Más de 50 sistemas fotovoltaicos benefician a la comunidad La Melba en Holguín

El Proyecto Former, alianza entre Cuba y Canadá orientada al desarrollo de energías renovables. Foto: Archivo de Cubadebate
La comunidad La Melba, en el municipio holguinero de Moa, en el oriente cubano, beneficia hoy a sus pobladores con la instalación de más de 50 sistemas fotovoltaicos para la generación de energía limpia.
El programa forma parte del Proyecto Former, una iniciativa de cooperación internacional orientada al desarrollo de fuentes renovables en zonas de difícil acceso de la provincia de Holguín.
La meta pactada para esta localidad montañosa contempla la colocación de 96 equipos, los cuales garantizan un servicio eléctrico estable y soberano en una topografía donde el acceso al Sistema Electroenergético Nacional resulta complejo.
La disponibilidad constante de electricidad favorece de forma directa la labor de las familias y la conservación de alimentos, además de reducir las cargas en las tareas domésticas.
El Proyecto Former transita por su etapa final de ejecución y beneficia también a comunidades de los municipios holguineros de Banes, Gibara, Cueto y Frank País.
(Tomado de Prensa Latina)
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La instalación de más de 50 sistemas fotovoltaicos en la comunidad La Melba, en Holguín, representa una solución social y energética relevante para reducir el aislamiento eléctrico y mejorar servicios básicos, pero su verdadero impacto dependerá de que el proyecto pase de la entrega inicial a una gestión integral de su ciclo de vida: mantenimiento preventivo y correctivo, disponibilidad de repuestos, capacitación de técnicos y usuarios, monitoreo del rendimiento y un presupuesto estable para sustituir baterías, reguladores e inversores. En una zona rural y posiblemente de difícil acceso, la intermitencia solar obliga a invertir en acumuladores de mayor duración y seguridad —preferiblemente tecnologías eficientes, modulares y reciclables—, así como en sistemas inteligentes capaces de controlar la carga, priorizar consumos esenciales, detectar fallas y anticipar degradaciones. También resulta necesario dimensionar cada instalación según la demanda real, evitar la conexión de equipos de alto consumo sin planificación y evaluar indicadores como energía suministrada, horas de autonomía, costo por usuario, disponibilidad del sistema y reducción del uso de combustibles fósiles. Sin esta estrategia, los paneles pueden convertirse en una infraestructura vulnerable cuando fallen las baterías o escaseen los componentes; con financiamiento sostenido, asistencia técnica local y reposición tecnológica planificada, en cambio, pueden consolidar una microred resiliente, ampliar el acceso energético y convertirse en un modelo replicable de electrificación rural sostenible en Cuba.