Imprimir
Inicio »Opinión  »

Venezuela: El lobo se disfraza…pero no se aguanta

| +

  El lobo Mendoza quiere hacer el papel de Caperucita  

"La reconciliación es una voluntad activa de diálogo, reencuentro, reconocimiento y respeto por el otro…" Pareciera una cita recogida del pensamiento pacifista y reconciliador de Mahatma Gandhi, aunque no es el caso. Corresponde a Enrique Mendoza, el gobernador del estado de Miranda, y uno de los principales dirigentes de la oposición venezolana. Lo dijo hace unos pocos días, cuando le correspondió ser el orador principal en el acto de presentación del comando de la Coordinadora Democrática de cara al referendo revocatorio fijado para el próximo 15 de agosto. Linda frase, a primera vista. Fruto de la metamorfosis kafkiana con que la oposición pretende disfrazarse ahora de civilista, en el intento de hacer olvidar a la opinión pública su naturaleza golpista y reaccionaria, que no tiene reparos en echar mano incluso a la violencia, el terror y el paramilitarismo.

En esa propia jornada el señor Mendoza aseguró que la "reconciliación" propugnada por los sectores antichavistas "se expresará concretamente en un proceso de reinstitucionalización democrática que dará garantías de equidad y respeto de todos los ciudadanos y todos los sectores políticos y sociales…". A continuación prometió que "desterrará toda vocación de revancha, venganza o cacería de brujas". Y más adelante sostiene: "los venezolanos sabemos que con este gobierno no hay unidad ni paz posible, porque su signo permanente es el conflicto y la pelea, y cuando no tiene enemigos los inventa".

Del último "invento" tuvo la primicia Globovisión, la primera de las televisoras venezolanas en transmitir la brutal agresión sufrida por partidarios del gobierno del presidente Hugo Chávez, mientras ejercían, de manera pacífica, su derecho constitucional de brindar información a la ciudadanía sobre la cita electoral del 15 de agosto. Ocurrió en el barrio Alto Prado, municipio caraqueño de Baruta, donde partidarios del gobierno instalaban su comando electoral cuando fueron cercados y atacados por decenas de representantes de la contrarrevolución. Emma Rosa Palencia, residente allí desde hace más de 14 años, fue objeto de ofensas y amenazas de parte de vecinos opositores, quienes la instaban a mudarse al barrio 23 de Enero, claro, no un residencial de la clase media o alta como Baruta, sino todo lo contrario.

Tampoco se salvó de las injurias el sacerdote Orlando Guerrero, obligado a retirarse del lugar a horcajadas de una moto de la Policía Metropolitana, en medio de los  vituperios que recordaban tiempos inquisidores o las escenas con las que el fascismo era impuesto en
las calles de Berlín. Al menos tuvo suerte de salir ileso, a despecho de no poder oficiar una misa prevista en homenaje al padre Juan Vives, hombre de fe fallecido el día anterior y
reconocido por su dedicación a la causa de los pobres y al proceso bolivariano.

Guillermo Guacarama, activista del Comando Maisanta, la estructura de campaña para la defensa del mandato del presidente Hugo Chávez, fue atacado por la turba y Globovisión apenas tuvo tiempo de retirar la transmisión que mostraba su rostro bañado en sangre. Otra persona recibió una dosis de gas paralizante, en el intento de impedirle que se acercara al toldo donde los chavistas instalaron su Unidad de Batalla Electoral. Contraste total con el respeto a una caravana opositora que ese propio día recorrió varios barrios de Caracas. Los sucesos de Baruta ocurrieron el domingo pasado, en que se celebró el día del periodista en Venezuela. Mala jornada para Rosmelia Matute, reportera de Radio Nacional de Venezuela, también agredida y lanzada al suelo en nombre de la tan manoseada y secuestrada "libertad de prensa". Claro que sobre ello no dirá una palabra la Sociedad Interamericana de Prensa, con sede en Washington, donde el gobierno de Estados Unidos no se cansa de proclamar su preocupación por la salud de la democracia en Venezuela.

 "La libertad de prensa encara graves amenazas, inclusive el aumento de ataques contra la persona perpetrados contra periodistas y cadenas de televisión". Esta cita no es de Enrique Mendoza, sino de Roger Noriega, subsecretario de Estado norteamericano para Asuntos Hemisféricos. Lo dijo durante una reciente audiencia en el Senado, donde, por cierto, su intervención parecía ser el original, para no decir la copia, del discurso de referencia del gobernador de Miranda. Para Noriega y Mendoza la agresión a Rosmelia no cuenta.
Se trata del Consenso País del que habla, aunque sin contenido, la denominada Coordinadora Democrática. Es apenas el disfraz de la intolerancia y el revanchismo, propalados por los medios de comunicación de la reacción, desatados en aquellas horas negras del golpe del 11 de abril del 2002, en las que, por cierto, el "demócrata" Enrique Mendoza profirió: "a esa basura que se llama el canal 8 (estatal) la vamos a sacar del aire".

 

Haga un comentario



Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.

Noelio Tiuna

Noelio Tiuna

Periodista venzolano, colaborador de Cubadebate.