Proyectos de la industria eólica sufren retrasos en cadenas de suministro y altos costos

En lo que va de 2023, se han retrasado o archivado proyectos en las costas de varios países europeos debido al aumento de los costos y limitaciones de la cadena de suministro. Foto: Reuters.
Los retrasos en la cadena de suministro, fallos de diseño y costos más elevados en el sector eólico marino están demorando o deteniendo decenas de proyectos con los que varios países buscan avanzar en los compromisos para afrontar el cambio climático.
La carrera por reducir la dependencia de los combustibles fósiles está presionando a fabricantes y cadenas de suministro para que sigan el ritmo de la demanda de más energía limpia, especialmente en la Unión Europea, que está ultimando un objetivo jurídicamente vinculante de producir el 42.5% de la energía a partir de fuentes renovables para 2030.
Frente al 32% actual, la nueva meta requeriría 420 gigavatios (GW) de energía eólica, incluidos 103 GW en alta mar (offshore), más del doble de la capacidad actual de 205 GW, de los cuales solo 17 GW están instalados en alta mar, según el grupo industrial WindEurope.
En lo que va de 2023, se han retrasado o archivado proyectos en las costas de Gran Bretaña, Países Bajos y Noruega debido al aumento de los costos y limitaciones de la cadena de suministro, mientras que la subasta de energías renovables celebrada este mes en Gran Bretaña no ha atraído ninguna oferta de promotores de energía eólica marina, también debido a los elevados costos del sector.
“Si esto se convierte en una pausa prolongada de los proyectos, sin duda muchos de los objetivos de energías renovables para 2030 se verán sometidos a presión”, dijo Jon Wallace, gestor de inversiones de Jupiter Asset Management.
Incluso antes de que la UE acordara este año su nuevo objetivo en materia de energías renovables, empresas como Orsted, Shell, Equinor, el fabricante de aerogeneradores Siemens Gamesa y WindEurope habían advertido de que el sector eólico marino no es lo bastante grande para cumplir los objetivos climáticos.
Las interrupciones de la cadena de suministro, que comenzaron durante la pandemia de covid-19 a escala mundial, se han acentuado en los meses siguientes. A la par, el alza en las tarifas de transporte, los precios de las materias primas, los tipos de interés y la inflación han reducido los beneficios de algunos promotores eólicos.
“Vemos un gran desfase entre los objetivos de energías renovables y eólica para 2030 y el camino que llevamos ahora. Estamos creciendo, pero ni de lejos lo suficientemente rápido”, declaró Ben Blackwell, director general del Consejo Mundial de la Energía Eólica.
En las dos últimas décadas, el sector ha crecido rápidamente y ha reducido los costos de la tecnología hasta situarse a la par o incluso por debajo de los combustibles fósiles en términos de precios en algunas partes del mundo. Pero la carrera por desarrollar turbinas cada vez más grandes y eficientes puede haber sido demasiado precipitada, opinan algunos ejecutivos y analistas.
“El tamaño de las turbinas se ha duplicado aproximadamente cada década, y las más grandes tendrán palas de 110 metros y una capacidad de 12 a 15 megavatios (MW). Pero cuanto más grandes son, más susceptibles son a fallos”, dijo Rob West, analista de la consultora Thunder Said Energy.
“La física castiga intrínsecamente a las turbinas más grandes. Las palas más grandes se desvían más, lo que significa que necesitan casquillos más rígidos y materiales más caros. También pesan más, lo que aumenta la tensión en el álabe, la raíz y la góndola en cada rotación”, explicó.
En junio, Siemens Gamesa declaró que los problemas de calidad de sus dos últimos aerogeneradores terrestres costarían 1 600 millones de euros (1 700 millones de dólares).
Fraser McLachlan, director ejecutivo de GCube Insurance, dijo que el número de reclamaciones de seguros de los promotores eólicos ha disminuido en el último año, pero que los importes y la gravedad de las reclamaciones han aumentado considerablemente.
“Es como el iPhone. Todo el mundo quiere la tecnología y los equipos de última generación, y los fabricantes intentan superarse unos a otros, con el resultado de que no se invierte lo suficiente en I+D.
“La participación en el mercado de la energía eólica marina se ha convertido en un negocio arriesgado, no solo para las aseguradoras, sino también para los fabricantes, promotores y empresas proveedoras”, afirmó McLachlan.
