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Huelga del 9 de abril de 1958: Era preferible morir peleando

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7-Mapa-de-las-Compañias-1-580x361Por Contralmirante ® José Luis Cuza Téllez de Girón. Capitán del ER, jefe de la Compañía B “Pedro Sotto Alba” de la Columna 19 “José Tey”, Segundo Frente Oriental “Frank País”.

En aquellos días de principios del año 1958 existía una máxima: “Una Revolución se puede hacer con el Ejército o sin el Ejército, pero nunca contra el Ejército”, pero también había creado una gran ilusión el derrocamiento del dictador de Venezuela General Marcos Pérez Jiménez el 23 de enero, por una huelga general realizada por el combativo pueblo venezolano que tantas muestras de simpatía por nuestra revolución había manifestado.

Santiago de Cuba, después del 30 de noviembre de 1956 se había convertido en una ciudad en Revolución. Todas las actividades sociales, culturales, deportivas, recreativas habían desaparecido. Y más aun después del vil asesinato de su hijo más querido, Frank País García, que en compañía de su fiel compañero Raúl Pujol Arencibia, había con su caída levantado un pueblo en una huelga espontánea que casi llego a ser nacional estremeciendo a la Dictadura… ¡Santiago de Cuba era Revolución en esos días de abril de 1958!

La Dirección Nacional del Movimiento “26 de Julio” se había reunido con su Comandante en Jefe en los primeros días de marzo en los Altos del Naranjo, Sierra Maestra. Allí estuvieron junto a Fidel y Celia Sánchez, Rene Ramos Latour, Faustino Pérez, Haydee Santamaría, Marcelo Fernández, Vilma Espín, David Salvador, Luis Buch y José Aguilera Maceira.

De esa reunión salió el manifiesto “Al pueblo de Cuba”, del 12 de marzo de 1958.Documento conocido como: “Manifiesto de los 21 puntos” que entre los cuales se expresaba:

“(…) Reunida en el campamento de la Columna No. 1, Comandancia General de las Fuerzas Rebeldes, la Dirección Nacional del Movimiento 26 de Julio acordó por unanimidad lo siguiente:

1ro.-Considerar que por el resquebrajamiento visible de la Dictadura, la maduración de la conciencia nacional, y la participación beligerante de todos los sectores sociales, políticos, culturales y religiosos del país, la lucha contra Batista ha entrado en su fase final.

2do.-Que la estrategia del golpe decisivo se basa en la Huelga General Revolucionaria secundada por la Acción Armada.

3ro.-Que la acción revolucionaria debe irse intensificando progresivamente a partir de este instante hasta desembocar en la huelga que será ordenada en el momento culminante. (…)

…”A partir de este instante el país debe considerarse en guerra total contra la tiranía (…) La nación entera está dispuesta a ser libre o perecer”.

Fidel Castro Ruz, Faustino Pérez,

Comandante en Jefe de Delegado de la Dirección

las Fuerzas Rebeldes Nacional

El Comandante en Jefe Fidel Castro creyó oportuno hacer otro documento a los trabajadores cubanos desde la Sierra Maestra el 14 de marzo en el que expresó que el Frente Obrero Nacional no era un organismo sectario por lo que todos los trabajadores tenían el derecho a integrar los Comités de Huelga de los centros de trabajo independientemente de su militancia política o revolucionaria.

“La revolución pondrá fin a la abominable práctica de nombrar directivas en los cuarteles o en las oficinas del Ministerio del Trabajo.”

“Es preferible morir peleando a ser destrozados física y moralmente en cámaras de torturas por verdugos cobardes que se ensañan como fieras contra víctimas indefensas”.

“La huelga y la lucha armada deben proseguir resueltamente hasta que la tiranía se desplome y el gobierno democrático de carácter estrictamente civil se haya construido”

“..apelo a todos los compatriotas a cerrar filas tras la consigna de huelga general, lanzarse a la lucha por encima de banderías políticas o rivalidades personales que no deben empañar con actitudes egoístas esta hora hermosa de Cuba…” concluía Fidel.

