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"La Internet abierta no es un espacio natural del capitalismo", dice editor de Wired

En este artículo: Internet, web 2.0, Wired
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Chris Anderson, editor de Wired. Foto: Katy Raddatz--The Chronicle

Chris Anderson, editor de Wired. Foto: Katy Raddatz--The Chronicle

Mariano Blejman
Página 12

Es editor de la revista Wired, el medio que más encima está del cambio tecnológico y sus incidencias en la cultura. Ha publicado dos libros sobre la nueva economía generada por Internet, es un ferviente defensor del software libre y un opositor a Microsoft y Apple, es considerado una de las personas más influyentes de Estados Unidos y hace unos meses anunció: "La web está muerta". En una extensa entrevista en San Francisco, Chris Anderson recibió a Radar y habló de la guerra silenciosa debajo de su anuncio, de cómo el campo de batalla se amplía hacia el hardware y la robótica y de su inesperada historia personal, que incluye al punk, a la banda REM y a un abuelo que inventó el riego automático.

En su número de julio, la revista Wired salió con un título catástrofe: "The web is dead". La web está muerta, sentenció. El artículo estaba firmado por su director, Chris Anderson. Y si algo pasa con las producciones de Anderson es que se pueden admirar o se pueden discutir, pero no se pueden evitar. Esa misma tapa impresa en gigantografía adorna ahora la entrada de la redacción de la revista, que -si bien su web es una vorágine de información que sube treinta artículos por día- por dentro pareciera permanecer en un mantra: la adrenalina está afuera. La tesis de la nota, basada en datos concretos, es que Internet se utiliza cada vez más para servicios no relacionados con la navegación: aplicaciones cerradas, las redes Facebook, Twitter, para los celulares, para los recién llegados iPads. Para Anderson, y para muchos como él que piensan que Internet debería permanecer "abierta", el riesgo de que la web se use cada vez menos podría dar inicio a la monopolización de Internet. Es importante entender, en este caso, que Internet y la web no son lo mismo: mientras que internet es la estructura que permite que las computadoras se conecten entre sí, la web es apenas uno de los servicios que permiten la navegación de los usuarios por páginas y blogs. La nueva generación de teléfonos celulares inteligentes permitió que no hiciera falta la web para usar Twitter, Facebook, iTunes o radios a través de Podcasts. Esto es lo que hace, según el artículo de Anderson, que cada vez se navegue menos por la web.

Anderson es también considerado una de las diez personas más influyentes de los medios estadounidenses. La revista que edita imprime 800 mil ejemplares por mes en papel y tiene millones de visitas on-line. "Nunca hemos vendido tanto en papel", replica Anderson, sentado en su cómodo sillón en la Third Street del corazón de San Francisco, a dos cuadras del South Park. Y no deja de ser desconcertante, porque en más de una ocasión ha reflexionado sobre la importancia de encontrar nuevas palabras para "medios" y para "periodistas", dos nociones que están cambiando. ¿Si la revista va a dejar de imprimirse alguna vez? "Vamos a dejar de salir en papel... dentro de unos cien años", sentencia.

Luego de una pequeña conversación sobre el rol de los medios en América latina (Anderson tuvo una visita fugaz a Buenos Aires a comienzos de septiembre para hablar en un panel organizado por el Consejo Federal de Inversiones), mientras detrás de su luminosa oficina se escuchan algunos pocos ruidos de San Francisco, Anderson dirá que es difícil hacer periodismo "cuando triunfa una revolución".

¿Ustedes ganaron la revolución?

-Bueno, nosotros no, pero la cultura que creó Wired sí la ganó. La idea de que la tecnología podía ser una fuerza político-económica de cambio, una herramienta, un arma en la mano de la gente común, que le permitiría cambiar el mundo... esas ideas triunfaron. Eso que era radical en 1993 cuando se creó la revista, hoy resulta evidente.

Su primer libro, The Long Tail, salió en 2006. Y el segundo, Free, salió en 2009. Mientras que los libros fueron, en algún sentido, un llamado a la esperanza sobre Internet, la idea de que la web está "muerta" es más bien una advertencia. La teoría "long tail" (la larga cola) asegura que la economía está cambiando de manos: mientras antes unas pocas empresas concentraban sus ganancias en pocos productos, gracias a Internet el mercado estará dominado por millones de nuevos nichos. En Free, en tanto, Anderson desarrolla el concepto de que Internet produjo una nueva forma de hacer negocios basada en el costo cero, como los servicios de Google.

