“El doctor Peyo”, el caballo que puede detectar el cáncer

Marion, de 24 años, que padece un cáncer metastásico, abraza a su hijo Ethan, de 7 años, en presencia de Peyo, que acepta ser tocado y acariciado solo por ella. "Con Peyo, intentamos recrear la vida al final de la vida, para luchar y crear una energía y acompañar a las familias y a los cuidadores", dice Hassen. Foto: Jérémy Lempin
El fotógrafo, finalista del XXV Premio Internacional de Fotografía Humanitaria Luis Valtueña organizado por Médicos del Mundo, muestra la humanidad de un animal que ayuda a los enfermos en su último tramo de vida.
A veces, los animales son capaces de entendernos mejor que las personas. Es como si pudieran vernos por lo que realmente somos, lo que sufrimos, sentimos y padecemos, sin necesidad de palabras, despojándonos de nuestra fachada exterior. A veces, los animales curan y reconfortan.
Ese es el mensaje que se extrae del trabajo del fotógrafo Jérémy Lempin, finalista del XXV Premio Internacional de Fotografía Humanitaria, Luis Valtueña, organizado por Médicos del Mundo gracias a su serie Doctor Peyo y Hassen. El galardón reconoce la fotografía humanitaria que evidencie problemas sociales, como injusticias y abusos de derechos.
Peyo es un caballo que no se deja acariciar por cualquiera, en su naturaleza no está el ser manso. Es un semental que elige a quién quiere abrirse y, cuando lo hace, se convierte en un animal protector.
Su entrenador, Hassen Bouchakour, se dio cuenta de lo especial que era Peyo y comenzó a investigar el por qué de su comportamiento cambiante con personas emocional, física o psicológicamente vulnerables.
Hassen buscó asesoramiento de expertos veterinarios y especialistas médicos y, tras cuatro años de investigación y pruebas a más de 500 caballos, llegaron a la conclusión de que la actividad cerebral de Peyo es única.
Peyo nació autista y es capaz de detectar instintivamente cánceres y tumores, una revelación ante la que Hassen decidió actuar y adentrarse con su caballo en el mundo de la medicina para ayudar a los demás.
El caballlo asoma la cabeza y se dirige al paciente que quiere visitar. Y comienza a lamer las lesiones cancerosas.
Ahora, ambos trabajan en el departamento de cuidados paliativos del hospital de Calais (Francia), donde le han puesto el mote cariñoso de “El doctor Peyo”. Este médico de cuatro patas escoge por su voluntad las habitaciones a las que quiere entrar y los pacientes con los que desea entablar un vínculo especial.
Gracias a Peyo, muchos enfermos abandonan la medicación más dura y su presencia les reconforta, con resultados psicológicos y físicos. Gracias al Doctor Peyo y Hassen, el final de sus vidas es algo mejor.

Tras ver a los niños y niñas en pediatría en la primera planta, Hassen y Peyo llegan al centro de cuidados paliativos para adultos del hospital de Calais. Foto: Jérémy Lempin

Las distintas piernas de Peyo, Hassen y Robert, que tiene un cáncer terminal. "Yo, en cierta medida, soy un daño colateral de este caballo, no pedí esto. Me llevó un tiempo aceptarlo. Puso fin a mi exitosa carrera como deportista, y como showman. Fue muy complicado dejar de ser el amo, y verme obligado a admitir que cuando {Peyo} detecta a alguien, ya no tengo el control. Cuando se decide, no puedo retenerlo, es una necesidad, es visceral, está en él, necesita ir y aferrarse a la persona concreta que ha elegido", dice Hassen. Foto: Jérémy Lempin

El "Doctor Peyo" se quedó casi dos horas frente a esta puerta, sin ceder un ápice, para proteger a una señora al final de su vida. "Yo le acompaño, pero le dejo hacer lo que quiera, él es el que decide. A Peyo le diagnosticaron autismo, su inteligencia, sus facultades van más allá de lo que uno puede imaginar. Lo que realmente empujó a los científicos a interesarse por él y a abrirnos las puertas del establecimiento sanitario, fue esta capacidad de reducir en gran medida {la dosis de los pacientes} todas las drogas duras y permitir así una partida más tranquila", dice Hassen. Foto: Jérémy Lempin

