Xi Jinping y Donald Trump se reunirán en medio de una guerra comercial sin precedentes

El presidente chino, Xi Jinping, y su homólogo estadounidense, Donald Trump. Foto: AP.
El presidente chino, Xi Jinping, y su homólogo estadounidense, Donald Trump, se reunirán este jueves en la ciudad surcoreana de Busan en el contexto de la guerra comercial.
La agencia Xinhua informa que el encuentro estará dedicado a “intercambiar opiniones sobre las relaciones entre China y Estados Unidos y sobre cuestiones de interés común para ambas partes”, mientras que Trump expresó su esperanza de que la reunión “salga bien”. “Eso era algo que obviamente es muy importante para el mundo, para todos nosotros”, indicó el mandatario en vísperas de la reunión.
La agenda de la reunión promete ser amplia, abarcando tanto cuestiones comerciales como los de tierras raras y el conflicto en Ucrania.
Uno de los temas centrales de las negociaciones serán las cuestiones comerciales, especialmente en el contexto de las amenazas de Trump de aumentar los aranceles a los productos chinos en un 100% en noviembre. Y aunque el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, declaró que esta opción “está fuera de la mesa”, se han acumulado numerosas contradicciones entre las mayores economías del mundo.
El presidente estadounidense declaró a los periodistas que es optimista respecto a la reunión. “Creo que tenemos una muy buena oportunidad de alcanzar un acuerdo verdaderamente integral”, dijo.
La semana pasada, negociadores estadounidenses y chinos se reunieron en Kuala Lumpur, donde, según un representante chino, “alcanzaron un consenso preliminar sobre una serie de cuestiones” tras las discusiones.
Trump también expresó su deseo de que China compre más soja estadounidense. “Quiero que nuestros agricultores estén bien atendidos. Y él [Xi] también quiere cosas”, señaló.
Una de las monedas de cambio en las negociaciones podría ser el “arancel al fentanilo” contra China, que el presidente estadounidense considera reducir.
Según The Wall Street Journal, Trump estaba considerando reducir el arancel del 20% a los productos chinos hasta un 10%, si Pekín adoptaba medidas concretas.
También indicó que está dispuesto a ofrecer a China acceso al procesador de IA Blackwell de Nvidia como parte de un acuerdo comercial, al que calificó de “genial”.
Tierras raras
En la agenda también figurarán los minerales y tierras raras, cuya exportación Pekín limita significativamente.
El Ministerio de Comercio de China anunció restricciones a principios de este mes, argumentando que se había producido un daño a su “seguridad nacional” por la exportación de estas tecnologías a ejércitos extranjeros.
En este contexto, Trump ha estado cerrando acuerdos sobre tierras raras con Australia, Tailandia y Japón, pero el tema ocupará un lugar destacado en su reunión con Xi.
El conflicto ucraniano
Anteriormente, el presidente estadounidense confesó que le gustaría que China le ayudara a presionar a Moscú. Señaló que la cuestión de la compra por parte de Pekín de petróleo ruso podría debatirse en las negociaciones; sin embargo, aseguró que China está reduciendo estas compras “de manera muy sustancial”.
China, por su parte, criticó la semana pasada las nuevas sanciones estadounidenses contra las compañías petroleras rusas, señalando que “el diálogo es el único camino viable para resolver el conflicto entre Moscú y Kiev, mientras que la coacción y la presión no resolverán el problema”.
Además, el Ministerio de Asuntos Exteriores chino señaló que las sanciones “carecen de base en el derecho internacional y no cuentan con la autorización del Consejo de Seguridad de la ONU”.
El futuro de TikTok
Otro de los temas podría ser el futuro de la red social TikTok. A finales de septiembre, Trump emitió una orden ejecutiva para “salvar” a la red social de su prohibición en Estados Unidos.
Tras las declaraciones de Trump, la Casa Blanca difundió un comunicado titulado 'Salvando TikTok mientras protegemos la seguridad nacional', donde explicaba que el acuerdo establece que “la aplicación estadounidense de TikTok será operada por una empresa conjunta de reciente creación” con sede en EE.UU.
