El pinochetismo retorna al poder

Simpatizantes de Kast festejan el triunfo del ultraderechista. Foto: EFE.
El rotundo triunfo de José Antonio Kast en el balotaje está destinado a ejercer una profunda influencia en Chile. Se consolida una sólida fuerza de extrema derecha, neofascista, como producto de la convergencia de dos variantes radicales del pinochetismo —una liderada por Kast y la otra, aún más extrema, por Johannes Kaiser— a las cuales se plegó la abanderada de una ficción llamada “derecha democrática” encarnada por la ex alcaldesa de Providencia, Evelyn Matthei, supuesta heredera del legado de Sebastián Piñera.
Según el analista político chileno Jaime Lorca, la obligatoriedad del sufragio —antes optativo en Chile— canalizó hacia el pinochetismo y sus aliados el descontento social imperante en relación al gobierno de Gabriel Boric, cuyas tasas de aprobación en la segunda parte de su mandato oscilaron en torno a un magro 30 por ciento. Temas como la inseguridad, el odio hacia los inmigrantes (especialmente venezolanos) y la inflación —cercana al 4 % anual— fueron agitados demagógicamente por el candidato del pinochetismo, un hombre con un manejo tan descuidado de las cifras y las estadísticas como Javier Milei.
Procurando convencer al electorado de las dimensiones catastróficas de la inseguridad llegó a decir en su debate con la candidata del oficialismo Jeannete Jara que en Chile “1 200 000 personas son asesinadas al año”. Cuando cayó en la cuenta de su error habló de ¡1 200 millones de personas asesinadas en Chile!, cuya población total es de 19 millones. La cifra real correspondiente al año 2024 fue de 1 207 homicidios, o un 6.0 por cada 100 000 habitantes, una tasa comparable a la de Estados Unidos y un poco más alta que la de Argentina.
Pese a ello, la prensa hegemónica a ambos lados de los Andes magnifica la inseguridad para, desde el temor, acercar votos a la derecha fascistoide de ambos países. En todo caso, yerros de este tipo fueron comunes en la campaña de Kast pero, al igual que en el caso argentino, hay un amplio sector del electorado que hoy concurre a votar porque es una obligación, no le interesa la política y no se inmuta ante los disparates que pueda proferir un candidato. Temas como los que estamos analizando dan cuenta del inesperado caudal de votos que en la primera vuelta obtuvo el Partido de la Gente, liderado por Franco Parisi, arañando el 20 por ciento de los votos y quedando a escasos cuatro puntos porcentuales de Kast. Buena parte de este caudal electoral conformado mayoritariamente por los nuevos votantes que acuden a las urnas por el carácter obligatorio del voto están muy penetrados por la ideología de la antipolítica, el hiperindividualismo y el desprecio a todo lo que huela a acción colectiva, y en el balotaje se inclinaron a favor de Kast. Una parte, tal vez, arrojó por la borda el arraigado anticomunismo imperante en Chile y respaldó la candidatura de Jara, pero no en la medida suficiente como para impedir una derrota muy categórica.
¿Qué se puede esperar del gobierno de un personaje como Kast? Recortes brutales en el gasto social, redefinición de los avances registrados en relación a los derechos de la mujer y una redefinición de las alianzas internacionales de Chile. Seguramente intentará profundizar el modelo económico gestado durante la dictadura de Pinochet y cuyos fundamentos permanecieron intocados por la larga e inconclusa transición democrática chilena. Inconclusa porque las relaciones de poder y la concentración de la riqueza gestadas a partir del aciago 11 de septiembre de 1973 lejos de ser revertidas por el ejercicio democrático fueron consolidadas y reforzadas por las sucesivas coaliciones gobernantes. Pero en el contexto de la nueva doctrina de la seguridad nacional de Estados Unidos Kast será presionado por Washington para la ardua tarea de enfriar las relaciones de su país con China, siendo este país el primer socio comercial de Chile y aquel con el cual se firmó, en 2005, un medular Tratado de Libre Comercio.
Por otra parte la conformación del parlamento chileno será un obstáculo muy significativo para frenar los previsibles excesos de Kast. El Senado está dividido por mitades y en la Cámara resultaría extremadamente difícil que obtenga el 4/7 de los votos (un 57%) necesarios para reformar la Constitución. En todo caso, la instauración de un gobierno de este tipo representa un enorme desafío para el hasta hoy oficialista Frente Amplio y el campo progresista en general. Al igual que en la Argentina, estas fuerzas se enfrentan a un desafío refundacional: redefinir un proyecto, idear una nueva narrativa, diseñar una propuesta concreta de gobierno, revitalizar las organizaciones de base, movilizar a sus integrantes y resolver la siempre espinosa cuestión de la conducción política y el liderazgo.
Son tareas urgentes e impostergables, porque toda dilación tendrá como consecuencia la creación de las condiciones histórico-estructurales para el relanzamiento de un ciclo neofascista de larga duración que ocasionará graves perjuicios para nuestros pueblos. Grave error sería ceder ante el pesimismo y creer que una derrota es definitiva. Pero un revés tan contundente exige un esfuerzo de autocrítica que, entre otras cosas, tenga presente que las fórmulas del progresismo light que invitan a avanzar por una inexistente “ancha avenida del medio” lo único que hacen es abrir de par en par las puertas de la democracia para el advenimiento de la extrema derecha o el neofascismo colonial. En tiempos tan inmoderados como éstos, de crisis capitalista y ofensiva imperialista con el Corolario Trump pendiente sobre las cabezas de nuestros pueblos, la moderación lejos de ser una virtud se convierte en un vicio imperdonable.