A partir de estos acuerdos y decisiones los preparativos para la huelga se aceleraron nacionalmente creándose el Comité Ejecutivo para la Huelga General integrado por los dirigentes del Movimiento Revolucionario 26 de Julio Marcelo Fernández Font (Zoilo) coordinador nacional, Faustino Pérez Hernández (Ariel) coordinador en La Habana, Rene Ramos Latour (Daniel) jefe nacional de Acción y Sabotaje, Octavio Louit (Cabrera) en representación de David Salvador, jefe de la Sección Obrera, Arnold Rodríguez Camps (Fernando) jefe de Propaganda, Manuel Ray Rivero (Pedro) responsable de la Resistencia Cívica en La Habana y Luis Buch Rodríguez (Roque) en su calidad de responsable de Relaciones Públicas.

El Comité Ejecutivo propuso comenzar la Huelga el 30 de marzo y con esa propuesta Marcelo Fernández y Luis Buch viajaron a Santiago de Cuba a reunirse con la Dirección Nacional del 26 de Julio que radicaba en esa ciudad.

En Santiago de Cuba, por orden de la coordinadora de la ciudad, Vilma Espin (Deborah), se había constituido el Comité de Huelga, que convoco de inmediato una reunión con la presencia de Marcelo Fernández (Zoilo), Luís Buch Rodríguez (Roque), en representación de Faustino Pérez (Ariel), Rene Ramos Latour (Daniel), Haydee Santamaría (María), Vilma Espin (Deborah), Agustín Navarrete (Alberto), Belarmino Castilla (Aníbal), Alonso Hidalgo (Bebo), Luís Clerge (Pomponio) y otros responsables de milicias.

En esta reunión se analizó los pros y los contras de la fecha y se determinó que fuera el 9 de abril. De esta forma se podría tener el criterio del Comandante en jefe en la Sierra Maestra y poder recibir por La Habana armas dispuestas desde México.

Frank País había concebido la idea de organizar las milicias del 26 de Julio territorialmente y durante el segundo semestre de 1957 el Comandante Daniel la puso en práctica y en abril de 1958 las fuerzas revolucionarias de Acción estaban perfectamente organizadas en cuatro Escuadrones dirigidos por Capitanes:

-. Escuadrón “Hermanos Díaz”, que tenía como jefe a Miguel Ángel Ruiz Maceira (José Antonio), operaria en Paseo Martí y parte del barrio Sueño;

-. Escuadrón “Josué País”, su jefe era Miguel Ángel Manals (Miki), operaría en el centro de la ciudad (parque Céspedes y la plaza de Marte);

-. Escuadrón “Armando García”, su jefe era Salomón Alvis (Oscar Ñico), operaría en la parte de Aguilera-Trocha-carretera del Morro;

-. Escuadrón “Milián Castilla”, su jefe era Manuel Jacas (Héctor) que actuaría en la carretera de Siboney y de El Caney, Vista Alegre, Garzón, Sueño y parte de Santa Bárbara.

Cada Escuadrón tenía tres compañías de 77 milicianos cada una. Cada Compañía, tres pelotones con 19 milicianos cada uno, y cada pelotón era formado por tres escuadras de seis milicianos. El jefe de todos las milicias de acción en Santiago de Cuba lo era Belarmino Castilla Mas, el Cmdte. Aníbal.

Bajo la dirección del Comandante Daniel se elaboró un Plan de Acciones de apoyo a la huelga, que comprendió:

1.- La realización de acciones armadas por las milicias para ocupar el centro de la ciudad de Santiago.

Se ocuparían los edificios altos con francotiradores; se bloquearían las calles para impedir la libre circulación de los carros patrulleros y micro ondas; utilizando “cócteles molotov” contra los tanques, carros blindados y microondas que trataran de moverse por la ciudad; Utilizando las características de la ciudad se derramaría aceite quemado por las lomas de las calles y también se evitaría la acción de los rompehuelgas.

Para la protección de los combatientes clandestinos se contaba con los planos del alcantarillado de la ciudad, los que en grandes tramos tenían tubos de hasta 48 pulgadas de diámetro, y en especial con la tradicional protección de la familia santiaguera que siempre abría las puertas de sus casas para guarecer a los combatientes clandestinos. .

