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Hospitalizados tres niños tras ataque del ICE en Minneapolis

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Foto: Spanish Revolution.

La escena ocurrió la noche del 15 de enero, en Minneapolis. No fue una redada selectiva ni una operación quirúrgica. Fue un ataque indiscriminado. Un vehículo familiar, con seis menores dentro, quedó atrapado en una intervención del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos, el ICE.
El resultado fue inmediato y brutal: tres niños hospitalizados, entre ellos un bebé de 6 meses, después de que agentes federales lanzaran granadas aturdidoras y gas lacrimógeno dentro del coche.
El padre, Shawn Jackson, lo explicó sin rodeos. “Lanzaron flash-bangs y gas lacrimógeno dentro de mi coche. Mi bebé no podía respirar”. Las explosiones fueron lo suficientemente fuertes como para activar los airbags, bloquear las puertas y llenar el habitáculo de gas. No había barricadas, no había violencia por parte de la familia, no había amenaza alguna. Solo una familia intentando volver a casa.
La madre, Destiny Jackson, relató cómo una de las granadas rodó bajo el vehículo y lo levantó del suelo. “Tuvimos que luchar para sacar a las niñas y niños. La gente de la calle nos ayudó”. Minutos después, el bebé dejó de respirar. Destiny tuvo que realizar maniobras de reanimación cardiopulmonar mientras pedía auxilio. Tres menores (6 meses, 7 y 11 años) fueron trasladados en ambulancia a un hospital.
Nadie del ICE prestó ayuda inmediata. Según la familia, los agentes ignoraron durante varios minutos la petición de una ambulancia, aun sabiendo que había menores dentro del coche. “Esto demuestra que no les importa”, afirmó el padre. No eran manifestantes habituales. No militaban en ninguna organización. La violencia estatal los convirtió en testigos y víctimas.

El ICE como fuerza de ocupación interior

Lo ocurrido no es un accidente. Es el síntoma de una estrategia. En Minneapolis, como en otras ciudades, el ICE actúa como una fuerza de ocupación interna, con agentes armados, encapuchados y sin identificación clara, desplegados en barrios racializados. El propio gobernador de Minnesota, Tim Walz, lo denunció públicamente: “Agentes armados y enmascarados van puerta por puerta ordenando a la gente que señale dónde viven sus vecinos de color”.
Las protestas estallaron tras el asesinato de Renee Nicole Good, el 8 de enero de 2026, a manos de un agente del ICE. Desde entonces, la administración de Donald Trump ha intentado justificar la muerte calificando a la víctima de “terrorista doméstica”. La criminalización post mortem como coartada. El manual de siempre.
Ese mismo 15 de enero, un agente federal disparó a un hombre venezolano indocumentado durante un control de tráfico “selectivo”. El Departamento de Seguridad Nacional afirmó que el hombre huyó y forcejeó con el agente, que respondió disparándole en la pierna cuando varias personas intentaron auxiliar al detenido. Una versión oficial que se repite como un reflejo, mientras las imágenes y los testimonios cuentan otra cosa.
El patrón es claro. Redadas masivas, controles arbitrarios, uso de munición militar contra población civil y ausencia total de rendición de cuentas. Minneapolis se ha convertido en un laboratorio de la política migratoria trumpista, donde la frontera ya no está en el desierto, sino en cada semáforo, en cada portal, en cada coche familiar.

