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EE.UU: algo sucio está en camino contra Venezuela

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De que algo está en camino contra Venezuela ya poco se puede ocultar en Washington, en medio de una escalada de provocaciones alentadas desde la administración de George W. Bush, que anuncia nuevos peligros en los comienzos de su segundo y último mandato.

Casi no hay día en que algún funcionario del ejecutivo republicano dispare una andanada de ataques contra el gobierno del presidente Hugo Chávez, en medio de anuncios de medidas de represalia que incluyen escenarios diplomáticos, políticos y otros ocultos.

La última cruzada antivenezolana la inició la ahora secretaria de Estado Condoleezza Rice durante las sesiones senatoriales que condujeron a su confirmación en el cargo, gracias a la mayoría republicana, aunque con fuertes objeciones demócratas.

Con cara de pocos amigos y una retórica bien alejada de la diplomacia, la Rice definió a Venezuela como una "fuerza negativa" en América Latina y no tuvo reparos en interferir en los asuntos internos de ese país para alentar a la vapuleada y despretigiada oposición.

Ya por aquellos días influyentes medios de prensa estadounidenses se unían "casualmente" a la diatriba e incluso reclamaban a Bush mano dura hacia Venezuela.

En enero pasado el diario The Washington Times "filtraba" que la Casa Blanca "emprenderá en breve una campaña en América latina, en la que instará a países amigos a reconsiderar sus relaciones con el señor Chávez y a pronunciarse en contra de su dominio autoritario y antidemocrático".

La fuente resultó un alto funcionario de la administración que el rotativo se cuidó de no identificar, quien también acusó al mandatario venezolano de "apoyar los grupos radicales" de otros países de la región y "socavar gobiernos elegidos  democráticamente" en esas naciones.

Tal acusación resulta más que peligrosa, sobre todo en momentos en que Estados Unidos proclama el derecho de ejecutar guerras preventivas, siempre en nombre de la seguridad nacional, tal y como ocurre en Iraq.

Con tales premisas no extrañan los esfuerzos de Venezuela por asegurar medios para la defensa, lo cual se convierte en otro terreno de ataque norteamericano. El mayor exportador de armas del planeta critica la anunciada compra de fusiles y helicópteros rusos reiterada por Chávez en su visita a Moscú. Por cierto, las renovadas relaciones venezolanas con Rusia, Irán, China y los cercanos nexos con La Habana son asimismo causa de enojo en la Casa Blanca.

El periódico The Washington Post se une al coro antivenezolano, incluso con la publicación de dos editoriales, de similar sentido, en apenas unas semanas. El Post resume en el primero de esos artículos toda una serie de críticas al proceso bolivariano y en particular a Chávez, para luego dictar peligrosas directrices: "Hace una generación, acontecimientos de esa índole en un importante país latinoamericano  podrían haber inspirado una intervención norteamericana dura y contraproducente", dice el texto. "Diez años atrás, otros gobiernos latinoamericanos podrían haberse unido para rescatar la democracia venezolana", prosigue. Sin embargo, omite por supuesto la intevención de Estados Unidos y del gobierno de José María Aznar en favor del intento de golpe de
Estado en abril del 2002.

Hasta el director de la Agencia Central de Inteligencia Porter Goss puso su grano de arena al pronosticar que en el 2005 tendrán lugar situaciones de desestabilización en Venezuela, las que de ocurrir de seguro no le serán ajenas.

Sobre esto el vicepresidente José Vicente Rangel respondió que sólo el mal tiempo y la CIA podrían desestabilizar a la nación andina, inmersa en un acelerado proceso de transformaciones de beneficio y participación popular.

Con un panorama de tal naturaleza, cobra resonancia la denuncia del presidente Fidel Castro sobre planes para eliminar físicamente al líder de la revolución bolivariana, y la responsabilidad de Estados Unidos en tales aprestos criminales.

No hay que olvidar que las autoridades norteamericanas ofrecen refugio a ex militares golpistas venezolanos entre los que hay asesinos, así como a otros partícipes de actos terroristas que están requeridos por la justicia venezolana.

La utilización y enrolamiento de paramilitares colombianos para fines de esta naturaleza fueron comprobados tras el apresamiento de decenas de estos en una finca propiedad de un ciudadano de origen cubano. Robert Alonso está  vinculado a las organizaciones
contrarrevolucionarias anticubanas de Miami, adonde huyó, y sirvió de vínculo entre esos grupos y sectores de la oposición venezolana partidarios de utilizar  la violencia y el terror para descabezar y derrocar al gobierno chavista.

Todas las señales apuntan a un reforzamiento de la hostilidad de la Casa Blanca contra Caracas, en los instantes en que John Negroponte, un ejecutor con honores de la guerra sucia en Centroamérica, es nombrado por Bush director nacional de Inteligencia.

Vinculado a las desapariciones y los escuadrones de la muerte en Honduras y otros países centroamericanos, el nuevo zar del espionaje y la subversión de seguro tendrá el "dossier" venezolano a mano.

·Oramas es periodista de Prensa Latina

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Orlando Oramas León

Orlando Oramas León

Periodista cubano, subdirector del diario Granma.

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