Para el cumplimiento de estas misiones se previó ir acuartelando en casas de familias convertidas en cuarteles a los luchadores clandestinos de los distintos Escuadrones con sus armas de plantilla, así como en coordinación con la Resistencia Cívica se organizaron lugares con personal especializado para brindar los primeros auxilios a los combatientes.

2.- Con vista a ir creando un estado beligerante en los accesos a la ciudad, se designó una escuadra de milicianos que bajo el mando del Sargento Roberto Letuse Gomero operaria en la carretera Central entre Melgarejo y Quintero con la misión de entorpecer el transito.

3.- Con miembros del Escuadrón “Millán Castilla”, bajo el mando del Teniente de las milicias Roberto Castilla Más, Betón, concentrados en los accesos a la Cordillera de la Gran Piedra, atacarían el cuartel de Ramón de las Yaguas y se mantendrían operando en la carretera de Siboney a Santiago de Cuba.

4.- Miembros de las milicias de la zona de la Calle Martí y la Entrada de Cuabitas bajo el mando del Teniente de Milicias Higinio Díaz Acne, Nino, se concentraron en los alrededores del pueblo de Boniato, en la afueras de Santiago de Cuba, con vista a atacar el cuartel de ese poblado y a continuación operar en los alrededores del poblado del Cristo y Dos Caminos de San Luís, estableciendo la cooperación con las fuerzas rebeldes de la Columna 6 “Frank País” bajo el mando del Cmdte. Raúl Castro Ruz, quién desde el 11 de marzo se encontraba operando en la Zona Norte oriental.

5.- Producir alzamientos de grupos de milicianos de los pueblos de Palma Soriano, Contramaestre, Baire y Jaguaní bajo el mando del Cmdte. Campos, Luis Clerge, y tomando como base la Carretera Central atacar los cuarteles de Dos Palmas y Baire estableciendo la cooperación con las fuerzas de la Columna 3 “Santiago de Cuba” bajo el mando del Comandante Juan Almeida Bosque.

Todos estos planes se fueron llevando a cabo con la mayor discreción y seguridad dada la organización y disciplina que existía entre los miembros clandestinos del Movimiento Revolucionario “26 de Julio”. No obstante las fuerzas de la Tiranía fueron tomando medidas y a fines de marzo y principios de abril habían ocupado posiciones en todos los edificios altos de la ciudad, así como los lugares claves, tales como las oficinas de Correos, la Empresa telefónica, la Aduana, la Zona Fiscal, las Terminales de Trenes, ómnibus y muelles de la bahía. También se dedicaron a visitar los Centros de Trabajo exigiendo la plantilla de los empleados, controlando su asistencia y creando un Estado de Sitio, que incluyó seguir asesinando.

Así el 3 de abril aparecieron los cadáveres de los jóvenes revolucionarios Víctor Ruiz Martínez y Ramón Madruga Delgado en la carretera de Ciudamar. Ese mismo día apareció el cuerpo sin vida del joven combatiente revolucionario Gil Suárez Neyra en la llamada Loma Colorada, cerca del Club de Cazadores.

Para garantizar la preservación y preparación de las fuerzas, la Dirección del Movimiento Revolucionario dio la orden de acuartelar a los grupos de acción con sus armas constituyéndose una docena de casas cuartel.

El 4 de abril los esbirros de la tiranía detectaron la presencia de jóvenes en la casa de la familia Nogués Vera en la Avenida de Bélgica No. 312 esquina a Yarayó y procedieron a registrar la casa. Fueron recibidos por el fuego de las armas de los ahí acuartelados bajo el mando del teniente Roberto Ramos Campos. Tanto él, como Eugenio Nogués Vera y Adrián Troncoso Castro, ofrendaron sus jóvenes vidas combatiendo allí. También fueron asaltadas dos casas cuartel del teniente Santiago Romanidi del Escuadrón “Hermanos Díaz” en Mejorana No. 18 y 20 y una de las casas cuartel del teniente de las milicias Emiliano Corrales del Escuadrón “Josué País”, no teniendo que lamentar perdidas de vidas, pues fue detectada la presencia de las fuerzas represivas y se logro romper el cerco sin combatir.

