Los futuros posibles: El camino de la cultura (IV)

Mi bandera Foto: Abel Padrón Padilla/ Cubadebate.
En las tres notas precedentes a esta hablamos de los tres caminos posibles por los que podría transitar nuestro futuro:
- El camino de la ingenuidad.
- El camino del estancamiento.
- El camino de la cultura.
Y describimos los dos primeros (ingenuidad o estancamiento), opciones extremas que contienen oportunidades y riesgos bien diferentes.
Ahora intentaremos describir el tercero: El camino de la cultura, que es el único que nos puede llevar hacia el país posible que queremos los cubanos. No es un punto medio entre los anteriores, es la superación de la disyuntiva.
¿Cómo lo encontramos? No espere nadie aquí “recetas”. Dijo un poeta que “se hace camino al andar”, pero eso no significa caminar sin rumbo. Hay que “andar” y explorar, pero siempre con una brújula que no puede ser otra que la cultura y los valores construidos por los cubanos durante siglos.
Al escoger los caminos, a través de los muy diversos problemas concretos y decisiones posibles que surgen cada día, se expresan cuatro balances esenciales subyacentes:
- ¿Cuál es el balance adecuado entre eficiencia económica y equidad social?
- ¿Cuál es el balance adecuado entre centralización y flexibilidad adaptativa?
- ¿Cuál es el balance adecuado entre gradualidad y urgencias?
- ¿Cuál es el balance adecuado entre aceptación audaz de riesgo y prevención responsable de las consecuencias?
Los cubanos nos situamos con nuestras actitudes ante cada problema concreto, en uno u otro extremo de estas polarizaciones, o en el elusivo justo medio. El camino que tomemos en estas encrucijadas dibujará nuestro futuro.
Finalmente, ¿habrá que escoger entre eficiencia con desigualdades o justicia social con carencias materiales? ¿Habrá que escoger entre la planificación rígida que sacrifica la creatividad en aras del ahorro a corto plazo, y la descentralización amplia de la gestión que permite explorar alternativas de crecimiento pero que a su vez puede abrir espacios para el despilfarro y la corrupción?
La buena noticia es que esas dicotomías pueden ser superadas. Son falsas disyuntivas, pues el balance óptimo está mediado por la cultura, en su más amplio sentido, ético, y jurídico; y también depende del desarrollo científico y tecnológico.
Someternos a la tiranía de esas disyuntivas sería aceptar una visión escéptica de nuestra cultura.
Comencemos a explorar el país que queremos a partir de la Constitución de la República. Ella nos describe con claridad los objetivos al establecer, en su Articulo 13 que “el Estado tiene como fines esenciales: encauzar los esfuerzos de la nación en la construcción del socialismo…; mantener y defender la independencia, la integridad y la soberanía de la patria…; garantizar la igualdad efectiva en el disfrute y ejercicio de los derechos, y en el cumplimiento de los deberes...; promover un desarrollo sostenible que asegure la prosperidad individual y colectiva, y obtener mayores niveles de equidad y justicia social...¨
Es un futuro hermoso y es alcanzable. Pero es la cultura la que tiene que hacerlo posible. Una revolución es siempre y esencialmente una conquista de la cultura, que ensancha el espacio de lo posible. Martí, refiriéndose a nuestra revolución independentista, lo alertaba así en carta a Máximo Gómez en 1884: “Si la guerra es posible………., es porque antes existe, trabajado con mucho dolor, el espíritu que la reclama y la hace necesaria…”
Se hace camino al andar pero, aunque existan inevitables incertidumbres sobre los métodos concretos, hay que saber bien a donde queremos llegar. Estamos viviendo un momento de mucha creatividad legislativa. Basta ver un periódico o un noticiero para apreciarlo. Mucho habrá que elaborar y rectificar, pero hay algunas verdades esenciales de las que podemos partir:
- Tenemos que lograr una economía solidaria, que distribuya de manera equitativa el producto del trabajo. Solamente la equidad garantizará la unidad nacional, y solamente la unidad (o el consenso mayoritario) garantizará la soberanía. Y no se trata solamente de igualdad de derechos, que es el punto de partida, sino también de igualdad sustantiva en el acceso real de todos al producto del trabajo social.