El aparcamiento del hospital de Calais. Peyo y Hassen acompañan a Roger, de 64 años, a la ambulancia que le llevará de vuelta a casa. "El doctor Peyo y Hassen no son personas, son ángeles", dice el hijo de un paciente. Foto: Jérémy Lempin
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(Tomado de Cultura Inquieta)
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Increible historia.
No pude evitarme las lágrimas en los ojos. Los animales son ángeles en este mundo. Un artículo hermoso. Gracias.
La historia sobre el caballo Peyo es muy hermosa e interesante. Nos demuestra que en este mundo quedan todavía muchas cosas por descubrir. Solamente me extraña el uso del vocablo autista para un animal. Este es un término de la ciencia aplicable sólo a personas hasta ahora, sobre la base de un diagnóstico neuropsiquiatrico.
A mí me pasa lo mismo con lo de humanidad aplicado a un caballo.
Pues mire que en esta vida no hay seres más buenos e inocentes que los animales... y existen personas que no merecen pertenecer a la “humanidad”
Es un bello animal y muy impresionante como puede transmitir amor y confianza a los pacientes.
Sorprendente lo gue puede Aser éste hermoso animal,por eso ellos se merecen todo los cuidados y no maltratarlo.
Que bello, indiscutible que la nobleza y la bondad son instintos que van por dentro.
impresionante
Tan impresionada que la emoción me paraliza. Solo puedo agradecer.
Muy interesante el reportaje, conmueve esta historia, una vez se demuestra que debemos seguir investigando sobre el mundo animal y los beneficios que aportan en el mundo de la medicina, hasta ahora se conocía la equinoterapia con resultados muy BUENOS.
Me facino esta hermosa historia de el doctor peyo, y su guía y acompañante , es increíble el poder de los animales , me encantan los caballo, son muy tiernos y tienen una mirada fascinante , parece que leen tus pensamientos , es muy agradable escuchar esa hermosa tarea que realiza , en ayudar a personas enfermas oncólogicas, porque es una enfermedad muy dura , solo el que la ha vivido o la conoce lo sabe. Felicitaciones al hospital donde esta doctor peyo , a su guía por tan hermoso trabajo.
Una muestra más de que también en los animales hay una chispa divina.
Alguien tiene el trabajo original donde se exponen los resultados de la investigación al doctor Peyo que revela que es autista y muestra su electroencefalograma Extraordinario hermoso increíble bello.
Es importante el acompañamiento al morir, no se juega con esa verdad que se siente y se intuye por las personas que están en esa etapa, por lo tanto, es mágico ese descubrimiento con este caballo, y por qué no, quizás nos este indicando algo más, que aún los humanos no sabemos descifrar, pero por el momento, gracias en nombre de los que han partido, ismary
!Es maravilloso! A muchos humanos les hace falta aprender de los animales, ellos comparten ternura, amor y solidaridad a cambio de nada
Lino de Santiago de Cuba
Hay que hablar con eminente periodista Reynaldo Taladrí para que investigue y nos haga un programa sobre este increible descubrimiento.
Dios permita y sea un caballo o sea un humano el mundo necesita y pide a gritos alguna medicina para esa penosa necesidad tan brutal
Hola buenas noche para mi es muy sentimental ver como un animal en este caso peyo como esta al lado de su dueño se ve triste por la pérdida de su dueño es algo increíble asta los animales tienen sentimiento humano a mi me asombró como se ven tan triste es algo maravilloso muchas bendisiones para esta publicasiones de personas maravillosas dan su opinión .les deseo suerte.
Estoy verdaderamente emocionado y sólo puedo dar gracias A Dios.
Los seres de cuatro patas lo pueden todo