Nuestro grupo de acción se acuarteló en la casa de mis parientes Francisco García y Constancia Cuza en la calle Santa Rita y el callejón General De Feria. Ahí bajo mi mando tuve acuartelados disciplinadamente a una veintena de combatientes clandestinos. A medida que iban llegando se le entregaba un arma y una posición a defender en la casa. No se podía hablar y solo fumar uno a la vez. La comida me la garantizó Electra Fernández y se confecciono en la cafetería de su padre “El Águila de Oro” y la transportamos en cantinas.

La situación fue tensa, pues casi frente a nuestra Casa-Cuartel, estaba el Colegio religioso de las Hermanas Oblatas. Un edificio de dos plantas de alto puntal que fue tomado por las fuerzas del ejército de la Dictadura. Allí estuvimos solo un día.

El día 5 de abril el Comandante. Daniel salio a realizar un reconocimiento por la ciudad en compañía del Capitán de las milicias Miguel Ángel Manals y pudo comprobar personalmente que la ciudad estaba tomada por las fuerzas de la Dictadura. Esto motivo una reunión de análisis con los Comadantes. Agustín Navarrete, Alberto, y Belarmino Castilla Mas, Aníbal,, en casa de la familia Fresneda en la calle 6ta. entre M y N, reparto Sueño. Allí se decidió no emplear las fuerzas de los luchadores clandestinos en una batalla frontal contra un enemigo muy superior en fuerzas y medios, no realizar otro 30 de Noviembre de 1956, sino sacar esa fuerza de combatientes clandestinos acuartelados en las Casas-Cuarteles para las afueras de Santiago y con ella organizada en una Columna del Ejercito Rebelde, atacar el cuartel de Boniato y hacerle una fuerte emboscada a las fuerzas del Moncada que acudieran en su auxilio; Y enfrentar al enemigo en las calles de Santiago de Cuba con fuerzas limitadas de combatientes clandestinos que realizaran acciones rápidas y desaparecieran en las casas de la revolucionaria población santiaguera.

Para la formación de esa Columna del ER y las acciones a realizar en la ciudad, se contaba con unas 25 ametralladoras Thompson calibre 45 enviadas por la organización del 26 de julio en el exilio en autos a bordo del Ferry Cayo Hueso-La Habana. Taras Domitro Terlebauca, Roberto, Cuartel maestre nacional las recibió y de variadas formas las hizo llegar a la ferretería de Trocha y Cristina propiedad de los militantes revolucionarios santiagueros Rene y Juan León Fourquemín,

Integraban también el arsenal carabinas M 1, fusiles Mendoza, escopetas de cartuchos y pistolas traídas desde Miami, Florida, por las heroicas combatientes de la clandestinidad santiaguera, Angelita Montes de Oca y sus hijas Elsa y Gloria Casañas, Amalia Ross, Nenita Cuza, María Ruiz Bravo, Ásela de los Santos, Lucia Parada, Marcia Céspedes Somoza, Merceditas Verdecía Fernández y Dionis Ornella, quienes iban a los Estados Unidos aparentando viajes de turismo y regresaban con ese valioso armamento bajo sus anchas faltas. ¡Más de 600 pistolas fueron introducidas así en Cuba!

Una vez tomada la decisión para las acciones para la huelga, se procedió a sacar de Santiago de Cuba a los combatientes clandestinos designados a formar la nueva Columna guerrillera y a atacar el cuartel de Boniato en la madrugada del 9 de abril. De ello se ocuparon las valientes muchachas del “26 de Julio”, las que en los carros de los militantes revolucionarios trasportaron a una treintena de combatientes y a las armas para la finca “El Cañón” de Juan José Otero en el Alto de Boniato en las afueras de Santiago de Cuba. Fue extraordinaria la tarea cumplida por la familia Céspedes, el curro Manolo, Juancito, Anita y Marcia. Por Gerardo Rivas, Esther María de la Torre, por la Tía Angelita y su hijas Gloria y Elsa Casañas, Oscar Rosales, Virginia Amador, Luis Calvo y sus hijos Olga y Wicho Calvo Montes de Oca, Juan y Rene León, Josefina Joa y por Luis Felipe Rosell.