- Tiene que ser una economía en lo fundamental en manos del Estado, que es el garante de la equidad distributiva. El mercado siempre construye desigualdades: nunca ha generado equidad en ninguna parte y menos aún lo haría en Cuba. Es la propiedad social la que permitió acumular los recursos para la inversión en educación, salud y ciencia que se ha hecho. Con impuestos solamente no puede lograrse, especialmente partiendo de una economía subdesarrollada.
- Tiene que ser una economía tecnológica, que genere bienes y servicios de alto valor agregado, y tenga capacidad de asimilar tecnologías avanzadas, y también crearlas a partir de la investigación científica; y que demande una fuerza de trabajo de elevado nivel técnico y cultural.
- Tiene que ser una economía nacional conectada con la economía mundial, y competitiva a escala global porque la globalización es una consecuencia objetiva e irreversible del desarrollo de las fuerzas productivas.
- Pero al mismo tiempo tiene que conservar soberanía y capacidad de maniobra endógena para poner la economía al servicio de objetivos sociales, y tendremos que aprender a manejar creativamente esa contradicción. El capitalismo global sigue siendo esencialmente depredador.
- Tiene que ser una economía eficiente en sus empresas, pero al mismo tiempo capaz de sostener un sector presupuestado grande que garantice los “bienes comunes” (la salud, la educación, la seguridad social, la cultura) que están y deben seguir estando fuera del campo de las transacciones mercantiles. No son mercancía, y no deben serlo.
- Tiene que ser una economía con amplio margen para la iniciativa y la exploración en las empresas, cuyo espacio es mayor mientras mayor es el desarrollo tecnológico; pero al mismo tiempo debe ser conducida por una planificación que permita trascender la “racionalidad empresarial” de las ganancias a corto plazo, y guiar las decisiones mayores por una “racionalidad social”. No puede basarse en una planificación totalizadora y centralizada, sino una que garantice un nivel básico de racionalidad en la distribución de los ingresos, en la estructura del empleo, en las inversiones mayores y en la relación con el medio ambiente, y al mismo tiempo contenga espacios para la exploración adaptativa.
- Nuestra planificación deberá ser capaz de manejar relaciones probabilísticas entre las acciones y los resultados, superando el viejo determinismo de la planificación mecánica. Muchas de las decisiones de la economía acelerada, tecnológica y globalizada del siglo XXI generan probabilidades, no certezas. Esto no es una razón para abandonar la idea de la planificación, sino todo lo contrario, una evidencia más de su importancia y de la necesidad de su perfeccionamiento con bases científicas. La tarea es construir y enriquecer el contexto jurídico y metodológico de esa planificación, dentro del cual pueda desplegarse una cultura de creatividad y exploración.
El gran reto ante una economía socialista es (siempre lo ha sido) lograr desacoplar en las motivaciones del individuo, su interés por el trabajo y su creatividad; del interés por la ganancia privada inmediata. Y eso depende directamente de la cultura construida. Ya tenemos un trecho andado en ese camino.
La ciencia, y los productos y servicios de alta tecnología que ella genera tienen que garantizar un alto valor agregado que sustente prosperidad en una población pequeña y de alta edad promedio como es la de Cuba; y tienen que garantizar los excedentes económicos que financien un sector presupuestado grande, custodio y distribuidor de los bienes comunes. La ciencia tiene que funcionar también como arma de defensa de la soberanía, creando condiciones ventajosas en las necesarias negociaciones internacionales de las que, como consecuencia de la globalización, depende cada vez más la eficacia de nuestra economía interna. Sobre eso volveremos en la nota de la semana próxima.
La cultura, y la conciencia social que ella genera, tienen que garantizar alta motivación y creatividad en el trabajo dentro de las entidades de propiedad social, y tienen que garantizar también un elevado rechazo a las desigualdades sociales. El umbral del rechazo a las desigualdades en la sociedad cubana es bajo, fruto cultural de la conciencia creada por el proceso revolucionario, y hay que mantenerlo así.