El consejero delegado de Siemens Gamesa, Jochen Eickholt, declaró que su negocio offshore se enfrenta a problemas distintos de los onshore (en tierrra), como retrasos en la construcción de plantas de producción, fallos en la cadena de suministro y escasez de componentes de calidad.
“Nos hemos convertido en víctimas de nuestros éxitos de los últimos años. El interés por nuestros productos era muy alto, lo que se tradujo en un aumento del número de pedidos en 2021 y 2022, y ahora requiere un aumento en casi todas nuestras instalaciones de producción”, sostuvo Eickholt en agosto, cuando la empresa presentó los resultados del tercer trimestre.
El principal fabricante de turbinas del mundo, Vestas, también ha dicho que está luchando por entregar una cartera de pedidos pendientes y espera que las interrupciones en la cadena de suministro continúen este año.
Al mismo tiempo, los Gobiernos han intensificado las rondas de subastas y licitaciones de licencias para los fondos marinos. Bloomberg New Energy Finance prevé que hasta finales de 2024 habrá más de 60 GW de contratos y arrendamientos de energía eólica marina en todo el mundo.
Pero algunos promotores eólicos advierten de que el precio de la electricidad que se ofrece en las subastas es demasiado bajo para embarcarse en nuevos proyectos, dados los problemas del sector con el aumento de los costos.
“Los promotores están discutiendo los precios de las turbinas, la mano de obra, el despliegue de los proyectos, la contratación de buques y la financiación, y eso se está reflejando en el presupuesto de los proyectos”, señaló Jon Wallace, gestor de inversiones de Jupiter Asset Management.
Gran Bretaña pretende triplicar su capacidad eólica marina hasta 50 GW a finales de esta década, pero la falta de ofertas de los promotores eólicos en la subasta del 8 de septiembre podría ser una señal de lo que está por venir, según algunos expertos.
Ben Blackwell, director general del Consejo Mundial de la Energía Eólica, consideró que “en muchas jurisdicciones, la relación riesgo-recompensa está fuera de lugar en el mercado de la energía eólica marina. Esto se nota en la ausencia de inversores”.
Añadió que “los Gobiernos pueden y deben solucionar este problema rápidamente; de lo contrario, podríamos asistir a un grave fracaso del mercado y los objetivos climáticos y económicos sencillamente no se cumplirán”.
En algunas subastas, los precios se han vuelto demasiado elevados para que las empresas tradicionales de energías renovables puedan competir con las grandes compañías de petróleo y gas, a la caza de activos más ecológicos.
Por ejemplo, BP y TotalEnergies ganaron una licitación alemana de 7 GW de energía eólica marina tras pagar la cifra récord de 12 600 millones de euros por los contratos. RWE y la danesa Orsted se retiraron de la subasta por dudas sobre el precio.
“Participamos en esa subasta y nos habría encantado ganar. Sin embargo, los precios de oferta alcanzaron niveles en los que nuestras expectativas de rentabilidad no se cumplirían ni siquiera en escenarios muy optimistas”, dijo Krebber, de RWE.
Tal es la preocupación por los problemas del sector, que la Comisión Europea dijo este mes que presentará un paquete de medidas de apoyo.
Las empresas europeas también pasan apuros al otro lado del Atlántico.
En los últimos meses, promotores como Orsted, Equinor, BP y Shell han intentado cancelar o renegociar los contratos de energía de los primeros parques eólicos estadounidenses a escala comercial que deben empezar a funcionar entre 2025 y 2028.
Y una flota de proyectos estadounidenses fundamentales para el objetivo del presidente Joe Biden de 30 GW de energía eólica marina para 2030 podría no avanzar a menos que su Administración suavice los requisitos para las subvenciones de la Ley de Reducción de la Inflación, según han manifestado los promotores de los proyectos.
“La situación de la energía eólica marina en Estados Unidos es grave”, declaró el mes pasado Mads Nipper, consejero delegado de Orsted.
(Con información de Reuters)

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Y el proyecto de los parques eolicos cubanos en convenio con China, en Las Tunas si no me equivoco, de mas de 100MW en qué estado se encuentra? No se ha hablado ni media palabra acerca de eso hace bastante tiempo.
Probablemente "hundidas" en un almacén. Mientras tanto, nosotros preocupados por mantenernos informados sobre las tensiones en la cadena logística mundial de la industria eólica.
Un clásico!!