicadas en la decisión. Foto: Google Maps.
El nombre geográfico “Golfo de América”, en reemplazo de Golfo de México, es un hecho consumado en Estados Unidos. Así lo ha informado el Departamento del Interior, bajo el sustento de que este cuerpo de agua de 1 600 millones de kilómetros cuadrados es “piedra angular del crecimiento de la nación”.¹
El nombre “Golfo de América” ya se ha empleado —por vez primera— en el estado de la Florida, inserto en una nota de alerta temprana por el impacto de un sistema meteorológico. Esto sucedió el martes 21 de enero de 2025 en la orden ejecutiva 52-13 del gobernador Ron de Santis, relacionada con “un área de baja presión que se mueve a través del Golfo, en interacción con una masa de aire Ártico que traerá un clima invernal generalizado e impactante al norte de Florida a partir del martes 21 de enero de 2025”.² La orden de alerta se relacionaba con el sistema de invierno que en fecha reciente causó grandes nevadas, aguanieve y lluvia helada, asociadas a una caída brusca de la temperatura.
Teniendo en cuenta lo anterior, es de prever que se introduzca el cambio en la información operativa y/o pública de las agencias y oficinas federales, entre ellas las que emiten información de interés meteorológico, climatológico y ambiental fuera de las fronteras norteamericanas, como la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA); el Servicio Meteorológico Nacional (NWS); el Centro Nacional de Huracanes (NHC); y el Servicio Geológico de los Estados Unidos (USGS).
En relación con ello, intuimos que habrá otras órdenes para que los nuevos nombres sean de uso obligatorio en los programas de la enseñanza primaria, media y superior en los Estados Unidos, lo que conllevará a reemplazar los anteriores en los mapas oficiales, en las cartas hidrográficas y en los atlas que en lo adelante se redacten e impriman. Esa última decisión tendrá un impacto directo en niños y jóvenes que los verán desde ahora en los libros de texto, en cualquier formato para la docencia, con la consiguiente influencia en las nuevas generaciones dentro y fuera de los Estados Unidos, cual si se las aprestara para una reconfiguración de las fronteras a mediano y largo plazo en correspondencia con los objetivos geopolíticos estadounidenses.
Nada evitará, sin embargo, el rechazo a renombrar el golfo de México. Son evidentes las razones culturales, políticas y diplomáticas que afectan en primer lugar a México, nación que posee extensos litorales en esa cuenca y cuyas aguas territoriales quedarán implicadas en la decisión. Si buscamos un antecedente histórico, podríamos remitirnos a las cartografías del Golfo en los siglos XVIII y XIX, cuando esta región del Atlántico se inscribía en muchos mapas como “Seno Mexicano”.
A pesar de todo, los cambios toponímicos unilaterales adoptados por la Administración del presidente Donald J. Trump no tendrán efecto vinculante en otros países, y solo serán de aplicación en Estados Unidos. Previsiblemente, ningún nomenclator geográfico fuera de ese país aceptará a priori cambio alguno a capricho, a la vista de afrontar consecuencias legales. Sin embargo, surge en este punto una nueva inquietud: ¿intentará el Gobierno de aquel país cambiar en el futuro otros topónimos en virtud de “la grandeza y el crecimiento de la (su) Nación”?³ El futuro lo dirá.
Por lo pronto, para extender estos y otros cambios a escala internacional se necesitará la validación de organismos como el Grupo de Expertos en Nombres Geográficos de las Naciones Unidas (UNGEGN), cuya misión es regular este tipo de asuntos a nivel global. ¿Qué posición tomará la ONU respecto al “Golfo de América”? Tal vez sea objeto de análisis en su Comisión de Nombres Geográficos, aunque sus determinaciones no tienen carácter vinculante ni autoridad para interferir en diferendos internacionales donde se afecte la soberanía de un país. Algo similar puede ocurrir con la Organización Marítima Internacional, cuyas funciones abarcan la seguridad y protección de la navegación y prevenir la contaminación de las aguas marinas por la actividad de los buques.
Hay otro cambio en el comunicado emitido por el Departamento del Interior, consistente en devolver el nombre anterior al monte Denali (antes McKinley), algo que, excluyendo sus implicaciones éticas e históricas, no trasciende al plano internacional por tratarse de un topónimo preexistente en el territorio bajo la soberanía de Estados Unidos. Muy diferente es el caso del “Golfo de América”, vinculado a una vasta región geográfica cuyos litorales comparten tres países, con aguas internacionales abiertas el libre tránsito de la navegación aérea y marítima regulada por tratados internacionales, como la delimitación de 200 millas para la Zona Económica Exclusiva en el polígono oriental del golfo de México (Decreto-Ley 266/2009),⁴ que implica tanto a Cuba y a México como a Estados Unidos.
En Estados Unidos, las normativas sobre nombres geográficos se hallan bajo los arbitrios de la Junta o Buró de Nombres Geográficos (U. S. Board on Geographic Names), agencia federal creada en 1890 y reconfigurada en 1947 “para mantener el uso uniforme de los nombres geográficos en todo el gobierno federal”.⁵ Finalmente, y en mismo plano de soberanía, la normalización de los nombres geográficos en la República de Cuba es competencia de la Comisión Nacional de Nombres Geográficos, creada en 1980 y subordinada al Consejo de Ministros.