Gracias a ellos, el 8 de abril, se armó, vistió, y avitualló a la naciente Columna 9 del Ejercito Revolucionario, la que unos días después adoptaría el glorioso nombre de José Tey.

Para los que habíamos sido seleccionados a integrar la nueva Columna guerrillera todo era felicidad. Estábamos viendo realizarse nuestro sueño de combatir a la Dictadura vistiendo el glorioso uniforme del ER y atacando de frente sus posiciones. Ese día 8 de abril de 1958 lo recordamos como un día de inmensa alegría.

Para dar inicio a las acciones combativas que se avecinaban, a las 9 PM del 8 de abril en casi todo Santiago de Cuba se escucho la explosión de una potente bomba preparada para que explotara dentro del cuartel Moncada, pero que por casualidad fue transportada por los militares para la Empresa Cubanair en calle 2 y Paseo de Martí.

Después de escuchar la explosión emprendimos la bajada del Alto de Boniato, agarrándonos de los árboles para no rodar loma abajo, hasta llegar a la casa cuartel de Rene León en la carretera de Boniato al poblado minero de El Cristo, donde nos reunimos con el Grupo de la Entrada de Cuabitas bajo el mando del Tte. Higinio Díaz Acne.

Allí se nos ordenó dejar nuestras mochilas en un carro y en dos filas, a ambos lados de la carretera partimos hacia nuestro objetivo: atacar el Cuartel de Boniato. Por la carretera llegamos hasta un camino vecinal que circunvala Boniato. Antes de salir de nuevo a la carretera, el Comandante Daniel ordenó a un grupo de nosotros ocupar posiciones en un herbazal paralelo a la carretera y cuando él abriera fuego le tiráramos al cuartel que quedaría frente por frente a nosotros.

Así lo hicimos bajo el mando de los Capitanes Miguel Ángel Manals y Manuel Jacas Tornes. El Cmdte. Daniel apoyado por los Tenientes Orlando Regalado, Higino Díaz y Javier Gómez, por el Sgto. Antonio Enrique Lussón, por Rolo Monterrey, Teobaldo Castillo, Oriente Fernández Barrios y Luis Felipe Rosell, combatió desde todas las posiciones, alentando a sus subordinados con su valeroso ejemplo. Los guardias rurales al sufrir el fuego de nuestras armas apenas ofrecieron resistencia huyendo por la parte trasera del cuartel hostigados por el fuego de los combatientes Jesús Padilla y Reinaldo Ínsula .

En el Crucero de ferrocarril de Villa Elvira un grupo de 11 combatientes bajo el mando del Sgto. Idalberto Lora Sánchez, paró en seco a los camiones con guardias y a la tanqueta que enviaron desde el Cuartel Moncada.

En ambos lugares se combatió unas dos horas, hasta que el Comandante Daniel ordenó la retirada y fuimos hacia las lomas del Bonete.

Nuestra Columna tuvo que lamentar la pérdida de los dos combatientes que quedaron en el carro cuidando nuestras mochilas, pues estos fueron sorprendidos por un carro microonda de la Dictadura que procedente del poblado del Cristo los tomó por la retaguardia. Allí cayeron combatiendo Antonio Robert Ducás y Armando Suárez Sotomayor y herido José Miguel de Lázaro.

Mientras esto sucedía en la ciudad de Santiago de Cuba se había recibido, como en toda Cuba, la señal de Huelga General a las 11 de la mañana a través de las estaciones de radio en la voz del combatiente revolucionario del “26 de Julio” Wilfredo Rodríguez Cárdenas y que fuera reproducida por la CMKC santiaguera por el combatiente clandestino Noel Pérez:

“Atención cubanos es el Movimiento 26 de Julio, llamando a la Huelga General Revolucionaría, Hoy es el día de la libertad. Día de la huelga general revolucionaría. Adelante cubanos, desde este momento se comienza en toda Cuba la lucha final que solo terminará con el derrocamiento de la Dictadura, Obreros, estudiantes, profesionales, patrones, a la huelga general revolucionaría, desde este momento. Soldados, policías, marinos, a la lucha junto al pueblo, a conquistar su libertad. ¡Pueblo a la calle! Lanza cócteles molotov, obstruye el transito, celebra mítines relámpagos. La huelga general desde este momento. 6 años de lucha culminará en victoria. A la calle pueblo de Cuba, a conquistar la libertad.”