Anderson vive en Berkeley, a un kilómetro de donde se descubrieron los últimos elementos de la tabla periódica. Se había recibido de físico, realizó investigaciones en Los Alamos y luego pasó seis años en las dos prestigiosas revistas científicas Nature y Science. Antes de editar Wired, desde 2001, trabajó en The Economist durante siete años. Entre otras cosas, ahora trabaja en los proyectos BookTour, fundó las empresas DIY Drones y 3D Robotics, un emprendimiento para desarrollar hardware de código abierto. Es decir: los planos, los mapas, los bocetos de los robots que se construyen también son de dominio público. En 2007 fundó GeekDad, un blog que pasó a formar parte de Wired.com. Aun así, Anderson pareciera tener tiempo libre. Este hombre de hablar californiano, voz algo rasposa y mirada provocadora, está bastante lejos de aquella idea de la imparcialidad sobre la construcción de la noticia que enseñan las escuelas de periodismo.

Tus dos libros funcionaron como una clase de esperanza...

-Tal vez, pero traté de no hacerlo. Trato de no predecir, aunque a veces estoy forzado. Trato de escribir sobre datos, estadísticas, más que pensamientos o deseos. No niego tener algunas esperanzas y creencias, pero la información sugería que había una nueva cultura emergiendo con principios que daban el poder a la gente.

Sin embargo, el artículo "The web is dead" es más bien un aviso. ¿Vas a hacer un libro con él?

-No va a ser un libro. Mi nuevo libro será...

...entonces Anderson se levanta, busca una de sus revistas en la pila de su escritorio, y alza la tapa de enero de 2010 cuyo título es In The Next Industrial Revolution, Atoms are the New Bits ("En la nueva revolución industrial, los átomos son los nuevos bits"). Es un artículo sobre una nueva manera de crear equipos informáticos al que Anderson llama "hardware abierto". Es decir, la posibilidad de estudiar, copiar y reproducir libremente piezas industriales. Ese libro saldrá en 2012.

Luego de publicar ese artículo sobre el final de la web, Anderson tuvo una larga serie de conversaciones electrónicas con el periodista Tim O'Reilly sobre el peligro que implicaba para la cultura digital el triunfo de un modelo cerrado, como el que proponen Apple o Microsoft. La idea del software libre nació a mediados de los '80, cuando Richard Stallman creó la Free Software Foundation, para defender el uso libre del software. Mientras Microsoft proponía un sistema de códigos cerrados (no se puede ver cómo se programa y hay que pagar por la licencia), Stallman y más tarde Linus Torvalds proponían que el software fuera libre de uso, de ser estudiado, de ser copiado, de ser mejorado. El mayor producto comunitario de uso libre es GNU/Linux. Pero esa idea se expandió también a los derechos de autor: Creative Commons propone que los artistas ofrezcan derechos de reproducción libre.

Entonces, ¿se trata de una advertencia?

-Absolutamente. Hay una batalla en Internet entre el modelo abierto y el cerrado. El lado cerrado está ganando por el momento. Honestamente, espero que pierda. Espero que la web gane. Pero la tendencia no se ve bien. Yo vivo en los dos lados de la moneda. Durante el día uso el iPad de Apple y participo en sistemas cerrados porque es el mejor modelo de negocios. Por la noche, llevo adelante mi trabajo en las comunidades web, manejo un proyecto de código abierto. El personaje de día me hace tener mejores negocios. De noche, me siento mejor conmigo. Durante el día avalo el copyright, durante la noche peleo contra la propiedad intelectual. Vivimos en un mundo binario, contradictorio, de modelos que compiten. Esa es la historia de mi vida, me ha pasado constantemente en estos dos mundos. No es hipocresía la mía (se ríe). Hay un chiste que hacemos quienes venimos de la física. Es que formo parte de la dualidad onda-partícula. Hay una teoría que dice que una misma cosa puede ser una onda y también una partícula. Los dos modelos coexisten en Internet: el modelo abierto y el modelo cerrado.

En el artículo decís que el esfuerzo por terminar con la web tiene que ver con el capitalismo.

-El capitalismo es el esfuerzo de crear mercados, y trabajarlos en función del beneficio. La forma de crear beneficios es produciendo escasez y si no existe escasez hay que crearla. Si se produce mucho, hay que tirar algo, ganar consumidores, cambiar las reglas. Pero la esencia del negocio es vender escasez. Y en la web se trata claramente de tratar de mantenerla cerrada. Los mercados cerrados promueven la escasez, los sistemas abiertos tienen abundancia. Los mercados cerrados quieren mantener el poder y por eso el capitalismo ha ido monetarizando mercados como la web, principalmente un mercado no monetario. Por eso, la web, donde todos participan y comparten, no es un espacio natural para el desarrollo del capitalismo.

