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Palestina y el cisne negro del sionismo

Publicado en: Resistencia Palestina
En este artículo: Israel, Palestina, Sionismo, Violencia
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Soldados israelitas detienen a niños palestinos porque jugaban con armas de plástico. Foto: AP

Soldados israelitas detienen a niños palestinos porque jugaban con armas de plástico en Hebrón. Foto: AP

Hacia 1980, cuando el turbocapitalismo encendió los motores de la economía neoliberal, las ideas de Karl Popper (1902-94) encontraron el caldo de cultivo idóneo para torpedear cualquier pretensión interesada en dotar de sentido a la totalidad.

La clara y erudita prosa british de Popper logró que la mezquindad ideológica adquiriera estatus de imparcialidad. Goliat tendría las mismas prerrogativas de David y, en paralelo, las complicadas y seductoras ideas del posmodernismo francés consagraban la primera persona del singular.

Estudios del tipo Producción lechera y totalitarismo durante el segundo periodo del imperio mongol, pasaron a gozar de tanta o más importancia que la siempre sospechada causa de emancipación de los pueblos. En las antípodas del Karl socialista, Popper nutrió por izquierda y derecha las curiosas modalidades del conservadurismo mundial. Lema central: el escepticismo.

Difícil de refutar, la lógica de Popper iluminó la faz oculta de las ideologías conocidas, y por inducción condujo a insólitos comportamientos políticos que, con el ceño fruncido, descubrían la fantástica novedad de que todo tenía su lado bueno y malo, y que el punto de vista del más fuerte era tan válido como el del más débil.

Los conservadores hicieron las paces con su lado feudal, los liberales con su otro yo conservador, y los anarquistas de cubículo con su matriz plebeya. Los socialistas legalizaron el ambidextrismo, los comunistas dejaron de criticar el espíritu burgués, los trotskistas añadieron más páginas alPrograma, la corbata sustituyó el cómodo cuello Mao, y los culturalistas encontraron en el indigenismo talibán el sujeto perdido de la revolución mundial.

Por si las moscas, destacados intelectuales de izquierda abjuraron de todo atisbo de fe estaliniana y, a grito pelado, aprendieron a conjugar todos los tiempos del verbo tolerar. Desafortunadamente, pocos repararon que en los diccionarios, el bendito verbo figuraba encerrado entre los vocablos teología y tortura.

Frente a los procesos revolucionarios de los países pobres (árabes, en particular), el espíritu popperiano retomó, de agache, las enjundiosas consideraciones que el colonialismo usaba, desde el siglo dieciocho, para dividir al mundo en naciones bárbarascivilizadas. Hubo excepciones, claro está. Pero en líneas generales, tales fueron los rasgos de lo que dio en llamarse crisis de los paradigmas.

En suma, el neoliberalismo popperiano centrifugó el sentido de la realidad. Y en su lugar empezaron a bailar, frenéticamente, las parejas intercambiables del posmarxismointelectual: optimismo, pesimismo, voluntarismo y oportunismo. ¿Pero a causa de qué convocamos a Popper, tras anunciar algo sobre Palestina?

Pues bien: ocurre que el centro de gravedad de su pensamiento se apoya en la interesante (y polémica) consecuencia de que el progreso de lo que fuere sólo se da cuando una hipótesis fracasa. Y no en el caso contrario, cuando es confirmada. Su ejemplo de los cisnes es conocido: todos los cisnes son blancos (como si hubiera sido comprobado). Hasta que en 1687, en Australia, se descubrió el cisne negro.

Como sabemos, la tierra prometida imaginada por los judíos en la Biblia, se llamaba Palestina. Hipótesis que por su grandiosidad y desmesura, la ciencia y la política seculares tuvieron la prudencia de no refutar o probar. Hasta que a mediados del siglo 19 (con perdón del hermosísimo ánade), apareció el cisne negro del sionismo. Entonces, quedó probado que el legado ético y humanitario del judaísmo podía ser políticamente manipulable. Cosa que para el cristianismo no era novedad.

Desde la creación de la entidad ilegal llamada Israel, el debate en torno a Palestina (regímenes árabes incluidos) ha excluido, sistemáticamente, el rol del sionismo reduciéndolo a un mero conflicto entre árabes y judíos. Falsedad que a más de negar la historia de Palestina como parte indisoluble de la nación árabe (así como la de México lo es de la nación latinoamericana), prueba que la racionalidad crítica de Popper sólo es válida para la sociedad abierta occidental y sus amigos.

En 1945, la ONU recogió en la Carta de San Francisco el sentimiento de la humanidad devastada en dos guerras mundiales, que en realidad fueron continuación la una de la otra. No obstante, dos años después le dio visos de tortuosa legalidad teológicaal proyecto que Hitler había pensado para Alemania nazi: la creación, en Palestina, del enclave militar que los sionistas llamaron Israel.

La destrucción de Irak y Afganistán, así como las ofensivas militares y mediáticas contra Líbano, Irán y Gaza, fueron el último capítulo del terrorismo occidental sin más. Y para no herir susceptibilidades, prescindiremos de nombrar a la mamá de los marxistas académicamente correctos, que justificaron la aventura colonial en Libia.

Siria sigue en camino, y demos por hecho que todos los articulados, incisos, anexos y hojas de ruta de la llamada cuestión palestina, estallarán el 20 de septiembre entrante, cuando el Consejo de Seguridad de la ONU decida si el país ocupado tiene o no derecho a funcionar como Estado miembro.