De inmediato las milicias del Movimiento Revolucionario que se encontraban acuarteladas y armadas salieron para la calle a la orden del Comandante. Belarmino Castilla Mas, Aníbal:

Combatientes del Escuadrón “Josue País” bajo el mando del teniente Rafael Casade, Fello, se lanzaron a tomar las estaciones de radio y cerrar los comercios de las céntricas calles de Aguilera, Santo Tomás, Enramadas, San Pedro y Corona y efectuar ajusticiamiento a esbirros de la Dictadura.

Milicianos de este Escuadrón bajo el mando del teniente Jorge Barrial, veterano combatiente del 30 de noviembre de 1956, quemaron los Servicentros de Trocha y Aguilera y de Trocha y Paraíso en la mañana del día 9.

El Escuadrón “Hermanos Díaz”, bajo el mando del Capitán Miguel A. Ruiz Maceira, José Antonio, se dirigió a ocupar los edificios altos de la zona de Carnicería para neutralizar al Cuartel de la Policía Nacional ubicado en los bajos del Gobierno Provincial, así como operar en la zona Sur de Santiago incluido Cuabitas, Quintero, Marimón, Los Olmos y La Ceiba.

El Escuadrón “Armando García” comandado por el Capitán Salomón Alvis Riverí, Oscar Ñico, tenía sus milicianos en cinco puntos de concentración:

En Aguilera y calle 8 en el Reparto Santa Bárbara, en la parte baja de la escuela de Artes y Oficios; en la prolongación de San Félix y calle 3; en Carretera del Morro y calle 11 y en la Calle 4 y 3ra. del Reparto Sorribes.

Este Escuadrón tenía la misión de cerrar el tránsito de los ferrocarriles y quemar ómnibus urbanos, cerrar tiendas de víveres y comercios, así como impedir la salida de los bomberos a sofocar los incendios que se provocaran en la ciudad.

El escuadrón “Millán Castilla” cumpliría la misión de cerrar el tránsito por las carreteras de El Caney y Siboney, así como preparar el ataque al cuartel de Ramón de las Yaguas.

En el Puesto de Mando de la Huelga, en Rey Pelayo No. 160, La Cueva, residencia de los esposos Claudia Rosés y Carlos Ortega, se contó con una planta de radio con la frecuencia de la Policía operada por Josefina Joa, por lo que Aníbal, con Oscar Ñico y los tenientes jefes de compañías, Emiliano Corrales y Rafael Casade, desde allí dirigieron acciones enviado refuerzos a los lugares que ellos escuchaban que presentaban problemas con las fuerzas de la Dictadura.

La primera compañía del Escuadrón “Hermanos Díaz”, bajo el mando del teniente Rosendo Lugo Torres (Narciso), acuarteló al grupo de Víctor, Raúl y Jorge Remón Macías, José Antonio González, Guillermo Jiménez Varona, Roger Hernández y Miguel A. Díaz Mejías en la casa de Olivia Mejías en el Reparto Jiménez. Ellos realizaron variadas acciones en la zona de Cuabitas desde el Paseo de Martí hasta la loma de Quintero, donde se voló parte de su puente. En una de estas acciones del 9 de abril cayó en combate el jovencito de tan solo 17 años Miguel Ángel Díaz Mejías.

Ese día en Santiago se cerraron los comercios y los vecinos lanzaron todo tipo de desperdicios a las calles para bloquearlas, convirtiéndose la ciudad en una ciudad en revolución.

Los carros microondas, con un soldado, un policía y un marinero, recorrían las calles santiagueras y sus repartos, tocaban en las casas y obligaban a sus moradores a barrer las calles. Si encontraban resistencia la sofocaban con golpes y detenciones.

