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Protestas en Egipto dejan al menos 51 muertos en la jornada (+ Video)

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Autoridades continúan el traslado de heridos a diferentes hospitales

Al menos 51 personas muertas y alrededor de 500 heridos, además de dos centenares de detenidos fue el saldo dejado tras  los nuevos enfrentamientos entre fuerzas de seguridad y manifestantes, partidarios del depuesto presidente Mohamed Mursi, durante este lunes frente a la sede de la Guardia Republicana en la capital egipcia.

El portavoz de la presidencia egipcia, Ahmed Elmoslmany, dijo a Reuters que “Lo sucedido no detendrá los pasos para formar un Gobierno o (establecer) una hoja de ruta”.

Por un lado, el Partido de la Justicia y de la Libertad, brazo político de los Hermanos Musulmanes, llamó en una declaración escrita al “levantamiento del gran pueblo de Egipto contra los que intentan robarle su revolución con tanques”.

Los islamistas argumentaron que cayeron bajo las balas de las fuerzas de seguridad cuando rezaban de madrugada en El Cairo.

En vista de ello, exhortaron a “la comunidad internacional, a los grupos internacionales y a todos los hombres libres del mundo a que intervengan para impedir otras matanzas y la aparición de una nueva Siria en el mundo árabe”.

Por su parte, las Fuerzas Armadas acusaron de los incidentes a “terroristas armados” que intentaron atacar el cuartel de la Guardia Republicana y que además “capturaron” a dos soldados, obligándolos a hacer declaraciones favorables a Mursi.

“Al alba un grupo de terroristas armados intentó invadir la sede de la Guardia Republicana, atacando a los soldados y a la policía, provocando la muerte de un oficial e hiriendo a varios conscriptos, de los cuales seis se encuentran en estado crítico”, expresó un comunicado militar.

Aunque la cifra de muertos, heridos y detenidos puede ir aumentando, se momento las autoridades egipcias continúan el traslado de heridos a diferentes hospitales y que se desconoce el número de soldados o policías entre las víctimas.

Mientras, la Fiscalía egipcia ordenó hoy cerrar y precintar la sede del Partido Libertad y Justicia (PLJ), brazo político de los Hermanos Musulmanes, en el centro de El Cairo, tras hallar supuestamente armas en su interior, informó la televisión estatal egipcia.

Por otro lado, según la televisión estatal, dos soldados han sido retenidos a la fuerza por partidarios armados del depuesto presidente Mohamed Mursi en el barrio de Ain Shams, este de El Cairo, y han sido obligados por la fuerza a gritar consignas en favor de este.

En la cercana plaza de Rabaa al Aadawiya, donde un improvisado centro de primeros auxilios recibe a los heridos, un médico, Usama Ahmed, confirmó la muerte de nueve personas a un periodista de la AFP, que por su lado vio a decenas de heridos.

Ante estos sucesos, el partido salafista egipcio Al Nur indicó que se retiraba de las negociaciones para formar un nuevo gobierno, en respuesta a la “matanza” de partidarios del presidente derrocado.

El partido Al Nur era un socio islamista de la coalición mayoritariamente laica que apoya el derrocamiento de Mursi. Al Nur se había opuesto al nombramiento del Premio Nobel de la Paz Mohamed El-Baradei como primer ministro.

Como consecuencia inmediata, el partido ultraconservador islamista Nur, que inicialmente apoyó la intervención militar, dijo que se retiraba de las estancadas negociaciones para formar un gobierno interino que conduzca al país a unas elecciones.

El Ejército ha dicho que no fue un golpe militar, sino que intentaba cumplir la voluntad de cientos de miles de personas que pidieron el 30 de junio la dimisión de Mursi.

Pero las manifestaciones de partidarios y detractores de Mursi continuaron en El Cairo, Alejandría y otras ciudades, generando enfrentamientos el viernes y el sábado que ocasionaron 35 muertos.

La situación deja a la nación más poblada del mundo árabe, con 84 millones de personas, en una situación peligrosa, con riesgo de una mayor enemistad entre personas de distinto signo político mientras la crisis se profundiza.

TIROS DURANTE LA ORACIÓN

Abdelaziz Abdelshakua, de la provincia Sharqia, al norte de El Cairo, fue herido en la pierna.

“Estábamos orando al amanecer y escuchamos los tiros”, dijo. Afirmó que un oficial del Ejército le aseguró que nadie estaba disparando, pero de repente hubo un tiroteo desde el lugar donde se encuentra la Guardia Republicana.

“Nos lanzaron gases lacrimógenos, nos dispararon perdigones, balas de goma, de todo. Luego usaron balas de verdad”, agregó.

Un productor de televisión de Reuters en el lugar vio a socorristas brindar respiración boca a boca a un hombre que agonizaba.

Imágenes del canal de noticias Al Jazeera mostraron a médicos asistiendo a hombres ensangrentados en una clínica improvisada junto a la sentada pro-Mursi.

Siete cuerpos sin vida yacían ubicados en fila, cubiertos por sábanas y una bandera egipcia. Un hombre colocó un portarretratos con la foto de Mursi en sobre uno de los cuerpos.

Imágenes televisivas mostraban a defensores del mandatario depuesto arrojando piedras a soldados en una de las principales carreteras que conducen al aeropuerto de El Cairo.

El Ejército derrocó a Mursi el miércoles tras manifestaciones en todo el país encabezadas por jóvenes activistas que pedían su dimisión. Los Hermanos Musulmanes  denunciaron la intervención como un golpe de Estado y
prometieron una resistencia pacífica.

 ESTANCAMIENTO POLÍTICO

Las conversaciones para formar gobierno atravesaban dificultades ya antes del tiroteo del lunes, después de que el partido Nur rechazara a dos candidatos liberales a primer ministro propuestos por el jefe de Estado interino, Adli Mansur.

Nur, el segundo mayor partido islamista de Egipto, que es vital para dar a las autoridades la apariencia de respaldo islamista, dijo que se había retirado de las negociaciones en protesta por lo que calificó de “masacre en
(el complejo de) la Guardia Republicana”.

El Ejército difícilmente puede permitirse un vacío político duradero en un momento de revueltas violentas y estancamiento económico.

Las escenas de batallas en las calles entre partidarios y detractores de Mursi en El Cairo, Alejandría y otras ciudades del país ha alarmado a los aliados de Egipto, entre ellos donantes clave como Estados Unidos y Europa, y a Israel, con el que la nación árabe firmó un tratado de paz en 1979.

La violencia también impacta a los egipcios, que están cada vez más cansados de la turbulencia que comenzó hace dos años y medio con el derrocamiento del líder autocrático Hosni Mubarak tras una revuelta popular.

 UN AGRIO REVÉS

Para muchos islamistas, la caída del primer presidente democráticamente elegido fue un duro revés que despierta los temores de un retorno a la prohibición que sufrieron durante décadas bajo gobernantes autocráticos como Mubarak.

En el otro lado de la división política, millones de egipcios detractores de Mursi estaban felices ya que culpaban a los Hermanos Musulmanes del estancamiento económico y dijeron que estaban intentando asumir el control
de todo el país, una acusación que el movimiento niega.

Washington no ha condenado la acción militar y ni siquiera la ha llamado golpe, levantando sospechas entre los Hermanos Musulmanes de que apoya tácitamente la caída de Mursi.

(Con Información de Telesur y Prensa Latina)

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