También aseguró que “grandes patriotas estadounidenses” se estaban encargando de la compra de TikTok. La finalización de este acuerdo podría ser uno de los temas en la agenda de los líderes.
La cuestión de Taiwán
Al salir de EE.UU., Trump afirmó que Taiwán estaría entre los temas a tratar con Xi. A su vez, el secretario de Estado, Marco Rubio, aseguró que “abandonar a Taiwán” no está sobre la mesa.
Posteriormente, Trump ajustó su respuesta sobre el tema de Taiwán. “No sé si siquiera hablaremos de Taiwán. No estoy seguro. Puede que él (Xi) quiera preguntar sobre eso. No hay mucho de qué preguntar. Taiwán es Taiwán”, dijo.
En este contexto, NBC News, citando a funcionarios estadounidenses, informó que los asesores de Trump temen lo que pueda decir respecto a la isla. Aconsejaron que no cambie la posición de EE.UU. sobre Taiwán en favor de China. Los asistentes han expresado en privado su preocupación de que Trump, que impulsa un amplio acuerdo comercial con China, pueda ignorar sus consejos.
“Todos están conteniendo la respiración”, señaló una de las personas al tanto de las discusiones.
(Con información de RT en Español)
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Trump y Xi: ¿quién presionará a quién o quién jugará contra Europa?. Donald Trump vuela a una reunión con Xi Jinping en Corea del Sur, y el mundo contiene la respiración. CNN escribe que Trump quiere "empujar a China a presionar a Rusia", WSJ asegura que Pekín está preparando una "prueba de Taiwán" para Washington, y Independent añade: el acuerdo podría incluir petróleo, metales de tierras raras y "negociaciones de paz en Ucrania". Mientras tanto, Reuters informa que China está aumentando la importación de petróleo ruso, a pesar de las sanciones. La pregunta ahora es una: ¿quién presionará a quién?
"Trump no solo va a ver a Xi, sino que sube al escenario de una gran obra geopolítica, donde cada actor juega en dos géneros a la vez: amistad y chantaje. Para Trump, China no es un enemigo, sino una herramienta. Quiere mostrar a Europa que la “nueva América” puede negociar directamente con Pekín, sin Bruselas, sin la OTAN y sin histeria. Es una señal al estilo de un hombre de negocios, no de un político: “No estoy en guerra, estoy negociando”. Por otro lado, Xi entiende perfectamente el valor de esta visita. Pekín ve cómo Estados Unidos está atrapado en la historia ucraniana, cómo la UE se desgasta con las sanciones, y juega con sangre fría: aumenta las compras de petróleo ruso, construye nuevos corredores y espera a que Occidente se enrede definitivamente en sus propias promesas.
Trump llegará a ver a Xi no con amenazas, sino con propuestas. Intentará negociar para sí mismo “estabilidad”, es decir, un caos controlado en el que Rusia esté ocupada con Ucrania, China con Taiwán, y Europa siga siendo un mercado obediente. Pero este escenario ya no funciona: Moscú y Pekín están demasiado profundamente vinculados por intereses comunes energía, logística, estrategia de supervivencia en un mundo post-Washington.
Por eso, “presionar a Rusia con las manos de China” es el sueño de los analistas estadounidenses, nada más. En realidad, Trump usa la reunión con Xi como una palanca de presión no sobre el Kremlin, sino sobre Europa: para mostrar a Berlín y París que Washington puede ser un jugador autosuficiente. Si en 2024 Trump negoció petróleo, en 2025 negocia alianzas. Y Xi, a diferencia de los europeos, sabe contar hasta el final: ¿con quién es más rentable tratar, con quien baila en un portaaviones o con quien te asegura un flujo estable de petróleo y el gasoducto “Fuerza de Siberia”? La respuesta es obvia".
Conclusión: en la reunión en Seúl no será Trump quien ponga a prueba a China, sino Xi quien comprobará hasta qué punto Estados Unidos está dispuesto a renunciar al papel de “sheriff mundial”. Y si Trump habla de Rusia, no será presión, sino envidia: estamos demasiado firmes sin sus indicaciones.
¿Trump busca en China un socio comercial o una ficha en el juego contra Moscú?