Las actitudes sociales de los cubanos tendrán que vincular el tiempo libre principalmente al disfrute de la cultura y no al consumo material superfluo. La conexión entre tiempo libre y consumo no tiene nada de natural: es una conexión construida por la propaganda alienante de la sociedad capitalista.
La construcción permanente de conciencia social (que en Cuba llamamos “Batalla de Ideas”) no se puede descuidar. No podremos ganar la batalla económica si no ganamos al mismo tiempo la batalla de las ideas, precisamente porque queremos construir una economía culta, liberada de la tiranía de la explotación del trabajo ajeno y las leyes del mercado. Y necesitamos construirla en un mundo de intensa y creciente circulación de ideas e imágenes, todavía dominado por quienes detentan el control de los medios globales de comunicación, que operan en función de los valores del capitalismo.
La visión de una nación es esencialmente un proyecto de convivencia humana. Y el proyecto socialista cubano es realizable. Armados con esa convicción, a veces solamente armados con eso, sucesivas generaciones de cubanos han defendido la soberanía y la justicia, que no existen una sin la otra.
Ahora tenemos algo más. Seis décadas de construcción revolucionaria nos muestran que ese futuro se puede conquistar.
Pero no surgirá de las leyes espontáneas de la competencia y el mercado que, aunque parezcan “racionales” localmente y a corto plazo, solamente generan más desigualdades y nuevas dependencias. Y tampoco surgirá del intento fútil de regularlo todo y controlarlo todo cerrando los espacios a una experimentación económica que es imprescindible, porque el mundo real siempre contiene incertidumbres.
En la coyuntura mundial actual, muchos países intentan redefinir sus visiones del futuro y sus trayectorias. El futuro contiene incertidumbres y exigencias de creatividad para todos. En muchos países hay experiencias que estudiar, pero no podemos copiar a nadie. La trayectoria histórica de Cuba y el contexto geopolítico que nos rodea es muy especial, y debemos entenderlos bien, para escoger bien.
Habrá exploraciones, avances y retrocesos, diversidad de opiniones, polémicas y críticas. Bienvenidos sean. Han existido siempre en todos los procesos de transformación en la Historia, y también aquí.
Pero tendrán que ser dentro del apego a la soberanía nacional y la justicia social. Sepamos que no vivimos en el planeta Marte. También existen los enemigos, de dentro y de fuera, que intentarán utilizar nuestras polémicas y nuestras deficiencias para erosionar las bases de nuestro ser como nación y como proyecto social.
Y cuando lo intenten, encontrarán los puños del pueblo.
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Creo que una buena idea es la tomar las ideas de Marx y su teoria del valor del trabajo, que hoy en dia ningun pais del mundo la aplica.
Magistral artículo, como ya nos tiene acostumbrado del Dr. Lage Dávila. De manera muy exacta refleja la situación actual de Cuba, las tendencias de la economía y su dirección por el gobierno cubano y al mismo tiempo, nos alerta del peligro que entrañan ciertas clarinadas sobre la ampliación y expansión del sector privado, que algunos nos quieren presentar como la tabla de salvación y de solución de todos nuestros problemas, especialmente con el pago de los impuestos a sus actividades, algo inalcanzable para nuestro pequeño y bloqueado país.
Sería tonto pensar que poniendo todo en manos privadas, muchas de las cuales han acumulado capital en estos años gracias a errores, falta de control y corrupción en el sector estatal, del cual han obtenido recursos materiales y tecnológicos de manera no siempre transparente o por medio de la "inversión extranjera indirecta" de familiares o "desinteresados contribuyentes".
Siempre hemos repetido que el cubano o no llega o se pasa y en nuestro caso esa afirmación se hecho realidad. O lo centralizamos y nacionalizamos todo y luego entendemos que hay actividades simples, elementales que no tienen que estar en manos del estado o lo liberamos todo y luego comprendemos que se distorsiona el caracter de nuestro sistema político y se crean desigualdades, que dividen al pueblo entre los nuevos ricos y los pobres, algo contra lo que se luchó y murieron más de 20 mil cubanos.
En fin, que lo plantea el Dr. Lage debería ser estudiado y analizado por la alta dirección del país, además debe ser publicado en ledios impresos y digitales de mayor alcance popular, porque sencillamente nos dibuja con gran claridad el país que tenemos que lograr y por el que estamos dispuestos a dar la vida si es necesario.