Se han publicado 3 comentarios



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  • Metalbonzo dijo:

    ¡Excelente artículo!

  • Zera dijo:

    a eso es a lo q m refiero cuando hablo de "periodismo serio", como lo he mencionado(denunciado) muchas veces aqui. La mitad no las han publicado en el sitio. Pero como mismo los editores tienen derecho a eliminar contenido, pues yo a expresarme, porque el sitio se llama CUBA-DEBATE, y espero que sea mas para debatir, que es en lo que menos se esta convirtiendo ultimamente; sino en informativo. Estamos viviendo tiempos de cambio(Cuba), mejores para nosotros mismos, y desde nosotros mismos.

    Esto es algo que queria comunicar y entrar a debatir si es posible, desde hace varios dias, como el mismo cubadebate esta cambiando, pero alejandose de sus propositos creo yo, como mismo lo dice su nombre.
    No se le puede tener miedo a las ideas.

    Y porque no abundan mas los trabajos periodisticos por el estilo?, o le publican mas trabajos a nuestros periodistas(ej. Taladrid, etc)?, casi todo es sacado de la red de redes, cuando aqui tambien existen los grupos llamados "Tanques Pensantes".

    saludos

    PD. "Buenos dias, y buena suerte."

  • Debate Cuba dijo:

    Un mundo de ganadores y perdedores no puede ser un mundo en paz, la cual debe ser impuesta por la fuerza, y el capitalismo es un sistema de ganadores y perdedores, donde según su filosofía, quien gana y quien pierde lo decide la naturaleza, de ahí aquello de los "derechos naturales". Pero todo eso es un cuento, bien pensado, pero un cuento que se fue formando en la Europa que iba haciéndose capitalista e iba necesitando una justificación ideológica. Los derechos se hacen y deshacen según las conveniencias de la sociedad y no existen antes de la sociedad (eso de los derechos naturales es un invento, por ello durante el feudalismo nadie hablaba de ellos, ni en el Imperio Romano, ni siquiera los griegos), y esencialemente regulan la relación entre los ganadores y los perdedores dentro del entramado social. Con esto no nos oponemos a los derechos; al contrario, créemos que los derechos son un gran invento, porque, mientras no seamos capaces de crear un mundo mejor, es lo que evita que vivamos en un estado constante de guerra; pero como invento los derechos se pueden arreglar, transformar, crear y destruir, y algo que es esencial en cuestiones de derecho es determinar qué es propiedad privada y que es propiedad común, y el mundo será un mundo mucho más pacífico cuando se logre, pues como bien decía Madison, uno de los padres fundadores de Estados Unidos, la fuente más común de desavenencias entre seres humanos es "la distribución variada y desigual de la propiedad", y lo es porque es injusta (aunque Madison, fiel a su tiempo, no lo creyera así, porque el creía que la distribución satisfacía leyes naturales, y por lo tanto, justas). Entre las cosas que son claramente propiedad común, pero se aprovecha dentro del capitalismo como propiedad privada, es el conocimiento. No queremos decir que no se le pague a los creadores, a los investigadores por su trabajo, que no se les recompense por su labor. Pero de ahí a que alguien, que suele ser una gran corporación se beneficie en exclusiva del conocimiento, basándose en un sistema político, económico y social donde ellas, debido a su poder, dictan las leyes (olvidénse de democracia, que vivimos en una corporocracia), va un buen trecho. El conocimiento es un bien humano y como tal debe ser distribuido entre toda la humanidad, por lo que debe ser accesible a todos, no solo a aquellos que tengan dinero para comprarlo. Así se eliminarían grandes injusticias, como que los países pobres no puedan producir ciertas medicinas o desarrollar ciertas tecnologías debido a la cuestión de las patentes y las licencias, llegado a darse el caso que algunos campesinos no pueden utilizar sus propias semillas porque están patentadas por una multinacional, que no crearon esas semillas, sino que se las robaron. Y eliminando las injusticias se acabarían las desaveniencias, llegaría la paz y no necesitaríamos el Estado fuerte que termina, en beneficio de pocos, avasallando nuestras libertades, mandando a nuestros hijos a la guerra y utilizando el dinero de nuestros impuestos de una manera que a nosotros no nos gusta nada -salvando grandes bancos, por ejemplo, para que luego sus ejecutivos se paguen grandes dinerales.

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