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JW, la fórmula del odio

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  Larry Klayman, visto por The New Republic.  

Chucho Valdés es un émulo de James Bond. Eliades Ochoa pasa como el espía que vino del frío. Bajo los tambores percutidos por Los Muñequitos de Matanzas se esconde una clave secreta que activará células terroristas. Cuidado con la Charanga Habanera: el ritmo de la timba tiene la capacidad de desatar conflictos militares impredecibles. Ibrahim Ferrer constituye un peligro para la seguridad nacional de Estados Unidos.

Créalo o no lo crea, delirios semejantes bullen en las mentes calenturientas de los directivos de Judicial Watch, una organización norteamericana supuestamente puesta en marcha para proteger la gestión gubernamental del azote de la corrupción pero que en realidad dedica sus mayores esfuerzos a la industria anticubana que florece en Miami.

A poco más de una semana de la premiación del Grammy Latino 2003, que tendrá lugar en el enclave miamense, el presidente de Judicial Watch escribió al presidente George W. Bush una carta en la que pide se le niegue el visado a los músicos cubanos nominados al galardón.

Al reseñar la conferencia de prensa donde el director de la organización Larry Klayman dio a conocer el mensaje a Bush, un despacho de EFE consignó cómo este destacó que "Miami merece tener los premios Grammy Latinos, como capital de la música latina, pero no se merece tener la presencia de agentes que constituyen un alto riesgo".

En la carta al mandatario, JW señala que "la participación de artistas cubanos representaría una amenaza a la seguridad nacional porque se ha comprobado que el gobierno de Cuba usa a profesionales para labores de espionaje en estados Unidos".

A lo que añadió Klayman: "Si los músicos cubanos se ganan algún premio, se les puede mandar por correo, pero Miami no puede estar expuesto al riesgo de la entrada de estos individuos potencialmente perjudiciales".

Los desatinos mentales de los directivos de JW moverían a risa si no fuera porque se trata de un lobby jurídico sumamente peligroso e ilustrativo de los aires neofascistas que soplan en los Estados Unidos de hoy.

Recuérdese que JW fue la organización que más hizo por reeditar las prácticas machartystas contra Danny Glover, cuando se supo la adhesión del famoso actor al Llamamiento a la Conciencia del Mundo que más de 4500 intelectuales y profesionales de 43 países refrendaron para evitar que el apetito imperial cayera sobre Cuba.

JW también inventó el pasado enero -y el infundio se dispersó a los cuatr o vientos por obra y gracia de El Nuevo Herald- un truculento expediente con el que pretendió nada menos que involucrar al gobierno de Hugo Chávez con una imaginaria base de Al Qaeda en el norte de la India.

De tal manera que es consistente con su ejecutoria el falaz argumento con que pretende descalificar a los músicos cubanos que residen en la isla de cara al Grammy Latino 2003. La palabra de JW viene del fondo de las cavernas. 

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Pedro de la Hoz

Pedro de la Hoz

Periodista cubano, jefe de la página cultural del diario Granma.