Mis respeto en primer lugar. Creo sinceramente que es muy optimista. Estamos y seguiremos por años en el camino del estancamiento. La cultura que tenemos es de corrupción, ineficiencia e individualidad, no nos engañemos. Nuestro sistema en 62 años no ha logrado despegar en la economía, porque seguimos actualizando en vez de renovarnos completamente. Solo un ejemplo, para crecer económicamente necesitamos energía y ya hemos visto que la vida útil de una termoeléctrica está entre 30 y 35 años y casi todas tienen más de 30 años de explotación, y siete de ellos acumulan más de 40 años operando, no habrá energía para crecer!. Nuestro sistema bancario es arcaico. Nuestra tecnología obsoleta. Nuestra industria desfasada. Muy difícil crecer así, añadir todos los factores externos. Profesor, lo que necesitamos es valentía, reconocer en primer lugar todos nuestros errores y a partir de ese punto transformar todo lo que no ha funcionado.
Se le olvida que existe un bloqueo, reconocido por todos los países, incluso, los que lo aplican y votan a su favor. Amén de errores, que no negamos.
Completamente de acuerdo
Considerar que estamos y seguiremos en el camino del estancamiento, como afirma "Carlos Manuel Martí", sería como negar la influencia que la economía cubana ha tenido en el desarrollo científico de la nación, que nos ha permitido tener vacunada al 80 % de la población, con al menos una dosis, contra la Covid-19.
¿Con qué economía se ha financiado el desarrollo científico cubano?
Tenemos muchas dificultades económicas, pero también han existido muchos aciertos.
...y la batalla de ideas también se ganan desde la cultura y conocimiento de aquellos como Cintio Viter,Dulce María Loynaz,Carilda Oliver,y el autor de Cimaron,Barnet y muchos ,muchos otros galardonados por lo que han dejado en nuestra historia, galardonados con máximas distincionescubanas e internacionales,no se han
incorporado al curriculum académico, en las clases de Español y Literatura.
¿Será esto aún una tarea pendiente?Han pasado casi 2 años de iniciada la pandemia y me gustaría que al inicio del curso ,nuestros hijos regresaran a casa enamorados de cuanto verso y prosa hay libre en "nuestras "bibliotecas y que se aproveche también la presencia viva de estos,nuestros poetas,como Nancy Moretón y pintores y escultores actuales. Y así acortaremos la distancia entre lo que hay que se dice y hay que hacer,incluso incluiremos en un abrazo a todas nuestras diferencias. Todo pasa por la cultura para ser libre hasta en economía.
A seguir siguiendo como dice Victor Casau otro grande hacedor de sueños y poemas.
Comparto su criterio que no hemos logrado el sentido de pertenecía que necesitamos para construir la sociedad que muchos deseamos para que la mayoría del pueblo tenga garantizado muchas cosas que hoy tenemos y otras que nos faltan. Le expresaré, mi criterio que no es improvisada respuesta sino respuesta basada en el resultado de muchos años de meditación acerca de cómo resolver, para mi criterio, uno de los mayores desafíos que ha tenido la construcción del socialismo. Está muy claro que el sentido de pertenencia pertenece al campo de lo subjetivo y desde que tenemos de razón asociamos la pertenencia, mayoritariamente, a la posesión de algo material que podemos disponer, casi siempre, según nuestro deseo. Por lo tanto, es muy difícil sentirse dueño de algo que no te es evidentemente propio porque no lo palpas y ni puedes disponer a tú antojo. A nivel social es peor la situación con manifestaciones de maltrato y destrucción a la propiedad social por parte de no pocos de algo que es tan suyo como nuestro, y que al “regañarlos” responden “eso no es tuyo”. En el ámbito empresarial los Capitalistas ante el auge del Socialismo muy rápido se dieron cuenta de que la propiedad social sobre los medios de producción generaba en los trabajadores del campo socialistas un mayor sentido de pertenencia (los primeros dueños así lo sintieron) que inducia a sus trabajadores a diferentes formas de manifestaciones en contra de la propiedad privada que redundaban en menor productividad y ganancias. Si rápido detectaron el problema más rápido su vanguardia solucionó el problema con la socialización