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Rick Perry: republicano, texano y quiere ser presidente de EEUU

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rick-perryWilliam Márquez
BBC Mundo, Washington

Después de meses de especulación -y de evadir el tema- el gobernador de Texas, Rick Perry, anunció formalmente su intención de buscar la candidatura presidencial por el Partido Republicano en Estados Unidos y se une a la larga lista de aspirantes que, este sábado, se someten a un sondeo informal de preferencia en el estado de Iowa.

Con un estilo agresivo y un férreo mensaje conservador, Perry intenta replicar la popularidad en su estado en el ámbito nacional, y aprovechar la corriente derechista del movimiento Tea Party que actualmente baña al país.

Pero el gobernador republicano tiene un pasado demócrata que podría generar dudas entre los más fundamentalistas de la derecha, algunos de sus proyectos han sido desastrosos y, no siendo muy amigo de los debates ni de las entrevistas a profundidad, no ha estado expuesto al escrutinio de la nación.

No obstante, el instinto y éxito político de Rick Perry a nivel estatal es innegable.

Agresivo y conservador

Como vicegobernador en 2000, reemplazó en la gobernación de Texas a George W. Bush, cuando éste resultó electo a la Casa Blanca. Desde entonces, ha ganado tres elecciones estatales más, para convertirse en el gobernador en ejercicio de mayor permanencia en EE.UU., basado en una gran habilidad y disciplina durante la campaña y una postura muy directa, “tanto agresiva como conservadora”, según analistas.

Es un duro crítico del tamaño del gobierno federal y de la intromisión de Washington en los asuntos del ciudadano, no quiere esperar una reforma migratoria sino sellar totalmente la frontera con México, rechaza el aborto pero aboga por la pena de muerte, no cree en el cambio climático ni en la teoría de la evolución y hace alarde público de su profundo cristianismo.

Ha logrado sincronizar esta ideología con la base del Partido Republicano a pesar de que, hasta 1980, Rick Perry militaba en el Partido Demócrata.

“¡Nadie es perfecto!”, exclamó a BBC Mundo Adryana Boyne, directora nacional de Voces Action, una organización que promueve valores conservadores entre la comunidad latina, y vocera oficial hispana del Partido Republicano en Texas.

“Cuando estuvo en el Partido Demócrata siempre actuó como un conservador social y fiscal”, señaló la activista republicana.

A la derecha

Es probable que ese conservadurismo siempre estuvo arraigado en su pensamiento pero lo cierto es que, cuando hizo el giro político, Perry ocupó decididamente el carril de la derecha.

Ya sea por instinto o convicción, el gobernador ha sabido sondear muy bien las tendencias del Partido Republicano. Se alineó con el Tea Party -y la postura contra los impuestos y la influencia de Washington- mucho antes de que se convirtiera en una fuerza decisiva dentro del partido.

Según Adryana Boyne, que ha participado en varios eventos de ese movimiento, la admiración es mutua: “El Tea Party quiere mucho al gobernador Perry”, afirmó.

“El gobernador está cansado de los impuestos. Él sabe que un gobierno tiene que rendir cuentas a la gente y no al contrario”, resaltó, explicando que esa política “conservadora fiscal” la ha aplicado en el estado de Texas con éxito.

“Ha reducido los gastos públicos y cortado los impuestos a los negocios, lo que ha hecho que en Texas haya más empleo que en el resto de EE.UU.”, aseguró Boyne.

“Al mismo tiempo ha apoyado la educación pública y privada y fomentado los estudios después de la secundaria”, añadió.

Sin embargo, no todos están convencidos de este supuesto milagro económico tejano. Unos creen que es un espejismo.

“Perry se refiere a Texas como el líder en la creación de trabajos. En realidad, más de medio millón de trabajadores gana apenas el salario mínimo. Esa es una cifra mayor que California y Florida juntos”, comentó Kirsten Gray, vocera del Partido Demócrata desde Austin, Texas.

“Exigió un presupuesto estatal que hasta legisladores no partidistas consideran que acabará con cientos de miles de empleos”, dijo Gray a BBC Mundo.

La vocera demócrata también aseguró que el presupuesto reduce hasta US$4.000 millones que estaban destinados a la educación.

¿Otro George Bush?

Pero lo que más destaca Kirsten Gray es que mientras el gobernador fustiga a Washington por sus gastos, “Texas es el estado que más dependió del estímulo federal para balancear el presupuesto estatal”.

A pesar de las críticas, hay que reconocer que Rick Perry lleva más de una década al mando de uno de los estados más importantes de EE.UU.

Se debe a que es “responsivo y responsable: una persona que escucha a su gente, contesta honestamente y está muy bien asesorado”, manifestó Adryana Boyne.

Ella dice que el gobernador posee un “don de gente” que se ha desbordado a otros estados. “Donde llega Rick Perry la gente queda encantada. Eso pasó en Washington D.C. y en California la gente le tiene un gran cariño”.

La directora de Voces Action está convencida que esa popularidad lo puede impulsar a la presidencia. De hecho, antes de oficializar su campaña, Rick Perry ya era un factor en la contienda por la nominación republicana.

Durante el debate televisivo del jueves entre los otros aspirantes republicanos, se les hizo una pregunta para que opinaran sobre el lanzamiento de Perry a la carrera presidencial.

Además, el gobernador de Texas dará inicio formal a su campaña el sábado, el preciso día en que los otros precandidatos están siendo evaluados en un sondeo popular en el estado de Iowa.

Kirsten Gray del Partido Demócrata reconoce que el gobernador Perry es muy hábil en campaña pero opina que el gobernador no ha sido objeto del escrutinio de la prensa, ni del público, nacional.

“Su récord desastroso no aguantará la candileja. Él no está acostumbrado a eso y se derrumbará”, sostuvo Gray.

“Los demócratas en Texas trabajaremos arduamente para que el país conozca su récord. Simplemente no podemos creer que los estadounidenses quieran ver otro George Bush en la Casa Blanca”.

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