Sin duda alguna, estos y otros cambios de nombres que se pretende imponer conllevarán ulteriores análisis y debates.
Referencias
¹ Interior Department Advances Restoration of Historic Names Honoring American Greatness” Recuperado desde:https://www.doi.gov/pressreleases/interior-department-advances-restoration-historic-names-honoring-american-greatness
² Recuperado desde:https://www.flgov.com/eog/news/press/2025/note-press-executive-order-number-25-13-emergency-management-gulf-winter-weather
³ Interior Department Advances Restoration of Historic Names… loc. cit.
⁴ Decreto-Ley no. 266/2009. Gaceta Oficial de la República de Cuba. Recuperado desde:https://www.un.org/depts/los/LEGISLATIONANDTREATIES/PDFFILES/DEPOSIT/cub_mzn71_2009.pdf
⁵ U.S. Board on Geographic Names. Recuperado desde:https://www.usgs.gov/us-board-on-geographic-names.
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Yo creo que en todo caso, se sigue dando reconocimientos a Don Américo Vespucio al renombrar dicho accidente geográfico y no a los Estados Unidos de Norteamérica. Menos mal que no se le ocurrió por ejemplo llamarlo "el golfo de Trump".
Por otro lado, no será la primera vez que se cambia un nombre a una calle, una construcción, una isla y hasta países han cambiado, como por ejemplo Campuchea entre otros y más reciente Turkiye por Turquía. En nuestro caso tal vez la Isla de la juventud por la isla de Pinos, la provincia Granma en alusión al famoso yate, la plaza de la revolución por plaza cívica, la calle Salvador Allende por Carlos lll, se encuentran entre las más famosas dentro de nuestros cambios. Saludos
Efectivamente, amigo. Lo que desautoriza el cambio no es que aluda a Américo Vespucio, sino a un espacio que se pretende renombrar sin estar bajo soberanía de Estados Unidos, son aguas internacionales que implican espacios geográficos comunes a varios países con costas en ese cuerpo de agua. Eso, ademas de que el significado "América" no se refiere en este caso al continente homónimo sino a los Estados Unidos en particular. No obstante, es su derecho opinar diferente.
Nuestra América dijo el Apóstol, por ello no veo descabellado llamar así a una zona compartida por más de un país, en vez de llevar en si el nombre de un solo país de los que comparten el golfo.
Tendría razón si los tres países implicados con costas en ese cuerpo de agua estuviesen de acuerdo en el cambio. Fíjese que hago la salvedad en el caso del monte McKinley, un topónimo en el territorio continental bajo soberanía estadounidense. No obstante, respeto su derecho a opinar.
Considero que en cualquier información , escrito, ordenes, documento de los demás países vecinos deben continuar llamándolo golfo de México para que no adquiera validez a nivel internacional ese nombre impuesto por los EE UU por la fuerza.
Gracias Profe Luis Enrique por su actualización. Verdaderamente será una problemática para nosotros en las Ciencias Meteorológicas; no obstante, al igual que usted opino que es uno de los tantos caprichos de Trump.
Un abrazo, Axel.
La mejor respuesta al presidente de Estados Unidos la tiene Calle 13 con su canción a Latinoamérica
De verdad que no le veo ninguna gracia a cambiarle el nombre al Golfo de México. Si bien es cierto que este seno marítimo es más americano que mexicano, los cientos de años transcurridos desde que fue nombrado, el arraigo internacional que posee tal nombre, y lo estéril que resultaría una nueva denominación, hacen que no se justifique el capricho de Donald Trump. Quizás en un futuro el nuevo mandatario del Norte firme una orden ejecutiva para celebrar el Día de la Independencia cada 26 de noviembre, fecha en que ganó sus últimas elecciones; y no el 4 de julio, cuando el Segundo Congreso Continental aprobó la Declaración de Independencia, en 1776. Puede ocurrírsele también a Trump cambiar la festividad del Día de Acción de Gracias para el 6 de enero, cuando un grupo de sus partidarios atacó el Capitolio de Washington, en el 2021. Puede que Trump un buen día desee, inclusive, llamar Explanada MAGA (hacer a América grande de nuevo) a la glamurosa plaza neoyorkina de Times Square, o decir que George Washington, el primer presidente de los Estados Unidos, respondía a los intereses del Reino Unido. Donald Trump es un dictador frustrado; y la historia nos recuerda a cada paso que los egos y las insaciables presunciones de muchos dictadores, los han conducido a cometer arbitrariedades tan mayúsculas como estas, que un un tanto despreocupadamente he imaginado.
NO es mas, es mas bien mitad y mitad aunque si recuerda que esa otra mitad era mexicana años atras hasta que se la usurparon........
Ernesto, cuando digo americano me refiero a toda América, no a los Estados Unidos de América. No deseo ni pensar que Trump cuando ordenó cambiarle el nombre a nuestro golfo haya identificado América con su país, pues a mí no se me ocurriría. Sin embargo, sé que muchas personas en el mundo le llaman simplemente América a los Estados Unidos de América; y cuando se refieren al resto de los países de esta parte del mundo, los mencionan por sus nombres: Argentina, Brasil, Uruguay, etc.
Total, "Toda la gloria del mundo cabe en un grano de maíz". José Martí.