de la propiedad privada de su empresa. Es decir, vendieron a los trabajadores parte de sus acciones, que no eran determinante en las decisiones empresariales, pero si cambiaron su actitud entorpecedora a proactiva en función de mejorar el resultado de la empresa. En el Socialismo no es necesario vender acciones a los trabajadores ni a nadie del pueblo porque TODOS somos dueños. Es muy sencillo, si el pueblo no es el dueño ¿Quién lo es? Muchos dirán el dueño es el jefe y sus allegados porque hacen y deshacen a su antojo en la empresa en su beneficio personal. Entonces llegamos, para mí, al “pollo del arroz con pollo” del problema. El trabajador a pesar de todo lo instituido no tiene realmente voz ni voto en la gestión empresarial y mira a los toros desde las gradas si tiene la oportunidad. Cómo solucionar este problema: En primer lugar, desde lo personal hacer valer nuestro derecho de propietario con mayor entrega y preocupación por nuestra empresa, y exigir nuestra participación en TODOS los acontecimientos de la empresa. En segundo lugar, que todas las organizaciones sindicales y política jueguen el papel que les corresponde. Es tan sencilla la solución cómo la forma en que se devalúa el sentido de pertenencia cuando no se hace lo correcto. Como podrás apreciar tantos años de meditación me llevaron a la respuesta que muchos sabía: Si hacemos cada cuál lo que nos corresponde el éxito está garantizado.
Visto asi, excelente material. Elegante material.....preocupación mayor: como se crea, como nace, como dar parto a una cultura donde ademas de en algunos libros cladicos, pueda verse en la practica el "sentido de pertenencia" que presupone la propiedad socialista de todos los trabajadores sobre los medios de produccion, enunciados por el marxismo y por otras corrientes filosóficas socialistas?? Llevamos 60 alos detras de ese sentido de pertenencia, decisivo en el socialismo, para lograr objetivos economicos superiores, y en dura realidad en muy pocas ocasiones tal escenario, no pasa mas alla de los fiscursos....hay quien tiene mas sentido de propuedad de cualquier objeto perdonal, que de la empresa estatal socialista, independientemente de lo que exteriormente, expresen!!! En que tiempo y como se crea y establece esta cultura??? Gracias Dr.lage
Oportuno, previsor, objetivo y alentador.
Este hombre demuestra cada vez más que nuestros científicos no andan por los aires, sino apegados a la MEJORIA humana y social.
Que alentador saberlos, escuchados y seguidos por la dirección del país. Esperemos que a ello se sumen muchos más.
Profesor, respeto sus criterios, pero cuando habla Ud. de nuestra economía futura, sus "tendrá que ser..." me parecen utópicos.
"Eficiencia con desigualdades o justicia social con carencias materiales?"; aquí ha logrado una síntesis magnífica, y sólo cada individuo sabe, en su fuero interno, qué opción prefiere.
Saludos y gracias por sus excelentes artículos.
Aunque muchos no lo vean, el mundo tiende a mezclar sus políticas, ya no hay países capitalistas del todo, pues tienden a mantener servicios públicos como Canadá o Australia, mientras los pocos socialistas tienden a liberalizar la economía como China o Vietnam. Es decir, sistemas híbridos. Sé que esto no viene al caso, pero no creen que manteniendo los servicios públicos de salud y educación con una economía de libre mercado funcione?? Xq la gente tiende a dividirse en bandos cuando se pudieran unir con un mismo objetivo: el bienestar.
Con el mayor respeto que el profesor se merece me parece muy romántica su teoría y un poco irresponsable sobre todo basada en la evidencia de tantos años de tratar de dar en la Diana sin resultados. No se puede generalizar la eficiencia del polo científico del cual todos los cubanos estamos orgullosos a toda la matriz productiva del país por razones más que obvias no pequemos más de ingenuo nunca mejor dicho. El país en medio de una crisis donde los jóvenes emigran, el embate de la covid y el bloqueo ha tomado un grupo de medidas necesarias y que una gran mayoría del pueblo quiere, me parece muy irresponsable estar cuestionando las decisiones tomadas en consultas a académicos y personas de mucha experiencia. Espero me publiquen!