(Tomado de Página 12)
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Como siempre, un placer poder leer a Atilio Borón. La inseguridad , el narcotráfico, la inmigración o el crimen organizado se han convertido en el caldo de cultivo para la eclosión y crecimiento de la derecha y, sobre todo, de la extrema derecha. Lo que tendríamos que preguntarnos es si se trata de un fenómeno natural o inducido. Para que los ciudadanos de un país estén dispuestos a renunciar a derechos fundamentales o sufrir su deterioro ( como las pensiones, los salarios, la sanidad y la educación públicas, los subsidios y otras políticas sociales) bajo gobiernos de extrema derecha es imprescindible que los grandes medios de la oligarquía los hipersensibilicen sobre la existencia de enemigos de la patria como la inmigración descontrolada, el narcotráfico, la criminalidad, el comunismo o la homofilia. Una vez que han entrado al trapo de estos señuelos, robarles la cartera de los derechos y del dinero resulta fácil. Recordemos que por Alemania y el nazismo, millones de personas entregaron su vida gratis a cambio del espacio vital que ambicionaba una minoría privilegiada. De ahí viene Kast.
Que la inmigración, la delincuencia y el narcotráfiico son fenómenos naturales en las sociedades capitalistas desestructuradas y con graves diferencias de renta es obvio, pero nos engañariamos si no fuéramos capaces de analizarlos como fenómenos inducidos. Para que Violeta Chamorro llegará al poder Estados Unidos y sus servicios de la DEA, USAID y la CIA necesitaron contratar a los terroristas de la Contra con la ayuda del dinero del narcotráfico de Pablo Escobar ( entre
gado a Reagan a cambio de favores). El proyecto Bukele no habría sido posible sin la efervescencia de las bandas de los maras en El Salvador. Fenómeno natural o inducido para desalojar a la izquierda del poder? En Ecuador iba a ser muy difícil derrotar a la revolución ciudadana en las urnas a pesar de la traición inducida de Lenin Moreno. Crear un narcoestado y los más altos indicadores de criminalidad era el método adecuado para el surgimiento de un Bukele antidrogas que impidiera el retorno de la izquierda. Un Bukele de doble moral que se enriquece con el narcotráfico y ha convertido a Ecuador en un puerto franco para narcotraficantes.
Trump no deja de quejarse del problema de la inmigración pero nunca se pregunta por sus causas. El sabe perfectamente que su imperialismo genocida uso re América Latina es la causa principal pero, lejos de importarle la desgracia de los latinos, lo usa como arma electoral. Kast es un clon más de este modelo y no dudemos que el auge del narcotráfico en Chile haya sido inducido para proporcionarle la gasolina a su criminal candidatura. También la sombra alargada del garrote del Tío Sam contra Venezuela sin duda perjudicó a la coalición de izquierdas.
Las izquierdas o llamadas izquierdas se comportan de forma inepta y actúa a veces de forma caprichosa. Desde un inicio el gobierno de Boric se mostró pusilánime tanto internamente como con el exterior. Exiten gobiernos izquierdistas difíciles de entender incluso en su posición internacional,dígase Lula(Venezuela fuera del BRICS), Prtro hablando de poca democracia en Venezuela, Orsi ni se escucha,Arce en bronca con Evo o viceversa , el Boric votando muchas veces al lado de EEUU, el traidor del Ecuador Lenin Moreno. Sumarle a todo eso una prensa derechista desbocada junto al campeón del neofascismo del norte,el zanahorio Trump., en Cuba guapeando,pero con decisiones que tienen la economía boqueando amén del bloqueo que es un puñal clavado. La palabra complicado no abarca el panorama
Señor pinochet llrgo con los tanques este señor con votos
Para mi el análisis es muy simple y aqui en el artículo se dice: Chile está ya cansada de la izquierda, y el gobierno de Boric y la emigración de Venezolanos la acabó de enterrar
Deberia quemar aunque sea un libro por eso , como prometio con Milei
Dice ser izquierdista, no pasa de las promesas.
Buen análisis, como es costumbre en Atilio Borón.
Lamentablemente poco o nada se puede esperar de la elecciones en Chile, es como si hubieran olvidado la sangrienta historia vivida del pinochetismo, los pueblos cuando olvidan su historia están condenados al fracaso y sufrimiento y es esto lo que piden nuestros enemigos, fue eso lo que pidió Obama cuando nos visitó, olvidar, borrón y cuenta nueva, eso jamás.
En Chile no es un problema de derechas o izquierdas, hasta ahora no ha surgido ningún gobierno de izquierda, no lo fueron los dos gobiernos de Bachelet con su presidenta del Senado cuyos padres fueron asesinados por Pinochet, tampoco el joven Boric, diría que eran ambos moderados pues la palabra progresistas les queda grande. Progresistas y de izquierda fueron Correa en Ecuador, Olof Palme en Suecia. Progresista es Lula muy a pesar de sus errores con Venezuela. Petro, los Kirchner en Argentina, los gobiernos del Frente Amplio en Uruguay.
Boric, Camila Vallejo pudieron y debieron hacer mas por los chilenos, no se puede gobernar para caerles bien a los yanquis atacando a los paises del continente.