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Vuelve la pesadilla de Irak

Por: Max Lesnik
En este artículo: Estados Unidos, George W. Bush, Iraq
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Enterrado  el  Papa,  después de dos semanas acaparando  la atención  del mundo, primero  con su enfermedad y después  con su multitudinario sepelio  en Roma, Irak vuelve a la actualidad como una pesadilla recurrente de la que la opinión pública no puede escapar por mucho que la prensa internacional haga todo lo posible por ocultar la dura  realidad de los hechos  que se suceden  en ese país  ocupado por  las fuerzas militares de los Estados  Unidos.

El pasado 9  de abril se cumplieron dos años  del derrocamiento de Saddam Hussein en Irak y  del  inicio  de la ocupación  militar  de esa nación musulmana por  tropas  de Estados  Unidos  y  sus aliados. A las  calles  de Bagdad salieron multitudes  de iraquies  iracundos que  se congregaron en la plaza principal  de esa capital donde  antes se levantaba una colosal estatua del dictador sunnita,  el "opresor  de shiitas  y kurdos"  el hombre mas odiado de Irak  según  el decir del Presidente  Bush  y  sus aliados   el   ex presidente  del  gobierno  español José María Aznar  y el Primero Ministro  británico  Tony Blair.

Pero no,  los miles  de manifestantes no estaban en las calles  de  la capital iraquí festejando  el segundo  aniversario  del  derribo de la estatua   de Hussein. La protesta no era contra  el dictador  opresor, preso   hoy  en una carcel  de Bagdad, sino un rechazo  a la ocupación militar  extranjera encabezada por  los norteamericanos. La demostración popular había  sido organizada por el jefe  radical shiita Moqtada Sadr, un clérigo musulmán que fuera un  enemigo jurado de  Hussein durante  el gobierno  de  este y que al principio  había saludado su derrocamiento  para  mas  adelante,  no transcurrido  mucho tiempo, convertirse  en el más tenaz opositor  a  la ocupación norteamericana  de su país.

Según la información trasmitida  al mundo por los corresponsales  de prensa  extranjeros que presenciaron la  manifestación del pasado sábado  9, decenas  de miles  de iraquíes   se concentraron en  la plaza central de Bagdad   portando  carteles  con  consignas  denunciando  la ocupación  militar  de los norteamericanos.  Dos  gigantescos  retratos,  uno  del Presidente  Bush  y otro del Primer Ministro británico Tony  Blair, centraban  la atención, caricaturizados como dos bestias de colmillos ensangrentados con  una leyenda a los pies  que  decía: "Terroristas  internacionales". El clérigo Moqtada Sadr, hablando a la multitud  allí  congregada, señaló refiriéndose  al  Presidente  Bush: "Ud. dijo que  Estados Unidos se  ha hecho  mas seguro pero  yo le  respondo. Quizás  Estados Unidos  sea ahora  mas seguro pero el resto  del mundo es más peligroso".

Y aquí viene la pregunta que se debe hacer   el pueblo  americano. Si  no había armas  de destrucción  masivas como denunciara falsamente  el gobierno del Presidente  Bush,  si todo era una mentira  colosal, que  se le dijo  al mundo  para  tratar   de justificar  la invasión de Irak, ¿ valió  acaso  la pena que murieran cien mil iraquíes  y otros miles  de norteamericanos como consecuencia de esta guerra   absurda e  innecesaria? La  respuesta   es no.  Mil  veces  no.

Todo  ha  sido  una terrible pesadilla que no terminará  hasta que se cierre  el capitulo  de esta guerra  donde no hay otra  salida que la retirada  total  de las tropas norteamericanas  de Irak. Si  como  se dice, la voz  del  pueblo   es la voz   de Dios, ya habló  el pueblo iraquí. Mas muertes, para  que.

Habló   para  Réplica   de Radio-Miami, Max Lesnik

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Max Lesnik

Max Lesnik

Periodista cubano residente en Miami. Es el director de un programa en Radio Miami.

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