Represión, impunidad y la amenaza de militarización

Ante la magnitud de las protestas, Trump fue un paso más allá. El 16 de enero de 2026, amenazó con invocar la Ley de Insurrección, un mecanismo excepcional no utilizado desde 1992, durante el levantamiento de Los Ángeles tras la paliza policial a Rodney King. La posibilidad de desplegar tropas contra la población civil volvió a ponerse sobre la mesa sin pudor alguno.
Mientras tanto, las autoridades estatales y locales de Minnesota pidieron formalmente el fin de la operación federal. No fue escuchado. La respuesta de la Casa Blanca fue más fuerza, más intimidación y más violencia.
La reacción jurídica no se hizo esperar. La ACLU, junto con la ACLU de Minnesota y varios bufetes, presentó una demanda colectiva en nombre de las personas cuyos derechos constitucionales fueron vulnerados por los operativos federales. El abogado Robert Fram fue claro: “La gente de Minnesota está resistiendo con valentía al régimen de terror desatado por esta administración”.
Lo sucedido con la familia Jackson resume la lógica de este modelo. Cuando el Estado lanza granadas contra coches con bebés dentro, ya no estamos ante un fallo operativo, sino ante una doctrina. La doctrina del miedo. La doctrina de la deshumanización. La doctrina que convierte a la infancia en daño colateral aceptable.
Tres niños hospitalizados, un bebé reanimado en la calle y ningún responsable asumiendo consecuencias. Así se gobierna cuando la seguridad sirve de excusa y la vida deja de importar.
(Tomado de Spanish Revolution)

Se han publicado 9 comentarios



Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.

  • Abel dijo:

    Lo que esta ocurriendo es una situación a el mejor estilo de la Gestapo sin palabras.

  • GEMS2306 dijo:

    Ese país está al borde de un estallido interno que va a provocar grandes incidentes en la sociedad norteamericana y repercusión planetaria. Hay que buscar la forma de ponerle un freno a Donald Trump (el "Calígula Atomico") y a su camarilla, pues su prepotencia, megalomanía, desfachatez y cinismo, van a traer consecuencias nefastas.

  • Josep dijo:

    EEUU se encamina a una guerra civil. Causará mucho dolor pero tal vez sea la única alternativa que nos queda además de esperar que los BRICS impongan su planteamiento de comercio mundial igualitario y el respeto a la autodeterminación de los pueblos.

  • Mlopez dijo:

    Dios mío, es igual a la época terrible del nazismo. Se está reviviendo la misma doctrina de Hitler. Violencia dentro y fuera. Invasiones y asesinatos. El mundo debe unirse, es lo único que puede parar esa barbarie.

  • Frank Gaspar dijo:

    Sin dudas, Estados Unidos es el país de las "oportunidades", es un "sueño", bueno, más que un sueño es una pesadilla. Aún así sigue siendo el país de la "libertad" y la "democracia ". No importa que un niño, un negro, un latino sea herido o que un ciudadano muera a manos de los agentes de ICE, lo que vale es que es la "tierra prometida". Es el ejemplo que se le vende, glamoroso, al mundo. Lo peor está por venir.

  • Alexander dijo:

    En Estados Unidos se está dando un golpe de Estado por su presidente y el ejecutivo en general. Los militares que todavía le juran lealtad al país y la Constitución deberían negarse a realizar cualquier acción en contra del pueblo estadounidense. Pero muchos tienen miedo. Otros ni siquiera piensan. Los han entrenado para obedecer. Para mí los agentes de ICE son delincuentes contratados por el gobierno y hacen lo que vinieron a hacer en este mundo. Matar y atemorizar a sus propios ciudadanos. Ya son cada vez más frecuentes los hechos con ciudadanos estadounidenses. Demasiada impunidad termina en guerra civil. Y allí sí están las armas que dan al cuello. Por una parte haría que dejen tranquilo al resto del mundo. Pero por otra el comercio mundial se iría abajo.

  • Nomu dijo:

    Cada día más cerca de una guerra civil y cada vez más parecido a la caída de un imperio. Les queda poco para autodestruirse como lo han hecho otros antes. Que bueno sería vivir para verlo

  • Selma González dijo:

    Que horror!! El tirano ya no respeta ni a sus compatriotas, porque esa ferocidad de los militares es conocida por Tramp, sabe que clase de bandidos visten el uniforme y les da órdenes precisas y violentas. Si éso hace con ellos qué no hará con nosotros!! Hitler renacido en Donald Trump. Monstruo!!!!

  • Matraca II dijo:

    Y ese es el País de la libertad y la tan cacareada democracia.

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