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No hay salida para Bush y compañía

En este artículo: Estados Unidos, George W. Bush
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Publidado en The New York Times el 22 de noviembre, 2005
Traducción para Cubadebate: Isabel Perea

Desde el punto de vista de imágenes metafóricas, esta era una de campeonato, una curva que se quedó alta, un tiro directo al estilo de George Tenet: un fatigoso Presidente Bush, en un intento por escapar de una conferencia de prensa en Beijing este domingo, se alejó a zancadas del micrófono hacia un par de puertas cerradas, las que intenta abrir en vano, No hay salida, gritaba la imagen. No hay salida. Por supuesto que es inevitable que George Bush salga de los enredos en los que se ha metido, y no es que alguien esté llevando la cuenta, pero se va de la Casa Blanca dentro de tres años y dos meses. Al resto de nosotros nos quedará su obra: una deuda nacional aplastante, aumento de la desigualdad económica, un ambiente político envenenado y, ah, sí, claro, la guerra en Irak. Somos nosotros los que estamos encerrados en un cuarto oscuro sin salida posible.

En lo que aumentan la pasión y la amargura en el debate  sobre la guerra en Irak, la administración no llega a un consenso sobre cómo darles respuesta a las críticas. La semana pasada la línea del partido era que criticar la guerra era equivalente a ser apátrida. El presidente rápidamente aprobó el bocadillo hostil del vicepresidente Cheney - de que era "deshonesto y reprensible" sugerir que alguien hubiese cocinado la inteligencia pre-guerra sobre Irak.  Y cuando el Representante John Murtha        (D-Pa.) pidió la retirada de las tropas norteamericanas, la respuesta de la Casa Blanca fue vincular al veterano de Vietnam de 73 años con el cineasta Michael Moore  y con "el ala liberal de extrema del Partido Demócrata."

Los Republicanos de la Cámara se ajustaron obedientemente al guión e iniciaron el ataque, pero antes de que acabara el fin de semana, la Casa Blanca había cambiado su rumbo.  Ahora la posición es que en una democracia la crítica es de esperar, incluso la crítica hacia la guerra. Y al presidente le falta poco para adornarle el camino con pétalos de rosas a Murtha.

Incluso Cheney, el halcón de halcones, se las ha arreglado para volverse conciliatorio.  Bueno, más o menos. En un discurso ayer, se tragó la bilis: "No creo que sea errado criticar la guerra contra el terrorismo o cualquier aspecto de ella," dijo, y después pasó a catalogar a Murtha de "un buen hombre, un Marine, un patriota." Después repitió su bocadillo de "deshonesto y reprensible" para describir a aquellos que impugnarían la honestidad de la administración, y de ahí pasó a dar el mismo racionamiento enrevesado sobre la política de EEUU respecto a Irak que hemos oído antes. El hecho es que la Casa Blanca está perdiendo el debate sobre Irak - y no cuesta mucho entender el por qué.

Dejando el resentimiento de Cheney a un lado, hay dudas legítimas sobre si a la nación la sumergieron en una guerra costosa. Incluso cuando uno le da el beneficio de la duda a la administración y asume que las fallas de inteligencia antes de la guerra fueron por incompetencia y no falta de honestidad, aun así, no hay defensa para los errores cometidos en el manejo de la guerra. Y los abusos que se han cometido en nombre de los EEUU - detenciones arbitrarias e indefinidas, la burla al por mayor de las Convenciones de Ginebra, una retahíla de prisiones secretas, torturas durante los interrogatorios, Abu Ghraib - debería ir más allá que el simple hecho de encarcelar a un par de reservistas mal entrenados. La administración está perdiendo el debate público debido a los múltiples tropezones y errores cometidos, pero también por su insistencia en vincular la guerra de Irak con la "guerra contra el terror". ¿Hay alguien que entiende lo que quiere decir "guerra contra el terror"? Al país lo atacó una asociación asesina de fundamentalistas islámicos liderada por Osama bin Laden. Lo último que supimos de él fue que estaba vivito y coleando, probablemente en el noroeste de Pakistán. Eso queda muy lejos de Irak.

El presidente dice que Irak es una prueba a la determinación de la nación, que cualquier cosa que no sea la victoria confirmará la idea al enemigo de que los EEUU no tienen las agallas para pelear. Pero "seguir en la ruta" no funciona como estrategia cuando la ruta no te lleva a ninguna parte.  ¿Qué es una victoria en Irak? ¿Cuándo sabremos que hemos ganado? ¿Cuando la guerra civil de poca monta y a fuego lento, que hemos encendido, se convierta en una explosión de marca mayor y alguien se apodere del país? ¿Cuando el nuevo gobierno de Bagdad declare su hermandad y amistad eterna con Teherán?

El desorden que han creado George Bush y compañía no tiene una solución ordenada. El plan de Murtha - salgan de una vez - no es verdaderamente atractivo, pero al menos es algo. Según el decir: cuando estás en un hueco debes dejar de cavar. Pero el presidente, como dice el dicho, insiste en arar en el mar.

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Eugene Robinson

Eugene Robinson

Columnista de The Washington Post.

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