La represión no pudo impedir que se le diera candela a la fabrica de ron Rovira, a la fabrica de alpargatas Rubio y que se incendiara una tienda de ropas en la céntrica calle Enramadas y San Agustín, acción que le costo la vida dos días después a Miguel Genaro Vázquez Dinza de 18 años de edad.

El teniente Joaquín Quinta Solá, del Escuadrón “Armando García” en compañía de Sergio Riera, Nicolás Rizo, Carlos Fernández Gondín y Camacho tomaron las oficinas y el anden de la terminal de trenes y conminaron a todos los trabajadores a paralizar el funcionamiento de los ferrocarriles, lo que se realizó en breves minutos dada la disposición de los ciudadanos en apoyar la huelga decretada. Otros miembros de la Compañía bajo el mando del teniente Quinta Solá destruyeron los equipos de bombeo del Servicentro de Trocha y carretera del Morro y quemaron ómnibus, así como impidieron que pudieran salir los bomberos a sofocar los incendios provocados en la zona.

El día 10 de abril al ir a ajusticiar a un conocido esbirro en Aguilera y Corona cae en frontal combate con fuerzas de la policía motorizada bajo el mando del teniente Enrique Despagne, el valeroso combatiente Héctor Pavón García, fundador de las Brigadas Estudiantiles junto a Félix Pena Díaz.

Después de su participación en la huelga de abril, mueren en combate o asesinados por las fuerzas represivas, Mario Enrique Hernández Sarmiento, Fernando Mendoza Rivera, José Cuevas Mustelier, José Rodríguez Limonta, Luis Mariano Durruti Sagarra, Ángel Espinosa Gómez, Adolfo Lescay SOA, Sixto Efraín Medina Cala, Rubén Guzmán Castilla, Edilberto Reyes Pérez, Alberto Sánchez Fernández y José Agustín López Blanco.

Continuando la persecución de jóvenes revolucionarios, dos carros patrulleros asaltaron la casa de la familia Marañón Pérez en Aguilera No. 860 el 17 de abril llevándose a los hermanos Sergio, Melquíades, Conrado y Hernán y al primo de ellos, Marcelo Pacheco Pérez, asesinándolos a todos y tirando sus cadáveres en los caminos vecinales entre Santiago de Cuba y Baire.

Así la ciudad santiaguera vio inmolarse a muchos de sus mejores hijos. Las milicias se enfrentaron valerosamente a las fuerzas del tirano, escribiendo páginas de gloria en diferentes lugares de Santiago de Cuba y el resto del país. En La Habana dos santiagueros ofrendaron sus vidas en acciones combativas en apoyo a la huelga en la Capital del país, Marcelo Muñoz Zamora y Luis Armando Morales Mustelier.

La consigna lanzada de Huelga General Revolucionaria, fue apoyada plenamente por el pueblo organizado en las valerosas milicias revolucionarias que se lanzó a las calles de Santiago de Cuba, en respaldo al llamamiento de la dirigencia del Movimiento Revolucionario emitida el 12 de marzo de 1958 y firmada por el Delegado de la Dirección Nacional, Faustino Pérez Hernández y por el Comandante en Jefe de las Fuerzas Rebeldes 26 de Julio, Fidel Castro Ruz.

¡Gloria eterna a los héroes y mártires de la Huelga General Revolucionaria del 9 de abril de 1958!

Se han publicado 4 comentarios



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  • Jackelín dijo:

    Un artículo tremendamente esclarecedor, fundamentado desde el punto de vista histórico. Solo me duele que no se mencione ni en una subordinada a la ciudad de Sagua la Grande, que tiene al 9 de abril como una fecha gloriosa. El propio Fidel lo expresó: “Ese día la ciudad de Sagua la Grande escribió una página imborrable de heroísmo”. Espero que haya tenido razón y que sea, ciertamente, imborrable. Saludos.

