Opinión  »

| +

La bella expresión de Federico Engels, acerca de que el “El Marxismo no es un dogma, sino una guía para la acción” no consiguió impedir el dogmatismo y, en cambio, dio lugar a inconsecuencias teóricas que convirtieron la teoría revolucionaria en una sustancia ideológica susceptible de ser moldeada para “adaptarla a la realidad”.