Completamente de acuerdo.
El mejor camino será aquel en donde no seamos discriminados por ningún motivo y exista la máxima libertad posible.
Asunto que no es tan simple como pareciera, porque:
1. la libertad es un concepto ampliaemente manipulado.
2. al igual que todos los derechos, tiene límites que algunos pretenden ignorar;
3. lo posible tiene un importante componente subjetivo y lo que unos consideran posible otros lo entienden imposible.
Asunto que no es tan simple como pareciera, porque:
1. la libertad es un concepto ampliaemente manipulado.
2. al igual que todos los derechos, tiene límites que algunos pretenden ignorar;
3. lo posible tiene un importante componente subjetivo y lo que unos consideran posible otros lo entienden imposible.
Entonces siempre habrá quienes (sinceramente o de mala fe) consideren que son discriminados, que sus derechos son vulnerados y que su libertad está siendo cercenada.
Es muy cierto que la idea libertad ha sido muy manipulada y lo siguye siendo. Por eso cuando hablamos de ese concepto hay que relacionarlo con hechos tangibles y no asociarlo a aspectos oscuros, ambiguos, no mensurables. Vivir en libertad es disfrutar de determinados derechos que tienen los seres humanos, y que se consideran inalienables. Y esos derechos podemos tal vez resumirlos en seis. Derecho a:
-Trabajar
-Organizarse
-Opinar
-Informarse
-Viajar
-Votar
Cuando hablamos de libertad y no disfrutamos de esos derechos es pura manipulación.
Excelente artículo, lo quisiera compartir pero no me da la opción.
Importante material a divulgar por todos los medios posibles.
Para mi entender magistral ha sido el análisis del Doctor mientras los principios que nos guían estén claros y seamos fieles a ellos avanzar siempre sera posible no podemos olvidar que nuestra prosperidad se basa en lograr una sociedad diferente donde el hombre y la mujer se relacionen entre ellos y con su ambiente de una manera sostenible
creo que lograr el camino de la cultura necesita desarrollar grandemente en todos los ámbitos una gran cultura de democracia participativa
que dicen los economistas?
Creo que es necesario compendiar estas ideas y a manera de un solo documento poner a disposición de los empresario y de las demás instituciones. Realmente puede pasar que mientras un nivel, descentraliza, los que reciben facultades no hagan el mismo ejecicio a su nivel y entonces sea peor el resultado.
TENEMOS QUE BUSCAR EL CAMINO .TENEMOS QUE PERFILARLO MEJOR
excelente y audaz comentario, con un compromiso patrio autentico, alertando9 sobre peligros y posibilidades, hace notar que un fundamentalismo del mercado y el consumo seria la desaparicion de la nacion vista como un proyecto social que apuesta a la equidad....tarea dificil segun se dice pero posible
adr. Lage. Ante todo mi respeto. Dentro de mi ignorancia logro compartir sus ideas expuestas en la descripción de los tres escenarios posibles. Comparto también el compromiso con la Revolución y por eso me atrevo a hacerle una pregunta directa sin tener ni idea de como podría tener una respuesta.
Sigo con atención criterios de economistas cubanos sobre nuestra situación. Creo lleno de confianza, que con las nuevas leyes y criterios vigentes se está poniendo al pais en condiciones reales de luchar por su desarrollo. Opino que muchas dificultades actuales se deben a las concepciones que tuvieron vigencia en ese segundo escenario que Ud explicó. Hoy muchas de aquellas ideas se consideran hasta irrespetuosas con los derechos de las personas, sin embargo, en ninguno de los análisis oficiales aparece una autocrítica al respecto, a pesar que no se pueden mostrar resultados que la justifiquen, no se habla nunca de incompetencias, todo lo contrario, hay momentos en que parece que el respeto a pasados históricos es más importantes que resultados en el cargo y así otras cosas que seguramente ustedentiende. Mi pregunta, ¿no será necesario que en algún momento se reconozcan esas dificultades, esos errores, prácticos y teóricos, y se ayude a entender que la continuidad es de los principios y no de esas insuficiencias que eran innombrables en etapas anteriores?