(Tomado de La Jornada, de México)

Se han publicado 2 comentarios



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  • Eduardo Gregorich Rodriguez dijo:

    Si por jugar con armas de juguete dos niños palestinos son detenidos por soldados de Israel, ¿ que hacer con aquellos mayores que juegan a la guerra con armas de exterminio y que asesinan a niños, mujeres, ancianos y en fin a cualquiera sin importar quien es ni de donde es caen bajo el fuego mortal de los soldados de la OTAN?.

  • Roberto Dante dijo:

    roberto dante
    Lanús, Argentina, 01 09 2011
    .

    Para los “ciudadanos funcionales al sistema” que circulan por el ciberespacio intentando convencer por medio de la dialéctica sionista a tantos ciudadanos del mundo desorientados por los Medios de Información Oligopólicos, que desinforman sobre este proceso, nada mejor que las precisas palabras de José STEINSLEGER: “Desde la creación de la entidad ilegal llamada Israel, el debate en torno a Palestina (regímenes árabes incluidos) ha excluido, sistemáticamente, el rol del sionismo reduciéndolo a un mero conflicto entre árabes y judíos”.

    Es quee basan en los principios de Goebbels (¡¡ vaya contradicción ?? ) y utilizan el “miente, miente, miente, que algo quedará “. Lo hacen eficientemente, de ahí que en todo occidente se puede hablar de una “Historia Oficial” que nos martilló las neuronas con las supuestas verdades de los Dueños del Poder Internacional.

    Desde la revolución industrial, pasando por el desarrollo capitalista devenido imperialismo y actualmente en neoliberalismo, la cuña del sionismo siempre estuvo ahí, en el centro de los grandes intereses económicos. Hoy, por ejemplo, el reaccionario Tea Party en EE.UU y el sionismo son espejos que reflejan un mismo proyecto.- Se caracteriza por:

    1) Imponer una VERDAD ÚNICA sobre la interpretación de la existencia de la vida.

    2) Ocupar territorios y expandirse para dominar los recursos naturales que generan la riqueza.

    3) Aniquilar toda multiplicidad cultural y étnica.

    No importan si hablan sobre diferentes Dioses; de nuevos o antiguos testamentos; de adorar o no imágenes sagradas…Los hermanan los “business”.

    La Estrategia: Mentir, imponer, ocupar, aniquilar.

    Herramientas: Las guerras, los golpes de estado manipulados y el control de los medios de comunicación.

    Recuerdo las declaraciones del ex presidente del Gobierno Español Aznar, publicadas el 03 de junio de 2011, cuando rechaza la propuesta de Obama de crear un Estado palestino con base en las fronteras de 1967, afirmó: “Los riesgos y amenazas que sufre Israel son los riesgos que sufrimos nosotros”, y agrega: “Cuando la gente deslegitima a Israel, nos deslegitima a nosotros”

    Aznar acierta en el diagnóstico, pero es correcto “deslegitimar” a EE.UU., a la UE y a Israel pues son los principales enemigos que tienen los pueblos para alcanzar su independencia política, económica y cultural. No hacerlo es constituirse en seres serviles a los intereses de los poderes mencionados y en traidores destructores del futuro de nuestros hijos.

    Hoy, también los “indignados europeos e israelíes” necesitan nuestro apoyo crítico; pues no debemos olvidar las capitulaciones del Mayo del 68. Una vez es error; dos veces, sería complicidad con el gatopardismo

    Cito:“El sionismo fue y es un movimiento colonialista e Israel es un Estado colonialista y, mientras se mantenga así, incluso una retirada de parte de Cisjordania y la Franja de Gaza, seguida por la creación de un bantustán allí, no pondría fin a la expropiación y la limpieza étnica que se inició en 1948. Los bantustanes no fueron capaces de poner fin al apartheid en Sudáfrica”. (Ilan PAPPÉ, historiador israelí, profesor de Historia en la Universidad de Exeter Reino Unido. En “La Declaración de Stuttgart representa un cambio de paradigma”, 12 de enero 2011).

    En el caso de los indignados israelíes nuestro apoyo debería estar condicionado a su compromiso para apoyar la creación de Estado Único Laico, donde convivan las comunidades palestinas, judías y cristianas. Hablar de “fronteras antes de 1967” es darle entidad legal a un Israel concebido artificialmente. Esto lo sabe el sionismo. No lo expresan en público; pero es su “deseo secreto”, salvo en fundamentalistas como Netanyahu, “ciegos” hasta para ver aquello que les quieren regalar.

    Hace ya, casi, un año que en un reportaje el director Daniel BORENBOIM (co-fundador de la “Orquesta del Diván Este-Oeste”), de nacionalidad israelita/palestina –esta última otorgada en el 2008 de forma honoraria-, afirmaba que “Las víctimas de ayer (Israel) no tienen hoy la menor compasión”.

    Sobre que Israel no tiene la menor compasión no quedan dudas. Lo cual da mayor credibilidad a los informes de la agencia Mehr. Los antecedentes sobre este accionar son numerosos.

    La filósofa y teórica política alemana Hanna ARENDT (de origen judío), hizo un aporte imprescindible a la historia universal de la infamia en “Eichmann en Jerusalén: un reporte sobre la banalidad del mal” (1963). Libró que fuera censurado en Israel por casi 40 años. En él desarrolla desde un punto de vista nefasto para el sionismo ideas centrales como: ” Eichmann presentaba una casi total incapacidad de mirar algo desde la perspectiva de otra persona”. (…) “Ante todo era incapaz de salir de sí mismo”.

    Pienso que Hanna ARENDT llegó a intuir que esta semblanza de Eichmann caracterizaba al sionista promedio. Muy lejos del desarrollo de los espejismos en los que se sustenta la internacional sionista.

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José Steinsleger

José Steinsleger

Periodista argentino residente en México. Es columnista de La Jornada.

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