Romárico Cordero: El campesino que sembró justicia

Romárico Cordero Garcés .
Recordar a Romárico Cordero Garcés no es solo un acto de memoria: es un tributo a la dignidad campesina, a la lucha por la tierra y a la firmeza revolucionaria que marcaron la historia de Cuba desde sus raíces.
Nacido el 11 de agosto de 1899 en la finca Payares, Bayamo, Romárico heredó de su padre, Matías Cordero Peñuzco, un carácter indomable que lo acompañó en cada batalla por los derechos del campesinado. Desde joven enfrentó la dureza del trabajo rural y la injusticia social, lo que forjó su conciencia rebelde y su compromiso con los más humildes.
Su liderazgo emergió tras la caída de Gerardo Machado, cuando encabezó la ocupación de la finca Venta de Casanovas, usurpada por el dictador. Bajo la orientación del Partido Comunista de Cuba, organizó la Asociación Campesina de Las Ventas, enfrentando con valentía y estrategia a terratenientes y fuerzas represivas.
Romárico no solo defendió la tierra: la convirtió en símbolo de unidad. Recorrió Oriente y otras regiones del país promoviendo la organización campesina y la alianza con los obreros. Su liderazgo lo llevó a presidir la Federación Provincial Campesina de Oriente (1938) y la Asociación Nacional Campesina (1941), desde donde impulsó la reforma agraria y denunció las maniobras legales que pretendían despojar a los trabajadores del campo.
Electo delegado a la Asamblea Constituyente en 1940 y luego representante a la Cámara (1940–1942), defendió sin concesiones los intereses del pueblo. Fundó y dirigió la revista Unidad Campesina, y sus artículos en Hoy, Vanguardia Cubana y Fundamento se distinguieron por su claridad, valentía y sentido pedagógico.
Denunció decretos demagógicos, créditos onerosos y falsas reformas agrarias, y se opuso a los intentos de legalizar el despojo de tierras. Su voz fue guía y escudo para miles de campesinos.
Romárico fue un líder campesino que dedicó su vida a la lucha por los derechos del campesinado, contra los aberrantes abusos que cometían los gobiernos de turnos a los cuales se enfrentó y luchó sin descanso, primeramente en la región oriental, y después en todo el país.
Durante la dictadura de Batista, cumplió tareas clandestinas en el Segundo Frente Oriental Frank País, colaborando con el movimiento insurreccional.
Tras el triunfo revolucionario, participó en la Plenaria Provincial Campesina de 1959 y trabajó activamente en la aplicación de la primera Ley de Reforma Agraria. Apoyó la democratización de las organizaciones colegiadas de productores y la vertebración del movimiento campesino, proceso que cimentó las bases para la creación de la ANAP.
En 1961, por solicitud propia, fue designado administrador de una granja en el pueblo de Vertientes, Camagüey, donde laboró hasta su jubilación.
Romárico Cordero falleció el 18 de agosto de 1969, víctima de un infarto, en la finca El Refugio, Contramaestre. En reconocimiento a su inmensa lucha por los derechos del campesinado cubano, le fue conferido el grado de Comandante Muerto en Campaña.
Su legado permanece vivo en cada conquista campesina, en cada pedazo de tierra liberada, en cada voz que se alza por los derechos del pueblo.

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