  • Miguel Crispín Sotomayor dijo:

    Excelente recordatorio de esa acción gloriosa el 9 de abril de 1958 que tantos héroes agregó al martirologio de nuestra patria, algo que nunca podremos olvidar. Gracias al contralmirante (r) José Luís Cuza. He leído magníficos libros escritos por el Comandante Anibal, a él que me unió una larga amistad desde mis primeros años de adolescencia, en los que ha tratado sobre esta parte de nuestra heroica historia revolucionaria, pero nunca conocí sobre todo el proceso organizativo y de acciones desarrolladas entorno a la huelga y el heroico Santiago.
    Uno de los dos mártires que se enfrentaron a las fuerzas de la dictadura y murieron heroicamente fue mi hermano mayor, Armando, solo tenía 21 año. El otro Antonio Robert, también muy joven. Ellos no pudieron ver el fruto de su sacrificio: el triunfo de la revolución.
    Estando de misión internacionalista en África, escribí a mi madre este poema:
    Nueve de abril
    XXI Aniversario de la muerte
    en combate de Armando.

    Si el rocío baña mis ojos y amenaza
    con ser cascada
    no te culpes, Madre.
    Es que tampoco, como tú,
    he alcanzado a comprender
    que los mártires son simientes del futuro
    y no heridas del pasado
    que llevamos hasta el presente.

    Varios años después, a mitad de la década del 2000, cuando algunos antes las dificultades dudaban, escribí este poema en que recuerdo a Armando y a otros mártires que enriquecen la conciencia en un revolucionario:

    Eutanasia

    Si alguna vez olvido
    que las balas batistianas cruzaron a Armando
    en el Puente de Boniato,
    que Trillo es un monumental bloque de cemento
    junto al mar de Santa Cruz,
    que Casimiro fue cazado
    en una traicionera calle de Managua
    y Walsh, en una de Buenos Aires;
    o que Roque Dalton fue asesinado dos veces
    o que a Víctor Jara le quebraron la voz y las manos
    o que el Ché se ocultó
    para reaparecer montado en Rocinante
    y no acumulo valor,
    el suficiente,
    hazme un favor: mátame.

    !Gloria a los mártires del 9 de abril y a todos los patriotas que han puesto y ponen los intereses de la patria por encima de los intereses particulares, hasta la propia vida!

  • Aristides Rondón Velázquez dijo:

    De esta reunión previa a la Huelga del 9 de abril de 1958,no se ha escrito, o publicado, mucho. De la que se efectuó posteriormente se tuvo noticias por primera vez el 22 de noviembre de 1964 a través de Verde Olivo que publicó “Una reunión decisiva” del Che.
    Tuve oportunidad de leer “Memorias de un Eterno Rebelde” (en proceso de edición) del fallecido Comandante del Ejército Rebelde, Dermidio Escalona Alonso, que estaba destacado allí en Santo Domingo y que junto a Delio Gómez Ochoa garantizaban la seguridad del lugar. Escribe Dermidio.
    ….Amaneciendo el día cuatro partimos para Santo Domingo a la casa de Lucas Castillo, en cuya casa, el 6 de marzo, se produce la reunión de Fidel con la Dirección Nacional del Movimiento 26 de julio.
    La reunión con Fidel es para decidir hacer o no hacer la huelga de abril de 1958, según recuerdo, estaban de la Dirección Nacional: Faustino Pérez, René Ramos Latour, Marcelo Fernández, Vilma Espín, Haydee Santamaría, David Salvador, por la clase obrera, Miguel Ángel Ruiz Maceiras y Manolo Rey de la Resistencia Cívica.
    Escribe, Dermidio, más adelante.
    Hubo un breve receso durante el cual Fidel salió. Él nos echó el brazo por encima de los hombros mientras cambiábamos impresiones acerca de lo tratado, sobre lo cual Fidel es el único que debe escribir por la complejidad de aquellos hechos históricos y la relevancia de sus protagonistas.
    Cuando se nos está convocando a olvidar nuestra historia, lo más sagrado que tenemos, es conveniente divulgarla. En este caso coincido con el comandante Escalona acerca de quien debe pronunciarse sobre esta dramática reunión. Creía Dermidio que solo Fidel podía escribir al respecto. Por supuesto nadie puede prohibir escribir sobre nuestro pasado.

  • Krly dijo:

    NO solo Santiago de Cuba sé movilizó, en Ciego de Ávila se vivió intensamente la fecha donde sobresalieron nombres imborrables como el de José Huergo Ortega “Pepe”… Gloria eterna a todos…

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